4 de Julio de 2009

Mundo Destierro, blog de Lester Knight

El último Mentalizador del Imperio Galáctico yacía con una expresión triunfal ante el pórtico rúnico. Atrás quedaban años de traiciones y persecuciones que habían llevado a su ilustre raza a la extincion. Ya no sentía el peso de la soledad ni el dolor de sus heridas. Su cuerpo, en otro tiempo hermoso, estaba parcialmente carbonizado y desfigurado por las armas de fuego láser y los ataques psíquicos que habían pretendido detenerle. El suyo fue un viaje sin retorno. El sacrificio del último de su estirpe por un sueño de justicia basado en una leyenda tan antigua que ni siquiera los nobles inmortales más ancianos del Imperio habían vivido en aquella remota época de caos.

¡Saludos, Desterrados, amigos y lectores de Gamefilia! Hoy tengo una pequeña sorpresa para vosotros: un relato histórico de los acontecimientos previos a la novela de Falkenberg que estoy escribiendo y de cuyos progresos voy dando cuenta aquí, en Mundo Destierro. Lo escribí hace un par de días, retratando la situación política del momento y presentando a algunos de los personajes principales de la historia.  Sé que algunos estáis intrigados por lo que he escrito durante mi ausencia, y no sé me ha ocurrido mejor lugar por donde empezar. Espero que disfrutéis con su lectura. Cuando pueda, volveré con más extractos o fragmentos de la novela. ¡Un saludo! Wink

¡Saludos, Desterrados, amigos y lectores de Gamefilia! ¡He vuelto! Después de tres meses de lejano retiro en las más ignotas tierras de Mundo Destierro, os traigo el relato de la gestación del proyecto literario que me tiene absorto: la escritura de mi primera novela protagonizada por Falkenberg. El Guerrero Mentalizador de cuyo destino depende Mundo Destierro.

Después de siglos de muerte, la impresión de volver a la vida es insoportable para los Vampiros Oscuros Antepasados. La sed de sangre y odio y venganza les trastorna. Su personalidad desciende al grado más primitivo y salvaje de sus instintos. Lanzan un rugido desgarrador al unísono que estremece el mundo. El calor y el poder y la fuerza del cuerpo joven que habitan es una dulce invitación a saciar su hambre eterna. La voz del anfitrión habla a la mente del antepasado. Le habla de las capacidades físicas del cuerpo, del poder de su magia, y del dominio de sus habilidades. El antepasado se adapta a su sistema nervioso. Y entonces comparte con su descendiente los conocimientos que ha aprendido en la muerte, mientras perfecciona su organismo introduciendo las evoluciones que descubrió en vida. La vitalidad perversa del nuevo cuerpo es tan poderosa que ambas conciencias se entregan a la cacería como un único depredador

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Capítulo I Capítulo II

Los guerreros saltan al vacío. No se molestan en levitar. Quiebran el suelo donde aterrizan y se lanzan a la carrera, sin perder un segundo. Su velocidad es endiablada. No reconocen a los cuerpos de los parias muertos por las ondas psíquicas, ni tampoco los desperfectos de su rebelión. Su visión ha pasado al espectro térmico y se ha adaptado a la graduación de la temperatura corporal humana. Corren encadenando saltos impresionantes. Hay quienes corren por las fachadas de los edificios. Su velocidad es tal que ignora la fuerza de la gravedad.

