23 de Agosto de 2017

Mundo Destierro, blog de Lester Knight

Duermo. Pero al mismo tiempo estoy despierto. Miro hacia delante, y observo el futuro. Miro hacia atrás, y veo el pasado. Miro a todos lados, y en todos veo destrucción, hambre y miseria. A la izquierda un hombre encapuchado cuida a una araña, la nutre, la hace crecer, para después recibir una picadura mortal. A la derecha, otro igual que el anterior se abre en canal para que un ser de escamas pueda comer. Y entonces despierto.

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“Vamos, despierta, grandullón. Es tu turno de guardia”

Grosh sabía que era mentira, por supuesto. La privilegiada vista que tenía de la bóveda celeste le indicaba que apenas había pasado la medianoche, y que aún le quedaba una hora de descanso. No parecía importarle, puesto que a diferencia de su compañera, sus necesidades eran mínimas.

Conrad: Aquí el Teniente Conrad. Violando el reglamento de comunicaciones transmito en todas las frecuencias. Es un Código V. Mi ID personal es Omega1390572.

La situación es desesperada. Soy el último superviviente de los comandos desplegados hoy. Repito, soy el último superviviente. El Predador me persigue. Estoy gravemente herido. Una puñalada profunda en la cadera izquierda. Me desangro y sufro los primeros síntomas de envenenamiento.

Me dirijo al punto de encuentro con un monopatín volador, violando de nuevo las órdenes referentes a su empleo no autorizado. No me quedan fuerzas para correr. Estoy esquivando los hilos invisibles tendidos por el Predador con la visión de rayos X. Puedo morir el cualquier momento. Bien me atrapan los hilos o el Predador. Es importante que sepan esto.

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El Predador se encuentra herido. Repito, El Predador se encuentra herido. El Teniente Coronel Titán sacrificó su vida con éxito en una emboscada. Logré herirlo en el vientre. Un impacto directo de fúsil láser. Confirmado.

Además, lo he vuelto a herir en el transcurso de la persecución. Active el mecanismo de autodestrucción de mi fúsil láser, y lo escondí en el camino del Predador. La explosión táctica le alcanzó de pleno. Confirmado.

El pitido agudo que siento en mi cabeza indica que sigue vivo. Tengo una teoría. Creo que el pitido es la estática del sondeo mental del Predador. Todos los comandos han recibido ataques o caído en emboscadas de corte mental poco después de percibir el pitido. Escucharlo significa haber entrado en el radio de acción mental del Predador. Lee las mentes en función de la debilidad del individuo, rastrea nuestras posiciones por los impulsos eléctricos de nuestros cerebros, y se oculta alterando nuestras percepciones.

Ago
18

Katana - Capítulo II - Autor: Shaiyia

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Katana.

Autor: Shaiyia.

Capítulo II.

El día amaneció envuelto en negrura, una terrible tormenta azotaba la aldea. En las calles solo se escuchaba un ruido, una pequeña puerta de una venta golpeaba fuertemente en la estructura de la casa. Sus golpes solo recibían la contestación del cielo con más truenos y relámpagos.

A unos escasos metros de la ventana desencajada, una fina estela rosada cubre la entrada de la casa, a medida que se adentra en esta la estela rosada adquiere una tonalidad más fuerte, es sangre.

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Dentro alguien despierta, sus ojos comienzan a abrirse lentamente, su mente está confusa, el cuerpo todavía inmóvil. La imagen cada vez es más nítida, puede ver una mano, mueve los dedos y estos responden. No viene ningún recuerdo a la mente, el resto del cuerpo despierta muy lentamente.

Ago
16

La Muerte Púrpura - Capítulo III - Autor: ErikAdams

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La Muerte Púrpura.
Autor: ErikAdams.

VI

-“la muerte púrpura” lo ha vuelto a hacer…- La cara de estupor de la gente dejaba ver el miedo que sentían al pronunciar aquel nombre maldito. Era la quinceava victima de aquel demonio en lo que llevaban de mes y la histeria colectiva empezaba a extenderse por todo Brondesmar. Quince prostitutas cruelmente mutiladas al alba por un ser desconocido, y la guardia real no parecía hacer nada para evitarlo. Un testigo hacia dos días aseguraba haber visto una sombra púrpura alejarse lentamente del lugar de los hechos. Por eso mismo los hasta ahora felices habitantes de la ciudad habían dado aquel nombre al asesino.

