22 de Noviembre de 2008
Ago
14

El Cazador - Endimión Tau - Capítulo III: Conciencia

¡Luchemos, es nuestra única oportunidad!

¿Ahora, no? ¿El miedo que se te escurre entre las piernas te ha devuelto el valor? ¡Cabronazo! Tuvimos nuestro oportunidad y ya ha pasado ¿Es que no lo has visto? ¡Le abrí un puto boquete en el estomago…y seguía con vida! ¿No viste sus reflejos? ¡Al puto segundo me había pinchado con su daga! ¡Sin el elemento sorpresa somos dos ancianitas para él! Además, dudo que te disparo lo hubiera matado. Esa cosa no es humana.

Recuerda, es un mentalista.

No, es algo mucho peor. Tío, en mí vida he visto muchas cosas que no debería haber visto: locos, violadores, asesinos en serie, torturadores, suicidas, carniceros, senadores, e incluso mentalistas, y ese hijo de la gran puta se lleva la palma. Es un demonio.

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¿Y qué vamos a hacer?

Seguir corriendo y rezar porque las heridas le impidan alcanzarnos.

Ambos sabemos la verdad.

Sí.

En cualquier momento aparecerá de la niebla y se llevará a uno de nosotros. El otro no andará ni cien pasos más.

¿Y qué propones genio?

La lucha es inútil. Separémonos. Uno de los dos morirá. El otro quizás llegue hasta el radio de la estación repetidora y logre pedir refuerzos. Está herido. Lo matamos hoy de una jodida vez o en tres meses no quedará nadie con vida.

Es lo primero coherente que dices en todo el día. Estoy contigo.

Somos Zorros Negros en la vida y en la muerte.

Somos Zorros Negros en la vida y en la muerte.

 

¡Apaga esa puta bengala verde! ¡Apágala! ¿Estás loco o que?

Estás herido. Sigue vivo por mi culpa, y yo puedo correr más. Dilé a los chicos que morí con honor. No quiero ser recordado como el payaso que sacrifico a Titán para nada.

¡Hostia puta, tío! ¡La daga estaba envenenada! ¡Te crees que voy a llegar a la estación repetidora!

Desde luego. Sigues vivo después de toda la mierda que te bebes cada noche. No me jodas, y se el puto soldado que eres un rato más.

Adiós, hermano.

Adiós.

Corría empuñando con el brazo izquierdo en alto la bengala verde, y el fúsil láser colgando debajo de su hombro derecho, cogido por una correa que pasaba por su clavícula izquierda. Mientras, con la mano derecha registraba los bolsillos de la espalda de su traje termo-óptico apagado, cuyo escudo de energía producía un leve murmullo, indicando que se encontraba a máxima potencia, en detrimento de las otras funciones.

Cuando encontró la jeringuilla se la miró unos segundos, recordando las indicaciones de los doctores muerte: sólo en caso de emergencia. Alto riesgo de infarto.

Hoy no voy a morir por una droga. Ya me gustaría.

Clavó la jeringuilla en la parte lateral más flexible del traje termo-óptico por encima de la cadera, y en unos segundos sintió el subidón de la droga de rendimiento físico. Sus sentidos se agudirazon convirtiendo los segundos en una eternidad, y la potencia de su cuerpo se amplífico más allá de los límites humanos. Sabía que la droga consumía años de vida, y que producía microlesiones, algunas irreversibles.

No tenía alternativa.

Su carrera se transformó en un vuelo por encima de la Jungla. Corría en largas zancadas sin apenas rozar el suelo. Cuando se le apareció un tronco caído que bloqueaba el camino hasta dos metros de altura, no dudo en saltarlo sin el menor esfuerzo.

Y, no obstante. Seguía siendo lento para él. Sus nuevos sentidos le advirtieron de una mancha borrosa que se desplazaba a su alrededor, delante, detrás, a la izquierda, a la derecha, encima, delante, y vuelta a empezar. La niebla y la lluvia cubrían la mayor parte de sus movimientos. Cada giro alrededor de él, era un poco más estrecho que el anterior.

Lo que más miedo le produjo fue la certeza de que el Predador no usaba estimulantes. Tal vez su compañero tuviera razón, y fuera un demonio, o más bien: El Demonio.

