24 de Septiembre de 2017
Mar
21

Novela: El Duque del Destierro - Prólogo: Merodak, el Maestro Mentalizador

VIOLACIÓN DE SEGURIDAD CLASE IX

ACCESO NO AUTORIZADO AL BANCO DE DATOS

SELLANDO RED CON CORTAFUEGOS IV

ANALIZANDO INTRUSO

DETECTADO CAPACIDAD PSÍQUICA

VALOR = 680.000 u

RANGO = MAESTRO MENTALIZADOR

NIVEL = NO EXISTEN REFERENCIAS COMPARABLES

PELIGRO = LETAL

CERRANDO COMPUERTAS

ACTIVANDO POZO DE GRAVEDAD Y GLACIACIÓN

MISIÓN = SUPRIMIR AL SUJETO

Que hubiera sido descubierto por la Inteligencia Virtual del ordenador de la cámara de aislamiento psíquico, no parecía importar en exceso al Maestro Mentalizador que se había infiltrado en su interior. Su conciencia estaba lejos de ahí, navegando entre los recuerdos de los jóvenes mentalizadores esclavos que habían vivido y muerto aquí a lo largo de años, los cuales aún perduraban como huellas psíquicas palpables para alguien sensible a percibirlas, como él.

Tampoco sentía el peso de las gravedades que aplastaban los objetos de la cámara hasta reducirlos a laminas de un milimetro de grosor, ni el intenso frío glacial que debería haberlo congelado hasta cristalizarlo. Su poder, simplemente, trascendía las leyes del ámbito físico; más bien, las gobernaba según sus designios.

Su formidable aspecto, hacía de la reverencia un imperativo. Su elevada estatura, por encima de la media, y su magnífica complexión atlética, eran propios de los gladiadores del antiguo Imperio. Iba ataviado con una armadura amplificadora luminiscente: el traje de los Mentalizadores de más alto nivel al servicio del Emperador. Un prodigió del renacimiento científico del segundo milenio del Éxodo: La armadura, diseñada para soportar las condiciones de fuego físico, láser y explosiones más extremas; disponía de un sistema interno de mantenimiento vital, que monitorizaba las constantes vitales, y mantenía su equilibrio mediante transfusiones y múltipes drogas experimentales secretas; además, amplificaba notablemente la fuerza, velocidad y agilidad del Mentalizador muy por encima de los límites humanos; y, representaba sus pensamientos a través de la cubierta exterior negra luminiscente, mediante un lenguaje que iba desde diferentes idiomas rúnicos a la representación visual más abstracta, formando imágenes, que, unidas a los poderes psíquicos del Mentalizador, no hacían sino aumentar el poder de sus invocaciones mentales sobre la realidad que le rodea.

En este momento, la cubierta negra luminiscente de la armadura amplificadora del Maestro Mentalizador, bullía de actividad. Transcribía con columnas rúnicas verticales de color rojo, los recuerdos psíquicos grabados en la cámara por los Mentalizadores Esclavos, absorbiendo su esencia de las paredes, de modo que los borraba. Nadie volvería a tener acceso a ellos, exceptuando los Maestros del Enclave de Mentalizadores.

Era un peligro para el principal proyecto de los Mentalizadores.

El rostro del Maestro Mentalizador era inolvidable: desde la parte superior de la sien izquierda hasta la inferior de la mandíbula derecha, cuatro enormes cicatrices desgarraban sus facciones esculturales. Un recuerdo imperecedero del precio que había pagado por el conocimiento de las artes mentalizadoras más oscuras, que aprendió de seres impíos de los ámbitos más ignotos, con los que estableció pactos de sangre a cambio de favores por cuyo conocimiento reduciría mundos a cenizas. Su ojo izquierdo, alcanzado por las garras que hendieron su carne, era blanco, ciego; el derecho, azul penetrante, brillaba como fuego infernal.

Sus rasgos parecían cincelados sobre roca: pomulos prominentes y afilados, mejillas huesudas, mándibula ancha y firme, barbilla poderosa, labios delgados, cejas puntiagudas, nariz aguileña. Piel pálida y albina marcada por las cicatrices.

Quizás, lo que más destacaba en él, además de su mirada y las cicatrices, era su cabellera pelirroja tocada por el fuego. Una cascada de pelo denso y sedoso que flotaba por el aire formando una gran corona en derredor de su cabeza, que ignoraba la gravedad de la cámara animado por el poder psíquico que emergía del Maestro Mentalizador, furioso por las visiones de sufrimiento que desvelaban las huellas psíquicas de la cámara.

Eran más de lo que podía soportar.

