Conrad: Aquí el Teniente Conrad. Violando el reglamento de comunicaciones
transmito en todas las frecuencias. Es un Código V. Mi ID personal es
Omega1390572.
La situación es desesperada. Soy el último superviviente de los
comandos desplegados hoy. Repito, soy el último superviviente. El Predador me
persigue. Estoy gravemente herido. Una puñalada profunda en la cadera
izquierda. Me desangro y sufro los primeros síntomas de envenenamiento.
Me dirijo al punto de encuentro con un monopatín volador, violando de
nuevo las órdenes referentes a su empleo no autorizado. No me quedan fuerzas
para correr. Estoy esquivando los hilos invisibles tendidos por el Predador con
la visión de rayos X. Puedo morir el cualquier momento. Bien me atrapan los
hilos o el Predador. Es importante que sepan esto.
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El Predador se encuentra herido. Repito, El Predador se encuentra
herido. El Teniente Coronel Titán sacrificó su vida con éxito en una emboscada.
Logré herirlo en el vientre. Un impacto directo de fúsil láser. Confirmado.
Además, lo he vuelto a herir en el transcurso de la persecución. Active
el mecanismo de autodestrucción de mi fúsil láser, y lo escondí en el camino
del Predador. La explosión táctica le alcanzó de pleno. Confirmado.
El pitido agudo que siento en mi cabeza indica que sigue vivo. Tengo
una teoría. Creo que el pitido es la estática del sondeo mental del Predador.
Todos los comandos han recibido ataques o caído en emboscadas de corte mental
poco después de percibir el pitido. Escucharlo significa haber entrado en el radio
de acción mental del Predador. Lee las mentes en función de la debilidad del
individuo, rastrea nuestras posiciones por los impulsos eléctricos de nuestros
cerebros, y se oculta alterando nuestras percepciones.
El detector de movimiento ha detectado su presencia. La velocidad del
monopatín le ha obligado a renunciar al sigilo. No quiere que les advierta de
su estado.
El estado físico y mental de Predador se encuentra al borde del
colapso. Lleva seis horas combatiendo, las heridas, el cansancio, y el precio
de sus poderes mentales lo están matando.
Solicito el apoyo de todos los comandos disponibles para una operación
de contraataque. Si le hacemos caer en una emboscada conjunta ahora, no lo
resistirá. Es la mejor oportunidad que hemos tenido nunca.
Le he visto en acción con mis propios ojos. Es un demonio. Si le
dejamos escapar, el sacrificio de nuestros camaradas habrá sido en vano.
Seguirá cazándonos uno a uno hasta que no quede nadie.
El detector de movimiento me confirma su presencia a medio kilómetro.
Muy pronto estaré muerto.
Mayor: Teniente Conrad.
Conrad: Señor.
Mayor: ¿Recuerda el incidente de las Lunas de Orión?
Conrad: Cada noche de mi vida, señor ¿a que viene esto?
Mayor: ¿Qué ocurrió, Teniente?
Conrad: ¡Maldita sea! Estoy esquivando hilos mortales con una mierda de visión
de rayos X, perseguido por un demonio, les digo que necesito ayuda ¿y lo único
que saben hacer es preguntarme por mis pesadillas?
Mayor: ¡Teniente!
Conrad: ¿Creen que soy él? ¡Oh, claro. Es eso! ¡Para que cojones iba a perder
el tiempo hablando! ¿Ha visitado la jungla, señor? ¡No claro. Benditos galones!
¡A ver si se entera, señor. Él no necesita perder el tiempo hablando! ¡En el
tiempo que hemos tardado en descubrir el lobo oculto tras la piel de cordero,
le hemos enviado un tercio de nuestros hombres sin hacer preguntas! ¡Y ahora
están todos muertos!
Mayor: ¡¡Teniente!!
Conrad: ¡Sí, sí, sí! ¡Mi hermano Allan murió frente a mí sin poder hacer nada!
¿Qué sí lo recuerdo? ¿Cómo voy a olvidarlo? Es por lo que estamos, aquí ¿no?
Era una misión de salvamento. Grupos nacionalistas se habían hecho con el
poder, y declarado la independencia de las colonias. Fuimos enviados como
héroes. Más tarde, descubrimos que éramos ceros en la cuenta corriente del
senador que nos vendió.
Nos infiltrábamos por el alcantarillado de la capital. La idea era tomar
los centros políticos por sorpresa. Todo estaba tranquilo, sin centinelas, ni
trampas. Tan tranquilo que nos olimos la emboscada. Allan fue el primero en
advertirnos que algo pasaba. Se presentó voluntario para explorar por delante
del batallón con su comando.
Durante un par de horas no hubo sorpresas. Entonces nos atacaron.
