24 de Octubre de 2017

Mundo Destierro, blog de Lester Knight

El año 1866 quedó caracterizado por un extraño aconteci­miento, por un fenómeno inexplicable e inexplicado que na­die, sin duda, ha podido olvidar. Sin hablar de los rumores que agitaban a las poblaciones de los puertos y que sobreex­citaban a los habitantes del interior de los continentes, el misterioso fenómeno suscitó una particular emoción entre los hombres del mar. Negociantes, armadores, capitanes de barco, skippers y masters de Europa y de América, oficiales de la marina de guerra de todos los países y, tras ellos, los go­biernos de los diferentes Estados de los dos continentes, ma­nifestaron la mayor preocupación por el hecho.

Veinte mil leguas de viaje submarino.

Julio Verne.

Capítulo I: Un escollo fugaz.

 

Desde hacía algún tiempo, en efecto, varios barcos se ha­bían encontrado en sus derroteros con «una cosa enorme», con un objeto largo, fusiforme, fosforescente en ocasiones, infinitamente más grande y más rápido que una ballena.

Los hechos relativos a estas apariciones, consignados en los diferentes libros de a bordo, coincidían con bastante exactitud en lo referente a la estructura del objeto o del ser en cuestión, a la excepcional velocidad de sus movimientos, a la sorprendente potencia de su locomoción y a la particu­lar vitalidad de que parecía dotado. De tratarse de un cetáceo, superaba en volumen a todos cuantos especímenes de este género había clasificado la ciencia hasta entonces. Ni Cuvier, ni Lacepède, ni Dumeril ni Quatrefages hubieran admitido la existencia de tal monstruo, a menos de haberlo visto por sus propios ojos de sabios.

El promedio de las observaciones efectuadas en diferen­tes circunstancias ‑una vez descartadas tanto las tímidas evaluaciones que asignaban a ese objeto una longitud de doscientos pies, como las muy exageradas que le imputaban una anchura de una milla y una longitud de tres‑ permitía afirmar que ese ser fenomenal, de ser cierta su existencia, su­peraba con exceso todas las dimensiones admitidas hasta entonces por los ictiólogos.

Pero existía; innegable era ya el hecho en sí mismo. Y, dada esa inclinación a lo maravilloso que existe en el hom­bre, se comprende la emoción producida por esa sobrenatu­ral aparición. Preciso era renunciar a la tentación de remitir­la al reino de las fábulas.

La esperanzadora visión del Cometa Dorado surcando los cielos de Endimión Tau, fue eclipsada por el combustible que impulsaba su rumbo: el odio, la venganza, el rencor, las pesadillas y el sufrimiento de incontables muertes, concentrado en la voluntad de cumplir un deseo, cuya pasión desafiaba a las fronteras de la mortalidad.

Asesinar a Falkenberg. El Cazador.

Endimión Tau: 

Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V

La Venganza de la Calavera:

Capítulo I Capítulo II

Siete largos años habían transcurrido desde su último encuentro en el mar de lava de Artemis Fénix. Viajando por el frío y solitario espacio siguiendo su impronta mental, planeta por planeta, del Imperio y del más allá salvaje e inexplorado, siempre llegando tarde, encontrando a los mismos testigos. Rostros desfigurados por el terror que precedió a su muerte, o supervivientes que habían perdido la razón, como un aviso del destino que les aguardaba a aquellos que se encontrarán con Falkenberg. El Cazador. El Legendario Mentalizador fuera de la ley más temido y respetado de la Galaxia. Miembro de honor de una oscura cofradía de asesinos, que se decía, servía al mismísimo Emperador.

Encima de un túmulo de rocas situado en el centro de un pequeño claro del bosque de Vorian, Lucia esperaba sentada como todas las noches la llegada de su gran amor. Era medianoche ya pasada, y la primera de las lunas brillaba con fuerza en lo más alto, acompañada por miles de titilantes estrellas que hacían del firmamento el más bello espectáculo que ojos algunos habían podido observar jamás. Rodeando el claro, un muro impenetrable de árboles dejaba caer las primeras hojas del otoño, las cuales volaban suavemente mecidas por el viento hasta encontrar el reposo sobre el tupido manto de hierba que cubría cada palmo del suelo.

Capítulos Anteriores: Capítulo I Capítulo II Capítulo III

El silencio sepulcral de aquel solitario lugar fue roto por el lejano ulular de un búho. Y Lucia asustada se desvaneció en un instante como si fuera niebla llevada por la brisa. A los pocos segundos, su imagen volvió a tomar forma cuando se dio cuenta de que el origen de aquel leve sonido provenía del viejo “Guardián del Bosque”, que como cada día desde su llegada a aquel mágico bosque, la avisaba de su inminente llegada para saludarla.

Un suave aleteo entre las copas de los viejos árboles dio paso a la llegada de la imponente presencia del mas anciano ser de todo el bosque. Un enorme búho de fantásticos colores bajo planeando y se poso tranquilamente sobre una roca cubierta de musgo justo en frente de Lucia, y mirándola con unos inmensos ojos que reflejaban como agua cristalina la imagen del cielo la dijo: - Buenas noches bella dama. ¿Todavía sigues aquí quieta como un pasmarote?- 

-Sabes que esperare lo que haga falta a mi querido Ellar. Él me prometió que volvería – Los pálidos labios de Lucia temblaron al decir estas palabras, ya que la larga espera la estaba haciendo perder poco a poco la esperanza de volver a ver a aquel hombre que la habia robado el corazón. 

