25 de Noviembre de 2017
Abr
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Se alquila habitación con vistas al infierno - Especial H.P. Lovecraft - Primera Parte: Acercamiento - Autor: ErikAdams

 

Se alquila habitación con vistas al infierno: o como

vivir una pesadilla leyendo a Lovecraft.

- Autor: ErikAdams -

PRIMERA PARTE: ACERCAMIENTO

“Se alquila habitación a chico serio y responsable en piso amplio y luminoso. A 100 metros de la estación de metro de LATINA.

Preguntar por Julia: 91 469 32 42”

Con este anuncio en un periódico local termino mi larga búsqueda de habitación donde alojarme después de haber viajado a Madrid para terminar mis estudios, y comenzó aquella serie de sucesos que harían que en estos instantes este planteándome si salir corriendo o simplemente tirarme por la ventana para olvidar para toda la eternidad los terribles sucesos que se han sucedido en estas ultimas semanas. Pero antes de tomar esta ultima decisión, me gustaría dejar por escrito el relato de toda esta sinrazón por si acaso alguien puede leerlo y evitar un destino parecido al mió.

La verdad es que me sentí muy afortunado de poder dejar por fin la casa de mis tíos, que aunque habían sido muy amables todo este tiempo, yo nunca había llegado a sentirme como en “casa”, ya que apenas los conocía, y los pocos recuerdos que tengo de ellos son tan viejos que ni siquiera podría relatarlos con claridad.

Me levante temprano aquella mañana, prepare mi maleta con las cuatro cosas que tenia. Me despedí de mis tíos, agradeciéndoles el tiempo que me habían tenido alojado en su casa y explicándoles que necesitaba mi independencia. Ellos insistieron poco en que me quedara y finalmente me lancé a la calle en dirección a mi nuevo hogar.

Llegue ante el portal de aquel edificio de 7 plantas. Una de esas viviendas de hace mas de 100 años, cuya fachada reformada, le daba un aire melancólico y hacia viajar a la mente muy lejos en el tiempo, cuando Madrid era una trinchera y la pobreza y el hambre eran los auténticos protagonistas de una guerra sin sentido. Por lo que me había dicho Julia por Teléfono, se trataba del ático de aquel edificio, y me había comentado que la amplia ventana de la habitación daba una majestuosa vista de aquel Madrid de los Austrias.

Llame al telefonillo, y a los pocos segundos una voz de mujer me contesto: -¿Quién llama?-

-Soy Luís, el chico que os ha alquilado la habitación- Respondí, e inmediatamente sonó el timbre que indicaba que la gran puerta de madera que da acceso al portal estaba abierta. Pase al interior del edificio, y me dirigí al viejo ascensor que esperaba en el hueco de la empinada escalera de madera, para subir hasta el 7 piso. Mire hacia arriba en un acto reflejo y me alegre de no tener que subir andando, ya que a simple vista no alcanzaba a distinguir el final de la escalera. ¡Mi gozo en un pozo! En la reja del ascensor colgaba un roído y descolorido papel en el que rezaba la frase “NO FUNCIONA”.

La cosa no comenzaba bien, pero sacando fuerzas de no se donde, cogí mi maleta y comencé el largo ascenso por aquellas escaleras que no parecían estar hechas para el pie humano. En el largo ascenso, puede reparar que no existía ni un solo signo de vida en el edificio, ya que por más que afinaba el oído no lograba distinguir ni el más leve murmullo. Y por más que mirara la penumbra en la que se hallaban los descansillos, no distinguía ningún tipo de movimiento salvo el movimiento de motas de polvo flotando en el ambiente, dando una opresora sensación de abandono.

Llegue jadeando a la ultima planta, y me esperaba abierta una puerta que dejaba escapar un reguero de luz desde su interior. En su umbral se encontraba una mujer de unos 40 años, teñida de rubio y vestida con un vestido oscuro que daba la sensación de no estar acorde con la época en la que estamos. Reparé en que detrás de sus piernas se hallaba un obeso gato a rayas que me miraba con curiosidad.

- Buenos días, te estábamos esperando.- Me dijo la mujer con una calida sonrisa en la cara – Este gatito que tengo detrás se llama “Nigger-Man” y será el tercer compañero tuyo de piso junto a mi marido Roberto. Pasa, pasa, no te quedes en la puerta-

- Encantado de conocerla, lo cierto es que estoy deseoso de instalarme en mi nueva habitación- Le dije dirigiéndome hacia el interior de la vivienda.

La casa desentonaba completamente con la impresión de abandono de las zonas comunes del edificio, ya que esta estaba completamente reformada, y llena de la luz que entraba por las grandes cristaleras. El acceso era a través de un largo distribuidor con puertas que se abrían a ambos lados hacia las distintas dependencias: 3 habitaciones, 2 baños, 1 salón y la cocina. Al fondo del pasillo, sin embargo distinguí algo que me llamo la atención: Un retrato pintado al óleo de una persona joven con una pequeña cicatriz en el rostro, pero que al observarla con mas atención me produjo una sensación de malestar al comprobar que su mirada parecía la de una persona anciana que observaba a todo aquel que pasara por allí. En la base del retrato rezaba la leyenda “Joseph Curwen”.

