¡Luchemos, es nuestra única oportunidad!
¿Ahora, no? ¿El miedo que se te
escurre entre las piernas te ha devuelto el valor? ¡Cabronazo! Tuvimos nuestro
oportunidad y ya ha pasado ¿Es que no lo has visto? ¡Le abrí un puto boquete en
el estomago…y seguía con vida! ¿No viste sus reflejos? ¡Al puto segundo me
había pinchado con su daga! ¡Sin el elemento sorpresa somos dos ancianitas para
él! Además, dudo que te disparo lo hubiera matado. Esa cosa no es humana.
Recuerda, es un mentalista.
No, es algo mucho peor. Tío, en
mí vida he visto muchas cosas que no debería haber visto: locos, violadores,
asesinos en serie, torturadores, suicidas, carniceros, senadores, e incluso
mentalistas, y ese hijo de la gran puta se lleva la palma. Es un demonio.
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Titán
¿Y qué vamos a hacer?
Seguir corriendo y rezar porque las heridas le impidan alcanzarnos.
Ambos sabemos la verdad.
Sí.
En cualquier momento aparecerá de la niebla y se llevará a uno de
nosotros. El otro no andará ni cien pasos más.
¿Y qué propones genio?
La lucha es inútil. Separémonos. Uno de los dos morirá. El otro quizás
llegue hasta el radio de la estación repetidora y logre pedir refuerzos. Está
herido. Lo matamos hoy de una jodida vez o en tres meses no quedará nadie con
vida.
Es lo primero coherente que dices en todo el día. Estoy contigo.
Somos Zorros Negros en la vida y en la muerte.
Somos Zorros Negros en la vida y en la muerte.
¡Apaga esa puta bengala verde! ¡Apágala! ¿Estás loco o que?
Estás herido. Sigue vivo por mi culpa, y yo puedo correr más. Dilé a
los chicos que morí con honor. No quiero ser recordado como el payaso que
sacrifico a Titán para nada.
¡Hostia puta, tío! ¡La daga estaba envenenada! ¡Te crees que voy a
llegar a la estación repetidora!
Desde luego. Sigues vivo después de toda la mierda que te bebes cada
noche. No me jodas, y se el puto soldado que eres un rato más.
Adiós, hermano.
Adiós.
Corría empuñando con el brazo
izquierdo en alto la bengala verde, y el fúsil láser colgando debajo de su
hombro derecho, cogido por una correa que pasaba por su clavícula izquierda.
Mientras, con la mano derecha registraba los bolsillos de la espalda de su
traje termo-óptico apagado, cuyo escudo de energía producía un leve murmullo,
indicando que se encontraba a máxima potencia, en detrimento de las otras
funciones.
Cuando encontró la jeringuilla se
la miró unos segundos, recordando las indicaciones de los doctores muerte: sólo
en caso de emergencia. Alto riesgo de infarto.
Hoy no voy a morir por una droga. Ya me gustaría.
Clavó la jeringuilla en la parte
lateral más flexible del traje termo-óptico por encima de la cadera, y en unos
segundos sintió el subidón de la droga de rendimiento físico. Sus sentidos se
agudirazon convirtiendo los segundos en una eternidad, y la potencia de su
cuerpo se amplífico más allá de los límites humanos. Sabía que la droga
consumía años de vida, y que producía microlesiones, algunas irreversibles.
No tenía alternativa.
Su carrera se transformó en un
vuelo por encima de la Jungla. Corría
en largas zancadas sin apenas rozar el suelo. Cuando se le apareció un tronco
caído que bloqueaba el camino hasta dos metros de altura, no dudo en saltarlo
sin el menor esfuerzo.
Y, no obstante. Seguía siendo
lento para él. Sus nuevos sentidos le advirtieron de una mancha borrosa que se
desplazaba a su alrededor, delante, detrás, a la izquierda, a la derecha,
encima, delante, y vuelta a empezar. La niebla y la lluvia cubrían la mayor
parte de sus movimientos. Cada giro alrededor de él, era un poco más estrecho
que el anterior.
Lo que más miedo le produjo fue
la certeza de que el Predador no usaba estimulantes. Tal vez su compañero
tuviera razón, y fuera un demonio, o más bien: El Demonio.
Debía ser paciente. Dejo que se
acercara más. Programó una nueva configuración de fuego en el fúsil láser:
ráfaga expansiva de dos metros a partir del eje. Sólo tenía que acertar una vez
bien para alcanzarlo. Estaba demasiado cerca para que tuviera tiempo de
esquivar semejante ataque.