Las cadenas que le habían privado de su libertad ardían devorando La Academia Mentalista, ignorando las oleadas psíquicas de sus captadores, que luchaban por dominar el fuego y salvar su tesoro más preciado: los conocimientos que habían desarrollado con la sangre y la muerte de los mejores hombres y mujeres del Imperio. Mientras, la mejor generación de Mentalizadores de la historia, escapaban de un futuro de terror y desesperación, corriendo por el bosque helado del norte, en una noche oscura de invierno, iluminados por las llamas que destruían el legado de sus Instructores.

Relatos de Falkenberg. El Cazador: Endimión Tau Titán Conciencia Orión Pesadilla al Borde de la Realidad

Falkenberg, el primer alumno de su promoción, había cambiado el curso de la historia a un alto precio: su humanidad. En nombre del progreso y la evolución de la especie humana, había soportado cinco largos años de torturas, experimentos dementes, entrenamientos extremos y actos inconfesables. Y cuando creía que no podían arrebatarle nada más, descubrió que se equivocaba.

Planeaban extirparle el alma.

¡Saludos Desterrados! Bienvenidos al Santuario de Star Wars. Un homenaje a la gran saga de George Lucas, que presenta los Episodios I, II y III en todo su esplendor, con: resúmenes de las películas,  y todos los duelos Jedi vs Sith íntegros.

Star Wars es una de los mayores tesoros que descubrí siendo niño. Una joya de la imaginación que te sumerge en un mundo muy, muy lejano, y te atrapada. Cada cierto tiempo vuelvo a disfrutar de las películas, o me contento con ver una de mis escenas favoritas.

En los últimas días me apetecía volver a ver los Duelos Jedi vs Sith, y durante su visionado eche de menos la comodidad de tenerlo todo en un mismo sitio, al cual pudiera regresar más adelante. Entonces me surgió la idea de crear una entrada recopilatoria para el disfrute de todos nosotros.

He recopilado los Episodios I, II y III, incluyendo resúmenes de las películas, y sus respectivos Duelos Jedi vs Sith íntegros, pensando en quién desee ver uno en especial, o no perderse ningún detalle.

A fin de ofrecer los videos con el mejor tiempo de carga y fluidez, he optado por editarlos en un tamaño medio. Aconsejo a quién quiera ver uno de lujo que los vea a pantalla completa.

En unos días volveré con la segunda entrega de la sección, trayendo los Episodios IV, V y VI. Más tarde, si os interesa la propuesta, haré un espacial con las Guerras Clon, y los cómic de Star Wars.

¡Que la fuerza te acompañe!
Star Wars - George Lucas

La Amenaza Fantasma:

Video Resumen.

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Mansen andaba errante por las callejuelas del barrio chino. La lucha contra Lanzat había sido agotadora, y además de no ser por aquel asesino de Basile yacería muerto a la salida del restaurante.

Sentía de nuevo esa sensación de arrepentimiento y asco hacia sí mismo, aquellos arrebatos de ira le repudiaban profundamente. No comprendía cómo aquel frenesí le producía satisfacción, aunque le sirviera como enseñanza emocional… Sin embargo, durante aquellos arrebatos no sentía dolor y sus heridas cicatrizaban muy rápidamente, lo cual agradecía ya que con el profundo corte que Lanzat le propinó no podría haber andado muy lejos.

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Por otro lado, la revelación de aquel asesino acerca del Índice le inquietaba, si Basile andaba tan cerca de conseguirlo y obtener su poder, su misión y su propia vida ya no tendrían sentido, aunque en estos instantes no creía tener vida propia. Debía informar a Yuliya cuanto antes, localizar al Oráculo e intentar encontrar al Índice, sólo él puede ser capaz de iluminar el lago de sombras que es su vida.

Al fin vislumbró el apartamento de Yuliya, ascendió por las largas escaleras y llegó a la puerta del piso. Se dispuso a tocar el timbre, pero de repente, un intenso dolor recorrió su espalda y le impulsó más allá de la puerta.

¡Saludos Desterrados!. Hay momentos que sueñas pensando que jamás llegarás a verlos cumplidos. Las 50.000 visitas de Mundo Destierro estando en populares es uno de esos sueños, ¡Y que sueño!

Lo mejor es lo que hay detrás de esos números fríos, personas: amigos, compañeros y lectores que han apoyado este proyecto desde el principio, con la mejor de sus sonrisas y mucha ilusión, haciendo posible lo impensable.

Lo he dicho varias veces a lo largo de estos seis meses que llevo entre vosotros: no me espera tener éxito, ni siquiera ser leído más que de un modo casual. Tampoco apostaba mucho por mí, dos años sin escribir pesan mucho. Necesita volver a encontrarme, y me he vuelto a encontrar.

