En las profundidades del Mar Sangriento
resonaba el eco lejano de un órgano. Las Sirenas Sangrientas. Vampiras creadas
por la Magia Arcana.
Mujeres hibridas desnudas: de piernas y brazos cubiertos por escamas negras con
membranas, tronco y rostro humano de piel ámbar con alguna escama, ojos de iris
vertical y larga cabellera azabache.
Nadaban hacia un Templo Submarino
circular de piedra blanca terminado en una cúpula abierta, rodeado de altas
columnas, partidas en su mayoría. Los bajorrelieves de su fachada, una mezcla
de dibujos y runas relataban una historia incompleta, perdida en las paredes
que habían sido víctimas del paso del tiempo y del olvido.
El eco del órgano aumentó en
intensidad, introduciendo en los compases de la melodía épica hasta cuatro órganos
más, que seguían la composición con una fuerza creciente. Un coro de voces
femeninas se unió a la canción, entonando con un timbre agudo, rasgado y
gutural cargado de poder, la primera estrofa:
Siglos de sueños al borde del Abismo
Cercanos a la Muerte esperando el Desafío
Que decidiría el Destino del Mundo
El Triunfo de la Sangre Arcana sobre la Ancestral
Las Sirenas Sangrientas
penetraron en el interior del Templo Submarino por la cúpula abierta, y las
cuatro entradas laterales, sin rozar sus escalones. En el centro de la sala
principal, descansaba sobre una losa circular blanca; la única parte del templo
sin bajorrelieves, el esqueleto momificado de un antiguo Rey Vampiro Oscuro.
Reposaba boca arriba con los brazos cruzados sobre el pecho. El último resto de
la vida que un día tuvo, era la cabellera blanca que flotaba en las aguas del
mar de sangre no coagulada. Destacaba en él, la corona platino; una joya de
cinco puntas afiladas, y una perla negra reluciente de gran tamaño, situada en
el centro del pecho.
La sangre del mar conducía
sonidos del mundo exterior: rayos y truenos estremecedores, vientos que
amenazaban con arrancar montañas, gritos humanos desgarradores, e inhumanos aún
más inquietantes, acompañados de pasos y más pasos. Las Legiones de Mundo
Destierro caminaban hacia el campo de la Batalla Final.
El compás de la lejana melodía
épica de órgano y voces femeninas infernales, pasó a un ritmo más lento para
advertir con momentos fugaces de intensidad coreados, de la amenaza que les
cernía, avisando con la fuerza de su música a los reinos más cercanos.
Desde las Montañas Negras del Norte
Cabalga entre Cumbres y Truenos
El Hijo más mortífero de los Dioses
Dispuesto a cruzar la Última Frontera
Las Sirenas Sangrientas.
Mensajeras de placeres prohibidos y tormentos por descubrir, acariciaban con
delicadeza los huesos del ser que una vez fue su creador. Susurrando las
palabras de una Magia de Sangre secreta que sólo ellas conocían, que envolvía
las palmas de sus manos en un fuego azul celeste, insuflando vitalidad a la
muerte más profunda.
Un espíritu remoto, viajando más
allá del tiempo y del espacio, a la búsqueda de respuestas que los vivos no
recordaban, escuchó la melodía épica que le advertía de que había llegado el
momento de regresar. La calidez del hechizo de sus hijas embriagaba su alma con
el deseo irrefrenable de morar una carcasa de carne y hueso.
El tejido del Universo fue
rasgado por un poder que cruzó galaxias, y millones de años desde el pasado al
presente, impactando contra la perla negra reluciente que descansaba en el
pecho del antiguo Rey Vampiro Oscuro.
Un violento terremoto se originó
bajo la losa circular donde descansaba el esqueleto del antiguo Rey, sacudiendo
el Templo Submarino de principio a fin. Los restos de las columnas partidas del
exterior, emergían del manto de arena negra, y se volvían a unir. Las paredes
se reconstruían y los bajorrelieves se dibujaban de nuevo.
Cuando el último de ellos hubo
recuperado su forma original. La perla negra emitió una columna blanca
cegadora, tan ancha como la propia cúpula abierta del Templo Submarino,
impulsada desde las profundidades del Mar Sangriento a la superficie. Mientras
los bajorrelieves ardían con un fulgor blanco, relatando su historia de nuevo
completa.
Las Sirenas Sangrientas tejían su
hechizo de Magia de Sangre, en un coro de letanías cada vez más rápidas,
extasiadas por su fe y el poder mágico que emanaba del esqueleto de su señor.
Serpientes de carne y vísceras emergían
de la Perla Negra,
abrazando con fuerza los huesos del esqueleto, a los que se unían devolviendo
el cuerpo a la vida. Guiadas por el fuego azul celeste de las Sirenas
Sangrientas, que estimulaban su crecimiento, situaban y cicatrizaban con piel,
vasos sanguíneos y vello.
