Al fin nos vamos a ver las caras – Dijo Sothair al
escuchar como el eco de unos firmes pasos resonaban cada vez mas fuerte, en la
inmensidad de aquella sala de mármol blanco, cuyas hileras de grandes columnas
sostenían la bóveda celeste en la que los astros del firmamento brillaban con
tal majestuosidad que cualquiera se podría sentir en el mismísimo centro del
universo. Y lo cierto es que no estarían tan equivocados, ya que aquel lugar
era “El Templo de la Creación”
y en él, en algún momento de la extensa línea temporal de aquel plano de
existencia, se produjo la creación del Universo.
En aquel lugar Sothair había soñado por primera vez,
y de esta manera la primera gran creación del dios: Ranacoth. A este sueño le
siguieron muchos más hasta que aquel mundo, su mundo, fue poblado por todos los
seres que surgían de su ilimitada imaginación. Y esa maravillosa creación así
se había mantenido durante incontables milenios, hasta que finalmente, igual
que llegó, comenzó a desvanecerse en gran parte gracias a Ellar, El hombre cuya
figura poco a poco se iba adentrando en aquel lugar jamás pisado por ser vivo
alguno.
Capitulos Anteriores:
Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V Capítulo VI
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Ellar, también conocido como “La Muerte Púrpura”. Un
hombre que poco a poco había perdido su humanidad al descubrir el decadente mundo que le rodeaba. Un hombre
cuyos principios estaban más allá del bien, del mal o de cualquier estúpido
principio que el ser humano haya podido imaginar. Un hombre cuyo poder era el
odio, y éste le había llenado tanto que había destruido completamente la
barrera que separaba el mundo de los hombres del de los dioses. Un hombre que
había aniquilado a todo ser vivo y dios de Ranacoth, excepto al que se
encontraba en esos momentos delante
suyo.
Un soplo de aire hizo ondear la capa de Ellar cuando su
figura se perfiló finalmente entre las espesas sombras que proyectaban las
columnas. Un fugaz rayo de luz procedente de alguna de las estrellas que les
cubrían, dejó ver durante unos instantes su brillante armadura púrpura, y la
gran espada que aún goteaba la sangre de los dioses que poco antes había
destruido. Miró a su alrededor, y ni siquiera la belleza de aquel lugar hizo
que cambiara la expresión de su rostro, que parecía la efigie de uno de los
crueles dioses de la olvidada civilización de Coth, a los que tantos
sacrificios humanos habían sido ofrecidos sin respuesta. Finalmente, cuando
localizó al dios, dio un paso en su dirección y se puso en guardia para poder
terminar el trabajo que había iniciado un lejano día al alba.
Pero Sothair no era como el resto de dioses a los que
había arrebatado la vida. Aquellos dioses no habían sido más que retazos de las
ilusiones de los habitantes de Ranacoth, y con la muerte del último de los
seres vivos de aquel mundo su poder se había quedado en un simple soplo de lo
que habían llegado a ser. Sin embargo Sothair era el auténtico creador, y a
pesar de su frágil y delicada apariencia, llevaba en sus manos el arma más
poderosa de cuantas había creado en sus sueños: Lurial “El Filo de las Almas”.
Y el simple hecho de poseerla, inclinaba la balanza de la victoria claramente
hacia el lado del Dios.
Los dos combatientes se miraron fijamente mientras
aguardaban algún signo que indicara las intenciones de su adversario, pues
ambos eran expertos espadachines y sabían que al igual que en la vida misma, no
es prudente lanzarse al ataque sin conocer las intenciones o habilidades de su
contrincante… En realidad sólo Ellar ignoraba el poder del enemigo que tenía
delante.
II
Sothair contempló desde lo alto de una verde colina,
la majestuosa ciudad que dejaba atrás. En ella, los esperanzados dioses de
Ranacoth aguardarían el regreso de su líder. El único que conocía el lugar en
donde descansaba el arma capaz de hacerle frente al monstruo que se acercaba.
