La Muerte Púrpura
IV
“Por segunda vez en su vida huyó, llevándose consigo
unos viejos tomos encuadernados en piel que eran el tesoro mejor guardado de
aquel hechicero. ¿Podría sacar algo por su venta? Sus pasos le llevaron hasta Brondesmar,
la ciudad mas imponente del imperio, con sus columnas de Mármol elevándose
sobre unas calles atestadas de gente y mercaderes. Lo primero que hizo fue
visitar a un viejo librero en la calle principal.
-¿Qué quieres muchacho?- Ellar depositó los libros
sobre el mostrador, el personaje bajito
y poco agraciado se puso unos anteojos y comenzó a observar con detenimiento
los gruesos volúmenes mientras murmuraba cosas como “Impresionante” o “¿De dónde
los habrá sacado?”…
Capítulos Anteriores: La Muerte Púrpura - Capítulo I
-Estos libros en su conjunto no valen más que 50
monedas de oro… Y eso por que hoy me siento generoso- Dijo el librero al
terminar de pasar la ultima pagina de uno de los volúmenes. A pesar de tratarse
de una autentica fortuna, era un precio claramente inferior al real, ya que
eran piezas únicas escritas por el más conocido hechicero del imperio. Y eso
Ellar lo sabía.
-¿Me estas tomando por tonto?- Dijo Ellar intentando
poner en su tono de voz un registro amenazador, y que debido a que aún no le
había cambiado la voz quedo ridículo. – Esos libros valen por lo menos el
doble-
-Mira niño, no sé de dónde has sacado esto, pero
viendo tus vestimentas puedo deducir que no ha sido de manera legal, asíi que
más te vale que te vayas de aquí, o me veré obligado a llamar a la guardia…-
Ellar lo miró con ojos relampagueantes, y el odio se
adueñó de él. ¿Qué pretendía aquel hombre? Era como todo el mundo que había
conocido hasta ahora, egoísta, ambicioso y camuflado tras el mostrador de su
librería engañaba a las personas necesitadas… Pero había cometido un error.
Ellar no poseía nada, salvo un odio creciente que con cada vuelta de la vida
crecía de manera mas descontrolada, por eso el librero fue incapaz de prever el
salvaje ataque del niño. Un golpe en la cabeza con uno de los libros le dejo
inconsciente en el suelo y Ellar aprovecho ese instante para subirse sobre su
cuerpo y…
Cuando abandonó el recinto del negocio, llevaba en su
mano un saco lleno con 100 monedas de oro que tintineaban al ritmo de sus
gráciles pasos. Cerró la puerta, y con paso tranquilo se alejó del lugar como
si no hubiera ocurrido nada.
Horas mas tarde, en la ciudad se causo un gran
revuelo cuando corrió la noticia de que había aparecido el cadáver del mas
conocido librero del lugar. Éste apareció tirado en el suelo de su tienda
destrozado, como si hubiera sido atacado por un animal salvaje y a su lado unos
gruesos libros encuadernados en piel y manchados de sangre… A los pocos días,
el populacho olvidó estos hechos, y la ciudad volvió a su ajetreada vida
normal.”
V
“-¡Tengo las mejores armaduras de la ciudad! ¿Acaso
lo dudas?- El fortachón y charlatán herrero estaba acostumbrado a tratar con
personas diariamente que buscaban la mejor factura en las armaduras y sin
embargo no podían pagar el precio que estas costaban. – Mira por ejemplo esta
armadura de acero… Es la mejor que he realizado en mi vida. Observa sus juntas,
por ellas no entraría ni el filo de una daga Heleniana… ¿Y que me dices del
Yelmo? Solo observarlo inspira temor… Una autentica obra de arte por solo cinco
monedas de oro…-
-El otro día vi pasar un príncipe con su escolta, y
llevaba una reluciente armadura de color púrpura…- El jovenzuelo sabia de lo
que hablaba, nada mas verla, se habia quedado prendado y habia decidido que eso
era lo que el necesitaba…
-¡¿Tú estás loco muchacho?! Esas armaduras no están
hechas para gente como tú. Te aseguro que esta armadura de acero es más acorde
con tu nivel… Si es que llegas…- Dijo el Herrero riéndose en la cara del niño –
Ningún plebeyo de la ciudad podría pagar jamás las 100 monedas de oro que
cuesta una armadura de esas características. Así que imagínate un niño como tú…-.
Ellar hizo resonar el saco de monedas, y se lo lanzó
a las manos al herrero. – Cuéntelas si quiere, sólo le digo una cosa… Quiero
una de esas armaduras…-
El herrero asomo su enorme nariz a la bolsa, y sus
ojos brillaron con codicia… Nunca había visto tanto dinero junto, y si no
recordaba mal tenía en el almacén una vieja armadura de Purpurita acumulando
polvo desde hacia muchos años, ya que este tipo de armadura no era comprado mas
que por reyes en ocasiones especiales… -Sígueme pequeño, creo que va a ser un
placer hacer negocios contigo…-
Lo guió a través de un oscuro pasillo hasta una
estancia cerrada con una gruesa puerta de madera maciza y metal. La abrió con
una gran llave, y le invitó a visitar su interior. Allí se almacenaban montañas
de piezas metálicas: Hachas, espadas, armaduras, yelmos, guanteletes, lanzas… Y
al fondo del todo entre penumbras una excepcional armadura de color púrpura y
con ornamentos que representaban imágenes bélicas. Era justo lo que Ellar
deseaba.