Las raíces de la cabellera blanca
recuperaban su color azabache natural, mientras las manos de las Sirenas
Sangrientas esculpían el rostro de su señor. Un rostro poderoso de una belleza,
fuerza y expresión oscura más propia de un dios maldito que de un mortal.
Algunas Sirenas Sangrientas
susurraban a los oídos de su creador, le besaban en las mejillas con ternura y lujuria,
y acariciaban su rostro, recordándole el sabor y el tacto de la carne, luchando
por lograr abrir sus parpados, despertándole del sueño eterno en el que se
había sumido en una lejana era.
La melodía épica se moría. Los
últimos compases cedían su turno al destino. Las voces femeninas aguadas y
rasgadas caían en el silencio de la oración. Los órganos tocaban unas notas
tras largas interrupciones, generando tensión a la espera del desenlace.
Entonces, el Rey Vampiro Oscuro
abrió sus ojos platino, y pronunció con un grito agudo y ensordecedor su
mensaje a Mundo Destierro:
Jamás reinará sobre los Mortales
Un falso Rey Antiguo sin Linaje
No eres más que un Impostor
Que no Reconoce a su Amo
El rugido de todos los Vampiros
Oscuros del planeta silenció a la
Tormenta que se cernía sobre sus cabezas. Los pasos se
transformaron en una marcha. La melodía épica volvió a entonar sus primeros
compases. Las notas de los órganos se sucedían a una velocidad vertiginosa, y
las voces femeninas gritaban más agudas, rasgadas y guturales que antes,
rebosando la confianza en sí mismas que habían perdido en los días previos al
conflicto.
Su señor había regresado.
La sangre del Templo Submarino
hervía, envolviendo al Rey Vampiro Oscuro, y a las Sirenas Sangrientas en una
cortina de burbujas ardientes, a las que eran inmunes.
El Rey Vampiro Oscuro se
incorporó, suspendido verticalmente por encima de la losa circular que había sido
su tumba por eones. Las Sirenas Sangrientas recorrían su cuerpo con la lengua,
acariciándole con sus manos hechizadas, buscando el punto exacto de sus venas.
El cual mordían profundamente. Sangre negra con vida propia brotaba de las
heridas. Se unía y forjaba una armadura demoníaca de sangre coagulada, que
cubría el cuerpo desnudo del Rey Vampiro Oscuro, adquiriendo en las etapas
finales una composición metalizada negra, que seguía creciendo gracias a la
sangre que continuaba brotando de las heridas del creador. Quien miraba absorto
hacia la superficie, a las Llanuras de Mundo Destierro, buscando al Campeón que
le desafía en las sombras de los cielos nocturnos.
Como si el Campeón hubiera
sentido la mirada del Rey Vampiro Oscuro, pronunció desde medio mundo de
distancia un rugido animal, profundo y cavernoso, tan poderoso que hizo temblar
el fondo del Mar Sangriento, desafinando la melodía épica y el ánimo de las
voces femeninas infernales.
El Rey Vampiro Oscuro no
pestañeó. Aspiró sangre hirviente y pronunció su respuesta a pleno pulmón, con
un grito más fuerte y firme que el anterior:
Jamás reinará sobre los Mortales
Un falso Rey Antiguo sin Linaje
No eres más que un Impostor
Que no Reconoce a su Amo
Sin desviar la mirada del campeón
que le desafiaba, hizo un gesto a las Sirenas Sangrientas para que se
apartaran, e impulsado por el poder mágico que consumía su cuerpo carnal,
ascendió por la columna de luz blanca a tal velocidad, que el Templo Submarino
no fue más que un lejano punto al cabo de unos segundos.
Emergió en el interior de una
torre colosal. El centro era un círculo plateado que separaba la tierra del
acceso al Mar Sangriento Interior. Ocupado en su totalidad por la columna de
luz cegadora, que ascendía más allá de la cima de la torre, al propio exterior.
El suelo de mármol negro
alrededor del Círculo Plateado, dibujaba la forma de un pentagrama. En cada
punta había un órgano barroco de huesos, tocado por un Brujo. Los balcones
interiores ocupaban los espacios entre los órganos, en una sucesión de anillos
de pisos desde el círculo plateado a la corona de la torre.
Brujas desnudas se asomaban a los
balcones contemplando a su señor, obsequiándole con miradas de fervor
religioso, ansia de poder mágico y sed de sangre.
Los Brujos que tocaban los
órganos, espoleados por la presencia de su maestro, recuperaron el ritmo de la
melodía épica, llevándola más lejos de lo que se creía posible. La fuerza
mágica convocada por la magia de los órganos, giraba en espiral, alrededor de
la columna de luz, antes de fundirse con ella, incrementando su poder.