El salvador que regresaría triunfal del Páramo de los Espíritus, el lugar a
donde iban a parar todas las almas del mundo cuando decidían abandonar su
cuerpo.
Pero Sothair, partía en realidad con un objetivo muy
diferente…
Lurial “El Filo de las Almas” ganaba su poder
absorbiendo las almas de los caídos, y el Dios sabía de antemano que su poder,
con toda la humanidad aniquilada era superior a cualquier otro poder conocido. Pero para
derrotar a Ellar no era suficiente. Necesitaba más almas. El alma de todos los
dioses que habían depositado sus vidas en las manos de Shotair…
“¿Podría esto considerarse traición?” Pensó el dios
mientras se giraba y caminaba lentamente por el viejo camino de arena que
llevaba hasta el sombrío Páramo de los Espíritus. Esa reflexión por supuesto
fue una simple manera de autoconvencerse de la legitimidad de su decisión, ya
que como creador de aquel mundo, en el fondo seguía sintiendo que tenía poder
para hacer y deshacer a su antojo.
“Soñare un mundo nuevo, y en esta ocasión no dejaré
que el poder se me vaya de las manos…” Siguió pensando mientras que cada paso
que daba le despertaba aquella olvidada sensación de triunfo que dormía latente
en su interior desde aquella lejana primera creación. En ese momento sintió
como finas gotas de lluvia comenzaron resbalar por su cuerpo como lagrimas y el
susurro del viento se convirtió en lamento. De esta forma supo que el fatal
destino había llegado al fin a aquellas mágicas tierras. El tiempo corría en su
contra, así que aceleró el paso mientras dejó escapar por sus labios -“El
final, después de todo es un nuevo comienzo”
III
Cientos de chispas saltaron en aquel primer choque de
espadas, y cayeron contra el suelo hasta apagarse en finas motas de polvo gris.
Aquella primera embestida habría bastado para acabar con un experto espadachín,
pero Sothair sabía perfectamente que no era suficiente para acabar con Ellar.
No era su armadura de purpurita lo que le protegía, ni siquiera su increíble
habilidad con las armas. En su interior corría el ardiente fuego del odio, y su
embriaguez le daba una fuerza que el Dios no era capaz de comprender.
-¿Por qué haces esto?- Preguntó con voz suave el
Dios, mientras lanzaba la espada a la velocidad del rayo contra el cuerpo de
Ellar.
No hubo respuesta. Un rápido movimiento de muñeca bastó
a Ellar para desviar el arma, e inmediatamente lanzar un salvaje contraataque
directo a las costillas de su contrincante. Un nuevo choque de espadas resonó
entre las filas de columnas, y Sothair se alejó de un salto del alcance de
aquel demonio, y sintió algo que no había experimentado nunca… ¿Era dolor?
Hecho una rápida mirada hacia su tunica, y vio como una fina línea de color
carmesí comenzó a dibujarse en la blanca tela.
-Parece ser que no quieres hablar… No me dejas más
opción que soltarte la lengua - A pesar de que el tono de voz sonó una vez más
suave, en el rostro de Sothair se podía ver que le había herido el orgullo. Con
un grito de rabia avanzó hacia Ellar, y le lanzó una brutal estocada directa al
cuello. Mas chispas, y a su vez la mirada de Ellar cambió mostrando
perplejidad, ya que un fogonazo de blanca luz iluminó la sala y contempló
impotente como su vieja espada caía al suelo hecha mil pedazos.
-Ahora creo que no estás en condiciones de callar…
¡Respóndeme! ¿Por qué haces esto?- la voz de Sothair sonó potente como un
trueno, mientras levantaba a Lurial apuntando directamente al corazón de “La
muerte púrpura” el cual aguardaba sin hacer ni un movimiento apoyado en una de
las altas columnas.
