Al regresar la Tormenta Tenebrosa
al bosque con sus almas condenadas, el primer jinete aminoró la marcha de su
jadeante caballo, deteniéndolo en lo alto del saliente de una curva a gran altura,
muy elevada respecto al trecho anterior del camino. El inicio de una serie de
grandes curvas en forma de U hacia el interior de la montaña, que bordeaban sus
brazos. Lugares ocultos en las sombras, como el suyo, que impedían el paso de
la luz del volcán activo, iluminados tan sólo por el bosque palpitante poseído
por la Tormenta Tenebrosa,
que se deslizaba entre las copas de los árboles a gran velocidad, sedienta de
sangre.
Capítulos Anteriores: Capítulo I - Tormenta Tenebrosa
Agudizó su oído tratando de
escuchar las pisadas del caballo de Remdall. Silencio, sólo silencio,
interrumpido por las ráfagas del viento que rompía contra las rocas siseando.
Había escucho los disparos de su revolver, muy lejos de él. Las almas le habían
atacado, estaba seguro. Esbozó una sonrisa al pensar lo que seres capaces de aniquilar
a un vampiro habrían hecho con el humano. Se lo imaginaba caído en el camino,
convertido en una cáscara de huesos y piel sin vida, retorcida por el
sufrimiento.
Era demasiado fácil. La razón le
concedía el triunfo y los sentimientos inquietud. Meditó unos minutos si
retroceder en busca del cadáver. Decidió ser prudente, conservar su ventaja y
el caballo descansado, la garantía de que jamás sería atrapado. Afinó el oído
hasta el punto que llego a escuchar el sonido de las erupciones del volcán, transportado
por el viento. Entonces, unos pasos por encima de él, muy cercanos, demasiado
cercanos, le alertaron. Se dio la vuelta, viendo en una cornisa de piedra
nevada por encima del camino, a un lobo negro del tamaño de su caballo con la
mirada perdida a lo lejos, sin ningún interés en él, observando un punto lejano
a su espalda envuelto en la oscuridad. Volvió a darse la vuelta para seguir la
mirada del lobo, estremecido por un pensamiento que no quería admitir,
sintiendo como la angustia le oprimía el pecho de nuevo.
Un destello plateado emergió de
la oscuridad. Era la bala que atravesó su corazón limpiamente. Un grito ahogado
de rabia murió en su garganta. Su cuerpo se venció contra el cuello del
caballo, que arrancó histérico al sentir el cuerpo inerte de su jinete sobre
él, manando sangre a borbotones, despidiendo el olor que peores recuerdos le
traía: el de sangre sobre nieve.
Enfurecido, trató de mover el
cuerpo sin obtener respuesta. Cegado por la rabia, abandonó el cuerpo, cruzando
el vacío que le separaba de la curva anterior del camino, en busca de su
antagonista. La visión del reflejo de la luz de la Tormenta Tenebrosa
en una superficie plateada pulida, el revolver de Remdall, descubrió su
posición. Cuando le alcanzó, el cañón aún escupía la bocanada de humo del
disparo que había atravesado el corazón de su huésped.
Se plantó frente a él, a escasos
centímetros de su rostro, sabiendo que sus ojos de humano bastardo sobrenatural
podían verlo. Le dedicó un saludo deslizando su casco de oso por la espalda,
mostrando su rostro de piel blanca curtida por la intemperie, y el sufrimiento;
de facciones esculpidas por el viento helado que descarnaba las montañas,
envejecidas prematuramente en la treintena; su fisonomía destacaba allá donde
cabalgaba, nariz aguileña estrecha, un hoyuelo en la barbilla, y pómulos tan
marcados que parecían el filo de una navaja bien afilada; ojos azul ceniza
penetrantes, propios de una cadáver en la nieve; de su melena y barba se habría
dicho que eran descuidadas y bárbaras, de no ser por su color pelirrojo fuego
tan brillante, que el hielo adherido a sus cabellos emitía reflejos rojizos. Se
decía que era un hijo del fuego.
Remdall se mantuvo impasible ante
su escrutinio, indiferente a su rabia. Esbozó una sonrisa cómica, le apuntó con
su revolver, enfocando el cañón con el aspecto de un lobo con las fauces
desafiantes entre sus ojos, pulsó el gatillo con el percutor sin martillear,
susurrando “Bam Bam” y se carcajeó de su expresión de terror.
