23 de Octubre de 2018
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Crítica: Phantom Radio de Mark Lanegan Band (2014)

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Si quereis la crítica completa dirigíos a mi nuevo blog: http://lanuevajukebox.blogspot.com.es/ . ¡Cuantos más seais y comenteis, más críticas nuevas ofreceré!
 
Voy a ser claro, todos los ingredientes que conforman este disco los conozco. Sé lo que es un CD, sé quien es Mark Lanegan y conozco razonablemente el estilo que este músico propone. Pero la razón por la que en primer término dije "Quiero escuchar este disco", fue por su portada, nada más. No es que desprecie a Lanegan, al contrario, exclusivamente su voz ya da para líneas y líneas en lo que expresión y estilo se refiere. Pero es que a mi personalmente me va mucho lo de pararme ante un disco bonito, dedicarle unos minutos a mirar el arte de su caratula y a ojear el librillo (cada vez más breve) mientras escucho la música y tomo un café.

 

Esa sensación de dejarse llevar por el encanto natural de las cosas y bueno, no tanto a sabiendas de si me da más o menos popularidad hablar o no de un disco, es terapéutica. Incluso después de leer críticas sobre su contenido, no me siento atado a ninguna de ellas por muy próximos o alejados en opinión que estemos. Por eso me siento bien, porqué estoy cogiendo a un músico que no es que tenga una fama inconmensurable, pero ya tiene a su círculo de seguidores y detractores bien formado. Y yo como buen crítico, aquí estoy dispuesto a pasármelos a todos por el forro. Entendedme, ir con prejuicios en la mente y rechazar cualquier tipo de placer porqué los guay dicen que mola, o forzar el gusto por la música si algo no me entra ni a patadas, acaba siendo una ruleta rusa con la que un día te encuentras con una bala en la recamara y disparas a tus principios.

 

Personalmente, la primera vez que escuché a Mark Lanegan fue con Queens of the Stone Age cantando A Song for the Dead. Era un puto pino en medio del escenario escupiendo palabras que le reforzaban ese aspecto desértico que tiene la banda de Josh Homme. Era como si un amante de lo picante le descubres la comida hindú. Por esa razón, cuando me enteré que Lanegan seguía como una hormiguita haciendo su trabajo musical, empecé a investigar sobre él. Podría destacar su aportación como cantante en la banda grunge Screaming Trees, con la que generó un sonido muy peculiar y desgarrado. A la vez su colaboración con Queens of the Stone Age, con quien se volvió a establecer como figura en el mundo musical en discos como Songs for the Deaf (2002) o Rated R (2000). Pero su estatus de culto se lo ha ganado en los últimos años.

 

Colaboraciones con Isobel Campbell y sus últimos discos en solitario Blues Funeral (2012) y Imitations (2013) nos han atraído a muchos a redescubrir su discografía en solitario, que se remonta a principios de los 90 y que ha dejado joyas como Whiskey for the Holy Ghost (1994). Estoy seguro que estamos ante un músico con mucho fondo cultural y que sabe coger sus influencias, transformarlas y ponerle su sello. Por esa razón, cuando giré un poco la mirada y vi que el disco era de su banda pensé: "It's Lanegan Time!".

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