Pero ni en esa situación desesperada emitió un
sonido. Aguardaba impasible su final, y en su interior seguía corriendo el odio
que le había llevado a ese destino. ¿Qué es la muerte para alguien que la reparte
sin motivo? En aquellos momentos poco o nada le importaba su vida, y el único
pensamiento que se repetía una y otra vez en su cabeza era la frustración por
no haber podido llevar a buen puerto su deseo de destrucción.
IV
Cientos de fugaces sombras comenzaron a arremolinarse
alrededor de Lurial cuando Sothair se dio cuenta que de nada servían las
palabras contra aquel ser. Sombras que evocaban por momentos figuras humanoides
que se introducían a velocidades de vértigo en el antinatural palpitar luminoso
de aquella espada. El brillo del arma fue creciendo por momentos, hasta casi
parecer que un nuevo amanecer estaba surgiendo en aquel campo de batalla.
Sothair sintió una ligera vibración en el brazo,
señal inequívoca de que el arma había terminado de absorber todas las almas que
vagaban por Ranacoth, y eso indicaba que el poder del arma había alcanzado su
máxima capacidad. Llegaba el momento de acabar de una vez por todas con la
pesadilla que se había adueñado de aquel lejano sueño que algún día le hizo
feliz. Estaba cansado de observar sin poder hacer nada, como aquel ser había
destruido uno por uno los pilares que habían sostenido sus ilusiones. Así que
sin pensárselo más agarró con fuerza la espada y cortó el aire en dirección al
cuerpo de aquel simple humano, al que ni todo el odio del mundo podría salvar
ahora.
Pero al hacer esto, olvido algo muy importante. En
algún momento de su vida Ellar había amado. Ese recuerdo, ya demasiado alejado
en el tiempo, había desaparecido entre la imparable marea de odio que le acabó
por desbordar al contemplar el cuerpo mutilado de su amada. Pero a pesar de
ello, ese sentimiento seguía estando vivo. Observando aquella lucha.
Fue en ese mismo instante, cuando el filo se hallaba
a escasos milímetros de partir en dos a Ellar, cuando una de las almas que
estaban encerradas dentro de aquella arma de poder incomparable se rebeló
contra la voluntad del Dios. Como podéis imaginar, una sola alma de entre
millones no puede hacer nada para variar los acontecimientos. Sin embargo, el
incombustible amor que ésta albergaba por Ellar, si pudo hacer algo en este
caso.
Una explosión hizo saltar fragmentos del mármol de la
gran sala de ”El Templo de la
Creación” al chocar las dos auras de sentimientos que allí se
encontraban. Amor y odio se repelieron como polos opuestos de un imán, y su
choque produjo una fuerza que ni dioses ni humanos habrían podido imaginar jamás.
Los cuerpos de Sothair y Ellar volaron como hojas
empujadas por un viento huracanado, y fueron a golpear contra el frío suelo. La
mano del Dios fue incapaz de sostener la espada, y ésta cayó sobre el mármol
produciendo un inaudible repiqueteo metálico. Ellar, se levantó movido por el
odio salvaje que llenaba cada partícula de su cuerpo. Sothair hizo lo mismo
consciente de que la batalla se decidiría de una forma u otra en unos
instantes. Y ambos contrincantes corrieron desesperados en pos de hacerse de
nuevo con el preciado objeto.
En esta ocasión, fue Ellar el que con un salto
alcanzó el arma, y con un rápido giro lanzó un golpe que el Dios no fue capaz
de esquivar, y que se clavó hasta la empuñadura en su estomago. Sothair cayó de
rodillas al suelo, mientras con sus manos hacia un inútil esfuerzo por sacarse
el arma. Finalmente Ellar sacó de golpe a Lurial del cuerpo del Dios, y la
sangre manó a borbotones resbalando por el suelo.