Cuando su armadura amplificadora luminiscente transcribió sobre su negra cubierta la última columna vertical rúnica rojo, completando la absorción de los recuerdos marcados en las huellas psíquicas de la cámara acerca de los jóvenes mentalizadores, la cubierta luminiscente volvió a su siniestro tono negro. El Maestro Mentalizador cerró sus ojos brillantes, y se concentró profundamente, invocando poderes ancestrales de la antigua sangre, que ahora fluían libremente por su cuerpo.

El suelo acorazado de la cámara de aislamiento psíquico tembló.

En el pecho de la cubierta de la armadura luminiscente negra, se dibujó un sigilo blanco de poder elemental que se expandió por el cuerpo del Maestro Mentalizador con venas de tejido rúnico. A su paso, un aura blanca electrizante, envolvió el cuerpo con su indomable energía. En el reves de ambas manos, el sigilo blanco del pecho, el signo de Yxortharn, el fuego psíquico, se dibujó también, a menor escala. Sus puños encrespados por la rabia, se abrieron para conjurar bajo su palma sendas esferas de fuego psíquico blanco, en constante crecimiento, cuyo poder producía lenguas de llamas que ascendían verticalmente hasta por encima de la cabeza del Maestro Mentalizador. Dándole si cabe, un aspecto aún más impresionante y amenazador.

Con la unión de cada eslabón del tejido rúnico que unía los siglos de Yxortharn sobre la cubierta de la armadura luminiscente, el poder del Maestro Mentalizador traspasaba un nuevo umbral. Su cascada de cabellera pelirroja brillante se arremolinaba cada vez más inquieta flotando por el aire de la cámara como si buscara algo a lo que golpear. Mientras, un torrente de rayos emergía del cuerpo del maestro Mentalizador, golpeaba con violencia las paredes acorazadas de la cámara.

Sobre el tapiz de cristales verticales rúnicos en bajo imperial que componían el teclado de la consola de la cámara de aislamiento psíquico, los proyectores holográficos representaban la imagen humanizada de la IV de seguridad: un cuerpo humanoide dibujado con ríos de información fluctuante naranja, que hablaba con una voz mecánica fría e impersonal al Maestro Mentalizador, sin éxito. Al principio, calculando que la presión grávica vencería al intruso en unos segundos, con una arrogancia ciertamente muy humana, le había invitado a rendirse. Pero, el Maestro Mentalizador, sumido en las visiones de las huellas psíquicas, y, ajeno a las dificultades de soportar gravedades extremas, ni siquiera percibió su presencia. Ahora que las lecturas de energía psíquica amenazaban con poner en peligro la integridad del propio nivel de Arcadia, la IV no hacía sino ofrecer su rendición incondicional al Maestro Mentalizador. Obedeciendo a la directriz de su programación que anteponía la seguridad de la estación espacial a cualquier otro condicionante.

Para su desgracia, el Maestro Mentalizador no escuchó sus palabras.

Abrió sus ojos, ascuas deslumbrantes de fuego blanco y azul, y clavó su dura mirada en la perversión informática que torturó a los jóvenes Mentalizadores, sin el menor atisbo de compasión. El aura de fuego blanco que envolvía su cuerpo se expandió un palmo en derredor suyo; la tormenta de rayos, se volvió frenética, y las esferas de fuego psíquico, crecieron hasta cubrir los antebrazos del Maestro Mentalizador.

Sólo tuvo que decir una palabra para desatar la destrucción.

Los tres sigilos de Yxortharn, brillaron con la intensidad de un sol. Una ola de fuego psíquico blanco tempestuoso se abalanzó contra la consola y la IV. Los cristales rúnicos del tapiz que componían el teclado, explotaron al contacto con el fuego psíquico, y se consumieron. Mientras, los dispositivos holográficos integrados en la pared acorazada, se fundieron con las primeras capas del blindaje.

La última acción de la IV. Una llamada de auxilio. Jamás fue respondida.

Una segunda palabra, causó una destrucción aún más devastadora.

El torrente de fuego psíquico que producía su cuerpo, en constante aumento, se arremolinaba en derredor suyo, girando una velocidad vertiginosa, que no hacía sino producir más rayos. Su segunda palabra, transformó el torrente de fuego psíquico en una tormenta formidable, que se batió contra las paredes de la cámara de aislamiento psíquico. Lenguas de fuego psíquico golpeaban como un torbellino cada pared una y otra vez. La fuerza de los impactos, sumados a los miles de grados de temperatura, hicieron de un blindaje propio de una nave de guerra, un mero juguete.

Las capas del blindaje eran arrancadas por la fuerza del torbellino, e incorporadas a la tormenta como afiladas hojas de toneladas de peso, que hendían profundamente las capas de blindaje más propensas a fundirse. La máquina del pozo de gravedad, situada bajo la cámara, desgarrada por las corrientes de rayos de la tormenta, se quemó. Y las afiladas capas de blindajes que giraban con el torbellino, libres de su insidiosa gravedad artificial, se estrellaron como obuses contra las paredes de la cámara.

