Los Viejos Tiempos
Prólogo
Duermo.
Pero al mismo tiempo estoy despierto. Primero oigo el crujido a mi
alrededor, huelo el aire quemado, saboreo las cenizas. Siento
crepitar el suelo bajo mis pies, y, por último, veo el fuego,
el más ardiente fuego que pudiera imaginar. Pero no me quemo.
No se quién soy, si soy hombre o mujer, animal o humano, ser o
no ser.
Cada
vez que duermo, algo más se revela. Como pequeñas
piezas de un puzzle extraño, todo empieza a encajar según
la negra niebla se esfuma y revela mi alrededor. Hoy es el fuego,
rojo y dorado, hipnotizante y lujurioso en su danza. Y entonces
despierto.
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I
La tarde agonizaba en la ciudad. Las luces empezaban a encenderse, y
atraían como polillas a los aldeanos que aún seguían
con las tareas del día. En las tabernas, las primeras jarras
salían a las mesas, y las anécdotas del día y
los abrazos entre amigos compensaban el duro trabajo diario del
trabajador común. Era la hora de hacer negocios para Grosh y
Merklin. Conforme las estrellas empezasen a salir, las jarras se
convertían en vómito, las anecdotas en amenazas, y los
amigos en enemigos. Pero para ese momento, ambos ya estarían
fuera, huyendo del ruido, y buscando un sitio para dormir. Eso si el
hombre que estaba delante suyo no paraba de hablar hasta entonces,
claro.
“...y esa es mi oferta.”
Grosh y Merklin se miraron mutuamente. Era rara la ocasión en
la que estaban de acuerdo respecto a los trabajos. Él
intentaba compaginar la tarea de ganar dinero con la de ayudar a la
gente, pero ella prefería los contratos de más nivel y
mayor sueldo. Tras la discusión de rigor, era el hombre el que
terminaba dando la razón, para no tener que aguantar más
los desvaríos de la chica. Pero eso no iba a suceder hoy.
“Ni de coña. ¿Para eso te ayudamos con el tema de la
avispa gigante? ¿Para que nos trajeras un estúpido
contrato sin valor alguno?” Gritó Merklin.
El tembloroso hombre que tenían delante se llamaba Wong, y
su familia provenía del Este, lo que le dió unos ojos
finos, que costaba encontrar en su enorme cara. Su físico
estaba más bien deteriorado, con una enorme papada que le
hacía parecer un enorme cerdo. Sudaba como si le fueran a
sacrificar, cosa nada extraña teniendo en cuenta los ropajes
que llevaba. Un enorme chaquetón de cuero recubría
varias capas de ropa, y encima de él, una serie de fetiches
adornaban su gran torso. El más llamativo era la medalla que
le acreditaba como Asignador oficial del Imperio. Ante la cantidad
de problemas sobrenaturales que azotaban las ciudades, y el hecho de
que ningún jefe de guardia quería perder a un hombre
para solucionarlos, el Emperador no tuvo más remedio que
nombrar a una serie de personas de confianza, las cuales visitarían
las ciudades asignadas con frecuencia, y tomarían nota de los
problemas que la guardia no podía arreglar. Wong era uno de
ellos, y por eso era una persona muy querida en la ciudad, puesto
que aseguraba que los problemas se iban a solucionar rápido:
las recompensas por realizar sus trabajos no eran bajas
precísamente.
“Pppero, amigos míos. ¡Ees un contrato muy bueno! No
es más que encontrar una simple piedra preciosa, una pequeña
reliquia muy querida para alguien nostálgico. La cantidad de
dinero que recibiréis por esa simple piedrecita es tan grande
que podréis beber hasta olvidarlo.” El hombre tenía
un tembleque en la mano bastante evidente, aunque era lo normal en
él. Merklin a veces pensaba que en cualquier momento se iba a
caer fulminado, de un ataque al corazón, probablemente.
“¡Me da igual! Esas tonterías son tan impropias de
gente como nosotros, que me extraña que tú mismo hayas
accedido a llevar el trabajo, Wong. ¿Qué le pasó
a tu buen olfato a la hora de buscar encargos?”
“Te aseguro, querida Merklin, que está tan desarrollado como
de constumbre. Por lo que sé, no os será difícil
encontrar la piedra, y menos aún traerla hasta aquí. Y
sólo por eso, ya os llevaréis 25 monedas de Oro.”
Grosh permanecía callado durante toda la conversación.
Aquello no era lo suyo, ciertamente. Claro, que realmente no estaba
seguro de qué era lo suyo. La chica que tenía sentada
al lado prácticamente hacía el trabajo duro sola, y él
se encargaba de apoyarla. Si sumamos ésto al hecho de que sus
éxitos con las mujeres cada vez estaban más espaciados
en el tiempo, pues tenemos como resultado que el “gran norteño”
(como le llamaban en aquel lugar), tenía la autoestima
bastante baja.
“¿Sabes qué? Que sea la última que nos haces
pasar por algo así. Además ¿Quién se ha
creído que es ese tío para mandar a unos aventureros a
por sus tonterías?” - Terminó por acceder Merklin.
“Bueno, para empezar es bastante arrogante, me trató como si
fuera un mayordomo de los muchos que tiene en su casa. Además,
parecía muy ocupado, y me estuvo esperando durante más
de una hora. En fin, supongo que los Magos son así por
naturaleza.”
