¡Saludos, queridos
lectores y amigos de Gamefilia! ¿Cuál será el
destino de Arnthor y su banda de Cazadores de Vampiros? Después
del combate épico contra el Vampiro Hechicero que aterrorizó
los bosques de Akal Phortes, el atardecer se cierne sobre sus cabezas
amenazando con la tenebrosa oscuridad de la noche y sus habitantes
espectrales, un incendió mágico invocado por criaturas
temibles del vortice dimensional les persigue, y las opciones de
huída de la banda se agotan. Arnthor debe elegir un camino a
vida o muerte. Ése es el argumento del capítulo de hoy,
que se centra en describir el ecosistema de Mundo Destierro y sus
ciclos de día y noche, en preparación de lo que está
por llegar... Kel Asborg
Me despido deseando que
disfrutéis del capítulo, y agradeciendo la bienvenida
con la que habéis recibido el regreso del blog. Me ha alegrado
mucho volver entre vosotros, y eso se ha trasladado a la inspiración.
Por la cabeza ya me circulan dos nuevos cuentos que escribiré
después de "En la Cripta de Kel Asborg", empezando
seguramente por "El Azote de Imradhyr"; del que os tengo
que preguntar si os gusta el nombre de "Imradhyr", nombre
provisional de la capital del Imperio del Norte de los Vampiros
Oscuros.
Sin más, feliz
lectura. Un abrazo!
En la Cripta de Kel Asborg: Capítulo I Capítulo II
En Mundo Destierro, la
victoria no era más que una tregua efimera frente a amenazas
más constantes e implacables. Para empezar, estaba la
cuestión de la radiación solar, sencillamente letal en
el caso de los seres humanos. Los pocos hombres y mujeres que se
atrevían a abandonar la protección de las ciudades y
refugios subterráneos, lo hacían protegidos por
armaduras completas o encantadas; como en el caso de la banda de
Arnthor, cuyas armaduras generaban un campo mágico que
filtraba la radiación solar hasta límites tolerables
para la vida. Un signo de distinción y riqueza propio de la
nobleza, los cuerpos militares más selectos, y las bandas más
legendarias de la frontera.
Aunque el sol era
enemigo del hombre, también era su aliado, en cierta manera. A
pesar de que no ejercía la menor influencia en criaturas como
los vampiros superiores, los auténticos amos y señores
de la superficie, especialmente en las regiones más distantes
del ecuador; lo cierto es que a la humanidad le beneficiaba
notablemente el sol, cuyos ciclos regían los intercambios
dimensionales. Mundo Destierro, en esencia, como planeta existente
bajo distintas realidades dimensionales, alterna su naturaleza en
función de la luz recibida. Dicho de otro modo, durante el día
es principalmente material, representando al planeta que existe en el
universo; mientras que por la noche, se imponen los ámbitos
espectrales a los que está ligado por el poder mágico
de los Ethernyr. Una civilización de inmortales extinguida en
los albores del tiempo, que usaron Mundo Destierro como puente
dimensional mucho antes de la que humanidad lo descubriera.
En terminos prácticos
para la banda de Arnthor, que había agotado la mayor parte del
día buscando y cazando al vampiro superior en el bosque de
Akal Phortes, quería decir que apenas le quedaba tiempo para
encontrar un refugio seguro donde protegerse de la noche: el momento
del día en que las dimensiones espectrales dominaban Mundo
Destierro, convirtiéndolo en un lugar incompatible para la
vida; además de habitado por criaturas antiguas, más
que capaces de reducir a meras almas suplicantes a los mortales cuyo
poder desafiara a la oscuridad. En ese sentido, la noche era igual
que el día: sólo podía ser habitada por los
vampiros superiores más poderosos, a excepción de los
grandes Archimagos Humanos, que no solían correr semejante
riesgo, conscientes de que el encuentro fatídico con alguna
criatura invencible era más probable que inusual.
En condiciones
normales, la villa de Bolwian, una población de cinco mil
habitantes, excavada en las profundidades rocosas de una montaña
cercana, que vivía de la agricultura cultivada en la caverna
bajo el sol mágico y el comercio, muy conocida por la
seguridad de sus imponentes puertas de acero y cámaras
herméticas, con la que Arnthor estaba al día en cuanto
a permisos de hospedaje se refiere, hubiera sido la elección
natural.
Pero no cuando el
bosque de Akal Phortes ardía con tanta vehemencia.