Julia me guió por el pasillo hasta la habitación del fondo, justo al lado del retrato del tal Joseph y me dijo: - Bien, esta es tu habitación, acomódate y deja tus cosas que a la hora de la comida te dare un toque y te presentare a Roberto, que ya habrá vuelto de trabajar. Y ya durante la comida comentamos lo que haga falta sobre el alquiler-

- De acuerdo, y muchas gracias por todo. Necesitaba esta habitación.- Le conteste, e inmediatamente ella se alejo por el pasillo hacia la cocina.

Cerré tras de mi la puerta, y me puse a vaciar mi maleta y a guardar las cosas en el armario. Pero no estaba solo, “Nigger-Man” se había acomodado encima de la cama y me observaba con los ojos semicerrados, como analizando todos mis movimientos. Lo cierto es que no me importo, ya que desde niño adoro a los felinos y siempre he convivido con ellos en la casa del pueblo de mis padres. Continué mi trabajo, mientras observaba la habitación que se convertiría en mi nuevo hogar por tiempo indefinido. Esa un habitación amplia, con un gran ventanal desde el que se podía observar la inmensidad del Madrid antiguo. Una cama en su centro con el cuerpo de forja un poco oxidado y en un lateral una librería con varios tomos amarilleados por el tiempo.

Deje una pila de ropa interior encima de la cama y me acerqué a curiosear los viejos volúmenes. Curiosamente todos los libros eran del mismo autor. Un tal H. P. Lovecraft, del que no había oído hablar en mi vida. Observe los títulos por comprobar si conocía alguno (Pura curiosidad), pero la verdad es que no me sonaban de nada. “La llamada de Cthulhu”, “Las ratas en las paredes”, “En las montañas de la locura”, Hervest-West reanimador”, “El caso de Charles Dexter Ward”, “La sombra que cayo sobre Insmouth”, “Dagón”, “Mas allá de los muros del sueño”, “el color surgido del espacio”… Y muchos títulos por el estilo, y muchos de ellos, mas que libros parecían viejos cuadernillos de notas, lo que me hizo pensar que la mayoría no serian mas que relatos cortos.

Reanude mi trabajo de “mudanza” y en 10 minutos ya había terminado, a si que me senté en la cama junto a mi nuevo y curioso acompañante y agarre uno de los volúmenes para echarle un vistazo. Se trataba de un cuadernillo en cuya portada solo ponía el nombre del autor (Lovecraft) y un titulo escrito a mano en tinta negra: “El horror de Dunwich”. Abrí el cuadernillo, y me lleve una gran desilusión al comprobar que su interior era completamente ilegible, ya que parecía estar escrito en un idioma parecido al árabe. Lo devolví a su sitio, y continué curioseando el resto de volúmenes y todos cumplían esa extraña similitud con el idioma, hasta que finalmente hallé uno que no cumplía ese esteriotipo.

Se trataba de un grueso volumen de incalculable edad, en cuyo lomo se leía: “Kitah Al-Azif” y su autor un tal “Abdul Al-Hazred”. Acerqué la mano y lo cogí comprobando que además de su excepcional peso, tenia como característica el tacto de la piel de su cubierta, el cual era especialmente repugnante y resbaladizo. Un tacto que hizo que por unos instantes dudara en si tenerlo entre mis manos, o devolverlo al lugar del que lo había cogido. Pero la curiosidad fue mas fuerte, a si que mordiéndome el labio por la grima que me daba lo agarre, me tumbe en la cama y me dispuse a abrirlo para descubrir los secretos que albergaba en su interior.

Pero eso no fue posible por el momento, ya que “Nigger-Man” al ver que iba a abrirlo, emitió un sonoro maullido, se escucharon unos rápidos pasos en dirección a la habitación en que me encontraba, e instantáneamente sonaron dos golpes en la puerta y una voz masculina con un ligero trasfondo gutural dijo: - Luís, ya es la hora de la comida, Julia y yo te esperamos en el salón con la mesa servida –

Deje de nuevo el libro en su sitio, y salí de la habitación. En el pasillo no había nadie, pero volví a sentir aquella escalofriante sensación de que el cuadro de al lado de mi habitación me observaba.

Continuará en...

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4 Comentarios:

Otro relato al que me vais

Otro relato al que me vais a enganchar? Bien, bien, me gusta.

HA terminado de una forma interesante, uhmm..que mal rollo lo del cuadro X-D 

Un comienzo brillante

A mi también me tiene enganchado. Ya tengo ganas de publicar la segunda parte. Según me cuentan desde el infierno el tema promete Twisted Evil

PD: Felicidades ErikAdams Wink

Gracias

Gracias a los que os guste, eso siempre anima!!! Y si, la segunda parte llegara pronto, que ya esta calentandose en el Horno xD

:)

Un relato con el Necronomicón de por medio siempre va a resultar cuanto menos interesante :D

Veamos como continúa.

Saludos