Repentínamente, Grosh levantó la mirada, como si le
hubiera mordido una serpiente, cogió del brazo a Merklin, y se
levantó.
“Lo siento, no me gustan los magos.
Para mí la conversación ha terminado” Sin ni
siquiera pagar la cuenta, empezó a andar hacia la puerta,
llevándose a la pequeña Merklin a la fuerza.
“¡Espera! De algún modo,
el Mago supo que no aceptaríais. Me dijo que en caso de que
así fuera, os enseñase ésto.”
Wong abrió una de las bolsas, y enseñó su
contenido a la pareja, de una manera discreta. Estaba llena de oro y
piedras preciosas, tan relucientes que la pareja de mercenarios tuvo
que entrecerrar los ojos para no quemárselos.
“Ejem, voy a hablar con mi amigo,
ahora venimos” Dijo Merklin con la más falsas de las
sonrisas que pudo mostrar. - “Y tú, suéltame, que me
haces daño.”
El bárbaro soltó a la chica, y se dispuso a escuchar
la retaíla de súplicas y amenazas para que aceptase el
contrato.
“Piensa en lo que podemos hacer con
todo ese dinero. Podríamos irnos por fin de aquí, y
marchar al Sur, más allá del mar.”
Después de unos cuchicheos, unas cuantas subidas de tono, y
alguna que otra colleja, ambos volvieron a la mesa en la que Wong les
esperaba.
“Dime dónde empezamos a buscar.”
Continuará...
Comentarios de Lester Knight: Hoy es una colaboración muy especial para mí. En los inicios de Mundo Destierro. Cuando apenas nadie conocía el blog. Tuve un primer visitante que comenzó a comentar de modo asiduo, dándome ánimos para seguir adelante con el blog. Esa persona fue The_unforgiven_too
La suerte estuvo de mi lado. Al poco tiempo ya tenía unos lectores maravillosos, que han hecho llegar a Mundo Destierro ser lo que es. Y si me preguntan cual fue el punto de inflexión, lo tengo muy claro.
El día en que The_unforgiven_too me entregó la primera colaboración de Mundo Destierro: Los Viejos Tiempos. Un relato de dragones y mazmorras A partir de ahí las colaboraciones se sucedieron, hice nuevos amigos y tuve suficientes apoyos para poner en marcha la comunidad literaria. Algo impensable en los inicios del blog.
Hoy por fin publicó la tercera parte de su relato. La tenía desde hacía cierto tiempo, pero gracias a tantas buenas colaboraciones que he ido recibiendo, ha llevado su tiempo que le llegará su turno por orden de entrega.
Es para mí un gran placer retomar esta historia. Es como volver a los inicios del blog. Sigo manteniendo la misma ilusión y es gracias a vosotros. Estoy encantado con vuestras colaboraciones y apoyo.
Desde este humilde hogar, siempre habrá un rincón para la literatura de todos. Los relatos que escribimos con tanta ilusión esperando hacer pasar un buen rato. A quienes ya formáis parte de la familia os doy un abrazo, y a los que todavía no habéis publicado un relato en Gamefilia, os invito a hacerlo en mi casa, donde seréis recibidos con los brazos abiertos.
Sé que no he hablado mucho del relato hoy. Pero después de haberlo leído seguro que me entendéis, es bueno, muy bueno. El amigo The_unforgiven_too crece relato a relato. Estad preparados, lo que viene es mejor.
¡Un saludo a todos!
Mundo Literatura - Comunidad Literaria
5 Comentarios:
Como bien has dicho...
19 de Julio de 2008 • 12:30 — ErikAdamses un relato muy bueno, ¡asi da gusto pararte a leer un rato!
¡Nos vemos!
Gracias a Lester por la
20 de Julio de 2008 • 22:10 — The_unforgiven_tooGracias a Lester por la oportunidad única de ver mis escritos publicados en su blog. De verdad. Espero que os guste, será una saga larga, y espero no retrasarla demasiado.
Un saludo.
Para mí es un placer
21 de Julio de 2008 • 13:18 — Lester KnightPublicar vuestros relatos me encanta.
Ánimo con la historia, hasta donde he leído vas camino de hacer algo muy bueno. Ya sabes que puedes contar conmigo para todo.
ErikAdams: con relatos como los tuyos tampoco hay para menos
¡Un saludo!
Bieeeeeeen, estaba deseando
21 de Julio de 2008 • 13:39 — ShaiyiaBieeeeeeen, estaba deseando ver la coninuación del relato de the_unforgiven_too y, para variar, está a la altura, me has vuelto a dejar con las ganas de más, arggghhh X-D
5 estrellazas paa el auor, y otras 5 para Lester por su buen hacer en este grandisimo blog.
PD - Siento estar más ausente estos dias, a ver si cuando vuelva de vacaciones me pongo al día con algunos de los relatos atrasados :)
Lo continuación es mejor
23 de Julio de 2008 • 13:11 — Lester KnightEn los últimos tiempos publicar colaboraciones es un privilegio. Todos los autores ganan calidad relato a relato, y The_unforgiven_too no es una excepción.
Estoy muy contento de poder publicar su historia aquí. Promete mucho.
¡Disfruta de las vacaciones, Shaiyia!