En las desoladas
llanuras de la pretérita capital del Imperio del Norte, Imradhyr, el
hogar ancestral de los Vampiros Oscuros, la muerte cabalga con negras
alas. El anillo de majestuosas Torres Blancas cuyo escudo mágico
protegía a la capital de perversas criaturas abisales tan
antiguas como el cosmos, ha caído.
Bajo las tinieblas de
la noche más trágica, la raza que ha dominado Mundo
Destierro a lo largo de los siglos con puño impío, se
extingue.
Dragones engendrados
con la sangre de los dioses perdidos en el mar de las eras, del
tamaño de montañas, cabalgan los cielos invocando
lluvias de rayos y fuego a su paso. El Mundo Tiembla. Un vasto
ejército de dragones humanoides pervertidos, creados por la
magia maldita de los Dragones Patriarcas, avanza en perfecta
formación a las puertas de la capital del Imperio del Norte.
No hay emoción en sus corazones. Son seres sin alma nacidos
para robar vida.
Amon Amarth - Under the Northern Star
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En sus más de
dos mil años de historia, la brillante capital del Imperio del
Norte, jamás ha sido asediada. La impía ciudad de
ensueño resplandece en la noche eterna de la nación
umbría entre ámbitos, mostrando el esplendor de la
orgullosa civilización de Vampiros Oscuros que ha prosperado a
las puertas de las simas abisales del Tártaro; desafiando a
los amos perpetuos y sujuzgando a los reinos humanos.
No hay murallas que
protejan a la ciudad de luz. Las torres flotantes de los niveles
superiores siguen navegando sobre la vieja ciudad de los plebeyos,
ajenas a la desgracia que se palpa en el ambiente. Tampoco hay rastro
de los Vampiros Oscuros ni de sus esclavos.
La ciudad está
desierta, poblada por un rumor sólo audible en el silencio que
acontece a los gestos épicos.
Los Dragones Patriarcas
la sobrevuelan a la espera de una señal. Sus ejércitos
casi han llegado. Un Dragón Patriarca Anciano negro como la
venganza, cuyo nombre no puede ser conocido por un mortal sin perder
el alma, escupe una bocanada de fuego mágico contra un barrio
flotante noble del tercer nivel. Las torres más cercanas, se
oscurecen por el contacto con su vil magia, y se precipitan al vacío,
causando grandes daños en los niveles inferiores.
La destrucción
ha comenzando.
En apenas unos minutos,
la mayor parte de la brillante capital arde. Ni la temida magia
rúnica de los Vampiros Oscuros puede resistir el azote de los
Dragones Patriarcas. Su horda de humanoides dragoniles perversos, ya
avanza por las calles periféricas.
Sólo la Torre
Arcana central, el templo de los cuatro Brujos Inmortales que
engendraron con su semilla a los Vampiros Oscuros, resiste el asedio
de los Dragones Patriarcas; aunque, partes de la fachada se
derrumban.
El sueño de los
Dragones Patriarcas se fraguaba. Muy pronto, la única raza que
jamás había aceptado su autoridad, sería pasto
de la ruina y el olvido. Sólo faltaba un gesto para culminar
tan gloriosa noche: la rendición. Los Vampiros Oscuros no
tendrían más remedio que aceptar la derrota si
pretendían sobrevivir como sus esclavos y juguetes personales.
A menos que se tragaran su caudaloso orgullo, desaparecían de
la faz del universo para siempre.
La última imagen
de su otrora temida raza, sería la visión de un
Moebius, el Sumo Brujo Inmortal, arrodillado, suplicando y mendigando
el perdón para su raza.
Con ese anhelo, los
Dragones Patriarcas, enfrascados en la destrucción de los
niveles flotantes de la ciudad del esplendor, no vieron como las
puertas principales de la Torre Arcana se abrían.
El formidable ejército
de los dragones humanoides perversos, se detuvo entre las humeantes
ruinas de los barrios plebeyos de la superficie, a la espera de la
ceremonía de rendición.
Un grito glorioso y
desgarrador pronunciado por las gargantas agudas e inhumanas de los
guerreros Vampiros Oscuros, golpeó con la fuerza del trueno a
la invicta horda. Emergieron por legiones cabalgando corceles
espectrales mostrando con orgullo el estandarte de sus Casas Nobles.
