El crucero estelar del nuevo
imperio galáctico, completó el último salto del viaje. Oculto en la cara
nocturna del planeta más cercano a un sol. Situado en la periferia más allá del
Imperio. Un lugar en espacio de nadie, dónde la seguridad de las flotas del
Imperio daban paso a una soledad, de la que pocas naves regresaban por la
acción de los piratas espaciales cada vez más fuertes.
La excesiva cercanía del pequeño planeta
al sol, hacía de su superficie un océano infernal de lava en continua erupción,
salpicado por tormentas de fuego huracanadas de una belleza sobrecogedora.
A ambos lados de la cubierta del crucero
estelar, decenas de cazas estelares despegaban en fila a través de las pistas
de lanzamiento de aceleración magnética. Los cañones principales realizaban los
movimientos de comprobación. Las baterías defensivas emergían del interior. Las
esclusas de torpedos se abrían armadas, y el escudo de energía cobraba fuerza.
El crucero estelar se preparaba para un combate inminente.
Era tal la ferocidad de los piratas
espaciales en la periferia, que las propias naves de guerra del Nuevo Imperio
Galáctico al adentrarse se preparaban para combatir una posible emboscada. Más
que segura en la mayoría de casos, especialmente tratándose de una sola nave.
En el puente de mando del crucero estelar
se respiraba auténtica tensión. La capitana Lilith permanecía de pie en
aparente calma sobre la plataforma superior. Escuchaba los informes de los
distintos oficiales, que trabajaban en una red de consolas bajo la plataforma
en forma de U invertida, en cuya parte frontal permanecían los pilotos. Sus
datos se representaban en paneles holográficos situados por encima de las
consolas, visibles en toda la sala a la altura de la plataforma superior.
Detrás de ellos, las paredes del puente de mando terminaban en un techo
esférico, que representaba una visión tridimensional en tiempo real del entorno
alrededor del crucero estelar, con todos los datos añadidos a cada detalle
importante.
Entre las líneas de información de la
representación, se veían a las propias escuadras del crucero estelar volar
alrededor de él en formaciones de combate, bajo el fondo del planeta de fuego
frente a ellos. Los sensores de largo alcance, se aprovechaban de la protección
planetaria del sol para explorar el sistema solar en busca de amenazas. Todavía
no había llegado la primera lectura.
Lilith no era una mujer convencional. La
capitana más joven de la historia del Nuevo Imperio Galáctico, había conseguido
el mando del crucero estelar con 27 años, hacía ya 5 años. De estatura medio
alta, complexión delgada y fibrada. Morena de larga cabellera siempre recogida,
ojos verdes con cierto toque ámbar. Piel blanca, labios azules y rasgos finos
cincelados por la fuerza de su personalidad. Era una mujer de un indudable
atractivo por el que ella misma no tenía el menor interés. Vestía el uniforme
con una dignidad y respeto del que pocos militares podían alcanzar con
naturalidad. Era una líder cercana y accesible que en los momentos difíciles
sabía exactamente que hacer y como ganarse la confianza de sus hombres que la
seguían incondicionalmente en la batalla. Sólo así había sido elegida junto a
su tripulación como uno de los pocos cruceros de élite del nuevo imperio
galáctico que operaba lejos de sus fronteras en misiones especiales.
En los minutos de espera caminaba sobre la
plataforma superior dando instrucciones a los oficiales uno a uno. Los mantenía
a todos ocupados en tareas importantes de cara a la batalla, evitando que
tuvieran tiempo de pensar y ponerse nerviosos. El detalle que más llamaba la
atención de Lilith, es que comandaba el crucero estelar, vestida con un traje
de piloto de caza raso sin la menor graduación. Una pieza negra de cuero
sintético de líneas magnéticas azules, que lo adherían a la silla del caza sin
necesidad de cinturón, con sistemas de soporte vital en su interior. Nunca
nadie la había visto con su uniforme de capitán. El primer día al llegar les
dijo a todos que pensaba ganarse su respeto y lealtad por sus acciones, no por
los galones de un uniforme y lo había conseguido.
Por fin, el oficial de sensores
estratégicos confirmo que el sistema solar estaba libre de otras naves. Lilith
ordeno a la mitad de las escuadras que regresarán al crucero. El resto permanecería
a la espera hasta el relevo. Entonces se procedió al lanzamiento de sondas a la
superficie del planeta para su estudio. Un fenómeno de cierto interés para
algunos científicos del imperio, que tomaban los datos de telemetría desde el
laboratorio lejos del puente. Ideal para enmascarar la verdadera misión del
crucero.
Con los oficiales ocupados en sondear
continuamente el sistema solar, guiar las sondas, mantener el contacto con las
escuadras y terminar de revisar los sistemas. Lilith se concedió un segundo
para volverse y mirar la parte posterior izquierda del puente de mando. Una
zona oscura sin luces con una sola consola encendida, dónde siempre permanecía
en silencio, él. Entonces sus miradas se cruzaron. Sus ojos verdes ámbar se
encontraron con su ojo derecho azul e insondable. Su mirada era la de aquellos
que han visto demasiado y no obstante han sobrevivido más fuertes, a pesar de
perder algo que jamás recuperan. La de un cazador indomable que desnuda tu alma
antes de beberla, que muestra una realidad a lo pocos que se atreven a
contemplar directamente. Nadie en el crucero era capaz de soportar su mirada
salvo Lilith, quién había aprendido al observarla mejor, que también bajo ella
había otro hombre. Una persona atormentada que había perdido todo cuanto amaba,
que anhelaba el descanso de la muerte esquiva, y al mismo tiempo antes de
emprender el último viaje, deseaba salvar a todos cuantos pudiera del destino
que el mismo había sufrido. Un romántico con ideales y la voluntad de luchar
por ellos hasta la muerte, en un universo egoísta, cruel y despiadado, carente
de humanidad.