Salieron de todas partes. Habían preparado habitaciones secretas en las
alcantarillas bajo el palacio del gobernador. Nos vimos rodeados bajo un fuego
enemigo muy intenso. Tomamos posiciones y retrocedimos.
Allan coordinó la retirada. Siempre estuvo en primera línea dando
ánimos. Cuando creímos que íbamos a salir de ésta, llegaron ellos. Allan nos
salvó. Cerró la puerta blindada y se quedó solo con el enemigo. Asesinos
equipados con lanzallamas de largo alcance.
Lo última vez que vi a Allan, fue cuando me gritaba que corriera,
mientras el fuego le devoraba el cuerpo y el rostro, con una sonrisa en los
labios. Estaba feliz de morir habiéndome salvado. Madre siempre le decía que cuidará
de mí.
Salimos a la calle hechos una furia, y les barrimos en campo abierto.
¿Y cómo nos lo pagaron los civiles? Después de haberles salvado de volver a la
edad de piedra, nos escupieron y llamaron tiranos.
El Senador que nos vendió fue ascendido, y nosotros condenados por baja
disciplina. Tuvimos demasiadas bajas. Se nos advirtió que la próxima vez
perderíamos la pensión.
Ése fue el día en que mandamos a la mierda al Impero, y empezamos a
pensar un poco en nosotros. Trabajando por nuestra cuenta, haciendo trabajos
sin matar a inocentes. Pero claro, al Imperio no le gusta que hayamos
conseguido una pensión completa. Hemos visto y oído demasiado. Cosas que
podríamos decir ahora que no dependemos de ellos. Y por eso, nos han enviado al
mismísimo demonio, para asegurarse de que guardemos silencio desde la tumba.
Mayor: Hijo mío.
Conrad: Señor.
Mayor: Los refuerzos le esperan en el punto de encuentro. Tráigalo y pondremos
fin a esto.
Conrad: Gracias, señor.
Mayor: Siento haberle torturado con su pasado. Era imprescindible que averiguara
la naturaleza de sus emociones y recuerdos. Ya sabe como es él.
Conrad: Sí, por desgracia, lo sé. Señor. Indiferente y letal. Sólo le emociona
la muerte.
Mayor: Hemos enviado un médico con los comandos. Aguante un poco más…
Dolor, caída, oscuridad, Allan,
silencio, pasos, lluvia, rayos, asfixia…
Conrad despertó escupiendo el
barro que se le había filtrado por la garganta. Se encontraba extendido boca
abajo en el suelo húmedo de la jungla. Frío y débil. Apenas sentía los
miembros. El veneno y la hemorragia le habían robado buena parte de su vida
mientras dormía. Sólo recordaba haber sufrido un golpe brutal. Después
oscuridad.
El Predador.
El recuerdo del demonio le
impulsó a incorporarse de rodillas en el suelo. Llovía con mucha fuerza, la
niebla lo cubría todo, y el mareo le desorientaba. Cerca de él, cayó un rayo
cegador que le obligó a cerrar los ojos.
Cuando los abrió, se vio mirando
las botas del Predador.
Temía alzar la vista. Era incapaz
de reunir el valor de volver a contemplar esos faros de odio rojo.
El Predador dejo caer un bulto
morado entre sus pies y Conrad.
Al principio no lo reconoció. Y
deseo no haberlo hecho nunca.
Era la cabeza de Rickkon.
Sus ojos miraban a puntos
distintos. Las venas se habían reventado. La piel tornado morada y azul. La
lengua se retorcía medio salida y mordida. Dientes rotos. Cuello cercenado con
precisión milimétrica.
La daga.
Al ver la sangre reseca alrededor
del corte del cuello, se dio cuenta, de que le había cortado la cabeza a
Rickkon mientras seguía con vida. La impresión le hizo vomitar sobre ella.
Angustiado por la culpa. Esquivó
la visión de la cabeza de Rickkon alzando la mirada. El mundo se detuvo cuando
vio la herida en el estomago del Predador, que le permitía ver la jungla detrás
de él. Atónito, observó su traje azul oscuro sin brillo, quemado en su mayor
parte. Necesitaba saber como seguía vivo después de todo eso. Reunió el coraje
que le restaba y le miró a los ojos.
Entonces lo supo.
Su rostro era una máscara bañada
con la sangre reseca de Titán, cuyas costras habían pegado su cabellera
azabache contra la cabeza, que mostraba en algunos puntos quemaduras muy
graves. En sus ojos, de nuevo azul celeste brillante, se encontraba la
respuesta. En ellos ardía una fuerza de voluntad, inteligencia y pasión que
jamás había visto, ni volvería a ver. Tal era su fuerza interior que había
expulsado a la muerte con un rugido inquebrantable.
