El Brujo desafió a las tinieblas que se cernían sobre la
caravana entonando su voz rasgada y aguda en un cántico gutural de Magia de
Sangre, invocando el poder acumulado a lo largo de los siglos e innumerables
víctimas, que emergía desde sus entrañas mediante un fulgor blanco cegador a
través de: las articulaciones de su armadura demoníaca, sus venas, garganta,
boca, ojos y oídos.
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
El flujo de fuerza pura invocado por el Brujo desencadenó la
danza de la destrucción, transformando su luz en una tormenta de rayos dirigida
contra el movimiento que se dibujaba en las tinieblas, iluminando por un
instante la silueta de dos garras gigantescas que planeaban a ras de suelo,
recubiertas por las escamas negras donde los rayos se extinguían sin causar el
menor efecto.
Esclavos y vampiros enmudecieron paralizados por la visión
de cómo ambas garras abiertas se abalanzaban contra la diminuta figura del
Brujo montando en su caballo negro, que permanecía empeñado en seguir luchando,
impulsado por la ira, el orgullo y la soberbia que dominaban su voluntad.
Su cántico gutural se hizo más agudo a medida que las
descargas de rayos ganaron tal intensidad que el propio suelo tembló anunciando
la tragedia. Las garras pasaron por ambos lados del brujo ignorando sus
ataques, atraparon a un gigante no-muerto con su jaula y desaparecieron juntos
en las tinieblas. Los aullidos desgarradores de los esclavos suplicando ayuda
fueron silenciados súbitamente por su destino… La Muerte.
El Brujo dio media vuelta, y cabalgó hasta el lugar donde
estuvo el gigante no-muerto persiguiendo a “El Guardián de las Tinieblas” prometiendo
con el puño cerrado señalando a los cielos devorar hasta la última gota de su
sangre.
La dos llamas blancas que eran su mirada intimidaron a sus
tropas, antes de impartir órdenes con su voz rasgada y aguda, organizando tres
filas de arqueros frente a él, equipados con arcos de cristal azul oscuro
mágicos, que emitían una luz del mismo tono en aumento según los guerreros
concentraban su poder en el arco.
Los dedos del Brujo empezaron a dibujar en el aire un
complejo signo mágico, que invocó una flecha de luz pura en la mano de cada
arquero. Los oficiales vampiros ordenaron tensar y apuntar al cielo, aguardando
la orden del Brujo para disparar.
Todos sabían que “El Guardián de las Tinieblas” regresaría
por el lugar que se había marchado, tal era su arrogancia y desprecio por los
vampiros.
Entonces la muerte alcanzó a los vampiros. Una oleada de
tinieblas extinguió los orbes de luz creados por los vampiros sumiéndolos en la
oscuridad. Mantuvieron la formación amparados por el brillo de sus flechas,
confiando en el Brujo. Éste adivino la posición de “El Guardián de las
Tinieblas” y con su grito más desgarrador y agudo, lanzó la tormenta rayos definitiva
contra él, guiando el rumbo de la horda de flechas que la siguieron, sellando
la muerte de los vampiros.
Las tinieblas respondieron al ataque arrojando contra el
Brujo al gigante no-muerto y su jaula envueltos en llamas verdes.
Lo último que vieron los esclavos antes del caos, fue al
Brujo con ambas palmas abiertas levantando una barrera protectora inútil. El
gigante no-muerto y su jaula en llamas lo sepultaron provocando una explosión
devastadora, que masacró a los vampiros con una oleada de fuego verde,
fragmentos de barrotes cortantes a gran velocidad y toneladas de restos del
gigante no-muerto.
Dos ojos verdes gigantes contemplaban la destrucción desde
los cielos. Su mirada detonaba inteligencia, antigüedad, crueldad, odio y
muerte con cierto matiz de burla, desafiando a los ratones a seguir jugando.
El orgullo guerrero de los vampiros supervivientes les hizo
empuñar de nuevo las armas. Entre las ruinas del campo de batalla en llamas,
los vampiros atacaron arrojando sus espadas, lanzas y flechas contra “El
Guardián de las Tinieblas” entre rugidos de rabia y desesperación, en una
actitud tan propiamente humana que a los esclavos se preguntaron si realmente ambas
especies eran tan diferentes.