La realeza del impío imperio cargaba furiosa contra el enemigo
seguidas por las legiones de infantería cuyos nombres estaban
asociados por los hombres a la caída de las mayores naciones
de cada siglo.
Cargaban con una
brutalidad salvaje burlándose del miedo y la muerte, con unas
carcajadas siniestras y guturales de pura demencia que helaron el
corazón sin alma de los dragones humanoides.
Estaban a unos segundos
de descubrir la emoción del terror.
Los Vampiros Oscuros
hendieron las filas dragoneras con la fuerza de titanes enloquecidos
por su propia grandeza. Luchaban sin orden ni concierto, avanzando
sin mirar atrás, entablando combates individuales, sesgando un
enemigo tras otro, ignorando sus propias heridas.
Nada, ni siquiera la
muerte, era capaz de detenerlos.
Millones de guerreros
dragoneros retrocedían desmoralizados ante la carga avernal de
decenas de miles de Vampiros Oscuros. Cuando sus caballos caían,
las espadas atravesaban sus corazones y las lanzas los ensartaban,
seguían luchando con el fuego de la muerte en sus ojos. A
diferencia de las demás razas mortales de Mundo Destierro, los
Vampiros Oscuros, aquellos conocidos como reyes de la crueldad,
vivían y morían unidos por el sueño de gloria
inmortal de su raza. Por eso, a las puertas de la extinción,
los guerreros de todas las Casas Nobles, olvidando sus diferencias
personales, luchaban como hermanos de sangre que eran, soportando
sufrimientos y rigores que ponían a prueba sus almas.
Una letanía se
repetía en sus mentes: ganar tiempo.
Mientras un solo
guerrero Vampiro Oscuro permaneciera en pie, ningún invasor
profanaría su ciudad interior.
Los Dragones
Patriarcas, sorprendidos por el contraataque de los Vampiros Oscuros,
cayeron sobre ellos desde los cielos, sembrando de muerte sus filas.
Jamás habían visto nada igual. Lejos de huir a implorar
clemencia, los Vampiros Oscuros les arrojaban sus lanzas, flechas,
hechizos y espadas entre carcajadas. Miles cayeron sin que
consiguieran arrancarles la sonrisa de su rostro. Es más, los
supervivientes continuaban la marcha, matando cada uno a decenas de
dragoneros. Su velocidad demoníaca les permitía bañar
la tierra con la sangre de los humanoides que debían haberlos
dado muerte.
Cuando los Dragones
Patriarcas se concentraban para destruir definitivamente a los
Vampiros Oscuros, el cielo en derredor suyo fue golpeado por una
tormenta mágica sin precedentes. Entonces los vieron, cientos
de Brujos, la elite de los Vampiros Oscuros, descendía de las
cumbres del aire lanzando sus conjuros más devastadores sobre
ellos; les acompañaba una flota de cruceros de guerra
voladores construidos por los Vampiros Oscuros. Los ojos joya de las
imponentes esculturas vampíricas de sus cubiertas, les
disparaban con sus cañones mágicos a discreción
mientras los capitanes precitaban sus naves contra los Dragones
Patriarcas.
Colisiones titánicas
desgarraron el cielo. Los primeros Dragones Patriarcas murieron.
Estaban aturdidos. Los Vampiros Oscuros sacrificaban naves con
cientos de tripulantes por la mera posibilidad de abatir a uno sólo
de ellos. Jamás habían conocido raza mortal semejante.
Sus brujos, cruzaban
los cielos hiriendo las membranas de sus alas y sus cuerpos escamosos
con hechizos de destrucción tan poderosos que consumía
sus vidas; pero no les importaba. Estaban dispuestos a morir por su
pueblo.
Lejos del caos de la
batalla, en las entrañas de la tierra bajo la impía
capital del Imperio del Norte, los esclavos humanos de los Vampiros
Oscuros eran empujados por los últimos guerreros a la
insondable morada donde serían sacrificados; la caverna
excavada por los Brujos Inmortales para realizar el supremo hechizo
de creación y destrucción.