El impacto fue tan brutal, que la mayor parte de los últimos vestigios del blindaje cedieron, revelando la superficie de piedra excavada del asteroide sobre la que se había construido su interior Arcadia. Sólo resistía la puerta principal.

Y no sería por mucho tiempo.

El signo blanco de Yxortharn del pecho, fue sustituido por el sigilo añil de Xandross, el signo de la gravedad psíquica. El Maestro Mentalizador, se dio la vuelta encarando la puerta principal. Abrió ligeramente sus brazos en diagonal descendente, formando la figura de una V invertida. Y concentró la tormenta de fuego psíquico frente a él, observando como el fuego psíquico blanco etereo se convertía en añil y untuoso, casi palpable, más físico que espiritual, como si fuera agua ardiente.

Una vez combinados los sigilos de Yxortharn de las manos con el de Xandross, el Maestro Mentalizador, lanzó su ataque. La tormenta de fuego psíquico añil, golpeó como un martillo contra la puerta principal acorazada de la cámara. Una vez, otra y otra. Cada impacto, hacía temblar la cámara y hundía un poco más el blindaje de la puerta. En la parte central, se apreciaba una hendidura de medio metro de profundidad y en aumento. El Maestro Mentalizador no parecía cansarse.

Simplemente, estaba impaciente.

Sin interrumpir el ciclo de golpes contra la puerta principal, invocó uno más de sus poderes. El sigilo de Pyros. El signo del fuego procedente de las simas avernales. Su simbolo, se mezcló con el de Xandross del pecho, y los de Yxortharn de las manos, creando nuevos sigilos que combinaban ambos poderes. La cubierta de su armadura amplificadora luminiscente se volvió onice. Mientras, que los sigilos y los tejidos rúnicos adquieron un tono bermellón que se confundía con la cabellera pelirroja del Maestro Mentalizador.

El fuego psíquico que golpeaba la puerta principal experimentó la misma transformación. Y en apenas unos segundos, el martillo añil se convirtió en un punzón bermellón, que atravesó de sólo un golpe la hendidura del blindaje. Abriendo lenta pero inexorablemente una profunda herida, devorando milimetro a milimetro sus aleaciones. Evaporadas y fundidas al contacto con un fuego de millones grados.

Cuando la obertura se hizo lo suficientemente grande para permitir el paso del Maestro Mentalizador, la tormenta de fuego psíquico desapareció junto a los sigilos de poder que brillaban en la armadura amplificadora luminiscente. De nuevo negra reluciente y helada.

El Maestro Mentalizador cruzó el umbral de la puerta principal de la cámara de aislamiento sin atisbo de temor, imponente y desafiante. La ausencia de armas en él, no era sino una señal de mayor peligro. Sólo los Maestros Mentalizadores de más alto nivel renunciaban a las armas de su hermandad.

Ellos mismos, el epítome del Mentalizador Puro, eran el arma.

Algo que los celadores de Arcadía comprendieron demasiado tarde, cuando el Maestro Mentalizador acudió al nivel, guiado por las señales de las huellas psíquicas de los jóvenes Mentalizadores.

Los cadaveres carbonizados de los celadores todavía humeaban a los pies del Maestro Mentalizador. Después de haberse encontrado con la muerte hacía poco más de media hora.

Las alarmas de Arcadia seguían sonando frenéticamente. Al igual que los disparos láser y las explosiones propias de feroces combates. Las fuerzas imperiales y los discípulos del Maestro Mentalizador combatían a las fuerzas corsarias de los Señores Piratas hasta la muerte. Arcadia era un caos. Y la misión del Maestro Mentalizador, la más importante que jamás hubiera afrontado.

El futuro de su raza estaba en juego.

Expandió su mente por toda Arcadia, haciendo caso omiso a las voces de los humanos, buscando la impronta mental de Siete. Ahora, después de haber asimilado sus huellas psíquicas, la conocía y podía localizarla con exactitud. Captó una débil señal, lejos de él, y se puso en camino.

Entonces, una voz gelida, gutural, aguda y cavernosa, que en tiempos pretéritos fue humana, llegada desde los confines más lejanos de los ámbitos del universo. Penetró en su mente y susurró sus palabras con aquel tono siniestro, sesgado y cruel, que intimidaba hasta al propio Maestro Mentalizador.

Merodak.

Maestro.

El chico.

Ha escapado, Maestro. Pero sé dónde está. Pronto será nuestro.

El tiempo se acaba, Merodak. Cada vez es más difícil combatir a las hordas de Mundo Destierro. Hijo mío, he visto la destrucción de nuestro pueblo en mis visiones. Debes capturar al Guardián de la Torre a cualquier precio. Él es la clave de la supervivencia de nuestra raza. Sólo él podrá liberarnos de está prisión infernal. Debes encontrarlo y educarlo para afrontar su destino.