¡Sé que estás ahí, demonio!
¡Tú y yo tenemos una cuenta pendiente!
¡Me debes una muesca en el fúsil, y pienso cobrarmela ahora!
Empuñando el fúsil láser con una
mano sin dejar de correr, siguió el movimiento de la mancha borrosa que era el
Predador, y cuando lo tuvo bien cerca de su izquierda disparó. El Predador
esquivo la ráfaga que partió un par de árboles, sin tiempo a trazar una
ofensiva. El soldado, gracias a la droga, era capaz de verlo parcialmente y
seguirlo. Los disparos se sucedieron obligando al Predador a alejarse.
Eres un cobarde, Rickkon.
Una voz distorsionada, cruel y
sarcastica se introdujo en su mente para no volver a salir, nunca más.
Lo sé todo sobre ti, Rickkon.
¡Cállate, Demonio!
La carcajada siniestra que
escuchó en su mente fue tan terrible, que sus musculos se estremecieron a pesar
del esfuerzo y la concentración de carrera.
Te conozco, Rickkon. Mejor de lo que te conoces a ti mismo. Leo tus
recuerdos negados y olvidados. No eres más que un cobarde. El peor cobarde de
todos: el cobarde desleal.
¡Cállate!
La desesperación de Rickkon le
impulsó a abrir fuego indiscriminado por toda la jungla. La lluvia y la niebla
se evaporaban en una tormenta de astillas y árboles caídos. El fuego se
extendía por la jungla humeda, haciendo caso omiso a las dificultades. Las
oleadas de miles de grados del fúsil láser no podían ser detenidas por agua.
Tal era su temperatura que el agua de la lluvia y la humedad, le hicieron de
combustible amplificador, creando llamaradas fascinantes que serperteaban por
el aire, consumiendo la jungla en un festín de fuegos.
Bonitos fuegos artificiales, Rickkon. ¿Intentas impresionar a una
chica? Ah, es cierto. Jamás has impresionado a ninguna. Ni a nadie, de hecho.
Eres un fracasado y un cobarde.
¡Cállate!
El Cazador siguió torturando su mente,
ajeno al incendio que devoraba la jungla. Saboreando cada matiz del sufrimiento
y la angustia de Rickkon.
Abandonaste a tu familia, Rickkon. Buena gente. Trabajadora y honrada.
Más de lo que yo tuve jamás. Los abandonaste porque no soportabas una vida de
trabajo duro. ¿Era tan malo el campo, Rickkon? Claro…El Príncipe, Rickkon.
Señor de los desposeidos y las miserias. Merecía algo más.
El pecho de Rickkon le ardía. Le
costaba respirar y sentía punzadas en el costado izquierdo. Le pesaba el brazo
izquierdo. Ya no le quedaban fuerzas para hablar. Sólo para correr y huir. Ya
fuera la muerte o la verdad, no estaba preparado para ambas, ni nunca lo
estaria.
En un esfuerzo final se perdió en
la jungla virgen, libre de llamas, con la esperanza de que el Predador le
olvidará.
Soy la muerte que llama a tu puerta reclamando tu patética alma sin
legado.
Es pronto. Mediodía. Hay tiempo para hablar, y sincerarse ¿verdad,
Rickkon?
Cuentame. ¿Cómo te sentiste? Tú ya sabes a que me refiero. El día en
que te fugaste de casa sin una triste despedida o nota. Tu madre murió enferma
del disgusto ¿lo sabías? No claro. No te importa nadie excepto tu mismo.
Enfermó cuando se entero de que habías acudido a la ciudad con la intención de
convertirte en soldados. Pero no hubo gloria ¿verdad, Rickkon? Los mercenarios
se rieron de ti. El Gran Rickkon. Así que te viste obligador a dejar las cosas
claras, cogiendo un fúsil y asesinando a un pobre mendigo que dormía al otro
lado de la calle.
Tu madre murió a los seis meses de la depresión, y tu padre no tardo en
acompañarla, consumido por la pena. Ahora la granja de tu familia no es más que
una ruina maldita.
Pero la cosa no quedo ahí ¿verdad, Rickkon? Tus compañeros no te
respetaban. Eso no podías soportarlo. Los asesinatos a medianoche pronto se
hicieron conocidos en el cuartel. Te gustaba matar por la espalda para no ver
su ojos, su mirada de suplica. Querías quitar vidas sin desvelarte por las
noches.