¡Bienvenido a Mundodisco, mi querido Aamon Den'Thalyr! Nos conocemos de las anteriores intrusiones mentales, soy Greicha, mago de nivel quince, envenenado por la gracia de la arpía de mi hija Liessa, y muerto desde hace tres meses. No hace falta que me saludes. Imagino que procediendo de un pueblo tan elegante como el tuyo, la visión del Tambor Roto debe ser cuanto menos inquietante. Un antro de paredes manchadas de humo, su suelo, mezcla de manchas de sangre y cucarachas anónimas, su cerveza amarga, que no se compra, sino que se alquila por un rato. Encantador desde el punto de vista de nuestro primer turista: Dosflores, aquel buen idiota que conversa con el mago de tercera Rincewind en la barra, que todavía no es consciente de las aventuras que vivirá al borde del disco, gracias a esta nueva amistad –Hizo una pequeña pausa y apuró la bebida que Broadman, el dueño del Tambor Roto, había servido a Hugh El Ciego-. Veo que sigues violento, mi aspecto de muerto no debe ayudar… en fin, son cosas que pasan, ocurre en las peores familias. Tampoco debe ser muy común el portal detrás de mí, que comunica las mazmorras del Reino de Wyrmbidder con este antro en el culo de Ankh-Morpock. Ya sé que en Mundo Destierro los portales son cosa de grandes Brujos y Hechiceros, aquí es algo un tanto devaluado; os llevamos unos cuantos siglos de ventaja, ya que vuestro creador no se había quitado el chupete de la boca cuando el nuestro escribió “El color de la magia”. Aunque seguro que llega lejos. Ayer me estuvo comentando algo acerca de un tal Falkenberg. Seguro que lo conoces. Quiere escribir no sé que libro acerca de un Mentalizador en Disolución… -Cuando la mirada de Aamon fulminó con rayos al viejo Greicha no literalmente, sino físicamente, se dio cuenta que de nuevo divagaba-. ¡Disculpa! Desde que estoy muerto he perdido el sentido del tiempo, veo presente, pasado y futuro a la vez; y me cuesta mantener una conversación líneal. He venido para ayudarte. Sabía que querías beber sangre de calidad, y sé cómo va a acabar tu petición a Broadman… con tus dientes en su garganta, y todos los Vigilantes de Anhk-Morporck en paro, exigiendo mejores condiciones laborales, al considerar más que injusto combatir contra ti. No es que a mucha gente le importe, de hecho sólo le importa a nuestro querido Patriarca, el hombre más democrático del mundo, conocido por su celebre frase: un hombre, un voto; un patriarca, yo, un voto, el mío. Estoy seguro que no desea despertarse mañana cosido a puñaladas por tu culpa. Así que pediré yo la sangre por ti. ¿Te parece? Sabía que te gustaría la idea.



Desde sus inicios, el rock ha sido visto como algo maligno, impuro y transgresor. Lastre que aún hoy debe arrastrar injustamente. Pero dentro del rock y su vertiente más dura, el Heavy Metal, existe un estilo que desde sus primeros momentos ha llevado el estigma de maldito.

El Black Metal, género caracterizado por su crudeza sonora, cuenta con una leyenda negra que, por desgracia, no solo es real sino que se debe a sucesos que escapan del ámbito estrictamente musical. Esta es su historia, la de su música, sus intérpretes, sus logros y sus desdichas.

Una intensa lluvia se desató en todo Fénix. Ríos de sangre recorrían las asfaltadas calles de aquella urbe abocada al abismo. La inmensa bestia de rascacielos protuberantes y de tecnología de ensueño, gemía de dolor. Toda su alma, los pobladores, yacían inertes en su seno. Todo su corazón, las instalaciones científicas, estaban partidas entre ellas y destrozadas por la artillería. La ambición humana y el orgullo robótico de dos seres habían herido mortalmente a aquella bestia tecnológica.

Mansen se encontraba frente a uno de los causantes de aquella catástrofe, su cara ya no denotaba orgullo y vanidad. Estaba pálido, aterrado ante la idea de su inminente muerte, lloraba desesperadamente, se retorcía cual rata de cloaca intentando de cualquier manera salvaguardar su integridad.

Mansen clamaba venganza, sí, pero no de esta forma. Él ya no era el asesino frío de los viejos tiempos, desde que aquella sensación le invadió en su último encargo, todo había cambiado. En su interior dos fuerzas luchaban intensamente, la que le hacía único, su capacidad para sentir, para no ser un androide asesino como Twein, y por otro lado la venganza que le cegaba.