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Cuando el número de victimas ascendió a más de cincuenta, la guardia real empezó a tomar cartas en el asunto, y destinaron a un pelotón exclusivamente para intentar investigar y detener los horribles crímenes que se estaban produciendo en los últimos tiempos. Esto tranquilizo a la población, y más aun cuando corrió el rumor de que habían destinado para tal tarea a Tesyré, la investigadora más audaz de todo el imperio, a la par que uno de los más grandes Heroes que se recordaban desde tiempos inmemoriales. De esta manera, en los callejones no se escuchaba otra cosa que no fuera los pormenores y nuevas noticias que se conocían sobre la peculiar investigación.

¡Luchemos, es nuestra única oportunidad!

¿Ahora, no? ¿El miedo que se te escurre entre las piernas te ha devuelto el valor? ¡Cabronazo! Tuvimos nuestro oportunidad y ya ha pasado ¿Es que no lo has visto? ¡Le abrí un puto boquete en el estomago…y seguía con vida! ¿No viste sus reflejos? ¡Al puto segundo me había pinchado con su daga! ¡Sin el elemento sorpresa somos dos ancianitas para él! Además, dudo que te disparo lo hubiera matado. Esa cosa no es humana.

Recuerda, es un mentalista.

No, es algo mucho peor. Tío, en mí vida he visto muchas cosas que no debería haber visto: locos, violadores, asesinos en serie, torturadores, suicidas, carniceros, senadores, e incluso mentalistas, y ese hijo de la gran puta se lleva la palma. Es un demonio.

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¿Y qué vamos a hacer?

Seguir corriendo y rezar porque las heridas le impidan alcanzarnos.

Ambos sabemos la verdad.

Sí.

En cualquier momento aparecerá de la niebla y se llevará a uno de nosotros. El otro no andará ni cien pasos más.

¿Y qué propones genio?

Asesinar me humaniza.

Autor: Morgennes.

Capítulo III.

Se encontraba exhausto, agotado y deprimido… No sabía cómo lo podía haber hecho, se sentía un asesino corriente y sin alma, al igual que Twein, su nuevo hermano. Sus preocupaciones y dudas se arremolinaban en torno a él apresándolo alrededor de un manto de locura, no sabía que hacer…

Decidió ir al apartamento de Yuliya, su ninsen y hermana, todo esto le resultaba extraño, pero necesitaba una luz en aquel sendero de sombras.

Tocó el timbre, y al instante apareció Yuliya con sus insinuantes ojos azules. Se miraron fijamente, no necesitaron palabras para entenderse. Yuliya no tardó en invitarle a pasar, y le puso al corriente de lo que pasaba.

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- Mansen, sé que le has matado, no hace falta que digas nada, ambos sabíamos que lo harías, es tu instinto – Mansen bajó la mirada, y replicó con furia: - No sé por qué me pedís tantas cosas, ni por qué debo matar a un asesino cuando yo mismo lo soy, además, yo no voy a obtener nada de esto, no sé ni lo que siento… -

¡Corre, corre, corre!

¡Vamos!

¡No mires atrás!

¡Titán…!

¡Titán está muerto!

¿Sigue…

¿Vivo? Por tu culpa ¡anda y que te jodan!

Yo vi como le alcanzabas.

¿Y viste su puñal? El muy hijo de puta me lanzó un puñal a treinta metros al instante. ¡Joder! ¡Cabronazo! ¡Sólo faltaba tu disparo! ¡Si hubieras disparado estaría muerto!

¡Lo siento, joder! ¡Tuve miedo!

¡Ahora vas a tener muerte, cabrón!

Todo había sucedido muy rápido, demasiado rápido. El trigésimo séptimo comando de la Legión Mercenaria, apodado Zorro Negro. Marchaba por la Jungla en una operación conjunta de caza del Predador con el apoyo de otras unidades. Compuestas por comandos de diez hombres equipados con artillería pesada. Creían que el número de soldados, el apoyo conjunto y la superioridad de fuego, les permitiría abatir al Predador.

Estaban muy equivocados.

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La cacería se cobró su primera víctima antes del mediodía. Era monzón. Época de lluvias salvajes y continuas. La jungla se había transformado en una cascada de lluvia cubierta por un manto perpetuo de niebla, flotando por encima de la densa vegetación tropical. Los oficiales pensaban que el monzón haría visible el traje termo-óptico del Predador.