-Me parece perfecta, está claro que ha sido realizada
por las manos de un autentico artesano… También necesito una espada.-
-Elije la que mas te guste de ese montón… Por haber
hecho una compra tan grande solo te costara 2 monedas de oro…- Dijo el Herrero
sonriendo y feliz por haber realizado el negocio del siglo.
Pero Ellar no poseía esas 2 monedas de oro. No
después de haberse gastado todo el dinero en aquella maravillosa armadura, y
estaba dispuesto a llevarse todo lo que había venido a buscar. ¿Era capaz de
matar por dos simples monedas de oro? En esos momentos realmente mataría por
vivir, y eso es lo que intentaba desde su primer día, así que se acercó a la
pila de armas, seleccionó una grande y pesada, y haciendo un rápido arco hacia
atrás cercenó de un solo golpe la cabeza del comerciante. ¿Qué importaba una
vida más? Adaptó la armadura a su tamaño gracias a las excepcionales cualidades
de aquel metal, se colgó la espada, salió al exterior y por primera vez y última
la gente que se cruzó con el pudo ver en su rostro una sonrisa.
En cuanto al herrero, nadie encontró jamás su cadáver
esparcido en el suelo junto a cien monedas de oro. Sus conocidos creyeron que
después de hacer el trato de su vida con un cliente habia huido a algún país
lejano para vivir el resto de su vida rodeado de lujos. Y lo cierto es que no
se equivocaban.”
Continuará...
Comentarios de Lester Knight: Continúa la historia de Ellar: La Muerte Púrpura. Uno de los personajes destinado a ser leyenda. En el capítulo de hoy hemos asistido a otro punto clave de su transición. Los sucesos clave desde su primera muerte hasta encontrar su identidad: La Muerte Púrpura. Preludio del tercer capítulo que concluye brutalmente el inicio de la Trilogía.
Mis felicitaciones al amigo Cthuhulesco ErikAdams por su gran historia. Sin duda, de mis favoritas. Pocos relatos retratan tan bien la esencia humana, el destino, las consecuencias del egoismo, el precio del odio, la soledad y la ausencia de humanidad, cada vez más presente en nuestro mundo.
¡Un saludo a todos!
Mundo Literatura - Comunidad Literaria
7 Comentarios:
Muy bueno, al igual que el resto
5 de Agosto de 2008 • 20:44 — BaalardFelicidades por la calidad con la que escribes, espero leer más pronto, ahí van 5 strellazas, saludos!
Baalard, Relatos de Suburbia
Otro genial relato. Yo esta
5 de Agosto de 2008 • 20:54 — Ellolo17Otro genial relato. Yo esta mañana escribi uno pero seguro que no le llega a la mitad de calidad de este. No se, no comparo porque me pongo paternalista XD
Un saludo y 5 estrellas.
Lo mejor está por llegar
6 de Agosto de 2008 • 11:23 — Lester KnightBaalard: Muy pronto verás la fiesta del tercer capítulo. Se me pusieron los pelos de punta al leer esa parte. ErikAdams está haciendo una serie de Fantasía Épica redonda.
Ellolo17: Hombre... ¡bienvenido al mundo de la literatura!. No te preocupes por la calidad de tu relato. Te aseguro que nadie ha comenzando con buen pie, y yo no soy una excepción
. Práctica, ilusión y buenos amigos, con esos tres elementos, verás como pronto nos sorprendes a todos. Paciencia.
¡Un saludo a los dos!
¡Menuda sorpresa!
6 de Agosto de 2008 • 16:10 — ErikAdamsHace un par de horas que llegue a mi lugar de vacaciones (Ya sabeis, un pueblucho perdido entre Valladoliz y Zamora), me conecto (con una conexion cuya velocidad es todo menos rapida) y me encuentro que ya esta publicada la segunda parte de este relato que encima esta gustando... ¡A ver si en el tiempo de este retiro espiritual me da tiempo a escribir el tercer relato de la serie! (Si, ya tengo un borrador esquematico, solo me queda ponerme y... ¡a VER SI GUSTA TANTO! (Aunque primero habria que ver si gusta el segundo relato XD que cuendo me entran las prisas...).
¡Un saludo para todos desde un lugar en alguna parte!
¡Nos vemos coleguitas!
PD: Lester, cada vez que leo las descripciones que haces de mis relatos me sonrojo mas... ¡PARA YA, QUE AL FINAL ME LO TENDRE QUE CREER XD! (Y ademas, los tuyos no se quedan atras precisamente ;))
¡Felices vacaciones, ErikAdams!
6 de Agosto de 2008 • 18:49 — Lester KnightPD: La culpa es tuya, por escribir relatos que me gustan
. Además
déjame ser bueno un poco más… en septiembre voy a estar poseído por mi lado más
oscuro y perverso
. No habrá supervivientes. Uno a uno sucumbirán a un destino cruel
y funesto (risa siniestra y maligna)
¡Un saludo, colega!
Vaya con Ellar, como se las
11 de Agosto de 2008 • 00:12 — ShaiyiaVaya con Ellar, como se las gasta...habrá que ver como continua su historia, no se que me da que va a dar mucho que hablar...
5 estrellazas, me ha encantado.
Te lo confirmo, Shaiyia
11 de Agosto de 2008 • 12:12 — Lester KnightHe tenido el privilegio de leerme las seis primeras partes de La Muerte Púrpura. Y lo bueno ni ha empezado. De lo mejor que ha escrito el colega, ErikAdams.
¡Un saludo!