Jamás habían
visto nada igual. Los pequeños incendios provocados por los
rayos producidos por el vortice dimensional convocado por el vampiro
superior, estaban devorando el bosque con una inusitada voracidad,
ignorando la nieve, el hielo y la escarcha que lo cubría. El
origen espectral de las llamas, blancas y níveas como la
nieve, que bebían con fruición, sólo sabía
de vida y muerte. Quemaba los arboles a gran velocidad para absorber
cada gota de vida del bosque, sembrando la tierra con cenizas de las
que nunca volvería a crecer nada exceptuando desolación.
Y había algo aún
más terrible en la ausencia de causalidad que guiaba a las
llamas.
En los movimientos de los
distintos focos de incendios había una más que
manifiesta voluntad gobernada por una conciencia sedienta de
venganza. Arnthor, en su fuero interno, a pesar de que mantenía
a sus hombres concentrados en la marcha, ya no tenía la menor
duda de que el hechizo del vampiro superior había tenido
éxito. Una inteligencia perversa impelía a llamas de
los incendios a perseguirlos. Sólo así podía
explicarse que el fuego siguiera el curso de la banda haciendo caso
omiso de la dirección del viento, aumentando su velocidad de
avanza a medida que ganaba intensidad y virulencia.
De momento, la fortuna
favorecía a los caballos de la banda de Arnthor, sensiblemente
más rapidos que el fuego. ¿Hasta cuándo? Esa era
la pregunta clave. Quedaban tres horas de luz, noventa minutos de
marcha hasta Bolwian, y Arnthor, vista la evolución del fuego,
en sus calculos más optimistas, creía que empezarían
a perder ventaja en menos de media hora. Esto quería decir que
serían atrapados dentro de poco más de una hora, casi
con toda seguridad. ¿Era Bolwian una alternativa real? Cada
vez lo veía menos claro. Forzando al máximo los
caballos, bestias de largas marchas poco preparadas para carreras
frenéticas, lo más probable era que más de la
mitad se vinieran abajo condenando a su banda a la muerte. Terminos
inaceptables después de haber perdido a dos buenos compañeros
y amigos ese mismo día.
Aunque ninguno de los
mercenarios interrumpía sus pensamientos, y sólo se
preocupaban de mantener la formación, cubrir su posición
de cabeza, vigilar los bordes de la senda que recorrían, y dar
instrucciones de búsqueda a los Mastines de Guerra, Arnthor no
se engañaba. Sabía que sus hombres era tanto o más
conscientes que él de la tragedia que se cernía sobre
sus cabezas. En su silencio, había un mero reconocimiento a la
fe y lealtad que le profesaban. Acatarían su decisión,
fuera cual fuera, convencidos que de sería la mejor para el
grupo. Y por más que lo pensaba, Arnthorn no veía en
Bolwian la más clara. No, no habían pasado tanto juntos
para verse morir sin poder hacer nada los unos por los otros. Era
preferible asumir un riesgo mayor y luchar juntos hasta la muerte.
Comunicándose
mediantes signos con la mano derecha en alto, en un código
militar que habían desarrollado en la banda, Arnthor impartió
las órdenes. Se reorganizaron en una única fila y se
adentraron en las profundidades del bosque, hacia el Este, donde a
poco más de media hora de marcha, les aguardaba una
estribación que les conducaría a Derk Zorg. La montaña
más elevada de la región. Territorio de los misteriosos
nómadas. Tribus de bárbaros que vivían en la
superficie aliados con antiguos espiritus, cuyos poderes mágicos,
los más notables entre los humanos, combatían a la
oscuridad con orgullo y audacia. Se caracterizaban por un hermetismo
que hacía desconocidas sus costumbres, y frecuentemente
entraban en conflicto con los reinos humanos, al cruzar sus fronteras
y vivir libremente por sus tierras haciendo caso omiso a la nobleza
local. Aunque se les temía como unos guerreros temibles,
respetados por los propios clanes de vampiros superiores, y se
contaban leyendas acerca de su hospitalidad, ayudando siempre a
aquellos con el valor de viajar por la superficie de Mundo Destierro.
Continúa en... Capítulo IV
Crónicas de Mundo Destierro:
5 Comentarios:
Hoy no me da tiempo...
7 de Septiembre de 2009 • 17:22 — ErikAdamsa leerlo con la calma que merece, pero mañana no dudes que lo hare colega... De hecho, como que echaba de menos estas oscuras historias
¡Nos vemos!
PD: No se lo digas a nadie, pero te he votado 5 estrellas sin leerlo... ¡Como si hiciera falta para saber que esta genial ;)!