Sí, Maestro.

La presencia del oscuro ser que le había enseñado los secretos del Arte de los Mentalizadores décadas antes, después de sellar pactos de sangre que iban más allá de la vida y la muerte, se desvaneció devolviendo el control de su cuerpo a Merodak, el Maestro Mentalizador.

Tal era el poder de su maestro, el innombrable, que su mente, proyectada a cientos de pársec de distancia cruzando el vasto océano esferas dimensionales, invisibles para los sentidos de los involucionados humanos. Era capaz de atravesar las barreras mentales de Merodak sin esfuerzo, y hablarle a lo más profundo de su conciencia. Mostrando un dominio sobre él, que le hacía sentir impotente. Cada vez dudaba más del proyecto en que se había embarcado. ¿Qué sería del Imperio cuando su Maestro y sus elegidos regresaran? Ante semejante poder, la armada de un millón de naves sería un obstaculo menor en sus planes. A veces, Merodak pensaba que estaba cometiendo un error. Pero la desapareción de su raza, en caso de no actuar y el implacable control de su maestro, reducían sus opciones a la nada.

Tenía que seguir adelante y salvar al Guardían de la Torre.

Antes de que fuera demasiado tarde.

Sin tiempo que perder, Merodak invocó el sigilo de Kronyr. Un sello de gran poder que envolvía su cuerpo desde el pecho a la espalda descendiendo hasta las caderas. Mientras, una lluvia de runas caían desde el interior de la armadura amplificadora luminiscente, o ese efecto daba, ya que el apenas perceptible dibujo rúnico, se formaba a lo largo de toda la cubierta miles de veces, para crecer hasta hacerse bien visible y volver a desaparecer, imitiando el efecto de la lluvia. El color verde del sigilo, las runas, y el aura saturaban la presencia de Merodak, cada vez más distorsionada por su propio campo mental, que se lo separaba a pasos agigantados del tejido de un universo.

El Maestro Mentalizador, con los ojos en blanco, vislumbrando las posibilidades del continúo espacio-tiempo. Eligió existir a partir del siguiente segundo en una pequeña habitación de un nivel superior al otro extremo de Arcadia, cercano a Siete. Y cuando el poder del sigilo de Kronyr envolvió por completo a su carcasa física, saltó.

El abismo creado en el tejido del universo durante un instante, absorbió el aire de los pasillos más cercanos a Merodak, alzando los cadaveres de los celadores y los objetos más livianos. Generando un fenomeno de compresión, que se invirtió tras el cierre del abismo, descargando una violenta explosión verde cuya onda expansiva borró los últimos vestigios de la presencia de Mentalizadores en aquel infausto nivel.

Mientras, al otro lado, comandos de piratas atemorizados, tras arrojar sus fúsiles láser al suelo. Escapaban de la visión del demonio Mentalizador envuelto en un aura distorsionada verde, que le confería un aspecto si cabe más terrible y sobrenatural.

Una sonrisa de perversa satisfacción cruzaba los labios impíos de Merodak.

El Guardián de la Torre, Siete, estaba muy cerca.

Prevaleceremos, Maestro.

Una carcajada distorsionada aguda y sesgada, fue la única respuesta llegada procedente desde los confines del cosmos.

17 horas antes...

Continúa en...

Crónicas de Mundo Destierro:

Lester Knight: ¡Saludos, queridos amigos de Gamefilia! No me puedo creer que por fin haya publicado el principio de primera novela de Mundo Destierro. Deseo de corazón que os haya gustado. Este prólogo es un relato muy importante para mí, ya que después estar de meses trabajando en la ambientación y el contexto de la novela, marcó el momento a partir del cual empecé a escribirla. Después de tanto tiempo escribiendo apéndices, ardía en deseos de contar todo lo que había imaginado.

La historia del prólogo es muy curiosa, pues también fue la transición del trabajo previo a la improvisación. Había planeado que la novela se centraría principalmente en el relato del último Mentalizador vivo del Imperio, después de la caída de su raza, cuyo final podéis leer en un relato ya publicado, La Ascensión de Falkenberg. La idea era presentar al personaje de niño, saltar treinta años hasta el día en que comenzó la cacería de los Mentalizadores, y volver a saltar meses después relatando como el personaje realizaba su propia odisea para salvar a su raza, mientras era perseguido por el implacable Miles Zharum, Comandante de la Legion del Lobo, los guerreros más formidables del Imperio, también psíquicos.

Narrar la infancia del joven Mentalizador me había interesado mucho, pero jamás tuve la inspiración necesaria para armar un relato de la época que mereciera la pena contar más allá del principio de la novela; pero fue escribiendo este prólogo que me vino la infancia de Siete a la cabezay que decidí cambiar el planteamiento de arriba a abajo, dedicando la novela desde el nacimiento del joven Mentalizador hasta su encuentro con Merodak, relatando la vida de un Esclavo Mentalizador en la estación pirata fuera de la ley más salvaje que ha existido jamás.