La mirada inquisidora del Rey
Vampiro Oscuro penetraba en las almas de las Brujas, exigiendo su tributo. La
energía necesaria para afrontar el desafió final. Ellas aullaron y volvieron
sus cabezas hacia los fatídicos testigos del ritual sangriento. Príncipes y
Reyes humanos de la sangre más pura, crucificados en las paredes de las
habitaciones que separaban sus balcones.
En el clímax del Festín
Sangriento nadie derramó una lágrima por los humanos. Los colmillos de las
Brujas se hundían en los cuellos de sus víctimas más afortunadas, bebiendo
hasta la última gota de su sangre y alma. Mientras los menos afortunados veían
como les arrancaban el corazón con afiladas garras, y seguían gritando
sometidos a un dolor insoportable, privados de la muerte por el hechizo que les
había mantenido con vida hasta ese día.
Las Brujas regresaron a sus balcones
con la boca, el cuello y los pechos cubiertos de sangre fresca, transformando
la muerte de sus víctimas en fuerza mágica pura, que se unía a la suya. Produciendo
un fuego blanco abrasador que emanaba de sus cuerpos, y flotaba hasta la gran
espiral de fuerza mágica, que giraba alrededor de la columna de luz mágica del
Rey Vampiro Oscuro, alimentándole con el poder de su prole y esclavos.
Entre risas distorsionadas por
las energías que rodeaban el Festín Sangriento, le ofrecieron al Rey Vampiro,
alzando sus manos, los corazones latientes de sus víctimas humanas, envueltos
en el fuego blanco que los mantenía con vida.
Sus voces femeninas, agudas,
rasgadas y guturales volvieron a entonar la primera estrofa de la canción,
recordando la profecía:
Siglos de sueños al borde del Abismo
Cercanos a la Muerte esperando el Desafió
Que decidiría el Destino del Mundo
El Triunfo de la Sangre Arcana sobre la Ancestral
La Columna de luz blanca
cegadora parpadeaba, cada vez que el cuerpo carnal del Rey Vampiro Oscuro, se
alimentaba de la fuerza mágica desatada en la torre. Según ascendía lentamente,
susurrando palabras de un idioma que tan sólo él recordaba, uniendo su tejido
carnal con el inmortal.
Los gemidos y lamentos de los
últimos humanos al ser devorados por las Brujas, fueron silenciados por el
grito triunfal del Rey Vampiro Oscuro, al completar su resurrección, habiendo
unido plenamente su cuerpo con su espíritu.
Alzó los brazos en alto con los
puños bien cerrados, liberando su fuerza mágica. La columna de luz cegadora se hizo
más intensa, y las espirales de fuerza mágica giraron furiosas a su alrededor,
como olas rompiendo contra un acantilado.
Las Brujas le saludaron con los
brazos en alto, ofreciendo un corazón en cada mano, ignorando la sangre que
corría por la comisura de su boca y cuello, pronunciando la segunda estrofa de
la profecía, estableciendo un vínculo directo entre sus almas. Mientras la
fuerza mágica de los Brujos que tocaban el órgano se hacía tan poderosa, que
atraía la sangre del Círculo Plateado hasta ellos.
Desde las Montañas Negras del Norte
Cabalga entre Cumbres y Truenos
El Hijo más mortífero de los Dioses
Dispuesto a cruzar la Última Frontera
El Rey Vampiro Oscuro ascendió al
exterior de la torre, coronando una de las cumbres más altas de Mundo
Destierro. La atalaya de la torre era un pozo de oscuridad y silencio, que el
brillo cegador de la columna de luz, apenas podía violar, mostrando en la
penumbra las débiles siluetas de figuras humanoides inmóviles.
Era de noche. La noche de la profecía.
Una tormenta de nubes negras infernales y malvadas, hendían la oscuridad con
oleadas de rayos y truenos deslumbrantes, rugiendo una advertencia que llegaba
demasiado tarde.
Desde las Montañas Negras del
Norte, el cielo ardía. Tempestades de fuego y corrientes de viento huracanadas,
consumían el cielo nocturno, que se inflamaba en un incendio que amenazaba con
reducir Mundo Destierro a cenizas.
Entre las oleadas de la Tempestad de Fuego, se
hizo reconocible el movimiento de dos alas gigantescas de medio kilómetro de
longitud. Era un Dragón. Un Dragón Patriarca Anciano de color Carmesí. Señor
del Fuego y de la Destrucción. Hijo
de los Eternos, Creador de Infiernos, Destructor de Mundos.
Y descendía en picado directo a
la torre.
El Rey Vampiro Oscuro mantenía su
mirada inflexible clavada en él. La Fuerza
Mágica de los mejores Brujos y Brujas del Gran Imperio de los
Vampiros Oscuros, se había concentrado en él, gracias al ritual del Festín
Sangriento, mediante la música.