Yo te voy a ejecutar mirándote a los ojos, Rickkon.
No eres tonto, al menos. Cuando sospecharon de ti refinaste tus
metodos. Descubriste el mundo de la traición y el engaño. Compañeros ejecutados
por robos o violaciones no cometidas. Esas chicas aún recuerdan tu voz de niño
y tu sudor de cerdo, pero supiste hacer correr los rumores sin que tú fueras la
fuente.
A Rickkon le costaba respirar.
Dejo caer el fúsil láser al suelo. Soltó las hebillas de su equipo, y abrió su
casco, arrojándolo a la espesura de la jungla. El agua helada de la lluvia
sobre su rostro fue un breve alivio.
Titán te conocía bien. Era un buen soldado, el único digno de morir por
mi mano. Alimentó tu ego, te hizo sentir importante, y te uso para los negocios
sucios de la unidad: drogas, compra y venta de armas, contratos privados,
sobornos. Tú eras su chico. Pobre imbécil. Titán te despreciaba cada vez que le
dabas la espalda. Era un hombre digno. Sabía que en este mundo alguien debía
relacionarse con los gusanos. Por eso te recluto, Rickkon. Eres el mayor gusano
que conoció en su vida.
Sólo necesitó tu ayuda una vez en la vida, y le fallaste. Si me
hubieras disparado ahora yo estaría muerto. Pero le fallaste. Como le has
fallado a todo el mundo que te ha conocido. Has huido toda la vida de ti mismo,
tu fracaso, tu cobardía, y de la responsabilidad.
Eres un hombre de barro jugando a mayores.
Vaya, vaya, vaya. ¡Rickkon! ¡Qué callado te lo tenías! ¡Sí tienes
conciencia!
La conciencia es una mala compañera en este negocio, amigo mío. No está
al alcance de cualquiera. ¿Ves, Rickkon? Cuando a una mierda de hombre como tú
le da por tener una pizca de conciencia le da un infarto.
Uh. No me gusta esa cara. Te estás poniendo morado. No hace falta que
te pongas en pie para saludarme. Somos viejos amigos ¿verdad, Ricckon? Por
favor, sigue apoyado contra el árbol. No te molestes por mí.
¿Te gusta mi herida, Rickkon? No es nada comparado con lo que voy a
hacerte.
Ey, ey. No te me mueras. Eso está mejor. La adrenalina es tu amiga. No
vas a perderte la fiesta en lo más interesante.
¿Sabes, Rickkon? No me gusta la soledad. Así que he recogido tu casco,
y me he tomado la molestia de activarlo en todas las frecuencias. Tal vez
quieras decir algo a tus compañeros antes de morir. Que menos por mi parte que
respetar tus últimas palabras.
Dame unos segundos. Perfecto.
¡Qué valiente es mi Rickkon! Clavar una mirada infartado y seguir
callado a las puertas de la muerte, es tal vez lo más valeroso que has hecho en
tu vida.
¿Crees que el silencio protegerá tu pasado? Te equivocas. Cuando te
haya ejecutado, pienso tomarme la molestia de escribir con tu sangre una carta,
se la voy a hacer llegar a tu querido general, para que él y todos tus
compañeros, sepan en el tiempo que les resta de vida lo cobarde y miserable que
fuiste, Rickkon.
¿Qué si tengo conciencia y soy humano? Por supuesto, Rickkon. Es lo que
me impulsa a limpiar el universo de escoria como tú.
¡Rickkon!
El soldado herido que continuaba
la marcha hacia el repetidor estaba preocupado por su compañero. Había perdido
conexión telepática con su unidad desde hacia un rato. Se imaginó lo peor
después de ver a lo lejos la jungla arder en llamas. Pero el sonido
distorsionado que precedió al sonido de entrada de la conexión le devolvió la
esperanza.
Dame un motivo para que perdone tu vida.
Un aullido terrible y desgarrador
que sólo podía ser Rickkon penetró su mente a fuego sin compasión. Tal fue la
impresión que se cayó al suelo aturdido, luchando por arrancarse el casco. Sí
quería mantener la cordura no podía escucharlo más.
Cuando había abierto los cierres
y se lo iba a quitar, se hizo el silencio. El silencio más abrumador que
hubiera escuchado en su vida. La lluvia cesaba, la jungla enmudecía y el gemido
de Rickkon se desvaneció para no regresar nunca más.