Lo cual motivó que no volvierá a reescribir el prólogo, sabiendo que formaría parte del tramo final de la novela, por lo que lo aproveché principalmente para describir a Merodak por primera vez y definir los poderes de los Mentalizadores que había ido evolucionado desde los últimos relatos publicados aquí, así como su manera de concentrarse y encadenar sus poderes, basados en la concentración y el dominio de las energías que existen en el universo y que emanan del propio Mentalizador.

Comos los lectores de siempre habreís apreciado, Merodak parece ser mucho más poderoso de lo que era Falkenberg en los relatos de antaño, y así es. Lo cual se explica debido al gran salto temporal de la novela desde  los relatos originales, respecto a los que han pasado más de tres siglos y Falkenberg ha desaparecido, siendo Mundo Destierro su último destino conocido. Merodak es uno de los Maestros Mentalizadores más poderosos de la orden actual, una orden que vive su momento de gloria máxima, reconocida como el órgano que representa el poder del Emperador en los planetas artificiales y las colonias temporales.

En un imperio de billones de seres humanos en constante viaje hacia la próxima galaxia, dominado por una elite formada por los millones de nobles humanos que han evolucionado a hombres espaciales, seres capaces de vivir en el espacio y dominar la energía del universo a su antojo; los Mentalizadores, los descendientes de la antigua sangre, se han convertido en los elegidos del Emperador, pues gracias a aquellos demonios psíquicos el Emperador puede controlar a una nobleza tan ambiciosa como poderosa.

El Título de la novela “El Duque del Destierro” procede de los rangos Mentalizadores en el Imperio. La nobleza imperial, constituida por cien casas nobles de cientos de miles de miembros y decenas de planetas bajo su control con flotas estelares de combate privadas, soportan la tiranía de los Maestros Mentalizadores, que en nombre del Emperador gobiernan a las Casas Nobles velando por su lealtad. Dicho de otro modo, cada dos o tres Casas Nobles son estrechamente controladas por un Maestro Mentalizador, una criatura implacable que todo lo sabe y ante la que cualquier signo de rebelión no es más que el preludio a la más horrible de las muertes.

Dentro de los Mentalizadores, los Duques eran aquellos Mentalizadores encargados de controlar a las Casas Nobles; función que solían desempeñar con la ayuda de sus discípulos y el soporte de los alumnos de su propia escuela, que establecían en la metrópolis de Casa Noble más importante bajo su control.

“El Duque del Destierro” no es nada más ni nada menos que título de Falkenberg, el líder de la orden durante casi dos siglos, aquel que jamás gobernó a ninguna Casa Noble, pues su misión era ejercer de Ejecutor Imperial y eliminar cualquier rastro de rebelión. El nombre, irónicamente, le acrédita legalmente como Señor de Mundo Destierro, pues, el Emperador, con el que mantuvo una relación especial de mutúo respeto, en su tiempo le prometió que le concedería cualquier gobierno, y Falkenberg, décadas después le demandó Mundo Destierro, aquel planeta eliminado de los archivos imperiales tras la huida del antiguo Emperador; al que finalmente fue enviado para capturar a unas Casas Nobles que fueron exiliadas allí para aniquilarlas, con unas consecuencias imprevistas: el nacimiento de los Vampiros Demoníacos, antiguos Nobles Posthumanos que habían mezclado su sangre con los demonios del Abismo.

El motivo del título para la novela es que a partir de la segunda trilogía, pues había previsto escribir de seis a siete, Falkenberg pasaría a ser el protagonista absoluto, dedicando las primeras a presentar el universo de Mundo Destierro poco a poco. Pero ya me estoy enrollando demasiado... LMAO Espero que os haya gustado este comentario contextual. A partir de aquí, en el caso que os guste el prólogo, iré publicando cerca de veinticinco capítulos más.

PD: Quiero despedirme dando las gracias a todos vosotros, mis amigos y lectores, sin los que jamás me hubiera atrevido con un proyecto semejante, y a Meristation por las portadas que habéis ido dando a este humilde blog de literatura; Mundo Destierro es lo que es hoy gracias a vosotros Kitten

Un saludo a todos! Wink

5
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16 Comentarios:

Un arranque mu interesante.

Un arranque mu interesante. Seguiremos atentos :)

Wow

Sin palabras, croe que estamos ante un verdadero universo nuevo que has creado!!! Mis felicitaciones y no me queda mas que quitarme el sombrero (si usara jajajaja)

Saludos! y espero esos nuevos capítulos!!!

¡Fantástico comienzo!