Ahora todo dependía de su fuerza
de voluntad. Si vacilaba serían destruidos.
La melodía épica entonaba su
lenta sinfonía de tensión, a la espera del choque que decidiría el Destino de
Mundo Destierro. Mientras las Brujas murmuraban todos los hechizos de
protección que conocían.
Cuando el Dragón cruzo la Tempestad de Fuego en su
descenso. Libre de las nubes de fuego y oscuridad que le cubrían. Se hizo
evidente su tamaño. Era tan enorme que la vista no alcanzaba a verlo completo.
Caía y caía con las alas plegadas
contra la torre, como una cascada de escamas carmesí, con ligeros toques rojos,
azul y púrpura.
La mirada del Rey Vampiro Oscuro
no vaciló.
En el último instante el dragón
abrió sus alas, inclinando su cuerpo en una posición vertical, impactando
contra la torre desde la base a la cima.
Un Campo de Fuerza absorbió el
impacto, sin lograr impedir que buena parte del golpe hiciera mella en la
torre, provocando una larga serie de grietas. Aunque, no obstante se mantuvo en
pie.
La cabeza del Dragón, más grande
que la atalaya de la torre, no había perdido detalle de la presencia del Rey
Vampiro Oscuro. Sus ojos rojos brillantes se clavaron en él, mostrando su
cabeza orgullosa, cubierta de coronas de largos cuernos y membranas. Cuyas
fauces abiertas, un jardín de cuchillas del tamaño de edificios y fuegos
corrosivos, parecían las mismísimas puertas del Abismo.
El Dragón aspiró el aire de las llanuras,
y lo transformó en un aliento de llamaradas terribles, a millones de grados de
temperatura, escupido contra el Rey Vampiro Oscuro, que debilitaba el Campo de
Fuerza a gran velocidad.
Y, no obstante, El Rey Vampiro
Oscuro le mantuvo la mirada sin parpadear, esbozando una pequeña sonrisa, que
puso aún más furioso al Dragón Patriarca Carmesí.
Volvió a alzar los brazos en alto
con los puños cerrados, apuntando el Dragón, y pronunció su sentencia, con un
timbre capaz de desafiar al rugido del Dragón:
Jamás reinará sobre los Mortales
Un falso Rey Antiguo sin Linaje
No eres más que un Impostor
Que no Reconoce a su Amo
Ignorando los violentos golpes,
con los que el Dragón Patriarca Carmesí, castigada la torre, con sus garras,
cuartos traseros y cola. Aproximando a la torre, a pesar de la protección del
Campo de Fuerza, a su derrumbamiento. El Rey Vampiro Oscuro se posó en la
terraza de la torre.
Un pentagrama de mármol negro,
gemelo al del interior, bordeado por bajorrelieves plateados de un fulgor blanco
puro, cobró vida, mostrando a los ocupantes de la terraza, una orquesta.
Maestros Brujos del más alto
nivel. Empuñaban entre sus manos: guitarras, bajos, violines y baterías de gran
poder mágico, forjadas con huesos pulidos de dragones capturados, a lo largo de
la historia del Imperio.
Uno a uno se unieron al compás de
la melodía, tocada por los órganos del interior, amplificando el Poder Mágico
de la torre, y del Campo de Fuerza, unido al Rey Vampiro Oscuro.
La Torre que dividía el Mundo
de los Vampiros con el Mundo de los Dragones, alcanzó la Cumbre de su Poder. Los
bajorrelieves que cubrían su fachada con runas protectoras, alimentándoos por
la nueva reserva de energía, cobraron vida, fortaleciendo el Campo de Fuerza, e
iluminando las Llanuras de Mundo Destierro. La Torre se había convertido en un Faro de Luz,
coronado por la Columna
de Luz Blanca que se perdía en el espacio.
El Rey Vampiro Oscuro, caminó
hacia el altar de la Torre,
situado justo frente al Dragón Patriarca Carmesí. Abriendo sus manos, ocultas
por el fulgor de Fuerza Mágica que brotaba de ellas.
Las miradas de ambos Campeones se
desafiaban mutuamente, preparando el segundo asalto. El Dragón aspiraba el aire
transformándolo en su aliento devastador, y el Rey Vampiro Oscuro reunía toda la Fuerza Mágica de la torre en
sus manos, dos pequeños soles.
