23 de Julio de 2017
Nov
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Una Agente Imperial en el Distrito Perdido

Bajo la noche holográfica de Tharsis Prime, una arcaica ciudad estelar imperial, caía una lluvia artificial más fuerte de lo habitual, para purificar la atmósfera tóxica de la urbe industrial. La única fuente de ingresos legal tras la avería del impulsor principal, ahora que yacía varada sin esperanza en una luna remota rica en metales exóticos.

Los condensadores del escudo que protegía la boveda urbana de la radiación solar exterior se descargaban produciendo rayos deslumbrantes que azotaban los rascacielos más elevados, en su mayoría estructuras desnudas en ruinas, simbolo de una época más prospera, cuando sus habitantes soñaban con algo más que unos pulmones mecánicos.

Ajena a la inquietud de las nubes, la fuerza de los vientos y los oscuros presagios, una joven surcaba los aires a gran velocidad propulsada por un disco gravitacional militar.

Una figura solitaria invisible a miradas extrañas por la capa óptica de infiltración que la cubría de los pies a la cabeza. Aquella noche apenas podía mantener el equilibrio entre tantas turbulencias a pesar de ir a pleno impulso. Cualquier otro miembro de la unidad especial ya se hubiera precipitado al vacío. Milla era diferente

Siempre lo había sido.

Ella misma había solicitado a sus superiores que ordenasen a los ingenerios de Tharsis Prime invocar las condiciones más adversas, para luego ofrecerse a ser la agente destacada en el Disco Gravitacional. Sólo así el objetivo podría ser atraído a la trampa. Creyendo a los agentes imperiales permanecerían acuartelados hasta el alba.

Se equivocaba.

Como apoyo de Milla, dos helicópteros sigilosos penetraban en el distrito perdido a baja altura por las calles más angostas. Cualquier observador casual pensaría que estaban patrullando una zona conflictiva o de camino a una redada para capturar a traficantes de implantes cibernéticos prohibidos, si es que llegaba a percatarse de la presencia de aquellos fantasmas.

Mientras ella continuaba ascendiendo hasta sobrevolar las agujas de los rascacielos más altos del distrito perdido. Podía sentir la energía estática en el aire por donde hacía unos segundos había pasado un rayo, e incluso el intenso frío bajo cero de las alturas, además de cada particula de la lluvia golpeando con violencia la superficie de su traje amplificador. No sólo potenciaba su físico y lo protegía, sino que llevaba su percepciones a nuevos niveles. El visor de realidad aumentada incorporado al casco estaba vinculado en tiempo real a toda la red de Tharsis Prime con privilegio de administrador. Eso le permitía contemplar el mundo a plena luz en cualquier sentido. No tenía más pensarlo inconscientemente para que el ordenador instalado en el traje hiciera el resto.

La cantidad de estimulos y sensaciones eran tan desbordantes que Milla era la única agente imperial en la ciudad capaz de usar un traje amplificador sin capar, ni llevar en su cuerpo la menor modificación.

Su misteriosa sangre era todo lo que necesitaba.

En el siniestro complejo de rascacielos gobernados por la banda de cíborgs al margén de la ley la calma era aparente. Los guardianes realizaban sus patrullas habituales, los drones inspeccionaban los sectores marginales, y los trabajadores de la ciudad se entregaban diversiones y distracciones con las que olvidar un duro e interminable día en las fábricas antes de regresar en apenas unas horas.

No sería Milla quien les impediría buscar la efimera felicidad que contenía la revolución social. Un visitante no autorizado era la auténtica razón de su presencia. Una compuerta exterior lo suficientemente grande para permitir el paso a una nave de combate, no muy lejos del propio distrito perdido, había sido usada minutos antes.

Un arriesgado favor al que pocas veces se prestaban los criminales cíborg.

Tenía que ser él.

No le hacía falta consultar la realidad aumentada de su casco para saberlo. Milla lo sentía cerca, muy cerca. Oculto por un campo de fuerza muy potente que ella podía atravesar. Tal vez seguía en el interior de la nave de combate.