Y ahora, esa misma fuerza,
aumentaba el brillo de los ojos, indicando que le iba a ejecutar. El odio, la
rabia y el orgullo le alimentaban en sus hora más bajas.
Su instinto le dijo que debía
actuar. Para sorpresa del Predador. Reunió todas sus fuerzas, y lanzó un
terrible puñetazo contra su herida en el estomago.
Una mano abierta detuvo su puño a
un centímetro de la herida. Le dio un violento tirón que le incorporó a medias.
Y antes de que pudiera reaccionar, le asestó con la otra mano un golpe
descendente en la clavícula derecha que se la partió. Se quedó colgando de pie
gimiendo de dolor a punto de desmayarse, rogando el fin.
No era más que el principio.
La mano que mantenía aferrado su
puño le giró brutalmente el brazo derecho, que se rompió por la muñeca, el codo
y se desencajó. Volvió a gritar en plena tormenta, cuando le golpeó en las
costillas flotantes del costado izquierdo, que se hundieron perforando su
pulmón. Entonces se quedó sin aire y se volvió a desmayar.
Se despertó atenazado por un
dolor que no hubiera creído posible sentir, procedente de la mano derecha.
Entonces vio su mano sin pulgar. La daga volvió a bajar, dolor, muchísimo
dolor. Pensó que el cerebro o el corazón le iban a estallar. Le estaba cortando
los dedos de la mano derecha, uno por uno. Oscuridad.
Volvió en sí cuando el Predador
apretó el muñón de su mano derecha. Un amasijo de carne y huesos rotos sin
dedos, exprimiendo sangre y carne. Hiperventilaba, sudaba a borbotones, sufría
arritmias y espasmos. El dolor era insoportable.
Cuando salto su mano derecha se
hubiera caído al suelo, de no haberle vuelto a coger el pecho del traje
termo-óptico. Acerco su rostro hasta el suyo. Le miró unos segundos y le tiro
su aliento gélido. Era tal el frío de su aliento que noto el agua, el sudor y
la sangre de su pecho, cuello y rostro, congelarse.
La visión de esos ojos azul
celeste, las puertas del Abismo, le mantuvieron consciente.
Falkenberg: Me has robado carne. Ahora he tomado un poco de la tuya. El juego
terminará cuando estemos en paz, no antes.
De pronto se alejaba de los ojos
azul celeste de su verdugo. Flotaba por encima de la jungla, girando sobre sí
mismo. Le había arrojado como un muñeco de trapo. Su travesía terminó cuando su
espalda chocó contra un árbol, y cayó al suelo.
Entonces la oscuridad le abrazó
de nuevo. Y tuvo tales pesadillas que gritó dormido, sin percatarse de la
sangre que manaba de sus ojos, nariz y oídos. Fuera donde fuera, no había
escapatoria. El Predador estaba en todas partes.
Continuará…
Comentarios de Lester Knight:
¡Saludos, queridos lectores! Espero que el capítulo de hoy os haya gustado. Es
el que más me ha costado escribir de la serie de Endimión Tau. El único que
realiza un salto temporal desde el capítulo anterior.
Escribí versiones que seguían con
la cronología de las acciones, narrando la huída a pie de Conrad y la trampa
tendida al Predador, su fúsil en modo de autodestrucción, el equivalente a una
pequeña cabeza nuclear.
Al final tome la decisión de
prescindir de la escena. Era cuanto menos previsible y tampoco aportaba nada
nuevo. Pensé que sería mejor concentrarse en los pensamientos de Conrad, sus
comunicaciones y el conflicto interior relacionado con la muerte de su hermano
Allan.
En el tercio final del relato el
Predador lo atrapa y lo tortura, marcando el punto de inflexión principal de la
historia, donde la pauta del acoso psicológico y posterior cacería da paso a la
profunda oscuridad del ser humano, sin vuelta atrás.
Cuando escribí la historia tenía
dos objetivos: presentar al Cazador y explorar la oscuridad de personas que han
cruzado la línea, entre la vida y la muerte.
Las visiones del Cazador son un
recurso ideado para mostrar las conciencias de los personajes, y como una vida
extrema ha cambiado su humanidad o ausencia de ella.
Hasta ahora habíamos visto la
muerte por soberbia, la caída por orgullo, el peso de la conciencia, el impulso
de la desesperación, el sufrimiento físico… en los siguientes capítulos llegará
la tortura psicológica y la visión de los sucesos anteriores desde el punto de
vista de un psicópata. Entrando en una espiral de mayores de 18 años y en
aumento.
El por qué del endurecimiento
gradual de la historia se basa la búsqueda de un realismo que le confiera una
sensación de auténtica credibilidad. Personalmente estoy muy cansado de las historias
estereotipadas donde los malos son malos y los buenos son buenos, y cuando hay
que explicar sus motivos se desvía la atención a otro lado. Así que he tratado
de explorar esa faceta gris que nunca se toca.