Fue éste quien ascendió al altar
de la torre. Una replica de su propio rostro a gran escala, que le situaba por
encima de la corona de platino replicada. Y ante la mirada odiosa y malvada del
dragón, pronunció sus palabras de advertencia, coreado por las Brujas del
interior de la torre:
En mis Viajes más allá del Tiempo
He descubierto tu Oscuro Secreto
El Miedo que te impulsa a Destruirme
Y Reinar sobre los Mortales
La convicción de las palabras del
Rey Vampiro Oscuro, sedujeron a la
Tormenta de nubes negras. Sus rayos caían contra sus manos
solares, incrementando su brillo y poder. Cubriendo al Rey Vampiro Oscuro en
una corriente eléctrica indomable, que no hizo sino darle un aspecto aún más
siniestro
La intensidad de los fenómenos
desatados en la torre, iluminó el futuro que acontecería a la contienda. Desde
el sur, las fronteras del Gran Imperio de los Vampiros Oscuros, llegaba el
mayor ejército Vampiro jamás conocido.
El Leviatán Insignia del
Emperador Moebius, encabezaba el avance de la Flota de Leviatanes. Naves de Combate Voladoras
impulsadas por la Magia
de Sangre. Escoltadas por escuadras de Águilas Sangrientas, aves del tamaño de
casas de plumas metálicas negras, cabalgadas por la Elite de los Caballeros
Vampiros, y los Príncipes de las casas más nobles.
El avance del ejército por tierra
provocaba temblores en la superficie de Mundo Destierro. Una masa de millones
de criaturas creadas por los Vampiros Oscuros, acompañadas de Vampiros
Inferiores, Esclavos y Mercenarios Humanos. Cubrían el espacio que separaba las
Legiones de Vampiros Oscuros. Decenas de Miles de los mejores guerreros del
Imperio, representando con sus estandartes, a las Escuelas Marciales y Casas
Nobles más prestigiosas. Aquellas honradas con el privilegio de obtener la
primera sangre en nombre del Imperio.
Detrás de las Legiones
Imperiales. Los Maestros Brujos más poderosos y sus discípulos se reunían.
Protegidos por sombras invocadas desde otras dimensiones, creando grandes
conexiones directas con el Motor Mágico del Universo, en las que el Maestro
Brujo se introducía, invocando Columnas de Luz, de menor escala que la del Rey
Vampiro Oscuro. Disponiendo así de los vínculos necesarios para emplear sus
hechizos de Magia de Sangre más poderosos a gran escala, si llegaba el momento.
A los flancos del Gran Ejército
Vampiro, avanzaba la Caballería Vampira.
Legiones de los jinetes más expertos, cabalgando monturas sobre naturales tan
terribles como ellos mismos. Galopaban siguiendo la línea del Campo de Fuerza,
a la espera de tener la oportunidad de rodear los flancos enemigos, y atacarlos
por la retaguardia.
El Despliegue las fuerzas de los
Vampiros Oscuros, despertó una gran carcajada siniestra y terrible, por parte
del Dragón Patriarca Carmesí, que la interrumpió, escupiendo su aliento
devastador por segunda vez contra el Rey Vampiro Oscuro.
La fuerza de su voluntad fue tal
que logró desviar toda la llamarada, que conducida por el Campo de Fuerza, bañó
los cielos y la superficie en el lado del Dragón, barriendo la oscuridad
restante. Su parte de las llanuras, ardían sin control.
De la Tempestad de Fuego
emergieron más Dragones Patriarcas y Matriarcas, aliados con el Gran Dragón
Patriarca Carmesí en su campaña de conquista. Llegaron acompañados por su
innumerable prole: escuadras de dragones jóvenes de todas las raza, y
los…dragomos.
Los Sumos Sacerdotes Dragomos
cabalgaban los cielos con una especie de dragón inferior estéril. Un regalo de
las Matriarcas, no menos terribles que sus hermanos mayores. Volando siempre a
una altura respetuosa menor, respecto a la de sus creadores. Guiando a la horda
de Dragomos.
Cientos de Miles de Dragomos
avanzaban por las llanuras en llamas, protegidos por armaduras escamadas
naturales, en formaciones compactas. Alzando los Estandartes que representaban
a sus Patriarcas y Matriarcas, junto a sus propias casas nobles y sacerdotales.
Entre sus formaciones avanzaba el
terror de las Infanterías de Mundo Destierro. La mejor creación militar de las
Matriarcas. Una especie inferior de dragón sin alas, gigante y alargada,
diseñada para el combate en tierra firma en cualquier situación. Ideal para
barrer Legiones enteras con sus fauces acidas, garras afiladas, y cola con la
fuerza capaz de quebrar castillos.
El Destino de Mundo Destierro
recaía en los hombros del Rey Vampiro Oscuro. Si el Campo de Fuerza caía con la
torre. Sería la guerra total. Una guerra que los Vampiros Oscuros perderían, no
sin antes devastar buena parte del planeta con sus hechizos, condenando a los
supervivientes, a la eterna opresión de los ambiciosos dragones.