¡Fantástico comienzo! Merodak me encanta, y la historia ha sido tensa hasta el final, a mí personalmente me ha mantenido en vilo. Excelente prólogo, y a la espera de esos futuros capitulos que irás publicando...

También me encantan esos comentarios que dejas al terminar el relato,  todo lo que explicas y das a entender, y cuando puedes extenderte fuera de la narración... Es un detallazo y yo disfruto también de su lectura.

¡Cinco estrellazas para un relato que se merece diez, y a la espera, expectante, de los siguientes capítulos! 

Gracias por vuestros comentarios!

Me ha hecho ilusión saber que os ha gustado el prólogo de la novela. En unos días publicaré con sumo gusto el primer capítulo Kitten

Planck: Bienvenido a Mundo Destierro. Espero que los próximos capítulos te resulten igual de interesantes. Por cierto... tu blog es un tanto diferente Wink

Thouy: Qué bueno verte por aquí de nuevo. Gracias por los ánimos y el gesto virtual de sombrero Very Happy. Me alegra que disfrutes del humilde universo al que voy dando vida con cariño. Esta semana tendrás algún capítulo por aquí, tu casa

Un saludo! Wink

Meleiz: Te voy a decir lo mismo que a Thouy, es un placer volver a verte, y encima tan contento con el prólogo. Sólo por eso merece la pena haberlo escrito. Si te soy sincero, en su momento me costó bastante sacarlo adelante. Conocía muy bien a Merodak de los apéndices, pero el darle vida como personaje en el inicio de la novela y usando en la narración por primera vez los poderes de los Mentalizadores de la época me resulto difícil. A mí, personalmente, siempre me ha gustado mucho el prólogo, pero me ha generado cierta inquietud, pensando que los lectores podrían encontrar excesivo el tiempo invertido en detallar el ritual psíquico de Merodak; por lo que es alivio ver que os ha gustado tanto.

Sobre los comentarios, los escribo con mucho gusto; a mi manera, hago lo que puedo para transmitiros el mundo que existe en mi cabeza, y que muchas veces, no llega a verse reflejado del todo en los relatos. Siempre he pensando que a algunas personas, como tú, les podría resultar divertido saber un poco más, y quien con el relato tenía bastante, podía omitirlo su lectura, que para algo esto es un blog donde entretenerse sin más pretensiones.

En el próximo capítulo será presentando, Siete, el Esclavo Mentalizador que tanto interesa a Merodak, en un relato desgarrador de su confinamiento y “educación” psíquica, en el interior de la celda del propio prólogo.

Me despido recomendando un par de buenas lecturas de las que he disfrutado el fin de semana en Gamefilia rubricadas por la pluma de unos buenos amigos: RikkuInTheMiddle – Mass Effect Close Encounters & Morgennes – El Preso y el Velo

Un saludo a todos! Wink

Pues...

La verdad es que para ser el comienzo a mi me ha gustado bastante, aunque al ser casi lo primero que leo de tu puño y letras pues como que me he hecho un poco la picha un lio con muchos terminos xD ( que espero ir aprendiendo al ir leyendo tus entradas anteriores y nuevas ).

Tengo ganas de saber mas, por lo que por mi puedes ir publicando poco a poco el resto de capitulos que los leere encantado. Eso si, por lo menos a mi personalmente la letra se me hace un poco chiquitina, no se, Arial tamaño estandar a la hora de leer un relato largo no me mola mucho que digamos xD

Y simplemente eso, a seguir asi que tengo/tenemos ganas de mas. Un saludo ^^

Me he perdido un poco...

En un primer momento, creía que el Maestro de Merodak era Falkenberg, el más poderoso de los Mentalizadores, pero en tus aclaraciones finales das a entender que Siete, el guardián de la torre, es Falkenberg cuando aún era niño y no había desarrollado todas sus habilidades. Si es así, esto se pone más que interesante puesto que su poder es muy superior al del Merodak y al de su Maestro.

Me ha parecido estupendo la forma de encadenar los sigilos y los poderes asociados a ellos, especialmente el último de ellos. Simplemente, un prólogo increíble.

 

El Guardián de la Torre

Woozie: Buenas de nuevo! Me alegra que te haya gustado el prólogo. Comprendo que algunos terminos propios puedan resultar confusos. La verdad es que este prólogo fue escrito dando por supuesto que el lector habría leído los relatos anteriores; incoveniente que he subsanado en el resto de la novela ofreciendo una explicación de cada detalle según se introduce. Personalmente, te recomendaría leer los relatos de Falkenberg y los apéndices del Imperio, que son el contexto de salida de la novela. Por lo demás, estaré encantado de ir publicando más capítulos; a ver si te gustan igual Wink

Gracias por la sugerencia de la letra, buscaré alguna fuente que haga la lectura más cómoda, aunque se admiten propuestas al respecto.