Tal vez, la historia pierda
lectores, la encontréis cruel o deje de gustaros. Estoy en un momento en el que
necesito experimentar, y no quiero conformarme con adaptar la historia a lo que
funciona seguro, repetir la formula del primer capítulo una y otra vez, he
intentado hacerlos todos distintos. El resultado como siempre, lo determináis
vosotros, mis queridos lectores.
Hoy sé que he me pasado con las
dimensiones del comentario. Quería preveniros de lo que vais a encontrar en los
siguientes capítulos, y explicar mis motivos.
Espero que disfrutéis de Endimión
Tau hasta el final.
¡Un saludo a todos y gracias por
apoyar a Mundo Destierro!
10 Comentarios:
Estupendo
20 de Agosto de 2008 • 13:40 — MorgennesEs un placer volver a leer todas us obras, me estoy poniendo al día, tanta calidad merece atención.
Un gran saludo y 5 estrellazas, compañero
P.D: Es una de tus primeras entradas que comento el primero, siempre aparece el fantas de Erik, es un alumno aventajado de Nyarlathotep
Muchas gracias por tu apoyo, Morgennes.
20 de Agosto de 2008 • 15:26 — Lester KnightEl Cazador se está convirtiendo en uno de mis accidentes creativos favoritos. Es un personaje que pienso seguir desarrollando a lo largo de diferentes historias hasta su prueba de fuego: la novela conjunta de terror que pondremos en marcha entre todos.
PD: Cierto. Me consta que ErikAdams anda perfilando el final de La Muerte Púrpura. Cuando regrese estoy convencido que volverá a atentar contra vuestra cordura, la mía ya está perdida
¡Un saludo!
Sigue habiendo esos
20 de Agosto de 2008 • 16:22 — The_unforgiven_tooSigue habiendo esos momentos impactantes que tanto me gustan. Lo único que no me acaba de gustar es el diálogo, en el que no se está seguro quién está hablando y quien no. No se, lo veo confuso.
Aún así, vuelvo a repetir, gran saga la que nos estás regalando.
Un saludo.
Diálogos revisados
20 de Agosto de 2008 • 17:42 — Lester KnightGracias por la crítica, The_unforgiven_too.
He probado de facilitar la identificación de los personajes en los diálogos, incluyendo sus nombres al principio de sus textos. Ya me comentaréis que os parece. Si os gusta, los capítulos que vengan irán así de serie.
Las sugerencias para mejorar el capítulo son bienvenidas
PD: Seguiré esforzándome por mantener el nivel de la saga hasta final. Gracias por los ánimos.
¡Un saludo!
El relato...
20 de Agosto de 2008 • 19:55 — ErikAdamscomo siempre genial, da gusto dejar de poner baldosas un rato (Si, mi concepto de las vacaciones es un tanto particular...) Y encontrarse con un relatazo del amigo Lester.
¡5 Estrellazas!
PD: Esperar que vuelva a Madrid para poder responder en los blogs todo lo que me gustaria XD y eso para vuestra desgracia es antes de lo que imaginais...
¡Nos vemos!
No sé a quién me recuerda…
20 de Agosto de 2008 • 20:41 — Lester KnightMe alegra haberte hecho pasar un buen rato después de la currada que te has metido.
PD: No veas lo que se te echa de menos.
¡Un saludo!
Ahora si que me parece bien
21 de Agosto de 2008 • 15:41 — The_unforgiven_tooAhora si que me parece bien cómo ha quedado, buena idea ;)
Un saludo.
La idea fue tuya, The_unforgiven_too
22 de Agosto de 2008 • 12:01 — Lester KnightEs lo que me gusta de publicar aquí. Buenos lectores que te animan y aconsejan.
¡Un saludo!
Madre de dios, que dolor he
27 de Agosto de 2008 • 15:02 — ShaiyiaMadre de dios, que dolor he sentido al leer ciertas escenas.
Estoy deseando seguir leyendo historias de este gran personaje, uno de los más llamativos sin duda alguna, el querer conocer más de el es inevitable.
Enhorabuena lester, 5 estrellas como 5 soles :)
A mí me impresionó cuando lo escribía.
27 de Agosto de 2008 • 20:23 — Lester KnightVeía y sigo viendo la escena tan claramente como si sucedierá delante mío. Es lo más duro que he escrito en cuanto a tortura... hasta el siguiente capítulo
Yo también tengo muchas ganas de indagar en la vida del Cazador. Estoy preparando guiones e historias de todas las épocas de su vida. Mientras el personaje os interese, las historias se van a suceder, con algún descanso más clásico, como Dheimos u otras historias de Mundo Destierro puro y duro.
¡Un saludo!