El Rey Vampiro Oscuro se rió del
Dragón Patriarca Oscuro, con la risa más siniestra que jamás hubiera sido
pronunciada por una garganta humana. Se reía de él, de sus pretensiones, de sus
demostraciones de poder, de su especie, siervos y ambiciones. Su tono de desden
y despreció hería más que una maldición divina. El hecho que la torre temblará
y estuviera a punto de derrumbarse, al soportar el peso del Dragón y sus ataques,
no parecía importarle ni lo más mínimo.
Esa confianza absoluta en sí
mismo y desprecio por los demás, señas de identidad del carácter de un Vampiro
Oscuro, vigorizaron a los Brujos de los órganos, las Brujas de los coros, y los
Maestros Brujos de la orquesta. Conscientes de que entraban en la segunda parte
de la canción, se entregaron con su propia energía vital, dispuestos a morir
por acompañar al Rey Vampiro Oscuro, con la Melodía Sinfónica
Mágica más poderosa de la historia.
Con su mano derecha solar, el Rey
Vampiro Oscuro, señaló al Dragón de un modo acusador, mientras su mano
izquierda, se mantenía cercana al corazón, absorbiendo los rayos que
continuaban cayendo sobre él, haciendo parecer entre los parpadeos originados
por los destellos de los rayos, que el Rey Vampiro Oscuro era en cada reflejo,
hombres distintos, iguales en poder e imagen arcana.
El Dragón Patriarca Carmesí los
reconoció.
Conoces tus Orígenes Ancestrales
Energía Primigenia alterada por los
Maestros Eternos
Qué forjaron un Semidiós con el Fuego de
la Vida
Capaz de cabalgar de una Galaxia a otra
en su Nombre
El rugido del Dragón Patriarca
Carmesí entonó dos palabras en su lengua más antigua: mortal blasfemo. El juego llegaba a su fin. El Dragón no estaba
dispuesto a escuchar más mentiras. Redobló sus ataques contra la torre,
encontrando una resistencia, de pronto, impropia de una creación mortal. El
Campo de Fuerza absorbía la práctica totalidad de sus golpes, que aún así,
seguían hiriendo de muerte a la torre.
El Rey Vampiro Oscuro cruzó sus
brazos frente a su rostro, y sin pronunciar palabra, ni desviar su mirada, de
los ojos rojos del Dragón, que sabía, le había condenado al mismísimo Abismo.
Empezó a dibujar con la estela de sus puños solares un dibujo complejo, extremadamente
complejo.
El Nombre de un Dragón.
La propia Melodía Sinfónica
Mágica desafiaba al Dragón Patriarca Carmesí, con unos compases donde las notas
más altas a un ritmo frenético tomaban el protagonismo. Algunos Brujos y
Brujas, habiendo agotado su energía vital, entre aullidos, se transformaban en
energía arrastrada por la espiral, que absorbía la Columna de Luz principal.
Las grietas de la fachada de la
torre, desprendían bajorrelieves, balcones y órganos por igual. Una parte del
pentagrama de la azotea se vino abajo, con una quinta parte de la orquesta, sin
que, en ningún momento, la Melodía Sinfónica
Mágica rebajara su potencia.
El Dragón Patriarca Carmesí,
sintiendo como la torre se desmoronaba, llamaba a los suyos a la guerra,
anunciando un nuevo futuro, en el que los dragones por fin, ocuparían su lugar
en el Universo. Ambos ejércitos se lanzaron a la carga.
La torre se derrumbaba.
Pero el Rey Vampiro Oscuro se
negaba a abdicar. Continuaba trazando un dibujo que tan sólo conocía él.
Pronunciando de nuevo su risa siniestra, mirando como quien mira a un
advenecido, al propio Dragón, diciéndole:
Has olvidado el Rostro de tus Padres
Creyendo que tu eras el Primer y Único
Rey
Cazando y Esclavizando Mortales luchando
por impedir el día
En el que Yo desde mi Altar en el Trono
de la Civilización
Para un ser que existía desde el
principio de los tiempos. Sin principio ni fin. Las palabras del Rey Vampiro
Oscuro, eran una blasmefia intolerable, que no hizo más que enloquecer a la
bestia, descargando los golpes más terribles contra la torre, arrancando con
sus garras segmentos completos de la fachada, descubriendo el interior de la
torre.
Mientras bañaba al Rey Vampiro
Oscuro con su aliento devastador, el Dragón también le dedicó un juramento de
Sangre. Jurando por los de su sangre que después de semejante blasfemia
exterminaría hasta el último de los de su especie.
Las carcajadas del Rey Vampiro
Oscuro, interrumpieron la diatriba de amenazas del Dragón, ya poco le
importaban. La torre se venía abajo. Los órganos se rompían, las voces morían y
la orquesta se precipitaba al vacío. La Melodía Sinfónica
Mágica no aguantaría más que unas notas.