Rikku: Lamento la confusión del prólogo respecto a la identidad de Siete, pero, el Guardián de la Torre, el propio Siete, no es Falkenberg. Es un mentalizador muy joven esclavizado por un Señor Pirata de la Arcadia. Aunque es de vital importancia para el destino de los Mentalizadores, pues es el único Mentalizador de su generación con un poder muy especial. Hasta la fecha, el único Mentalizador que lo había tenido era Falkenberg, y sin la ayuda de Siete, su raza se extinguirá.

Con Falkenberg atrapado en Mundo Destierro por motivos que no puedo desvelar, éste se vale de su discípulo secreto en la orden actual, Merodak, para buscar a Siete antes de que el enemigo sepa de su existencia, desencadenado un conflicto a escala galáticta por la posesión del preciado Mentalizador.

Eso sí, Siete, como bien has dicho, es el Mentalizador potencialmente más poderoso de su época, y el único que podrá rivalizar en el futuro con Falkenberg. El motivo de su talento, es que ambos comparten orígenes similares. Pero éso ya se irá desvelando en la novela, ya que planteamiento es ir presentando cada elemento de la trama secuencialmente.

Estoy muy contento de que te hayan gustado los sigilos. Para la novela quería empezar a usar parte del sistema de poderes que he diseñado para Mundo Destierro. Estaba muy cansando de las formulas de siempre y quería hacer algo diferente, algo propio, que se irá expandiendo con ejemplos como “La Domina Deronia, Guerrera de la Luna Oscura”... Mr. Green

Un saludo a todos! Wink

¿Os gustaría qué escribierá "El Dragón Blanco"?

La publicación de la novela me ha traído de vuelta muchos recuerdos de aquella época imperial, que me han conducido a una historia ambientada décadas antes, en una desolada estación espacial en ruinas, atrapada en la órbita de un mundo lejano, en cuyo interior Falkenberg ha construido una base secreta. Un centro siniestro en el que mantiene activo un manicomio de presos enloquecidos por él, que guardan información y personalidades de sujetos asesinados anteriormente por él, cruciales para sus planes; donde además entrena a su Guardia de Honor, un escuadrón de Mentalizadores, discípulos suyos leales a muerte.

El argumento de la historia gira entorno a la visita de un joven Merodak, que acude para realizar las impías pruebas necesarias para ser aceptado como un discípulo preferente, dando lugar a un violento enfrentamiento entre ambos de ideales, poderes psíquicos y espada contra espada. ¿Qué podeís encontrar en la historia? Un Merodak muy joven, diferente al de la novela, conocimientos de su pasado; un Falkenberg en la era Imperial nunca visto en ningún relato publicado; diálogos y ambientación diferentes a lo habitual; y un combate psíquico endiablado, usando las bases del prólogo presente.

Tengo otras historias que quiero escribir pronto, pero si ésta os gustará especialmente, igual un día os doy una sorpresa. ¿Qué os parece? Mr. Green

Un saludo a todos! Wink

Jejeje pues

por mi encantado!Hazlo tranquilo y en tu tiempo que sé que todos esperaremos con paciencia!!

Saludos!!

Genial

Ésta entrada derrocha calidad por los cuatro costado, Lester, ¡es genial! Apenas empezar a leer las primeras líneas ya se siente uno ambientado en la tensa atmósfera que describes. En general, todo el texto me han encantado... siempre he admirado tu capacidad crear "ciencia fantástica", la mezcla de ciencia ficción y fantasía.

Sobre lo que comentas, parece que traes idea geniales y estupendas para leer. Ya veremos cómo continúa la historia en los siguientes 25 capítulos. Y si el siguiente continúa como imagino que será... bueno, sólo decir que me tendrás leyendo para devorar cada nueva entrada.

Como dato curioso que no quiero omitir, debo contar que fue hace tiempo leyendo tu blog cuando descubrí la palabra "ignoto"... ¡Gracias por la enseñanza y estas magníficas historias!

Saludos,
Desmodius.

Trato hecho!

Thouy: Ya tengo el guión de “El Dragón Blanco” escrito. La verdad es que me encanta. Cuando disponga de unos cuantos días tranquilos seguidos para escribirla me pongo a ello.

¡Un saludo! Wink

Desmodius: Me alegra de sobremanera que te haya gustado el capítulo, querido amigo. Confieso que he sonreído al saber que el texto transmite la atmosfera tan especial que sentí al escribirlo. El termino de “Ciencia Fantástica” es muy bueno. La verdad es que no se me había ocurrido nunca, aunque sea el concepto que quizás mejor define mi obra. Si no te importa, a partir de ahora también lo voy a usar Very Happy

Los capítulos que vienen nos muestran una parte de Mundo Destierro que nunca había abordado, al menos de manera pública: La era imperial, sus conflictos, la vida en el espacio y las estaciones especiales, los piratas, las sociedades secretas, la trama de los Mentalizadores y la naturaleza de los Nobles Posthumanos así como la relación cada vez más tensa entre ambas facciones... una ambientación que nunca hemos tenido la oportunidad de explorar, al ser la mayoría de mis relatos escritos en Mundo Destierro, el planeta.