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Las olas chocan insistentemente contra el muro de piedra que conforma el acantilado. Se avecina tormenta. Los últimos rayos del sol, que ya se esconde tras el horizonte, junto con las pequeñas gotas de mar que salpican el risco del acantilado, resultado de los envites del agua contra la roca, forman un idílico, y a la vez melancólico, paisaje.

Hay alguien allí. Realmente sólo está de forma física. Su mente está vagando por unos caminos de ida y vuelta. Trasladando imágenes de un pasado próximo hasta sus ojos. Son imágenes de la vergüenza, de la deshorna. Van y vienen. De su cerebro a su mente. De la mente al corazón. Del corazón a su cuerpo. Por cada imagen se hace un corte en la piel. Hay decenas de ellos.

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Capítulo I Capítulo II Capítulo III 

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Al fin nos vamos a ver las caras – Dijo Sothair al escuchar como el eco de unos firmes pasos resonaban cada vez mas fuerte, en la inmensidad de aquella sala de mármol blanco, cuyas hileras de grandes columnas sostenían la bóveda celeste en la que los astros del firmamento brillaban con tal majestuosidad que cualquiera se podría sentir en el mismísimo centro del universo. Y lo cierto es que no estarían tan equivocados, ya que aquel lugar era “El Templo de la Creación” y en él, en algún momento de la extensa línea temporal de aquel plano de existencia, se produjo la creación del Universo.

En aquel lugar Sothair había soñado por primera vez, y de esta manera la primera gran creación del dios: Ranacoth. A este sueño le siguieron muchos más hasta que aquel mundo, su mundo, fue poblado por todos los seres que surgían de su ilimitada imaginación. Y esa maravillosa creación así se había mantenido durante incontables milenios, hasta que finalmente, igual que llegó, comenzó a desvanecerse en gran parte gracias a Ellar, El hombre cuya figura poco a poco se iba adentrando en aquel lugar jamás pisado por ser vivo alguno.

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Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V Capítulo VI 

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Ellar, también conocido como “La Muerte Púrpura”. Un hombre que poco a poco había perdido su humanidad al descubrir el  decadente mundo que le rodeaba. Un hombre cuyos principios estaban más allá del bien, del mal o de cualquier estúpido principio que el ser humano haya podido imaginar. Un hombre cuyo poder era el odio, y éste le había llenado tanto que había destruido completamente la barrera que separaba el mundo de los hombres del de los dioses. Un hombre que había aniquilado a todo ser vivo y dios de Ranacoth, excepto al que se encontraba  en esos momentos delante suyo. 

Maldijo de nuevo su mala suerte y miró con envidia las tiendas de sus compañeros. Mientras ellos dormían calientes en sus sacos, a él le tocaba estar vigilando el campamento. Encima el tiempo no acompañaba. El aire era gélido como un glaciar y no se vislumbraba ninguna estrella en el cielo. Era una noche de perros. Ni siquiera el recordar la gran victoria obtenida hacía apenas dos días consiguió apagar su enfado. 

El primer ataque fue por el flanco sur, y una vez atraído al enemigo hacia allí, dos destacamentos habían aparecido a espaldas de los defensores, los cuales acorralados, no opusieron gran resistencia. Su objetivo era Mudelos, una de las cuatro grandes ciudades-estado que conformaban la Alianza. La idea consistía en abrir un pasillo a través de la garganta del Burbasa eliminando los pequeños contingentes de defensores mudelianos aprovechando el factor sorpresa. Una vez eliminados, el grueso del ejército no encontraría ningún obstáculo para llegar a Mudelos, asediando la ciudad antes de que ésta tuviera tiempo de organizar algún tipo de resistencia armada.

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Capítulo I Capítulo II 

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