23 de Mayo de 2013
Ago
21

Fallout 3: así da gusto que llegue el Post-Apocalipsis

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Tras dos semanas sin actualizar el blog (entre unas cosas y otras, y a pesar de la a priori mayor cantidad de tiempo libre, me resulta difícil encontrar un hueco para escribir una entrada con sustancia) hoy vengo a comentaros varias, sin llegar a hacer un análisis propiamente dicho, de uno de los juegos a los que más relación calidad/precio/cantidad de horas jugadas y por jugar me he echado a la cara: Fallout 3.

Desde que compré mi PS3 una de las recomendaciones más insistentes que recibía de un amigo era Fallout 3. Pero una serie de circunstancias hacían que no llegara a comprarlo ni a pedírselo prestado (no soy muy de pedir prestado, me gusta más si me es posible tener mis juegazos propios): la ambientación post-apocalíptica no es, por lo general, mi favorita… qué le voy a hacer, soy más de espada y brujería y tenía otros objetivos prioritarios que en ningún momento me han decepcionado.

 


Así que por un motivo u otro no llegaba a irme de excursión por el Yermo. Pero hace una semana, en una incursión (en el buen sentido de la palabra) a las tiendas de juegos habituales, vi Fallout 3 nuevo y precintado por 9 euros. Además tenía unos 2 euros de descuento, que mi cartera agradeció aún más. La cosa estaba clara, Fallout 3 que caía.

La recomendación de mi amigo iba a ser puesta a prueba esa misma madrugada, al regresar a mi casa. Esa noche únicamente pude crear mi personaje a lo largo de las varias etapas vitales que el juego nos presenta, mediante un sistema como mínimo original. Pero ya empezaba a notar que me encontraba ante algo grande.

El día siguiente fue aún mejor. Mis primeros escarceos por el Yermo tras abandonar la seguridad inicial en la que vivimos, fueron un tanto confusas. Tardé varios combates en acostumbrarme al sistema V.A.T.S., que permite pausar la lucha para decidir a qué parte del cuerpo enemigo (o amigo) disparar según unos porcentajes que dependen de circunstancias como la distancia, nuestro equipo o las habilidades con las armas que empuñemos.

 

El V.A.T.S "en movimiento"

Pero una vez que se comprende y sabe utilizar estratégicamente, estaremos alternando como si nada entre el combate en tiempo real y esta pausa táctica, sembrando el caos entre los enemigos que pueblan el Yermo.

El Yermo, una extensión de terreno enorme que nos llevará mucho tiempo explorar. Y precisamente ahí está la gracia: explorar lo que ha quedado en pie tras la guerra nuclear que dio forma al universo Fallout y encontrar misiones secundarias donde menos lo esperemos será el principal placer, por encima de la por otra parte simplona historia principal.

Cuando menos te lo esperas ya estás enfrascado en esta mecánica, ansiando descubrir un palmo más de terreno para ver si ese edifico de oficinas de una empresa de robótica esconde algo más o si tras una simple tapa de alcantarilla podemos encontrar un grupo de supermutantes que nos pongan las cosas difíciles. Hacía tiempo que no me pegaba una tarde entera con un mismo juego sin parar perdiendo la noción del tiempo, y Fallout 3 lo ha conseguido.

 


 

Además, el sentido del humor siempre estará presente, a pesar de la dura situación a la que debemos hacer frente, donde la radiación llena cada esquina. Gran culpa de este humor lo tiene el simpático Pipboy, cuyas ilustraciones acompañan a las habilidades que adquirimos, la imaginería general de Vault-Tec, los muñecajos cabezones que encontraremos tirados ahí e incluso los trofeos/logros. Y no perdáis de vista los “chistazos” que soltará nuestro robot-asistente.

Evidentemente no está exento de aspectos no tan positivos: la antes mencionada historia principal no tiene la épica que el juego merece, las expresiones faciales y corporales de los personajes son ridículas tirando a nulas, la cámara en tercera persona debería ser ilegal, los bugs son abundantes (llegando incluso a “congelar” la partida obligando a reiniciar la consola, cosa que me ha pasado 3 veces) y gráficamente podría estar algo más pulido.

 


 

No obstante, para nada estropean la experiencia que viviremos en Fallout 3, donde las estadísticas y la ficha de personaje encantarán a los amantes de las tiradas de dados, la ambientación a los de lo postapocalíptico y la cantidad de cosas por hacer a los exploradores natos. Si reúnes los tres requisitos, considérate muy afortunado y si aún no lo has jugado, cualquiera es la ocasión perfecta.

Tras 40 horas ya he terminado la historia principal, apenas un puñado de la gran cantidad de misiones secundarias cumplidas y aún me faltan partes del mapeado por explorar a fondo. Así que no es momento de colgar mi servoarmadura…todavía me queda Yermo por recorrer. Porque la guerra… la guerra no cambia nunca.

 

Saludos

 

3.666665
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3 Comentarios:

No me gusta no poder matar a

No me gusta no poder matar a los niños,son un incordio xD

Juegazo, de mis favoritos de

Juegazo, de mis favoritos de la gen.
Encima un par de las expansiones estan muy bien, alargando aun mas la infinita vida del juego.

"y encontrar misiones secundarias donde menos lo esperemos será el principal placer, por encima de la por otra parte simplona historia principal."

Totalmente de acuerdo, para mi la historia principal es el punto más flojo del juego (las animaciones del prota y la camara en 3º persona aun tenemos la suerte de poderlas evitar).

Un saludo y gran entrada ;)

Respuestas

@twiggymanson: la verdad es que más de uno son bastante repelentes, pero mi personaje era un pedazo de pan y aguantaba el chaparrón XDD

@bojan_vcf: las expansiones no las he probado, a ver si algún día me pillo la GOTY (pero es que a ese precio no podía resistirme a la edición "simple". Y sobre la historia principal... es que es mala incluso aunque fuera una secundaria jeje

Muchas gracias por pasar por el blog, donde os contamos la verdad...por mucho que duela ;)

Saludos