Estaba solo y herido en la
jungla. Todos sus compañeros habían muerto, y el Predador ahora iba a por él.
Por primera vez en su vida,
sintió un miedo implacable: sin defensas, sin salvación, sin esperanza.
Nadie saldría con vida de
Endimión Tau, excepto el Predador, ahora lo sabía.
Él no era un Demonio, era La Muerte.
Comentarios de Lester Knight:
9 Comentarios:
Ojalá que la gente que
14 de Agosto de 2008 • 13:22 — JMVBOKGracias por el voto de confianza, JMVBOK
14 de Agosto de 2008 • 15:30 — Lester KnightOjala algún día os pueda dar una sorpresa en ese sentido. Aunque os aviso... no os libraréis de mí
¡Un saludo!
Apunta otra cosa que me
14 de Agosto de 2008 • 22:40 — The_unforgiven_tooApunta otra cosa que me gusta: las palabrotas. A veces nos olvidamos de que los militares y gente de guerra son gente que han visto mucho, y no van por ahí filosofando sobre la vida al mismo tiempo que matan. El soltar ese par de tacos refuerza la escena y los personajes.
Un saludo.
O_o
15 de Agosto de 2008 • 12:04 — ku21Joooder, como escribes de bien!!!
Yo siempre he intentado hacer algun relato o algo, pero el resultado tras las dos primeras paginas es tan cutre que prefiero imaginarmelo en mi cabeza, que ahi al menos con los efectos especiales no se nota que falla la narrativa... XD
Disculpad la tardanza en responder
16 de Agosto de 2008 • 12:55 — Lester KnightThe_unforgiven_too: Me alegra haber conseguido lograr ese efecto. Cuando escribía los diálogos de los soldados, pensé en lo que precisamente dices: soldados que han visto y vivido de todo, en situaciones extremas no van a hablar como académicos de la RAE. Por eso he mirado de darles un lenguaje más coloquial, introduciendo palabrotas, sin llegar a pasarme o ser demasiado soez.
Sigo pensando que podía haberse hecho mejor, pero estoy contento al tratarse de mis primeros pasos en ese sentido. Miraré de seguir mejorando en futuras entregas.
Ku21: Agradezco el cumplido, pero la realidad es que mucha gente, me sigue dando un repaso de aupa. Todavía tengo que aprender mucho.
Desde aquí, te ánimo a escribir las historias que se pasan por tu cabeza. Los comienzos son duros: nunca sale como quieres hacerlo, hay que corregir mucho, y te desesperas. Pero con un poco de práctica y constancia los resultados son visibles en poco tiempo.
Si escribes algo estaré encantado de ayudarte a corregirlo
¡Un saludo a los dos!
¡¡Vaya con Rickon!!
27 de Agosto de 2008 • 14:38 — Shaiyia¡¡Vaya con Rickon!! Menudo personajillo estaba hecho, la verdad es que no me ha dado mucha pena tras leer ciertas cosas :S
Muy bueno Lester, ya sabía yo que este eprsonaje iba a traer cola!! ;)
5 estrellazas.
A mí tampoco me dio mucha pena matarlo
27 de Agosto de 2008 • 16:18 — Lester KnightLe tenía ganas desde la primera línea, lo reconozco. A lo largo de los soldados he intentado reflejar las distintas personales que se puede encontrar en una tropa mercenaria tan salvaje. Lo mejor y lo peor está por llegar.
Yo, sinceramente, no me esperaba el buen funcionamiento del personaje. El día que hice el boceto de su historia personal me sorprendió un poco, pero a partir de ahí ha ido creciendo de un modo exponencialmente. De hecho, ya tengo material para escribir una novela corta con él
Cualquier día os doy una sorpresa
¡Un saludo a todos!
A ver si es verdad y nos
27 de Agosto de 2008 • 16:22 — ShaiyiaA ver si es verdad y nos das esa sorpresa, si algún dia escribes un libro me tienes que prometer firmarme uno :D
Este fin de semana te mandaré dos capitulos de Katana ^^
¡Genial!
27 de Agosto de 2008 • 20:13 — Lester KnightTengo muchas ganas de saber como continúa tu historia, a ver como planteas la trama a partir de ahí.
Respecto a la novela, encantado. Cuando termine los relatos de Endimión Tau pensaré seriamente el asunto, eligiré una de las tres historias que tengo en mente, y me pondré a ello.
¡Un abrazo!