24 de Octubre de 2017

Mundo Destierro, blog de Lester Knight

Una intensa lluvia se desató en todo Fénix. Ríos de sangre recorrían las asfaltadas calles de aquella urbe abocada al abismo. La inmensa bestia de rascacielos protuberantes y de tecnología de ensueño, gemía de dolor. Toda su alma, los pobladores, yacían inertes en su seno. Todo su corazón, las instalaciones científicas, estaban partidas entre ellas y destrozadas por la artillería. La ambición humana y el orgullo robótico de dos seres habían herido mortalmente a aquella bestia tecnológica.

Mansen se encontraba frente a uno de los causantes de aquella catástrofe, su cara ya no denotaba orgullo y vanidad. Estaba pálido, aterrado ante la idea de su inminente muerte, lloraba desesperadamente, se retorcía cual rata de cloaca intentando de cualquier manera salvaguardar su integridad.

Mansen clamaba venganza, sí, pero no de esta forma. Él ya no era el asesino frío de los viejos tiempos, desde que aquella sensación le invadió en su último encargo, todo había cambiado. En su interior dos fuerzas luchaban intensamente, la que le hacía único, su capacidad para sentir, para no ser un androide asesino como Twein, y por otro lado la venganza que le cegaba.

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Las olas chocan insistentemente contra el muro de piedra que conforma el acantilado. Se avecina tormenta. Los últimos rayos del sol, que ya se esconde tras el horizonte, junto con las pequeñas gotas de mar que salpican el risco del acantilado, resultado de los envites del agua contra la roca, forman un idílico, y a la vez melancólico, paisaje.

Hay alguien allí. Realmente sólo está de forma física. Su mente está vagando por unos caminos de ida y vuelta. Trasladando imágenes de un pasado próximo hasta sus ojos. Son imágenes de la vergüenza, de la deshorna. Van y vienen. De su cerebro a su mente. De la mente al corazón. Del corazón a su cuerpo. Por cada imagen se hace un corte en la piel. Hay decenas de ellos.

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Capítulo I Capítulo II Capítulo III 

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Al fin nos vamos a ver las caras – Dijo Sothair al escuchar como el eco de unos firmes pasos resonaban cada vez mas fuerte, en la inmensidad de aquella sala de mármol blanco, cuyas hileras de grandes columnas sostenían la bóveda celeste en la que los astros del firmamento brillaban con tal majestuosidad que cualquiera se podría sentir en el mismísimo centro del universo. Y lo cierto es que no estarían tan equivocados, ya que aquel lugar era “El Templo de la Creación” y en él, en algún momento de la extensa línea temporal de aquel plano de existencia, se produjo la creación del Universo.

En aquel lugar Sothair había soñado por primera vez, y de esta manera la primera gran creación del dios: Ranacoth. A este sueño le siguieron muchos más hasta que aquel mundo, su mundo, fue poblado por todos los seres que surgían de su ilimitada imaginación. Y esa maravillosa creación así se había mantenido durante incontables milenios, hasta que finalmente, igual que llegó, comenzó a desvanecerse en gran parte gracias a Ellar, El hombre cuya figura poco a poco se iba adentrando en aquel lugar jamás pisado por ser vivo alguno.

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Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V Capítulo VI 

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Ellar, también conocido como “La Muerte Púrpura”. Un hombre que poco a poco había perdido su humanidad al descubrir el  decadente mundo que le rodeaba. Un hombre cuyos principios estaban más allá del bien, del mal o de cualquier estúpido principio que el ser humano haya podido imaginar. Un hombre cuyo poder era el odio, y éste le había llenado tanto que había destruido completamente la barrera que separaba el mundo de los hombres del de los dioses. Un hombre que había aniquilado a todo ser vivo y dios de Ranacoth, excepto al que se encontraba  en esos momentos delante suyo. 

Maldijo de nuevo su mala suerte y miró con envidia las tiendas de sus compañeros. Mientras ellos dormían calientes en sus sacos, a él le tocaba estar vigilando el campamento. Encima el tiempo no acompañaba. El aire era gélido como un glaciar y no se vislumbraba ninguna estrella en el cielo. Era una noche de perros. Ni siquiera el recordar la gran victoria obtenida hacía apenas dos días consiguió apagar su enfado. 

El primer ataque fue por el flanco sur, y una vez atraído al enemigo hacia allí, dos destacamentos habían aparecido a espaldas de los defensores, los cuales acorralados, no opusieron gran resistencia. Su objetivo era Mudelos, una de las cuatro grandes ciudades-estado que conformaban la Alianza. La idea consistía en abrir un pasillo a través de la garganta del Burbasa eliminando los pequeños contingentes de defensores mudelianos aprovechando el factor sorpresa. Una vez eliminados, el grueso del ejército no encontraría ningún obstáculo para llegar a Mudelos, asediando la ciudad antes de que ésta tuviera tiempo de organizar algún tipo de resistencia armada.