Sothair, levanto la mirada e intento emitir alguna
palabra, pero de su boca no surgió mas que un suspiro manchado de sangre. Su
vida le abandonaba, y su ultimo pensamiento antes de introducirse en el negro
pozo que le aguardaba fue: “Aquí termina el sueño de la creación… Aunque este demonio
tiene la posibilidad de reavivarlo… ¿Por qué hace esto? Creo que ahora lo sé.
Aquí pueden hacerse realidad sus propios sueños. Puede convertirse en un nuevo
Dios, y crear un mundo acorde con los sentimientos que le han llevado hasta
aquí… El final, después de todo es un nuevo comienzo…”
El Dios al pensar esto se equivoco por última vez, ya
que no había sido el ansia de poder lo que movía a Ellar. Era el convencimiento
de que la creación en su misma concepción había sido un error, y aunque sabía
que en aquel lugar podría hacer y deshacer a su antojo, no estaba dispuesto a
cometer los mismos errores que le habían llevado a tan desdichado destino. Es
por esto que al comprobar como el cuerpo de Sothair se desvanecía por completo
en el olvido, sujetó con fuerza “El Filo de las Almas” y se lo clavó en el
pecho, acabando de esta manera con las posibilidades de hacer renacer un nuevo
mundo…
V
Una oleada de aplausos y
vítores inundaron la taberna cuando el viejo juglar término de cantar aquella épica
historia que había mantenido en vilo a la gran concentración de gente que abarrotaba
la taberna. Más de dos horas escuchando las suaves notas del laúd y aquella
profunda voz, que finalmente habían terminado con un final que la mayoría de
los presentes encontraron apasionante. Poco a poco, la algarabía fue pasando, y
la taberna regresó a su tónica habitual: Cervezas, bailarinas, peleas, juegos…
El viejo juglar, cansado por
el esfuerzo de cantar a viva voz durante horas, recogió con tranquilidad el
instrumento y lo guardó en la roída funda cuero. Recogió una desgastada capa
que colgaba en uno de los percheros y se preparó para continuar su largo viaje hacia
algún lugar en donde las gentes quisieran escuchar sus mágicas historias. Era
viejo, pero toda su vida la había dedicado a repartir ilusiones, así que sin
despedirse de los oyentes, salió de la taberna y comenzó a andar hacia el
norte, donde le aguardaban tierras más calidas y exóticas.
Había dado unos pocos pasos
en la agradable soledad de la noche, cuando a su espalda escucho una llamada. –
¡Espera! ¡Quiero preguntarte una cosa!
- El que venia corriendo era
un niño de unos 11 años, el cual se paró ante él jadeando - ¿Qué quieres
pequeño?
- Hola señor, perdone que le
moleste. Soy el hijo del tabernero, y estuve todo el tiempo escuchando desde mi
habitación esas maravillosas historias, pero... –
El viejo lo miro con
ternura, al recordar como hace muchos años, él había hablado de esa misma
manera a un viejo trovador que había narrado aquella misma historia. Y riendo
dijo: - Pequeño, pregunta lo que quieras, después de todo es demasiado tarde
para continuar el viaje, y creo que cerca de aquí hay un lugar perfecto para
pasar la noche al raso, arropado por las estrellas…-
El niño dio un salto de
alegría, y pregunto atropelladamente: - Si Ellar murió sin dejar opción a un
nuevo renacer del mundo… ¿Cómo puede ser que estemos vivos aquí para escuchar
esta historia? –
¡Aquella misma pregunta era
la que él había hecho aquel lejano día!