Debía ser paciente. Dejo que se acercara más. Programó una nueva configuración de fuego en el fúsil láser: ráfaga expansiva de dos metros a partir del eje. Sólo tenía que acertar una vez bien para alcanzarlo. Estaba demasiado cerca para que tuviera tiempo de esquivar semejante ataque.

¡Sé que estás ahí, demonio!

¡Tú y yo tenemos una cuenta pendiente!

¡Me debes una muesca en el fúsil, y pienso cobrarmela ahora!

Empuñando el fúsil láser con una mano sin dejar de correr, siguió el movimiento de la mancha borrosa que era el Predador, y cuando lo tuvo bien cerca de su izquierda disparó. El Predador esquivo la ráfaga que partió un par de árboles, sin tiempo a trazar una ofensiva. El soldado, gracias a la droga, era capaz de verlo parcialmente y seguirlo. Los disparos se sucedieron obligando al Predador a alejarse.

Eres un cobarde, Rickkon.

Una voz distorsionada, cruel y sarcastica se introdujo en su mente para no volver a salir, nunca más.

Lo sé todo sobre ti, Rickkon.

¡Cállate, Demonio!

La carcajada siniestra que escuchó en su mente fue tan terrible, que sus musculos se estremecieron a pesar del esfuerzo y la concentración de carrera.

Te conozco, Rickkon. Mejor de lo que te conoces a ti mismo. Leo tus recuerdos negados y olvidados. No eres más que un cobarde. El peor cobarde de todos: el cobarde desleal.

¡Cállate!

La desesperación de Rickkon le impulsó a abrir fuego indiscriminado por toda la jungla. La lluvia y la niebla se evaporaban en una tormenta de astillas y árboles caídos. El fuego se extendía por la jungla humeda, haciendo caso omiso a las dificultades. Las oleadas de miles de grados del fúsil láser no podían ser detenidas por agua. Tal era su temperatura que el agua de la lluvia y la humedad, le hicieron de combustible amplificador, creando llamaradas fascinantes que serperteaban por el aire, consumiendo la jungla en un festín de fuegos.

Bonitos fuegos artificiales, Rickkon. ¿Intentas impresionar a una chica? Ah, es cierto. Jamás has impresionado a ninguna. Ni a nadie, de hecho. Eres un fracasado y un cobarde.

¡Cállate!

El Cazador siguió torturando su mente, ajeno al incendio que devoraba la jungla. Saboreando cada matiz del sufrimiento y la angustia de Rickkon.

Abandonaste a tu familia, Rickkon. Buena gente. Trabajadora y honrada. Más de lo que yo tuve jamás. Los abandonaste porque no soportabas una vida de trabajo duro. ¿Era tan malo el campo, Rickkon? Claro…El Príncipe, Rickkon. Señor de los desposeidos y las miserias. Merecía algo más.

El pecho de Rickkon le ardía. Le costaba respirar y sentía punzadas en el costado izquierdo. Le pesaba el brazo izquierdo. Ya no le quedaban fuerzas para hablar. Sólo para correr y huir. Ya fuera la muerte o la verdad, no estaba preparado para ambas, ni nunca lo estaria.

En un esfuerzo final se perdió en la jungla virgen, libre de llamas, con la esperanza de que el Predador le olvidará.

Soy la muerte que llama a tu puerta reclamando tu patética alma sin legado.

Es pronto. Mediodía. Hay tiempo para hablar, y sincerarse ¿verdad, Rickkon?

Cuentame. ¿Cómo te sentiste? Tú ya sabes a que me refiero. El día en que te fugaste de casa sin una triste despedida o nota. Tu madre murió enferma del disgusto ¿lo sabías? No claro. No te importa nadie excepto tu mismo. Enfermó cuando se entero de que habías acudido a la ciudad con la intención de convertirte en soldados. Pero no hubo gloria ¿verdad, Rickkon? Los mercenarios se rieron de ti. El Gran Rickkon. Así que te viste obligador a dejar las cosas claras, cogiendo un fúsil y asesinando a un pobre mendigo que dormía al otro lado de la calle.

Tu madre murió a los seis meses de la depresión, y tu padre no tardo en acompañarla, consumido por la pena. Ahora la granja de tu familia no es más que una ruina maldita.

