Han
pasado diez años desde que “El Barón Negro” abandono la Marina Galáctica.
Convertido en el rebelde más perseguido por el Imperio. Una leyenda que viaja
de planeta en planeta luchando contra la opresión, cantando la verdad en sus
conciertos, dispuesto a luchar hasta la última gota de sangre por los
indefensos.
Su destino es encontrarse con el hombre que ordenó el asesinato de su familia. Y ese momento ha llegado...
Una
pantalla de holovisión gigante, situada en la parte media de uno de los cientos
de rascacielos de la ciudad, a la altura de una de las principales autopistas
flotantes, transmitía una conexión en directo la visita a la ciudad del Senador
Mossul. Uno de los más distinguidos miembros del Senado Galáctico Imperial, en
su inauguración de un nuevo centro de seguridad planetario, equipado con robots
de combate de última generación. Cuando hicieron un breve alto para conectar
con el éxtasis colectivo que estaba a punto de acontecer en el estadio
galáctico de la estación espacial portuaria, en órbita al planeta, donde “The
Singer of the Death” con su banda estaba a punto de comenzar su concierto, ante
doscientas mil personas ansiosas de escuchar el mensaje que traía para ellos
hoy.
El
locutor comentaba la fuerza que había ganado ésta figura pública en los últimos
años con sus escasas apariciones, tan misteriosa como repleta de leyendas, de
la que nadie sabia a ciencia cierta quién era, mientras sus gestas ya
pertenecían a la memoria colectiva galáctica, para desgracia de las
autoridades, que le perseguían en todos los planetas. Se temía que hoy hubiera
en el concierto un baño de sangre en su captura. Pero eso no había amedrentado
a la población, que había instalado holovisores gigantes en distintos estadios
del planeta para seguir unidos su concierto. Se esperaba que millones de
personas en todo el planeta siguieran el concierto de hoy.
Se rompe el plano del locutor para enfocar una muñequera con un potente
dispositivo electrónico, sobre un traje cibernético de combate, que parecía del
conductor de una moto que circulaba a gran velocidad por la autopista flotante
de la gran ciudad. El indicador de la muñequera hacía una cuenta atrás de 4:36
minutos y bajando
El locutor se silenció, dando paso al cámara que enfocaba el escenario a
oscuras, del que nacía una tenue luz lila que dejaba entrever una figura
femenina avanzando al micrófono, vestida con un traje cibernético de combate
ceñido lila claro, que portaba en el muslo derecho una espada y en el izquierdo
una pistola, ambas láser, reliquias de un pasado imperial glorioso.
El publico al reconocerla como la compañera del Singer en sus aventuras estalló
en gritos, silbidos y aplausos animándola. Una vez se hizo con el micrófono, el
silencio que hubo fue como el grito en la conciencia de cada espectador, al
observar su mirada. Hasta que sin saber de donde la voz del Singer al que no
veían, dijo a través de todos los micrófonos que hoy habían venido para hablar
de Alice, una mujer de trenta y siete años, asesinada hace cinco meses por el
Senador Mossul delante de su hija.
La magnitud de la frase dejo al publico sin respuesta, la mujer del escenario
comenzó entre susurros una canción triste y lenta que hablaba de Alice,
orquestada por los músicos del fondo inferior del escenario, intercalada con
fotos holográficas de Alice que iban pasando por el escenario, mientras narraba
su vida, logros, amores, y fuerte deseo por salvar a todos los de mundos del
caos medioambiental, motivo por el que el Senador Mossul la hizo asesinar sin
la menor piedad, al ir en contra de los intereses de su empresa de
descontaminación planetaria.
En cada estrofa la cantante hacía la pregunta de si Alice merecía esto, y la
voz del Singer coreaba junto al público un “no” rotundo. Cuando preguntó que
merecía Alice ahora, se hizo un largo silencio sólo interrumpido por la voz del
Singer, quién contesto con fuerza: su planeta natal libre de las garras de su
asesino.
El estadio estalló en gritos de histeria colectiva ante una afirmación tan
rotunda, ganando fuerza cuando las luces se apagaron hasta que se activo sobre
el escenario un holovisor gigante panorámico que cubría la parte posterior del
escenario entera.