La respuesta a esa pregunta la guardaba en su corazón como su mayor
tesoro, y decidió que había llegado la hora de transmitirla a ese niño. Así que
después de emitir una sonora carcajada, le dijo al niño con voz paternal: - ¿Quién puede saberlo…? Tal vez en algún
lugar de Ranacoth quedara sin destruir algún pueblo, que a raíz de la muerte de
Ellar, prosperó y repobló el mundo… O que al clavarse Lurial y absorber de esta
manera la última alma, la espada estallara liberando todas las almas presas y
que éstas necesitaran materializar nuevos cuerpos… Aunque lo más probable es
que toda esta historia sea fruto de la imaginación de un sucio y viejo viajero
que se gana la vida contando historias. ¿Pero sabes? Que sea realidad o ficción
realmente no importa. Lo importante es que son historias que nos hacen soñar y
nos transportan a mundos mágicos ajenos al nuestro, y eso en un mundo lleno de
corrupción, odio y avaricia es de agradecer… ¿No crees? Bueno chico, ha llegado
la hora de dormir, así que me despido de ti, con la esperanza de que estas palabras
hayan respondido a tu pregunta -
Y lo cierto es que realmente
lo hicieron, ya que a partir de aquella noche un nuevo juglar había nacido,
para seguir repartiendo por el mundo sueños, sentimientos, cuentos, historias y
leyendas.
FIN
Mundo Literatura - Comunidad Literaria
Savatage - Alone You Breathe:
You were never one for waiting
Still I always thought you'd wait for me
And have you from your dreams awakened
And from where you are what do you see
Which of us is now in exile
Which in need of amnesty
Are you now but an illusion
In my mind alone you breathe
You believed in things that I will never know
You were out there drowning but it never showed
Till inside a rainswept night you just let go
You've thrown it all away
And now we'll never see the ending to the play
The grand design, the final line
And what was meant to be
In the dark a distant runner
Now has disappeared into the night
Leaving us to stand and wonder Staring from this end into your life
You believed in things that I will never know
You were out there drowning but it never showed
'Til inside a rainswept night you just let go
You've thrown it all away
And now we'll never see the ending to the play
The grand design, the final line
And what was meant to be
And if this is all illusion
Nothing more than pure delusion
Clinging to a fading fantasy
Like Icarus who heeds the calling
Of a sun but now is falling
As the feathers of his life fall free
Can you see
See
Tomorrow and after
You tell me what am I to do
I stand here believing
That in the dark there is a clue
Perhaps inside this midnight sky
Perhaps tomorrow's newborn eyes
Or could it be, we'll never know
And after all this was the show
What am I to do
Gotta get back
Gotta get back
Gotta get back
What am I to do
Gotta get back
Gotta get back
Gotta get back
What am I to do
Standing on a dream isn't what it seems
Could we then reclaim a dream refused
Knowing what we know could we let it go
Realizing that all the years are used
Tomorrow and after
You tell me what am I to do
I stand here believing
That in the dark there is a clue
I am the way, I am the light
I am the dark inside the night
I hear your hopes, I feel your dreams
And in the dark I hear your screams
Tomorrow and after
You tell me what am I to do
I stand here believing
That in the dark there is a clue
Grandes del Metal:
Lester Knight: Normalmente cuando comento una colaboración me siento contento. En cambio hoy también me siento triste. Son emociones contradictorias provocadas por “La Muerte Púrpura”. Una historia de fantasía épica que ha logrado fascinarme desde la primera hasta la última línea.
Cuando leí la primera parte, supe que se trataba de algo grande, la segunda parte no fue más que la confirmación de mis expectativas, que hicieron de la lectura de la tercera parte, casi una necesidad para mí. Aguarde su escritura pensando en muchos finales, pero ninguno del calibre que nuestro querido colega, ErikAdams, ha sabido escribir. Sencillamente fantástico.
La lucha épica entre dos colosos antagonistas da paso a una brillante oda al poder del amor, seguido de un trágico desenlace, que despide la serie destacando la importancia de los sueños y la ilusión en nuestro mundo, un lugar hostil donde vivir siempre es difícil y la felicidad se mide en pequeños momentos efimeros.
La última parte de “La Muerte Púrpura” induce una melancólica ilusión, señal inequivocada de la calidad del texto y, del triunfo del autor, que ha logrado crear una obra capaz de empatizar con el lector, cuyo final te deja con la sensación que has despertado de un sueño. Motivo por el que hoy me siento triste a la par de contento. No quería despertarme, aún.