Desde las alturas escaneando el horizonte hasta la compuerta con diferentes sistemas de visión pudo captar el peculiar rastro residual de la nave. Ya no tenía ninguna duda. La huella indicaba que acababa de salir del hiperespacio. Quién contaría con semejante nave hoy en día salvo él.

Era una suerte que nadie pudiera verla. Milla estaba temblando. Tras una vida de soledad soportando una diferencia que se esforzaba por ocultar lo mejor que podía, la primera vez que se encontraba quizás con un igual a ella, estaba obligada a detenerlo o acabar con él en caso de resistirse si era necesario.

Había tanto que quería preguntarle, tanto que quería saber, tanto que necesitaba decir, tanto que anhelaba compartir... pero no se hacía ilusiones. Él no sería diferente a los demás. Otro lobo dispuesto a explotarla en beneficio propio a cambio de ofrecerle un hogar al cual pertenecer, además de costear su siempre precaria salud.

Servía a la Guardia Imperial en Tharsis Prime porque fueron los únicos interesados en rescatarla de los callejones cuando estaba medio muerta de frío y hambre, después de ser abandonada por su familia tras descubrir el despertar de su naturaleza.

Sus compañeros, los agentes imperiales, eran lo más parecido a una familia que tenía.

Razón por la cual les había pedido que aquella noche no intervinieran al principio. Si la mitad de lo que aseguraban los informes acerca de él eran ciertos, se desataría una violencia ante la cual sólo valdrían recursos extremos que Milla no quería revelar abiertamente.

Nunca más volvería a ser considerada una de ellos después de eso...

La temerían tanto como a él.

El disco gravitacional se detuvo en la plataforma de aterrizaje del rascacielos más alto del distrito perdido. La lluvia remitía. Atrás quedaba la incertidumbre. Un pensamiento fue suficiente para que Milla indicara al traje amplificador que iniciara el protocolo de combate. La superficie exterior se reconfiguraba, el generador de energía pasaba al modo agresivo, los escudos se alzaban. Mientras su música favorita sonaba a todo volumen un torrente de drogas experimentales corría libre por sus arterias.

Atrás quedaba el frío, el miedo, la soledad, la duda y los fantasmas del pasado y del futuro.

Milla ardía en el presente inmediato de la lucha.

En silencio, invisible, cargando su fúsil de asalto magnético bajo la capa óptica de infiltración, Milla avanzó hasta detenerse en la cornisa del rascacielos. Ella contenía su fuerza interior para que nadie pudiera captarla. Él no era tan precavido. No estaba acostumbrado a tener cerca a alguien que pudiera sentirle ni oponersele. Pero su visión oracular estaría alerta a la menor señal.

Allí estaba, en un rascacielos contiguo un poco más bajo, en la plataforma de aterrizaje, el caza estelar de combate más impresionante que Milla hubiera visto jamás. Desde cuyo interior un pulso de fuerza constante latía agitando la atmósfera mientras un destacamento de cíborg ponía a punto la máquina de combate.

Una reliquia del antiguo imperio galáctico en manos del rebelde más buscado de la galaxia.

Sólo unos escasos cientos de metros les separaban.

Un importante cíborg había acudido a recibirlo, la cabina se abría, no tendría mejor oportunidad. Tenía que actuar antes de sus compañeros alcanzaran las alturas.

Milla tomó aire y se precipitó al vacío, fúsil en mano, apuntando a su objetivo.

Entonces sus miradas se cruzaron por primera vez.

Continuará...

Crónicas de Mundo Destierro:

Lester Knight: ¡Saludos, Desterrados! Desde que publiqué el último relato hace una semana "Crónicas de un cautivo en la Ciudad sin Amanecer" estuve trabajando en otra historia relacionada con él, aún por publicar. Para descansar un poco de tal temática he andado revisando los apéndices del Éxodo, y eso me ha llevado a recordar personajes por los que tengo un gran cariño, los cuales, llevaban bastante años sin recibir una nueva historia desde "El Barón Negro".

Anoche, antes de dormir, me vino a la cabeza esta historia, y como la práctica sólo vuelve mediante la acción me puse a ello. Espero que os guste. Cualquier sugerencia o comentario es más que bienvenido.

¡Un saludo a todos! ;-)

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