La representación virtual del planeta en
el puente de mando, producía un brillo rojo que llegaba a iluminar tenuemente
incluso la zona oscura, permitiendo la visión de Enardel. Estaba sentado con
los pies sobre la consola fumando un puro, sin que le escapara el menor detalle
de lo que ocurría en el puente de mando. Dispuesto a tomar su caza de combate a
la menor amenaza.
Vestía el mismo traje negro y azul de Lilith,
el de todos los pilotos del crucero. Era un hombre fuerte y ágil de aspecto
consumido, apenas un poco más alto que Lilith. Tenía una cabellera pelirroja
con brillo propio larga y descuidada. Una piel pálida enfermiza, rasgos
poderosos dignos de un rey y las secuelas del pasado bien visibles. En el ojo
izquierdo llevaba un parche negro. Desde la sien hasta la nariz y de la
mandíbula al pómulo, dos cicatrices terribles marcaban su rostro. Y para
terminar, en el cuello, la marca desgarradora de tres garras le iba desde
detrás de la oreja izquierda hasta después de la nuez.
Todo él emanaba una fuerte sensación de
peligro. Su mirada. La voluntad y fuerza marcada en el rostro a fuego. El modo
en él que efectuaba el menor de sus movimientos, indicaba una fuerza,
coordinación y velocidad digna de un depredador.
El proceso se había acentuado desde la
muerte de su copiloto hacía unos años, hasta transformarlo en un ser solitario
y anarquista que dictaba sus propias reglas al margen de todos, pero Lilith se
lo permitía. Era uno de los mejores pilotos del Nuevo Imperio, el mejor que
hubiera conocido jamás. Un símbolo para la tripulación del crucero estelar, que
lo temía y veneraba al mismo tiempo. Capaz de cambiar el curso de una batalla
por sí mismo.
Entre los innumerables misterios de
Enardel, uno de los más destacados era intuido por la tripulación. Aunque sólo
Lilith y su hermana de sangre lo sabían del cierto. Era telépata, hasta que
punto, ni él mismo lo sabía aún.
Continúa en...
Crónicas de Mundo Destierro:
4 Comentarios:
Ante todo quiero decirte
5 de Abril de 2008 • 23:01 — The_unforgiven_tooAnte todo quiero decirte que me encanta tu blog, aunque nunca me he parado a comentar, si que te he seguido. Sólo decirte que sigas así, que viene bien algo de originalidad entre tanta página dedicada a videojuegos.
Seguiré ésta historia de ciencia-ficción con atención.
Un saludo.
Agradezco mucho tus palabras, The_unforgiven_too
6 de Abril de 2008 • 18:55 — Lester KnightLe cargan a uno las pilas para seguir trabajando. En el próximo relato, tras “El Barón Negro”. El primero que escriba entre vosotros, lo voy a dar todo por hacer algo realmente épico.
¡Un saludo!
Que conste que no quiero
14 de Abril de 2008 • 04:06 — Juan_SchwarzenQue conste que no quiero ofender ni molestar, tan solo critico desde mi punto de vista.
El modo de escribir que tienes es algo brusco, ya sea por poner comas donde no debería haber, o por poner demasiados "punto y seguido", dando la sensación de estar leyendo una especie de código morse.
Por otra parte, bueno, todo es mejorable, y por eso te aconsejaría que intentaras escribir más lentamente, e intentar describir mejor las situaciones, ambientes y demás de la historia, sobretodo empleando un vocabulario más variado y detallado.
Un saludo, espero que te sirva mi crítica.
PD. ¿No te preocupa que alguien pueda copiarte la historia y adueñarsela?, yo nunca pondría una historia mía así sin más en un foro, paranoias mías serán jeje...
Lejos de ofender, aplaudo tu sinceridad
14 de Abril de 2008 • 16:57 — Lester KnightEstoy completamente deacuerdo contigo. El relato es un borrador, todo fue escrito el mismo día y, por entonces mi estilo tenía una serie de deficiencias que he ido mejorando con el tiempo. A día de hoy me sigue quedando bastante por aprender como escritor.
Mi intención de publicar el relato era comprobar si le gustaba a la gente la historia, para plantearme escribir una versión final mejor escrita con nuevas escenas y más larga.
Cuando escriba el próximo relato de Mundo Destierro, procuraré escribirlo mucho mejor y trataré de obtener todas las críticas posibles de vosotros, para hacerlo todavía más bien.
Como bien dices, es un riesgo publicar relatos así, pero lo asumo. Hay que darse a conocer y aprender de la experiencia. Además tengo todo registrado y no veo el daño que podrían hacerme por coger cosas sueltas de algún relato. Hay todo un universo detrás, quién lo hiciese pasaría un juicio bochornoso ante la abrumadura evidencia de su plagio.
Espero que vuelvas a darme tu opinión cuando escriba algo nuevo, así podré mejorar.
Un saludo.