Me hubiera encantado seguir publicando capítulos de “La Muerte Púrpura” hasta el fin de los tiempos blog. Lo bueno es que las historias van y vienen, los amigos permanecen. Así que hoy me quito el sombrero ante el colega, ErikAdams, al cual agradezco de corazón la pedazo historia que nos ha brindado; y, le invito, a volver a participar, cuando lo desee, con otra de sus grandes colaboraciones literarias en Mundo Destierro: tu casa. Puesto que tu amistad y presencia son uno de los grandes pilares de este proyecto literario, que crece día a día gracias a vuestro apoyo.
Enhorabuena, ErikAdams
¡Un saludo a todos!
Diario de un sueño - Edición Especial - 06/01/09:
5 Comentarios:
toda historia tiene su final...
7 de Enero de 2009 • 18:26 — ErikAdamspero siempre habran mas... ¡Espero que guste a todos los que decidan leer la historia al completo!
¡Nos vemos!
PD: Lester... Lo has vuelto a hacer... Ya me has sacado los colores XD ¡Muchisimas gracias colega!
Sin palabras
7 de Enero de 2009 • 18:37 — MorgennesSobre el temazo de Savatage, nada que objetar, buena elección (buenísima para ser más exactos), el relato es bestial, por un momento casi me olvido de la realidad, era como estar viendo la batalla...
Un saludo y 5 estrellazas, solo por esto Cthulhu te debe guardar pleitesía.
P.D: Lester, nos hemos sincronizado para publicar las colaboraciones, espero que una de las dos entradas sea para portada, ambas tienen una calidad fuer de toda duda
¡Felicidades, ErikAdams!
7 de Enero de 2009 • 19:04 — Lester KnightPor tu magnifico relato. Seguro que mucha gente se lee la historia completa. Es de lo mejorcito que pueden encontrar por internet.
PD: Me alegra haberte sacado los colores, porque tu relato me los ha sacado a mí. Mira que lo he leído hace tiempo, pero es cada vez que lo leo me emociona como el primer día.
¡Un abrazo, Colega!
Morgennes: Aquí coincidimos, amigo mío. Ante semejante historia faltan palabras. Me ha costado muchísimo escribir el comentario. Lo único que deseaba hacer era aplaudir. Sabiamos que el final iba a ser bueno, pero no así de increible.
PD: Eso debe sucedernos porque ambos usamos el mismo reloj primigenio. Ahora mismo me paso por ahí. Aunque, debo decir, que me encantaría que ErikAdams recibiera la portada. Ha escrito un relato cojonudo de principio a fin. Y sería una lastima que la historia llegara a su fin, sin un reconocimiento tan grande como una portada.
PD2: Mundo Literatura ha sido actualizado. Todos las colaboraciones del blog están incluidas.
¡Un saludo a todos!
De los relatos que he escrito...
7 de Enero de 2009 • 22:53 — ErikAdamseste es de mis predilectos, asi que agradezco especialmente vuestro apoyo y buenas palabras... ¡Pero Morgennes, me has sonrojado como lo hace Lester! ¡eso no se hace XD!
¡Nos vemos!
aupa
12 de Enero de 2009 • 15:54 — ApohellMe encanta Savatage. Aunque no he seguido mucho su carrera (y mira que tienen años...) los pocos discos y canciones sueltas que he escuchado me parecen de lo mas original, con ese aire épico junto a sonidos rockeros clásicos. Discos como Wake of Maguellan parecen mas una Opera Rock que un disco de heavy metal. Y el proyecto paralelo Transiberian Orquesta con ese rollo Christmas rock xDxD en USA deben tener un éxito acojonante.
En este caso una baladita Erik? Te nos estas amariconando... tanto AOR y Hard Rock no es weno
Saludos!