¿El miedo y sus prejuicios habían separado a dos especies
condenadas a entenderse?
Sus enemigos no hacían la menor distinción entre ellas. “El
Guardián de las Tinieblas” escupió una llamarada de fuego verde de izquierda a
derecha del campo de batalla alcanzado a buena parte de la caravana. Esclavos y
vampiros gritaron igual mientras el fuego les quemaba, y su componente acido
les corroía hasta los huesos y las armaduras mágicas.
Los esclavos con la suerte de estar alejados, contemplaron
el horror de sus compañeros en llamas luchando por escapar de las jaulas con
las que se fundieron, mientras los vampiros corrían de un lado a otro
enloquecidos, iluminando las tinieblas con las llamas que les devoraban antes
de caer muertos.
El silencio de la muerte en el campo de batalla fue
interrumpido por la protesta severa de una leyenda que se resistía a caer en el
olvido. Los restos del gigante no-muerto en el cráter consumidos por la llamarada
habían liberado al Brujo moribundo. Su aspecto era terrible: la armadura corroída
se mezclaba con la carne quemada que asomaba sus huesos en multitud de puntos,
un barrote le había empalado el abdomen al suelo, y tenía la columna vertebral
rota.
Una voluntad que jamás había conocido límites impulsaba a un
cuerpo herido de muerte a seguir luchando. Con un gran esfuerzo alzó su brazo
derecho tembloroso en dirección a “El Guardián de las Tinieblas”. Su voz
rasgada y aguda, recitó con la seguridad que confería haber preparado durante
toda su existencia éste momento… su último hechizo.
Los vampiros al comprender el significado de sus palabras
abandonaron la caravana corriendo, mientras “El Guardián de las Tinieblas”
divertido por el valor del patético humano, aspiró la bocanada de oscuridad que
lo reuniría con los Brujos que antes le habían precedido.
Continúa en...
Crónicas de Mundo Destierro:
5 Comentarios:
A mi me parece bien que
29 de Mayo de 2008 • 23:23 — The_unforgiven_tooA mi me parece bien que haya un poco más de extensión, a cambio de más detalles, sin pasarse, claro está :D
Poderosa bestia, sin duda, aunque lo del brujo me ha sorprendido.
Un saludo.
Un trozo muy bueno
29 de Mayo de 2008 • 23:23 — RikkuInTheMiddleHa ganado en profundidad, especialmente la parte final con el Brujo moribundo, aunque yo me quedo con la siguiente frase:
"Los aullidos desgarradores de los esclavos suplicando ayuda fueron silenciados súbitamente por su destino… La Muerte. "
¿Que qué nos ha parecido?
29 de Mayo de 2008 • 23:44 — Shaiyia¿Que qué nos ha parecido? No se a los dem´ñas, pero a mi me ha encantado, menuda tela tiene El Guardían de las Tinieblas, y los vampiros igual.
Aquí esperaré impaciente la continuación :)
PD - por supuesto, 5 estrellas.
Genial!!!
30 de Mayo de 2008 • 07:36 — ErikAdamsLo mejor está por llegar
31 de Mayo de 2008 • 17:31 — Lester KnightThe_unforgiven_too: Me alegro que el cambio narrativo te haya gustado. Me sabía mal contar ésta parte de la historia recortando detalles. Quedo quizás un poco demasiado larga para mi gusto, pero el resultado fue bastante bueno, casi ni tuve que corregir nada, a diferencia de capítulos anteriores.
La situación de los Brujos en el relato es un tanto atípica de su papel habitual. En vez de controlar la situación con miedo y gestos punitivos, se ven obligados a tirar de todos sus recursos en contra de algo que les supera.
RikkuInTheMiddle: El final tiene gracia porque fue una improvisación. Cuando pase de la página y media busque el modo de terminar el relato con fuerza, y eso fue lo que se me ocurrió. Algo totalmente fuera del guión.
La frase que has señalado para mí también es la mejor del relato, o la que más satisfacción me produjo al escribir.
Shaiyia: Viendo el éxito del relato me estoy empezando a plantear una verdadera historia de bastantes capítulos. A “El Barón Negro” le ha salido un competidor
ErikAdams: Va a continuar siguiendo el consejo que me diste en el primer capítulo
¡Gracias a todos por leerme y apoyarme!