No sabían que él era invisible sin necesidad de camuflaje.

Muy pronto los comandos descubrieron que los rumores que circulaban por los barracones eran ciertos. El Predador era bien capaz de ocultarse con técnicas de infiltración primitivas y ligeras intervenciones mentales en sus presas. El monzón no había hecho más que beneficiarlo. Los soldados solicitaron retirarse y preparar un nuevo dispositivo operativo. Pero los oficiales se negaron.

Ahora sus manos estaban manchadas con su sangre.

Jugando con el destino.

Autor: Ehldair

Capítulo I: Las cadenas del fin.

Nada más llegar desmontó del caballo. La capa que le cubría era del mismo color del cielo; oscuro. Era una noche cerrada y el viento agitaba un intenso hedor a podredumbre y muerte. Provenía del triste estanque que rodeaba la zona. En el centro del estanque, ante él, se levantaba una estructura antaño gloriosa, pero la cual se encontraba en ruinas debido al paso del tiempo. Era de formas redondeadas, y tenía varios agujeros en la zona frontal. Se veían piedras y demás partes del edificio a los pies de éste y sobresaliendo del estanque.

Por encima de ella, en suspensión, levitaban dos anillos concéntricos, uno encima de otro, que eran atravesados por un débil rayo de luz ámbar el cual parecía provenir del impenetrable y negro cielo. Aún en el estado en el que se encontraba la estructura, se adivinaba su naturaleza arcaica, sobrenatural. Llevaba en pie desde el principio de los tiempos, generación tras generación, y así debía continuar por toda la eternidad.

Ago
5

La Muerte Púrpura - Capítulo II - Autor: ErikAdams.

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La Muerte Púrpura
Autor: ErikAdams

IV

“Por segunda vez en su vida huyó, llevándose consigo unos viejos tomos encuadernados en piel que eran el tesoro mejor guardado de aquel hechicero. ¿Podría sacar algo por su venta? Sus pasos le llevaron hasta Brondesmar, la ciudad mas imponente del imperio, con sus columnas de Mármol elevándose sobre unas calles atestadas de gente y mercaderes. Lo primero que hizo fue visitar a un viejo librero en la calle principal.

-¿Qué quieres muchacho?- Ellar depositó los libros sobre el mostrador, el personaje bajito y poco agraciado se puso unos anteojos y comenzó a observar con detenimiento los gruesos volúmenes mientras murmuraba cosas como “Impresionante” o “¿De dónde los habrá sacado?”…

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-Estos libros en su conjunto no valen más que 50 monedas de oro… Y eso por que hoy me siento generoso- Dijo el librero al terminar de pasar la ultima pagina de uno de los volúmenes. A pesar de tratarse de una autentica fortuna, era un precio claramente inferior al real, ya que eran piezas únicas escritas por el más conocido hechicero del imperio. Y eso Ellar lo sabía.

Ago
3

Valeria Victrix - Prólogo - Autor: Baalard

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Valeria Victrix

Autor: Baalard.

Prólogo.

Dacio hundió una vez más su gladius mientras apretaba los dientes con fuerza. Lo retiró bruscamente y lo volvió a hundir una vez más con una rápida puñalada. El bárbaro había dejado de gritar y su voz se convirtió en un gimoteo ahogado mientras se desplomaba con el vientre abierto frente a el legionario romano, el cual colocó de nuevo el brazo hacia atrás, llevando la empuñadura de la espada a la cadera. Aquel había sido el primero y la sangre aún caliente le había empezado a humedecer los pies.

Miró a ambos lados y comprobó que la formación se mantenía tras la primera carga. Pero el descuido estuvo a punto de costarle la vida.

Un segundo asaltante le atacó con una espada larga, realizando un tajo descendente con ambas manos. Dacio elevó el escudo por encima de su cabeza y el impacto le hizo retroceder dos pasos al tiempo que le dejaba el antebrazo entumecido. Milésimas de segundo después realizó una estocada con el gladius directa a la ingle de su adversario, el cual se arrodilló chillando como un animal e intentando cubrir la abundante salida de sangre de un color carmesí brillante. El soldado romano giró la empuñadura del arma en la mano, colocó la punta hacia abajo y asestó el golpe de gracia al bárbaro hundiéndole cuarenta centímetros de acero entre la clavícula y el omóplato.