Los esclavos gritaron
enajados por la visión impía del interior de la cueva,
tapizada con los cadaveres sangrientos de los cientos de miles de
esclavos que les habían precedido. Aún desconocían
que su destino sería si acaso peor. Las Brujas del Imperio,
mujeres de una belleza y poder mágico sin rival entre los
mortales, sólo comparable a su propia crueldad; danzaban
desnudas flotando sobre los cadaveres cubiertas con su sangre,
entonando ominosos cánticos con voces agudas y rasgadas en
Alto Vampiro Oscuro.
Sus cánticos
creaban ríos de sigilos rúnicos brillantes azules que
fluían por debajo de las grandes estalacticas de la caverna
hasta desembocar en su centro, donde se fundían formando una
gigantesca esfera brillante blanca de magia no pronunciada por los
mortales desde la caída de los dioses perdidos.
En el centro de la
caverna, flotando en derredor de la esfera mágica, los cuatro
Brujos Inmortales cantaban en idiomas mágicos muertos mientras
trazaban sigilos de poder que alteraban la realidad del tejido
universal. Y giraban a una velocidad cada vez mayor, a medida que
impregnaban a su obra con capas de materia.
Las Brujas, conectadas
a los Brujos Inmortales telepáticamente, seguían
atentamente cada palabra e inflexión del hechizo, tejiendo la
vasta estructura rúnica que debía acompañar a
los sigilos principales de sus padres. Era una locura. Jamás
se había intentado nada semejante en toda la historia del
Impío Imperio: un hechizo que precisaba para su realización
la intervención de los cuatro Brujos Inmortales y todas las
Brujas Sacerdotisas, al mismo tiempo. Millones de líneas
rúnicas de poder que no admitían el menor error.
En su locura, los
Vampiros Oscuros pretendían crear un planeta...
¿Continuará...?
Si te ha gustado "Bajo la Estrella del Norte" tal vez quieras leer...
Crónicas de Mundo Destierro:
Lester Knight: Saludos,
queridos Desterrados, amigos y lectores! Hoy quería publicar
el quinto capítulo de "En la Cripta de Kel Asborg",
pero no he podido escribirlo por falta de tiempo; así que he
publicado "Bajo la Estrella del Norte", un relato escrito
en Agosto un día que me apetecía descansar de la
novela. Es una historia trágica y épica por la que
tengo cierta debilidad, lo reconozco
Quiero aprovechar la
ocasión para plantearos la oportunidad de tomar una decisión
que va a afectar a los relatos publicados en Mundo Destierro. Veréis,
"Bajo la Estrella del Norte" es un relato no concluído. Lo
leído hoy no es más que un esbozo del principio. En su
momento no quise profundizar más por no descentrarme de la
novela, y porque no podía darle el detalle al relato que
deseaba: quería narrarlo más despacio, aportar
descripciones más profundas con mayor ambientación,
introducir muchos personajes conocidos de Mundo Destierro y presentar
a las Grandes Casas Nobles Casas Vampíricas; en definitiva,
deseaba escribirlo como un gran relato de 30 páginas.
Ahora mismo tengo varios
proyectos de relatos en mente, y me gustaría preguntaros si
queréis que incluya "Bajo la Estrella del Norte" en
la lista. Seguramente, de ser positiva vuestra opinión, será
el tercero o el cuarto en caer de la nueva hornada.
Por lo demás,
decidiros que voy a pasar un par meses un tanto ausente de Gamefilia
por motivos de trabajo y estudios; aunque procuraré seguir
publicando semanalmente relatos inéditos o continuaciones de
ya conocidos como "Feliz Año Nuevo, mi Amor"
El poco tiempo libre que
tenga he pensando invertirlo en darle un subidón a los
apéndices de Mundo Destierro, tal y como hice a los del
Imperio y los Mentalizadores para la novela de Falkenberg. Me he
fijado el objetivo de escribir relatos con mayor calidad y extensión,
y quiero hacer coincidir esa etapa con la madurez de Mundo Destierro.
Durante estas semanas de
transición, espero haceros pasar un buen rato leyendo los
textos publicados, antes de que pueda empezar a publicar lo que
realmente quiero escribir y brindaros.
Me despido enviando un
fuerte abrazo a nuestro querido amigo, Markov; al que le dedico la
presente entrada, deseándole de corazón que vuelva a
estar pronto entre nosotros escribiendo
¡Un saludo!