Han sido vuestras visitas, comentarios, y apoyo, lo que me han empujado y devuelto la ilusión por escribir. Esa ilusión me he permitido ir paso a paso, recuperando el habito con las revisiones de relatos antiguos, que me hicieron ganar la confianza para escribir nuevos, momento a partir del cual todo cambio.

Una legión de aullidos y gemidos orquestaba un coro demencial en su conciencia al borde de la locura. Voces familiares, desconocidas, penitentes, piadosas, desafiantes y aterradas, habían encontrado su comunión en el sufrimiento de la expiación.

Estaba en el Infierno. Una oscuridad sin fronteras, gelida y vacía, que le robaba el calor y los deseos de vivir. Pronto sería una más de esas voces residentes, anclada en la última agonia de su existencia.

Escapaba de la muerte guiado por la esperanza, un punto lejano de luz que parpadeaba a punto de extinguirse. Las voces le debilitaban. Apretaba con fuerza sus manos en los oídos y gritaba hasta desgarrarse las cuerdas vocales, luchando por expulsarlas en vano. Las voces provenían de su interior.
 
 

¡Saludos queridos lectores!. Después de una larga temporada de relatos de Autores Gamefílicos, la literatura universal regresa a Mundo Destierro a lo grande, estrenando un nuevo formato con la publicación de la novela completa: Drácula de Bram Stoker.

El objetivo de la iniciativa es difundir los grandes clásicos de la literatura, libres de derechos de autor, presentando el primer capítulo de la obra, dando la oportunidad de ser leída, adjuntando la versión completa descargable en PDF, para aquellos intrépidos lectores que decidan sumergirse de lleno en su lectura.

He decidido empezar por Drácula a fin de cumplir mi compromiso adquirido de publicar la obra completa aquí. Si el formato os gusta seguiré trayendo grandes clásicos de la literatura, compaginando así grandes novelas completas con los relatos de Mundo Destierro, y las excelentes colaboraciones que tiene el blog.

Sin más, os invito a disfrutar de Drácula. Podéis pedirme el clásico que más ilusión tengáis de leer. Lo traeré.

¡Un saludo a todos! Wink

Drácula Bram Stoker

Capítulo I: Del diario de Jonathan Harker.

Bistritz, 3 de mayo. Salí de Münich a las 8:35 de la noche del primero de mayo, llegué a Viena a la mañana siguiente, temprano; debí haber llegado a las seis cuarenta y seis; el tren llevaba una hora de retraso. Budapest parece un lugar maravilloso, a juzgar por lo poco que pude ver de ella desde el tren y por la pequeña caminata que di por sus calles. Temí alejarme mucho de la estación, ya que, como habíamos llegado tarde, saldríamos lo más cerca posible de la hora fijada. La impresión que tuve fue que estábamos saliendo del oeste y entrando al este. Por el más occidental de los espléndidos puentes sobre el Danubio, que aquí es de gran anchura y profundidad, llegamos a los lugares en otro tiempo sujetos al dominio de los turcos.

Al regresar la Tormenta Tenebrosa al bosque con sus almas condenadas, el primer jinete aminoró la marcha de su jadeante caballo, deteniéndolo en lo alto del saliente de una curva a gran altura, muy elevada respecto al trecho anterior del camino. El inicio de una serie de grandes curvas en forma de U hacia el interior de la montaña, que bordeaban sus brazos. Lugares ocultos en las sombras, como el suyo, que impedían el paso de la luz del volcán activo, iluminados tan sólo por el bosque palpitante poseído por la Tormenta Tenebrosa, que se deslizaba entre las copas de los árboles a gran velocidad, sedienta de sangre.

Capítulos Anteriores: Capítulo I - Tormenta Tenebrosa

Agudizó su oído tratando de escuchar las pisadas del caballo de Remdall. Silencio, sólo silencio, interrumpido por las ráfagas del viento que rompía contra las rocas siseando. Había escucho los disparos de su revolver, muy lejos de él. Las almas le habían atacado, estaba seguro. Esbozó una sonrisa al pensar lo que seres capaces de aniquilar a un vampiro habrían hecho con el humano. Se lo imaginaba caído en el camino, convertido en una cáscara de huesos y piel sin vida, retorcida por el sufrimiento.

Era demasiado fácil. La razón le concedía el triunfo y los sentimientos inquietud. Meditó unos minutos si retroceder en busca del cadáver. Decidió ser prudente, conservar su ventaja y el caballo descansado, la garantía de que jamás sería atrapado. Afinó el oído hasta el punto que llego a escuchar el sonido de las erupciones del volcán, transportado por el viento. Entonces, unos pasos por encima de él, muy cercanos, demasiado cercanos, le alertaron. Se dio la vuelta, viendo en una cornisa de piedra nevada por encima del camino, a un lobo negro del tamaño de su caballo con la mirada perdida a lo lejos, sin ningún interés en él, observando un punto lejano a su espalda envuelto en la oscuridad. Volvió a darse la vuelta para seguir la mirada del lobo, estremecido por un pensamiento que no quería admitir, sintiendo como la angustia le oprimía el pecho de nuevo.