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Capítulo I Capítulo II 

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¡Saludos Desterrados! Esta noche tengo el privilegio de presentaros el brillante final de la gran serie fantástica “Cazadores de sombras”. La obra más ambiciosa de nuestro querido amigo Desmodius, que hoy cierra la primera parte de su trilogía, sentando las bases de una historia apasionante, que explora la condición humana a través del eterno conflicto entre el bien y el mal, desde los diferentes puntos de vista de sus protagonistas, haciendo gala de una elegancia y madurez literaria que no debes perderte.

Os deseo una feliz lectura del esplendido noveno capítulo de la historia de Los Cazadores de Sombras _________________________________________________
 
Cazadores de sombras - Capítulo IX - Desmodius

Capítulo XI
La Orden de Los Cazadores de Sombras

Había transcurrido un mes desde los trágicos eventos que habían devastado a Norum, un reino que se reponía lentamente del terrible asedio que había sufrido. El hecho más lamentable de esos infames acontecimientos era, sin duda, la completa destrucción de las pequeñas ciudades de Gertenmor, Elkhatskhai y Drahan.

Los habitantes del reino aún no se recuperaban de los atroces actos cometidos en sus ciudades, algunos habían perdido a toda su familia y otros, a sus colegas y amigos; los muertos eran miles y los heridos, incontables. El reino completo estaba atestado de modestas sepulturas, en donde podían leerse leyendas como “amado padre, valiente guerrero”, “su destino llegó pronto”, “disfrutó de una larga vida”, “defendió a su reino hasta el final”.

La gran mayoría de las ciudades eran más escombros que edificios en pie, habían sido saqueadas y asediadas vilmente. Los caballeros al servicio del rey brindaban su ayuda por todas partes, pero no eran suficientes para atender las urgencias de todos los heridos y necesitados. El rey mismo, Adeun, abandonó su palacio en los primeros días después del asedio para auxiliar a los habitantes de su reino.

Cazadores de sombras - Índice de Capítulos:

Capítulo I - El odio de Zaros

Capítulo II - El oscuro pasado de Dorxis

Capítulo III - La salvación de Asther

Capítulo IV - El legado de Desius

Capítulo V - El destino de Akën

Capítulo VI - La redención de Ikko

Capítulo VII - La promesa de Aaxos

Capítulo VIII - El regreso del caos

Primer Anexo

La Orden de Los Cazadores de Sombras había sufrido importantes bajas también; un mes después del atroz ataque que los demonios habían perpetrado, algunos caballeros seguían sin poder afrontar la pérdida de más de media centena de valientes y aguerridos miembros de La Orden; entre ellos, un respetado caballero santo.

Sin embargo, no todo había sido caos para La Orden aquel trágico día, porque habían llegado numerosos jóvenes decididos a formar parte de las filas de los cazadores de sombras; muchos de ellos, por haber perdido a su familia.

Ene
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Feliz año nuevo, mi amor

Tal vez, en tu mundo, la última noche del año sea motivo de alegría. En el mío, El Imperio del Norte, es la noche del miedo y la muerte de los inocentes. Mi nombre es Elric, soy procedente de la caravana de botines de guerra número trescientos sesenta y siete, del año ochocientos trenta y dos desde el nacimiento de nuestro amo y señor, Moebius. Tengo veinte y un años, soy un esclavo comunitario, y no he conocida otra cosa en la vida que el miedo.

Hoy puede que conozca la muerte.

El caos gobierna la capital Imperial. Veo en los rostros de los Vampiros Superiores una expresión de terror que jamás he visto. Corren por las grandes calles de la metrópolis escoltando a las familias de sus clanes, abriéndose paso espada en mano si es necesario, camino de los accesos a la ciudad subterránea. Las especies de humanoides y criaturas y bestias creadas por los Brujos y las Matronas, se pelean a muerte por controlar las entradas de servicio de la ciudad subterránea. Saben que no hay tiempo para garantizar su salvación, es ahora o nunca.

Cuando los humanos de Mundo Destierro firmaron una tregua con los Vampiros Oscuros, jamás se imaginaron la magnitud de los malvados planes que habían concebido sus impías mentes. La paz no era más que una excusa para llevar la guerra a otros mundos lejanos, donde los hombres no estuvieran preparados para defenderse de la amenaza que se cernía sobre sus cuellos.