7 Comentarios:
Ya empezaba a extrañarlo
21 de Septiembre de 2009 • 17:35 — MarkovDespués de que yo he estado varios meses en la absoluta zozobra, me reconforta poder volver a gamefilia nuevamente. Quisiera agradecerte, de antemano, por todos los consejos que me has brindado. De verdad.
Con respecto al relato que acabo de leer, que decir, "Bajo la estrella del norte" un amenizado relato donde hacen acto de aparición los majestuosos dragones, criaturas que son caracterizadas por su gran poderío y de su incidencia entre un gran abanico de culturas; y la colisión de los mundos de dos razas muy diferentes. Genial.
Gracias por la dedicatoria amigo mío. No puedo esperar en volver y escribir con las ganas que tuve cuando inicié mis devaneos en gamefilia .
Ha sido un placer
21 de Septiembre de 2009 • 17:59 — Lester KnightMarkov: para mí es una auténtica satisfacción volver a verte por aquí, querido amigo. Me alegra haber logrado animarte un poco con mi modesta dedicatoria. Ya tengo ganas de leer algún relato nuevo pronto. A ver si entre todos vamos recuperando la comunidad literaria que formamos; ya sólo falta que Morgennes nos dé la sorpresa, al que desde aquí, también le envío fuerte abrazo.
Hay una escena de "Bajo la Estrella del Norte" que se me ha quedado grabada a fuego en la mente. Sucede en la parte final, cuando Imradhyr se desmorona y los dragones patriarcas llegan hasta la caverna donde los Vampiros Oscuros realizan el hechizo de creación máxima. Entonces Moebius, en la cumbre de su poder, se enfrenta en solitario a las hordas de dragones empuñando su espada demoníaca, protegiendo a su pueblo en franca retirada. Es quizás el duelo más salvaje que he guionizado. A ver si el relato prospera y lo escribo como se merece.
¡Un saludo!
A ver si...
21 de Septiembre de 2009 • 18:16 — ErikAdamsen casa tranquilamente lo leo, que ya sabes que a mi mundo Destierro como que me llama...
de momento las 5 estrellas no te las quita nadie compañero ;)
¡Nos vemos!
Medalla
21 de Septiembre de 2009 • 18:33 — LoganKellerJoer, basta que actualice las entradas, para que broten las entradas ajenas susceptibles de ser premiadas xD
Un regreso brutal, Lester. Una lástima que tengas que irte de nuevo... y tu regreso me recuerda que yo tengo pendiente ese relato por concluir de Star Wars que comencé entre los blogs... a ver si los que tienen que escribir se pasan a estar disponibles pronto, porque si no me parece...
¡Buen relato, y suerte en todos tus proyectos!
Hasta este momento no
21 de Septiembre de 2009 • 19:31 — NyrodelHasta este momento no sabía de este blog, pero voy a enmendar mi error con mucho gusto.
No me veo capaz de comentar el texto. Simplemente; tienes un nuevo seguidor.
¡Gracias, Colega!
21 de Septiembre de 2009 • 20:27 — Lester KnightErikAdams: procuraré seguir dándote motivos para leer en casa tranquilamente
LoganKeller: ¡Y qué lo digas! Siempre ocurre lo mismo... cuando parece que llega la calma... estalla la tormenta
Me alegra mucho que te haya gustado el relato. Aunque no pueda prodigarme mucho, continuaré publicando relatos; así aprovecharé para dar salida a lo que he ido escribiendo en mi ausencia anterior, que ha sido muchísimo
El capítulo que escribiste de Star Wars estaba cojonudo; es una lastima que se demore el proyecto. ¿Has pensando en escribirlos tu mismo, aunque sea poco a poco? Seguro que el resultado triunfa en la comunidad.
PD: ¡Muchas gracias por la medalla!
Nyrodel: Bienvenido, te deseo una feliz estancia en Mundo Destierro, tu casa. Siempre es una gran ilusión contar con un nuevo lector; a fin de cuentas, uno escribe pensando en haceros disfrutar con mi modesta literatura
¡Un saludo a todos!
@Lester
21 de Septiembre de 2009 • 23:03 — MarkovNo me quedaré con los brazos cruzados xD
Te enviaré un mp más tarde con lo pertinente a retomar nuevos proyectos. ( estoy esperando a que Morgennes dé señales de vida :-( ).
En cuánto a la afrenta más intensa que has guionizado, pues me parece muy prometedor, no puedo esperar a ver que logras. :P