Maldijo su nombre con un odio puro,
antiguo y espectral, que un hombre jamás conocería, y se abalanzó al interior
del cuerpo de Remdall, rasgando con las garras sus defensas espirituales,
luchando por alcanzar su alma, someterla, torturarla y despojarla de su
envoltorio de carne. Su grito triunfal fue ahogado por una carcajada
humillante. La voluntad de Remdall era tan poderosa que todos sus recursos y
poderes, que le habían permitido poseer a cientos de hombres desde la noche de
los tiempos, se veían impotentes ante él, el único que se resistía, el único
que deseaba. Comprendió por fin, que jamás lo vencería mientras su cuerpo se
mantuviera ligado al alma, mientras estuviera con vida. La muerte sería su
aliada, como lo había sido siempre.
Acepto la enésima derrota, y
regresó en un parpadeo al cuerpo del joven hijo de un mercader rico, que yacía
moribundo con el corazón reventado, a lomos de su caballo, unos minutos por
delante en el camino. Se encontró con su alma aturdida después de tres semanas
de sueño sin recuerdos, pugnando en su interior por recuperar los hilos que la
mantenían unida con su cuerpo, percatarse del corazón reventado que había
puesto fin a su vida, en una montaña maldita. La volvió a devorar sin compasión,
empujándola a un rincón de su siniestra oscuridad donde no pudiera molestarlo,
y retomó el control del cuerpo.
La herida cicatrizó en unos
segundos, el corazón volvió a latir, los pulmones tomaron aire, los músculos
recuperaron su vigor, y el calor de la vida habitó de nuevo el cuerpo. Tomó las
riendas tranquilizando la marcha desbocada del caballo, y, guiado por el
instinto, buscó al lobo. Una sombra silenciosa sólo visible por el brillo de
sus ojos plateados, que le seguía por la cornisa nevada, mirándole con inteligencia
impropia de un animal. Su visión espectral reveló su vínculo con Remdall, quien
le veía a través de sus ojos.
Sabía que en cualquier momento
ordenaría a la bestia que se abalanzará sobre él. En el tiempo que tardará en
incorporarse y reducirlo, si es que era capaz, él le atraparía. No le daría esa
oportunidad. Desenfundó su rico revolver elaborado en plata, decorado con
diferentes tipos de piedras preciosas, entre las que destacaban las de color
granate, incrustados en dibujos de naturaleza salvaje gravados en oro. Martilleó
el percutor, y disparó sus seis balas con precisión, obligando a la bestia a
huir antes de sufrir heridas graves. Satisfecho, extrajo el tambor de plata, y
lo arrojó al vacío sin el menor interés por su valor. Cogió uno cargado de sus
bolsillos, y cargó de nuevo el revolver. Lo enfundó, ajustó su capa de bisonte
sobre su pecho, y se concentró en espolear al caballo, sin perder la vista la
cima. Estaba decidido a alcanzarla y dictar sus condiciones en el duelo a
muerte.
Continuará...
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The Unforgiven II:
Lay beside me, tell me what they've done
And speak the words I want to hear
To make my demons run
The door is locked now
But it's opened if you're true
If you can understand the me
Then I can understand the you
Lay beside me, under wicked sky
Through black of day, dark of night
We share this paralyize
The door cracks open
But there's no sun shining through
Black heart scarring darker still
But there's no sun shining through
No, there's no sun shining through
No, there's no sun shining
What I've felt, what I've known
Turn the pages, turn to stone
Behind the door, should I open it for you?
What I've felt, what I've known
Sick and tired, I stand alone
Could you be there?
'Cause I'm the one who waits for you
Or are you unforgiven too?
Come lay beside me, this won't hurt I swear
She loves me not, she loves me still
But she'll never love again
She lay beside me
But she'll be there when I'm gone
Black heart scarring darker still
Yeah, she'll be there when I'm gone
Yeah, she'll be there when I'm gone
Dead sure she'll should be there
Lay beside me, tell me what I've done
The door is closed, so are your eyes
But now I see the sun
Now I see the sun
Yes, now I see it
What I've felt, what I've known
Turn the pages, turn to stone
Behind the door, should I open it for you?
Yeah, what I've felt, what I've known
So sick and tired, I stand alone
Could you be there?