Saber que vas a leer los capítulos es una pequeña ilusión para mí Kitten

Tu comentario final es buena prueba de cuanto nos podemos enriquecer los unos de los otros. Yo tampoco conocía la palabra “ignoto” hasta hace un par de años, cuando Erikadams me acabó convenciendo de comprarme las obras completas de Lovecraft. Allí descubrí esa palabra que a mí también me gusta, como otras muchas, además de nuevas fuentes de inspiración.

Es lo mágico de Gamefilia, cada persona tiene algo que enseñar a los demás Very Happy

¡Un saludo a todos! Wink

Madre mia Lester ¡¡menudo

Madre mia Lester ¡¡menudo prologo!! Que intenso por amor de Dios, si hasta podia sentir esos sigilos mientras avanzaba...

Impresionante el personaje que has creado, estoy deseando ver que le ha ocurrido a Falkenberg, como desarrollará su potencial Siete y la evolución de este gran mentalizador que nos has presentado, su imagen ya está en mi cabeza y tengo muchas ganas de saber más de él, porque pese a presentarnoslo como un hombre sin miedos, valiente y poderoso, has dejado entreveer una pequeña ranura de dudas y miedos que creo darás mayor forma en un futuro...

Excelente Lester.

Muchas gracias, Shaiyia!

Es una tremenda alegría para mí que te haya gustado tanto el personaje de Merodak, un pilar transcendental en la historia de Mundo Destierro, cuyas aventuras, al igual que Falkenberg, se prologan durante siglos. Es un hombre de honor, con su propio código, que soporta estoicamente la responsabilidad de liderar la época posterior a la desaparición de Falkenberg, consciente de que sus decisiones cambiaran el curso de la historia; situación que atormenta constantemente su conciencia, buscando el camino menos malo, el más difícil.

Como deja entrever sus pensamientos del prólogo, existe un conflicto latente entre él y Falkenberg, una profunda división, una herida abierta que no deja de sangrar; desde sus tiempos como discípulo y maestro ya tuvieron sus diferencias, aunque la necesidad los ha obligado a ser aliados. En la novela, además de la lucha desesperada por Merodak por salvaguardar su raza, veremos que evoluciona el conflicto entre ambos personajes, su mutúa competición por influir a Siete y el desenlace de un desencuentro que Merodak jamás ha perdonado a Falkenberg.

Una historia que he pensando recoger en un futuro relato: “El Dragón Blanco” Wink

¡Un saludo! Very Happy

Impresionante, además he

Impresionante, además he releido el capitulo 1 con la infancia de 7 y estoy impaciente por continuar leyendo.

 

Saludos y muchos animos ;)

^^

Me confundí un rato al principio, mira que me perdí con lo del maestro mentalizador X-D, de todas maneras me parece interesante, y por mas que lo intento no me quito de la mente un ambiente sci-fi con estilo antiguo (como un FF vamos :P, no se si me explico. ) Es eso a lo que apuntas a hacer? (O yo me hago muchas pajas mentales y si lo haces, pero me falla la memoria de tanto tiempo sin leerte X-D ).

 

Un saludo.

 

PD: Si tu te enrollas mucho, y mira que es tu historia, imagínate algunos lectores X-D  

Gracias a los dos!

Kiovich: Agradezco de verás tu entusiasmo. Vuestras ganas por leer lo que sigue se convierten en las mías por escribirlo. Esta misma tarde vas a tener una agradable sorpresa. Ando corrigiendo cierto tercer capítulo Wink

Un saludo!

dream theater 15: Hombre, bienvenido de nuevo! Hace unos días me preguntaba que sería de ti. Me ha alegrado encontrarme con tu comentario, más sabiendo que te gustó el capítulo. Es buena cosa que tengas la sensación de Ciencia Ficción antigua al leer el relato. Es mi favorita, sin ningún tipo de dudas, exceptuando casos como “Dan Simmons” La verdad es que a la hora de crear Mundo Destierro, siempre he tenido presente aquellas historias que me marcaron en la infancia, deseando hacer mi propia interpretación al respecto, para luego encontrar mi propio camino, del que tal vez, los Mentalizadores sean buen ejemplo.

PD: Si te ha parecido que me enrollo mucho, en lo cual te doy toda la razón, esperate al comentario de hoy al final del capítulo: un apéndice propio por sí mismo LMAO

¡Un saludo a todos! Very Happy