Los Brujos Maestros de la Torre Roja trabajaban en la creación de portales dimensionales, comunicados a universos paralelos dotados de magia y habitados por hombres, donde los poderes sangrientos de los Vampiros Oscuros les dierán una victoria relampago.

Hoy era el comienzo de una nueva era. Por fin habían localizado un mundo que reunía todas las características al alcance de su portal. Mientras la maquinaría de guerra del Imperio del Norte organizaba sus legiones para un ataque a gran escala, un voluntario se disponía a atravesar el portal en misión de exploración. Cuando regresará con su informe, los Vampiros Oscuros iniciarían su primera guerra inter-dimensional.

El elegido para la histórica misión, bajo la bendición del propio Emperador Moebius, era el príncipe guerrero Aamon de la Casa Den’Thalyr. Un personaje sombrío y demente conocido como “El Cazador de Sombras”. Protagonista de innumerables leyendas en los confines del Imperio, cuyas tierras separaran el mundo físico del espectral. Escenario de sus épicas cacerías de seres sombra ancestrales en solitario. Sus hazañas le habían forjado una reputación de cazador implacable que comenzó en su juventud, cuando abandonó la escuela de guerreros motivado por la ausencia de enseñanzas y rivales a su altura.

Bajo un cielo crepuscular presagiando el advenimiento del anochecer, yace un anonadado erial envuelto por el brutal y tórrido abrazo carmesí de las llamas; todo  un ambiente desolado, con  edificaciones derruidas y  el constante asedio de gargantuescos tanques  que escupían sin dilación férreos  proyectiles hacia objetivos arbitrarios. La “guerra”, una vez más, flagelo de la sociedad, el que dista aún más las diferencias entre las culturas y depreda inmisericorde al débil hasta la rendición o muerte. Ya a las alturas de aquella época, los científicos más influyentes vaticinaban de manera pesimista sobre el futuro del hombre.

Apocalyptica - Prologe (Apprehension)

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¡Saludos, queridos Desterrados, amigos y lectores! Quiero expresar lo contento que estoy por haber llegado ,gracias a vosotros, a las 100.000 visitas de Mundo Destierro, pero cada vez que miro el contador de visitas, me quedo sin palabras, y compruebo que no esté por error en el blog de Shaiyia, Rikku, Rapsodos, Logan, The_unforgiven_too o Apohell. No soy capaz de creérmelo. ¿Cómo es posible?.

Yo sólo quería compartir con vosotros el universo que estoy creando. Me hacía ilusión que algún intrépido lector de Mundo Destierro disfrutara leyendo un relato. No me esperaba nada más. Me decía a mí mismo que si recibía alguna visita y alguien me dejaba un comentario, ya estaría bien. ¿Qué más podía querer?. Cuando escribes de corazón, no aspiras a más que a entretener. Sólo que una persona goce de tu creación, sientes que ha valido la pena.

Lo que más me sorprendió fue la calidad humana de la gente que iba conociendo. Parecía imposible que a las pocas semanas de haber abierto el blog, sintiera que tenía amigos de toda la vida. Gente con que la hablabas casi a diario, te reías a gusto, se preocupaban por ti y siempre te apoyaban. Ese ambiente me ánimo a abrir la comunidad literaria, recibiendo tantos relatos de buenos amigos que me sentí abrumado. Llegado ese punto, me dije que todo era posible, y empecé a escribir como nunca lo había hecho, apoyado por gente estupenda.

En el interior de una caverna artificial, excavada eónes antes del nacimiento de los hombres, morada por Eternos que contemplaron desde la atalaya de su ciudad de ensueño el horizonte sin fin del Inframundo que, se extendía bajo la colina donde sus Templos Dimensionales conectaron con mundos de galaxias lejanas, sobre cuyas ruinas se había fundado la ciudad-estado humana, se vivía un momento histórico.

El sol mágico conjurado por los Archimagos que, flotaba por encima de la Torre Arcana situada en el centro de la Ciudadela Real, resplandecía con el júbilo y la esperanza del amanecer, invocando a los subditos a presenciar el discurso del Rey en la Plaza de los Antepasados. Un jardín sagrado entre la Torre Arcana y el Castillo Real Anillo que los abrazaba en la cima del mundo subterráneo conocido.

Gentes de toda condición y región seguían llegando y festejando y bailando al son de la ilusión, cuando una explosión de luz cegadora procedente del balcón real les deslumbró y, una atronadora voz grave y familiar muy segura de sí misma que les saludó, hechizándoles con la pasión que irradiaban sus palabras, pronunciadas con la elegancia y la convicción de un gran orador, conocedor de los registros vocales y las entonaciones dramáticas que llegaban al corazón de sus oyentes.

- Hijos míos. Sed bienvenidos a “La Era de los Hombres”.