Pero la cosa no quedo ahí ¿verdad, Rickkon? Tus compañeros no te respetaban. Eso no podías soportarlo. Los asesinatos a medianoche pronto se hicieron conocidos en el cuartel. Te gustaba matar por la espalda para no ver su ojos, su mirada de suplica. Querías quitar vidas sin desvelarte por las noches.

Yo te voy a ejecutar mirándote a los ojos, Rickkon.

No eres tonto, al menos. Cuando sospecharon de ti refinaste tus metodos. Descubriste el mundo de la traición y el engaño. Compañeros ejecutados por robos o violaciones no cometidas. Esas chicas aún recuerdan tu voz de niño y tu sudor de cerdo, pero supiste hacer correr los rumores sin que tú fueras la fuente.

A Rickkon le costaba respirar. Dejo caer el fúsil láser al suelo. Soltó las hebillas de su equipo, y abrió su casco, arrojándolo a la espesura de la jungla. El agua helada de la lluvia sobre su rostro fue un breve alivio.

Titán te conocía bien. Era un buen soldado, el único digno de morir por mi mano. Alimentó tu ego, te hizo sentir importante, y te uso para los negocios sucios de la unidad: drogas, compra y venta de armas, contratos privados, sobornos. Tú eras su chico. Pobre imbécil. Titán te despreciaba cada vez que le dabas la espalda. Era un hombre digno. Sabía que en este mundo alguien debía relacionarse con los gusanos. Por eso te recluto, Rickkon. Eres el mayor gusano que conoció en su vida.

Sólo necesitó tu ayuda una vez en la vida, y le fallaste. Si me hubieras disparado ahora yo estaría muerto. Pero le fallaste. Como le has fallado a todo el mundo que te ha conocido. Has huido toda la vida de ti mismo, tu fracaso, tu cobardía, y de la responsabilidad.

Eres un hombre de barro jugando a mayores.

Vaya, vaya, vaya. ¡Rickkon! ¡Qué callado te lo tenías! ¡Sí tienes conciencia!

La conciencia es una mala compañera en este negocio, amigo mío. No está al alcance de cualquiera. ¿Ves, Rickkon? Cuando a una mierda de hombre como tú le da por tener una pizca de conciencia le da un infarto.

Uh. No me gusta esa cara. Te estás poniendo morado. No hace falta que te pongas en pie para saludarme. Somos viejos amigos ¿verdad, Ricckon? Por favor, sigue apoyado contra el árbol. No te molestes por mí.

¿Te gusta mi herida, Rickkon? No es nada comparado con lo que voy a hacerte.

Ey, ey. No te me mueras. Eso está mejor. La adrenalina es tu amiga. No vas a perderte la fiesta en lo más interesante.

¿Sabes, Rickkon? No me gusta la soledad. Así que he recogido tu casco, y me he tomado la molestia de activarlo en todas las frecuencias. Tal vez quieras decir algo a tus compañeros antes de morir. Que menos por mi parte que respetar tus últimas palabras.

Dame unos segundos. Perfecto.

¡Qué valiente es mi Rickkon! Clavar una mirada infartado y seguir callado a las puertas de la muerte, es tal vez lo más valeroso que has hecho en tu vida.

¿Crees que el silencio protegerá tu pasado? Te equivocas. Cuando te haya ejecutado, pienso tomarme la molestia de escribir con tu sangre una carta, se la voy a hacer llegar a tu querido general, para que él y todos tus compañeros, sepan en el tiempo que les resta de vida lo cobarde y miserable que fuiste, Rickkon.

¿Qué si tengo conciencia y soy humano? Por supuesto, Rickkon. Es lo que me impulsa a limpiar el universo de escoria como tú.

¡Rickkon!

El soldado herido que continuaba la marcha hacia el repetidor estaba preocupado por su compañero. Había perdido conexión telepática con su unidad desde hacia un rato. Se imaginó lo peor después de ver a lo lejos la jungla arder en llamas. Pero el sonido distorsionado que precedió al sonido de entrada de la conexión le devolvió la esperanza.

Dame un motivo para que perdone tu vida.

Un aullido terrible y desgarrador que sólo podía ser Rickkon penetró su mente a fuego sin compasión. Tal fue la impresión que se cayó al suelo aturdido, luchando por arrancarse el casco. Sí quería mantener la cordura no podía escucharlo más.

