House of games
Juegos, películas, filias y fobias.
Diseccionar objetos críticamente, pasando de la condescendencia al salvaje y visceral repudio, del amable comentario al destripe sistemático, de la curiosidad a la malicia; parece ser uno de los hobbies preferidos del ser humano.
Nunca negaré la diversión que supone destripar obras ajenas con saña, referentes de otros jugadores, o comentar apasionadamente con otros las impresiones de aquellas obras que lo merezcan. El problema estriba al intentar institucionalizar y homogeneizar la crítica de estos productos en base a algunas páginas de referencia y a unos parámetros más o menos estándar. Y que se use la suma y media de esta crítica como un elemento de interés capital; tanto desde los despachos de las grandes compañías productoras y distribuidoras, como de las absurdas guerras de usuarios.
Es esa pretensión de gran parte de la prensa videojueguil, que se cree capaz de cuantificar, como si de un examen se tratase, qué elementos de un producto llegan a unos estándares (un tanto relativos) de suficiencia.
El cine, por ejemplo, está cerca del final del camino de la valoración numérica. Se desterró la idea absurda de intentar valorar os apartados desde una perspectiva de examen. Porque, qué interés tiene valorar los apartados como algo que debe rebasar unos objetivos determinados, abstractos y relativos al pavo en cuestión que analiza? Es este mundo tan absurdo, que las obras primero se separan, se descomponen en algo medible. Estos apartados se valoran en tanto a un contexto pretendidamente “objetivo”, para posteriormente poner una nota final “justa” con lo ofrecido por el juego, soporte y competencia (y menos mal que el resultado no es una media aritmética promedio de los apartados, lo que permite pensar que hay ciertos aspectos capaces de escapar de la absurda valoración numérica).
Otros análisis del ramo optan también por notas definitivas, sin apartados; pero se mantiene esa sensación de juicio sumarial desde la “elite cultural” (maldita sea también que demasiadas veces dichas notas sean dictadas desde las compañías como burdas maniobras de marketing) que considera que tal obra es notable, aquella sobresaliente, la de allá mediocre, y esa que asoma ridícula.
Volvamos quizás al cine (cuya relativa madurez crítica no la exime de la calidad infame). También adoptada por algunas revistas del gremio, se ha pasado a las notas conceptuales, de estrellas, discos o asteriscos. El problema en ese sentido es cuando cada valoración no está claro qué significa, o tienden a una fácil traslación numérica, lo que las convierte de facto para muchos, en otro tipo de notas numéricas parcialmente enmascaradas, pero listas para ser medidas, comparadas y sumadas, cuantificables.
Parte del cine ha conseguido huir parcialmente de todo ello al calificar las valoraciones con palabras más abstractas, capaces de transmitir el sentir del crítico en cuestión sin ser tanto un juicio sumarial, constatar la relatividad de sus impresiones y permitir en parte la crítica paralela del espectador/jugador como algo válido y posible.
Sería interesante realizar críticas más personales, y no tan errónea y pretendidamente objetivas. Críticas más relativistas y abiertas, teniendo en mente a los distintos usuarios, las posibilidades del producto, y esa parte de valoración personal del redactor sin edulcorar ni enmascarar. No por ello realizar escritos menos profundos o dejar que el redactor defina solamente el juego en base a sus apetencias y gustos (lo que llevaría al absurdo la situación actual); sino un compromiso entre la honestidad, la valoración propia (a sabiendas que es muy relativa) y el saber que el que escribe es un jugador mas de este mundillo con una opinión igual de válida que cualquiera.
Hagamos esto un poco más libre, con menos doctrina, menos intocables, menos odios absurdos y menos absurdos exámenes. Sin duda, será saludable para el medio.
Juegos, películas, filias y fobias.

4 Comentarios:
Me ha encantado tu reflexión...
7 de Diciembre de 2008 • 01:32 — Zerael...pero no puedo dejar de preguntarme en qué se diferencia imponer un texto personal y "crítico" respecto de poner una nota a un análisis -lo establecido, vamos-.
¿Por qué es más maduro hacer una crítica sin una nota final? No entiendo por qué asumes que escribir un número del uno al diez junto a un texto es menos personal que redactar una crítica/análisis sin él.
No es que crítica y examen sean la misma cosa, pero desde luego se parecen bastante.
Un saludete ^^
El problema de las notas es
7 de Diciembre de 2008 • 02:28 — KuradoubekiEl problema de las notas es que tienden a acaparar la atención tanto, que muchas veces predominan sobre el texto. Además, está toda esa parafernalia metacritic, gamerankings, o a menor escala donde se sitúa el valor de los juegos según su nota; pues dicha nota los iguala y permite compararlos. Tal juego tiene un 7 y el otro un 8, es superior porque la media aritmética de la crítica general lo sitúa por encima. Y eso me parece absurdo.
Después está el tema de valorar gráficos, sonido y demás. Dejando de lado que me parece absurdo valorar numéricamente los apartados de manera separada como si pudiésemos arrancar la banda de sonido de un filme o juego y disociarla de lo quemuestra la imagen y qué busca transmitir, muchas veces falla el rigor, o nos gusta más un estilo artístico determinado, etc. Dicha puntuación es tan subjetiva en ciertos casos que se convierte en irrelevante.
No me disgustan las notas, sinó su poder. Se pueden manipular, pueden obedecer a criterios muy subjetivos, pero se presentan de forma aséptica, cuantificable y medible, para orgullo de fans y usuarios que tienen munición perfecta para el asalto foril o como perfecta herramienta de marketing para las compañías.
Lo que me gustaría no es tanto que desaparecieran las notas, sino que perdieran tanta trascendencia, junto a los análisis. No esperar el juicio de Gamespot o IGN (por citar las más famosas), sino su opinión, como hacemos los foreros a los que nos interesa un juego y leemos los hilos donde cada cual comente sus impresiones.
Es un tanto utópico, pero dado como se llevan este tipo de publicaciones, me gustaría que no existiese tanta distancia entre las grandes y los pequeños, que se dieran una cura de humildad y reconocieran que sus exámenes y juicios no distan demasiado de los que hacemos el resto de usuarios en muchos casos, incluso movidos por modas, expectación o filias varias.
Un saludo.
Totalmente de acuerdo con
7 de Diciembre de 2008 • 14:24 — NETessTotalmente de acuerdo con tu opinión de hecho escribí hace poco sobre este mismo asunto, que aunque no criticaba las puntuaciones con un número coincido con lo dicho aquí.
Si quieres ehcarle un vistazo pasate por http://blogs.gamefilia.com/netess/29-11-2008/16453/critica-a -las-critica...
Muy interesante. Pero
2 de Marzo de 2009 • 18:54 — JMVBOKMuy interesante.
Pero todo al final se cataloga, se puntúa, es una afición del hombre, nos asusta lo que no es clasificable.
A mí un modelo que me gusta (si no estuviera manejado, claro) es algo similar al Filmaffinity. Que se haga algo similar (Gameaffinity) en plan masivo no estaría mal.