^^
7 de Septiembre de 2009 • 17:31 — dream theater 15Hola!
Me parece que esta es la parte menos intensa de las 3 hasta ahora, aunque claro, por como termina me espero algo mas movido para la siguiente parte. ^^
Sobre el nombre, "Imradhyr" no esta mal a mi parecer, pero hace que me suene mas a una ciudad de el universo star wars mas que a mundo destierro, no se por que X-D.
Un saludo.
¡Gracias por la confianza, colega!
7 de Septiembre de 2009 • 20:36 — Lester KnightErikAdams: yo también echaba de menos compartirlas. No te preocupes, que te guardaré bien el secreto. Y gracias por las estrellas
Dream Theater 15: Buenas! Tienes razón. Este capítulo es el más "flojo" de los publicados. Es un mero preludio de lo que viene después. A la hora de editarlo, he tenido el problemilla de que el relato no estaba pensado para ser dividido por partes, y lo cortaba aquí, o se iba a casi cinco páginas de extensión, siendo un texto demasiado largo para leerse comodamente.
A continuación, vendrá la auténtica presentación de Arnthor, narrando su pasado en profundidad; luego dará un giro hacia los mitos y leyendas del lugar a donde cabalgan; entonces pasará a la historia oscura de Kel Asborg; y a partir de ahí, acción, miedo y muerte a raudales.
Podría haber narrado el relato con menos detalle, pero he pensando que sería mejor introducir detalles de Mundo Destierro, haciéndolo servir de presentación, y dotarle de un transfondo que de una mayor revelancia, a fin de dar más fuerza a los sucesos posteriores.
En unos días, volveré a publicar más.
PD: Es curioso, pero respecto a Imradhyr, ni se me ha pasado por la cabeza Star Wars. Mantendré el tema bajo estudio. Se admite y da la bienvenida a más opiniones
¡Un saludo a todos!
Genial
8 de Septiembre de 2009 • 06:21 — DesmodiusUn capítulo con gran calidad, como siempre, Lester. Quizá algo más de acción o unas líneas más hicieron falta, pero nada le quita la espléndida narrativa de la que goza. El principio es fuerte, me encanta esa perspectiva general que invita a reflexionar durante un instante acerca de lo que ese Mundo Destierro, visualizarlo con todo detalle y sumergirte de lleno en lo que resta del capítulo.
Simplemente, genial. Te felicito por la constancia que le estás dedicando de nuevo a tu blog; quizá debas hacer otra pausa por cuestiones de tu novela, pero verte publicando relatos de tal calidad, como antes, es muy agradable. Respecto al nombre de "Imradhyr", me parece adecuado y muy bueno... ¿es algún anagrama?
Por cierto, te envié un MP con una proposición literaria, espero que puedas valorarla y me envíes tu respuesta.
Saludos,
Desmodius.
Aquí fue donde...
8 de Septiembre de 2009 • 16:52 — Lester KnightDesmodius: levante la vista de la pantalla y me pregunte ¿Va a ser un relato de acción y terror sin más, o tendrá algún transfondo? Pensando en la cuestión me vinó la idea de usar el relato como un medio para reintroducir al lector en Mundo Destierro; algo necesario después de tanto tiempo ausente, y lo demás fue surgiendo. Tras introducir las condiciones del planeta, empecé a intentar pensar como lo haría Arnthor, y eso me llevo al presente capítulo y los posteriores, pendientes de publicar; los cuales espero que os gusten, a pesar de ser más caóticos e impulsivos.
Gracias por apoyarme tanto desde que regresé. Haré todo lo posible, dentro de mis posibilidades, para actualizar el blog semanalmente. Me encanta haber recuperado el contacto con vosotros; la verdad es que lo necesitaba, ya que cuando escribes tantísimo tiempo solo, a veces se te olvida porque lo haces, y estos días lo he recordado.
Imradhyr es un nombre surgido del alma. Soy una persona a la que le cuesta terriblemente acuñar nuevos nombres. El domingo, cuando estaba escribiendo el guión de "El Azote de..." ese vacío de nombre me pesaba. Te duele no haber nombrado una ciudad a la que ves en tu mente desde hace años; así que me pregunte furioso conmigo mismo cómo se llamaba, y me surgió el nombre sin más, con violencia, ¡por fin! Todavía carece de significado real, y no es un anagrama; pero si os gusta, ya adaptaré algo en Alto Vampiro Oscuro.
Ahora mismo me leo tu MP y te contesto.
¡Un saludo!