Cuando había abierto los cierres y se lo iba a quitar, se hizo el silencio. El silencio más abrumador que hubiera escuchado en su vida. La lluvia cesaba, la jungla enmudecía y el gemido de Rickkon se desvaneció para no regresar nunca más.

Estaba solo y herido en la jungla. Todos sus compañeros habían muerto, y el Predador ahora iba a por él.

Por primera vez en su vida, sintió un miedo implacable: sin defensas, sin salvación, sin esperanza.

Nadie saldría con vida de Endimión Tau, excepto el Predador, ahora lo sabía.

Él no era un Demonio, era La Muerte.

 

Comentarios de Lester Knight: Twisted Evil

5
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9 Comentarios:

Ojalá que la gente que

Ojalá que la gente que escribís con tanto empeño y calidad veáis algún día reconocido vuestro trabajo. Y que acabéis ganando mucha pasta, claro. XD

Gracias por el voto de confianza, JMVBOK

Ojala algún día os pueda dar una sorpresa en ese sentido. Aunque os aviso... no os libraréis de mí Very Happy

¡Un saludo! Wink

Apunta otra cosa que me

Apunta otra cosa que me gusta: las palabrotas. A veces nos olvidamos de que los militares y gente de guerra son gente que han visto mucho, y no van por ahí filosofando sobre la vida al mismo tiempo que matan. El soltar ese par de tacos refuerza la escena y los personajes.

Un saludo.

O_o

Joooder, como escribes de bien!!!

Yo siempre he intentado hacer algun relato o algo, pero el resultado tras las dos primeras paginas es tan cutre que prefiero imaginarmelo en mi cabeza, que ahi al menos con los efectos especiales no se nota que falla la narrativa... XD

Disculpad la tardanza en responder

He estado un par de días fuera.

The_unforgiven_too: Me alegra haber conseguido lograr ese efecto. Cuando escribía los diálogos de los soldados, pensé en lo que precisamente dices: soldados que han visto y vivido de todo, en situaciones extremas no van a hablar como académicos de la RAE. Por eso he mirado de darles un lenguaje más coloquial, introduciendo palabrotas, sin llegar a pasarme o ser demasiado soez.

Sigo pensando que podía haberse hecho mejor, pero estoy contento al tratarse de mis primeros pasos en ese sentido. Miraré de seguir mejorando en futuras entregas.

Ku21: Agradezco el cumplido, pero la realidad es que mucha gente, me sigue dando un repaso de aupa. Todavía tengo que aprender mucho.

Desde aquí, te ánimo a escribir las historias que se pasan por tu cabeza. Los comienzos son duros: nunca sale como quieres hacerlo, hay que corregir mucho, y te desesperas. Pero con un poco de práctica y constancia los resultados son visibles en poco tiempo.

Si escribes algo estaré encantado de ayudarte a corregirlo

¡Un saludo a los dos! Wink

¡¡Vaya con Rickon!!

¡¡Vaya con Rickon!! Menudo personajillo estaba hecho, la verdad es que no me ha dado mucha pena tras leer ciertas cosas :S

Muy bueno Lester, ya sabía yo que este eprsonaje iba a traer cola!! ;)

5 estrellazas. 

A mí tampoco me dio mucha pena matarlo

Le tenía ganas desde la primera línea, lo reconozco. A lo largo de los soldados he intentado reflejar las distintas personales que se puede encontrar en una tropa mercenaria tan salvaje. Lo mejor y lo peor está por llegar.

Yo, sinceramente, no me esperaba el buen funcionamiento del personaje. El día que hice el boceto de su historia personal me sorprendió un poco, pero a partir de ahí ha ido creciendo de un modo exponencialmente. De hecho, ya tengo material para escribir una novela corta con él Very Happy

Cualquier día os doy una sorpresa Mr. Green

¡Un saludo a todos! Wink

A ver si es verdad y nos

A ver si es verdad y nos das esa sorpresa, si algún dia escribes un libro me tienes que prometer firmarme uno :D

Este fin de semana te mandaré dos capitulos de Katana ^^ 

¡Genial!

Tengo muchas ganas de saber como continúa tu historia, a ver como planteas la trama a partir de ahí.

Respecto a la novela, encantado. Cuando termine los relatos de Endimión Tau pensaré seriamente el asunto, eligiré una de las tres historias que tengo en mente, y me pondré a ello.

¡Un abrazo! Wink