'Cause I'm the one who waits
The one who waits for you
What I've felt, what I've known
Turn the pages, turn to stone
Behind the door, should I open it for you?
(So I dub thee unforgiven)
What I've felt, oh, what I've known
I take this key and I bury it in you
(Never be, I'll label you)
Because you're unforgiven too
Never be, never me
'Cause you're unforgiven too
El Imperdonado II:
Recuestate a mi lado, cuentame que han hecho
Y di las palabras que quiero escuchar
Para hacer que mis demonios corran
Ahora la puerta está cerrada
Pero está abierta si eres real
Si tu puedes entender mi ser
Entonces yo puedo entender el tuyo
Recuestate a mi lado, debajo de un cielo malvado
A traves de lo negro del día, lo oscuro de la noche
Compartimos esta parálisis
La puerta se abre en una grieta
Pero no hay un sol brillando
Corazón negro cicatrizando más oscuro aún
Pero no hay un sol brillando
No, no hay un sol brillando
No, ningún sol brilla
Lo que sentí, lo que supe
Da vuelta las páginas, conviertete en piedra
Detras de la puerta, ¿debería abrirla para ti?
Lo que sentí, lo que supe
Agotado y cansado, lo aguanto solo
¿Podrías estar ahí?
Porque yo soy quien espera por ti
¿O tu también eres imperdonado?
Ven recuestate a mi lado, esto no dolera, lo juro
Ella no me ama, me ama tranquilo
Pero nunca mas amará
Ella se recostó a mi lado
Pero estará ahí cuando yo ya no esté
Corazón negro cicatrizando más oscuro aún
Si, estará ahí cuando yo ya no esté
Si, estará ahí cuando yo ya no esté
Muerta seguro estará ahí
Recuestate a mi lado, cuentame que he hecho
La puerta está cerrada al igual que tus ojos
Pero ahora veo el sol
Ahora veo el sol
Si, ahora lo veo
Lo que sentí, lo que supe
Da vuelta las páginas, conviertete en piedra
Detras de la puerta, ¿debería abrirla para ti?
Si, lo que sentí, lo que supe
Tan harto y cansado, lo aguanto solo
¿Podrías estar ahí?
Por que yo soy quien espera
Quien espera por ti
Lo que sentí, lo que supe
Da vuelta las páginas, conviertete en piedra
Detras de la puerta, ¿debería abrirla para ti?
(Entonces os nombro imperdonado)
Lo que sentí, oh, lo que supe
Tomo esta llave y la entierro en ti
(Nunca existo, te rotularé)
Porque también eres imperdonado
Nunca existo, nunca yo
Porque tu también eres imperdonado
Comentarios de Lester Knight: ¡Saludos, queridos lectores! Es domingo, día de disfrutar un poco de la vida. ¿Qué mejor que continuar uno de los relatos más queridos, acompañados de mis adorados Metallica? Espero que hayáis pasado un buen rato. He aprovechado la oportunidad que me da publicar un relato antiguo para reescribirlo, deseando ofrecer la calidad que siempre soñe en la versión original.
Falkenberg, El Cazador os va a dar una buena sorpresa esta semana.
PD: Tengo varios emails atrasados de buenos amigos. Disculpad la demora. Me tienen muy liado estos días. Apenas he podido actualizar el blog. Espero sacar tiempo pronto.
¡Un abrazo a todos!
8 Comentarios:
Estupendo
24 de Agosto de 2008 • 19:09 — MorgennesTemazo de Metallica, un grupo que me inició, vi por accidente un concierto suyo en la tele, me quede mirando y luego la perversión rockera vino XD.
Gran trabajo, 5 estrellas, yo hoy he publicado otro análisis para aburrir al personal, el poco que hay...
P.D: No notáis que han aumentado los trolls y los gilipollas, ayer en el blog de maqy un comentario ofensivo y con spam, hoy uno nos tilda de frikis,el otro día insultos, ¿ debería pedir moderación ?
Ha sido un relato infernal.
24 de Agosto de 2008 • 20:17 — Lester KnightHe vivido el infierno para escribirlo. La inspiración no llegaba. He probado de reescribir el original varias veces sin éxito. La terquedad me ha impulsado a persistir, hasta que por suerte, he encontrado el feeling. A partir de ahí me ha salido fluido. Desde luego, no voy a olvidar este capítulo en mucho tiempo
Grandes Metallica. También fue el grupo que me inició en el Heavy Metal. Luego ya sabéis donde he acabado
Te estás currando unas últimas entradas cojonudas. Lo bueno es que nuestros lectores de siempre cuando vuelvan se pondrán al día. Espero...