El Dragón Patriarca Carmesí se
separó de la torre, elevándose de regreso a la Tempestad de Fuego, para
realizar la embestida definitiva.
Ya volvía. Era la Muerte Alada.
La Columna de Luz principal
de la torre parpadeó y se apagó. Los últimos Brujos y Brujas murieron con ella,
y no obstante la Melodía Sinfónica
Mágica, continuaba sonando más fuerte que nunca.
Los ojos platino del Rey Vampiro
Oscuro brillaron con la misma intensidad que sus manos solares, que concluían
su obra, el dibujo que encerraba un nombre de innumerables caracteres. La torre
se derrumbaba a sus pies.
El Dragón Patriarca Carmesí caía
verticalmente directo contra la torre oscilante, con las fauces y brazos
abiertos. Dispuesto a destruir la torre y devorar el Rey Vampiro Oscuro al
mismo tiempo. Su cuerpo ardía presa de la excitación.
El Rey Vampiro Oscuro, completó
el símbolo tejido con sus manos, el nombre de un Dragón. Y con una voz aguda,
rasgada, gutural, profunda y cavernosa, que quebró las fronteras del tiempo y
del espacio, viajando en el pasado y en el futuro, pronunció sus últimas
palabras:
Te dijera con una Sonrisa Siniestra que
he recorrido un largo Viaje de Eones
Mírame a los ojos y reconoce a tu
Creador
Desde las Entrañas de la Muerte me he reencarnado
con el Conocimiento Supremo
Mírame a los ojos y reconoce a tu Amo
Las fuerzas de ambos Campeones
chocaron con tal violencia, que una explosión sin precedentes en la historia de
Mundo Destierro, deslumbró el hemisferio norte.
Entonces, una voz penetró en la
conciencia de todos los seres de Mundo Destierro. Un eco siniestro de la
batalla que acababa de acontecer.
Mírame a los ojos y reconoce a tu
Creador
Mírame a los ojos y reconoce a tu Amo
Seguido del lamento sumiso del
ser hasta la fecha, más poderoso del Universo.
Una carcajada terrible y
desgarradora, estremeció la mente de los seres de Mundo Destierro. Conscientes,
de que, la realidad que habían conocido era el pasado.
El Primer Eterno se había
Reencarnado en un Vampiro Oscuro.
Tal vez, existiera algo peor que
una Estación Sombría.
Y, muy pronto, lo descubriréis…
Mírame a los ojos y reconoce a tu
Creador
Mírame a los ojos y reconoce a tu Amo
Comentarios de Lester Knight:
¡Saludos, queridos lectores! Gracias por haber leído el relato hasta el final.
Soy consciente que era largo y duro. Es mi modo de celebrar mi regreso
Gamefilia, gracias al buen hacer de un amigo informático
Este relato ha sido un todo o
nada. El intento de escribir una historia con mucha energía y conceptos,
asumiendo el riesgo de que pudiera salir muy mal, hasta las últimas
consecuencias.
La idea la tuve hace unas
semanas, bajo una premisa muy clara: el Black Metal. Algunos ya sabéis de mi
predilección por ese estilo musical tan controvertido, al ser aquel más acerca
al ambiente de Mundo Destierro.
Llevaba tiempo con ganas de hacer
un experimento narrativo: escribir un relato de Mundo Destierro, como si fuera
una canción de Black Metal con su respectivo videoclip.
Al surgir la historia en mi
cabeza, busque una canción de Black Metal sobre la que articular el relato. No
voy a ocultar ni negar que me inspirado en Progenies of the Great Apocalypse de Dimmu Borgir, haciendo algo completamente distinto, tratando de imprimir mi
toque personal.
Ha sido un relato difícil de
escribir. Hace tres meses hubiera dicho que no sería capaz. Hasta la fecha ha
sido mi reto del 2008, tanto como El Barón Negro lo fue en el 2007. Espero
tener la oportunidad de afrontar un nuevo reto este mismo año.
Técnicamente he mezclado mi
estilo narrativo actual, rápido y directo, con el anterior, más barroco y lírico,
intentando encontrar un punto de equilibrio entre ambos, que ofreciera el
relato a un buen ritmo con la ambientación necesaria para llegar a vosotros.
Ahora mismo sigo sin saber a
ciencia cierta, si es bueno o terminará en la chimenea quemado. Vosotros lo
sabréis mejor que yo.
Sé que últimamente me enrollo
como una persiana en los comentarios. Lo hago porque me imagino que gusta saber
detalles relacionados con el relato. Si soy el coñazo decidlo y vuelvo a lo
breve.
Por lo demás. Estoy muy contento
de volver entre vosotros, amigos míos. Voy a dedicar el tiempo que pueda el fin
de semana a responder vuestros comentarios, emails, arreglar un par de cosas
del blog, y visitar esos blogs que me tienen tan enganchado en Gamefilia.