La orquestra comenzó de nuevo la canción de Alice a un ritmo totalmente techno,
acompañada por la cantante, ahora, dando una intensidad frenética a la letra,
intercalada con los “No” del Singer con el publico aplaudiendo con fuerza,
siguiendo el ritmo que marcaba con la cantante con sus manos, contagiando el
gesto a todos los estadios que veían el concierto en directo.
Entonces la pantalla se hizo nítida mostrando al Singer: Enardel, con 35 años,
un aspecto consumido, vestido en su cibertraje negro de combate, con líneas
azules encima de blindaje adicional. Con su melena roja libre al viento,
dejando entrever la enorme cicatriz del lado izquierdo de su rostro, y su ojo
negro mecánico, mirando un instante a la cámara con su ojo vivo, cuya fuerza
llegaba a las almas de la gente. Conduciendo una moto por la autopista flotante
a la ciudad, a 350 K/H adelantando coches sin apenas ver más que manchas por la
velocidad.
El público del estadio alzó sus cabezas, mirando a la cúpula de cristal del
estadio, con el planeta encima de él, como si pudieran ver al Singer. Mientras,
el el holovisor de la autopista daba la primicia, sin cerrar su conexión con la
inauguración de Mossul, de las intenciones del Singer de asesinarlo hoy mismo.
Su enviado especial en el estadio no sabía que decir al respecto, dando
primeros planos de la masa histérica siguiendo con palmas, saltos y gritos, el
ritmo de la canción. Todo el Mundo apoyaba al Singer.
El holovisor del escenario, mostraba la moto del Singer corriendo cada vez más,
hasta más alla del límite dibujando un destello con de sus faros traseros sobre
la calzada. Cuando un grupo de motos militares le perseguían, conducidas por
soldados armados con pistolas láser y espadas de energía, que rasgaban la
calzada con sus puntas, levantando ríos de chispas...
Continúa en: Capítulo II: Juego Duro
* Nota del autor: Éste relato
fue el primer relato que escribí realmente en serio en toda mi vida. Es del
2006. Lo he revisado hasta donde he podido sin verme obligado a reescribirlo de
cero para sea digno de leerse. "El Barón Negro" fue una creación
posterior, un experimento de la época en la que escribí toda la historia de
Enardel. Espero que lo disfrutéis.
Historia prevía:
El Barón Negro
El Éxodo I: La Caída de la Humanidad
El Éxodo II: El Renacimiento
Entrada Anterior:
Presentación: El Cantante de la Muerte & Nuevos Contenidos del Blog
2 Comentarios:
Vaya tela!! Sin escuchar la
26 de Abril de 2008 • 11:52 — ShaiyiaVaya tela!! Sin escuchar la canción me emocionaba yo y todo ;D
Me gusta mucho como escribes, y esto tiene muyyyyyyyyy buena pinta, veremos si Eraldel consigue su ansiada venganza...
Ayer me emocione yo y todo revisándolo
26 de Abril de 2008 • 13:07 — Lester KnightEl relato tenía una canción que elimine del texto, para que cada lector se imaginara la suya propia. Nunca supe si había hecho lo correcto, así que me has resuelto una duda de dos años
Te agradezco el cumplido de que escribo bien, pero la verdad es que voy muy justo de técnica. No veas como tuve que parchearlo ayer para que pudiera leerse. Era un desastre en las conexiones entre las frases y la estructura narrativa
La historia, eso si, es de las que escribí con mayor cariño. Originalmente la idea del relato era presentar a Enardel en una sola historia. Por eso mezcle elementos de todas sus épocas.
Seguramente veréis una influencia muy fuerte de Ghost in the Shell y Metal Gear Solid. En el ambiente y el personaje. Ambos fueron las bases sobre las que cree a Enardel. En el siguiente relato todavía hay una gran influencia. A partir de ahí fue cuando la mitología del universo de Mundo Destierro fue modificando la serie hasta diferenciarse.
Sin tocho que he escrito sin venir a cuento
Por cierto, Shaiyia. El relato lo escribí con el openning de Ghost in the Shell: Stand Alone Complex. No lo puse ayer por no influir en la percepción personal de los lectores.
Un saludo.