PD: Por aquí he tenido mucha suerte respeto a los buscabroncas. Con esa gente no hay que entrar al trapo. Ignorar y reportar.
¡Un saludo a todos!
Hoygan, ¿Es aquí donde
24 de Agosto de 2008 • 22:44 — The_unforgiven_tooHoygan, ¿Es aquí donde buscan bronca? Pues que sepan que lo mio es lo mejor y que lo suyo no.
:D
Me gusta cómo mezclas el western con la fantasía, sólo le falta una melodía de Ennio Morricone. Es muy original.
Respecto a la canción, qué puedo decir. Buenísima, me gustó más la primera, pero ambas me han marcado con fuego. Al parecer habrá The unforgiven 3 en el nuevo disco de Metallica, sólo espero que no la fastidien, porque las anteriores son ya míticas.
Un saludo.
Felicidades Lester
25 de Agosto de 2008 • 09:58 — MorgennesPortada al canto para tu relato con temazo de Metallica incluido, ya era hora de que reconocieran tu trabajo por lo menos con portada, la madre fortuna te ha sonreido.
Un saludo y a seguir asi
Felicidades Lester!!!!
25 de Agosto de 2008 • 13:41 — ErikAdamsDesde luego eres de los que mas se merecen portadas (¡¡¡Que pelota que soy por Cthulhu!!!). Y a ver si todo sigue igual de bien ;)
¡Nos vemos!
¡¡¡Muchísimas gracias a todos!!!
25 de Agosto de 2008 • 20:32 — Lester KnightThe_unforgiven_too: Me alegra mucho que te guste la mezcla de western con fantasía. Remdall al tratarse de un personaje de primera generación de Mundo Destierro, fue concebido buscando diferenciarse de la fantasía actual. Ya hay demasiados mundos de elfos, enanos y dragones (y conste que me encantan). Cuando retome la época de Remdall voy a tratar de hacer historias muy primarias en cuanto a poderes y armas, buscando crear un ambiente real y muy hostil contra personajes muy humanos.
Sé que en los relatos publicados anteriormente he hecho un hincapié especial en los Vampiros Oscuros y en la magia. Es por donde me ha venido la mayor inspiración últimamente. Los relatos han sido una excusa para terminar de diseñarlos. Aunque en las novelas, sobre todo las primeras, si tengo la suerte de convertirme en escritor, no van a aparecer mucho.
Las dos The Unforgiven son geniales. A mí también me han marcado muy profundamente. Las habré escuchado cientos de veces cada una. No sabía que Metallica estuviera preparando la tercera para el nuevo disco. Desde luego ese disco va a ser el renacer o la tumba de Metallica. Ruego que sea lo primero. Siempre estarán en mi corazón por haberme descubierto el Heavy Metal
Morgennes & ErikAdams: Queridos amigos, muchísimas gracias por vuestras felicitaciones. Estoy muy ilusionado por la portada, pero sobre todo por la amistad que hemos hecho a raíz de la literatura, entre nosotros y otros colegas de Gamefilia. Es lo mejor que me ha pasado por aquí, sin duda
Doy las gracias a los redactores de Meristation que me han dado la portada, es agradecer la oportunidad que me habéis brindado de descubrirme ante nuevos lectores.
Y, aprovecho la despedida para invitar a los nuevos lectores que hayan disfrutado con el relato, a leer dos de mis últimos trabajos, de lo mejor que he escrito nunca. Si aquí habéis pasado un buen rato, ahí encontraréis otro
Falkenberg. El Cazador - Endimión Tau
El Campeón Reencarnado
¡Un saludo a todos!
Por fin se reconoce un poco
25 de Agosto de 2008 • 22:38 — The_unforgiven_too¡Muchas gracias, the_unforgiven_too!
25 de Agosto de 2008 • 23:04 — Lester KnightTalento literario no sé si tendré, pero amigos sí que se ha demostrado
PD: Tienes un email. Ha llegado la hora de que El Cazador avance sobre Gamefilia
¡Un saludo a todos!