¡Un abrazo a todos y gracias por
apoyar Mundo Destierro en mi ausencia!
6 Comentarios:
Bienvenido!
1 de Agosto de 2008 • 18:06 — Baalard¡Y vaya vuelta! he tardado bastante en leerlo, pero creo que ha merecido la pena. Es muy arriesgado por tu parte debido a la longitud del texto, pero he de decir que se hace corto una vez estás inmerso en la batalla. Una vez más, los detalles, las descrpociones y sensaciones, son impecables. 5 estrellazas, sin dudarlo. A pesar de lo bien narrado que está es difícil idealizar un choque de fuerzas tan inmenso, pero imagino que es parte del relato. Exponer algo tan sumamente poderoso que sea difícil de visionar. Enhorabuena por ésta entrada y mil aplausos. Me alegro de que estés de vuelta ;)
Baalard, Relatos de Suburbia
¡Muchas gracias!
2 de Agosto de 2008 • 11:48 — Lester KnightAgradezco que te lo hayas leído, y me hace una gran ilusión que te guste. Es un relato difícil y muy arriesgado que exige mucho del lector, en cuanto a paciencia y dedicación para leerlo.
Soy consciente que nunca será popular ni muy leído, pero he preferido conservar su esencia y ofrecerlo tal cual era, a diferencia de otros relatos como Deimos, o El Tormento de los Condenados, escritos por y para una lectura rápida y directa.
Mi intención era ofrecer una historia que estimulara la imaginación en un contexto épico, implicando al lector en los acontecimientos, que sintiera muy reales dado los detalles que les rodeaban.
¡Un abrazo y gracias por leerlo!
Enorme Lo he guardado
2 de Agosto de 2008 • 13:26 — The_unforgiven_tooEnorme
Lo he guardado para terminar de leerlo después, pero por ahora tiene una pinta tremenda. ¡Felicidades por tu vuelta!.
Un saludo.
Espero que disfrutes
2 de Agosto de 2008 • 16:23 — Lester Knighttanto del final como del principio
¡Gracias por la bienvenida!
¡Un saludo!
Por amor de
4 de Agosto de 2008 • 01:07 — ShaiyiaPor amor de dios...simplemente impresionante Lester. Mención especial a dos partes:
"El Rey Vampiro Oscuro se incorporó, suspendido verticalmente por encima de la losa circular que había sido su tumba por eones. Las Sirenas Sangrientas recorrían su cuerpo con la lengua, acariciándole con sus manos hechizadas, buscando el punto exacto de sus venas. El cual mordían profundamente. Sangre negra con vida propia brotaba de las heridas. Se unía y forjaba una armadura demoníaca de sangre coagulada, que cubría el cuerpo desnudo del Rey Vampiro Oscuro, adquiriendo en las etapas finales una composición metalizada negra, que seguía creciendo gracias a la sangre que continuaba brotando de las heridas del creador. Quien miraba absorto hacia la superficie, a las Llanuras de Mundo Destierro, buscando al Campeón que le desafía en las sombras de los cielos nocturnos.
Como si el Campeón hubiera sentido la mirada del Rey Vampiro Oscuro, pronunció desde medio mundo de distancia un rugido animal, profundo y cavernoso, tan poderoso que hizo temblar el fondo del Mar Sangriento, desafinando la melodía épica y el ánimo de las voces femeninas infernales."
"n el clímax del Festín Sangriento nadie derramó una lágrima por los humanos. Los colmillos de las Brujas se hundían en los cuellos de sus víctimas más afortunadas, bebiendo hasta la última gota de su sangre y alma. Mientras los menos afortunados veían como les arrancaban el corazón con afiladas garras, y seguían gritando sometidos a un dolor insoportable, privados de la muerte por el hechizo que les había mantenido con vida hasta ese día.
Las Brujas regresaron a sus balcones con la boca, el cuello y los pechos cubiertos de sangre fresca, transformando la muerte de sus víctimas en fuerza mágica pura, que se unía a la suya. Produciendo un fuego blanco abrasador que emanaba de sus cuerpos, y flotaba hasta la gran espiral de fuerza mágica, que giraba alrededor de la columna de luz mágica del Rey Vampiro Oscuro, alimentándole con el poder de su prole y esclavos."
Me ha encantado, la batalla ha sido espectacular de principio a fin, mi enhorabuena porque es realmente asombroso.
5 estrellazas.
El Campeón Reencarnado está escrito con el corazón
4 de Agosto de 2008 • 13:20 — Lester KnightPara mí, es muy importante que os haya gustado tanto. Lo suficiente para realizar el esfuerzo de leerlo entero, ya que no era un relato apropiado para un blog por sus dimensiones.
¡Muchas gracias, Shaiyia!
Espero que sea otro más, de los muchos relatos que están por llegar.