Bolg de K3G4
Hola , este es mi blog y aqui voy a contar anecdotas MeriStatonianas , anecdotas de mi vida... y cosas por el estilo. Anecdotas frikis: -En los carnavales , uno me dijo que luchasemos , y voy y le saco la katana de hirro
Tenía que haberlo subido antes, pero por problemas con el login no pude, aquí va
Cap. 1: Sin dolor no hay gloria
Estaba luchando por sobrevivir cuando de repente me desperté. ¿Era un
sueño esa chapuza de operación o era verdad? ¿Y dónde demonios estaba?
Había mucho material médico por todas partes, un fusil que reconocí al
instante y un equipo de combate reforzado con el anagrama de la
Hermandad.
Traté de levantarme de la cama, pero un dolor agudo en el estómago me
hizo retroceder. Estaba tumbado en una camilla, semidesnudo, con cuatro
heridas pequeñas en el estómago, en la zona derecha. No recordaba bien a
que se debían esas heridas, tan tolo tenía unas pequeñas lagunas de lo
último que hice.
Sé que me atacó la RNC y me refugie en una cueva con dos paladines… pero
no recordaba sus nombres. Recuerdo también que iba con un chico joven
con una armadura como la que había en la mesa, junto al fusil. Recordé
que alguien disparaba muy rápido y con un sonido muy alto, pero no
lograba alcanzar a memorizar el qué
Muy despacio me empecé a mover para tratar de sentarme en la camilla, me
dolía el estómago, pero tenía que resistir, no podía rendirme a la
primera. Salté de la cama al suelo, pero calculé mal y me tropecé. Dos
heridas se me abrieron y empezaron a sangrar. Del dolor que me produjo
la caída no fui capaz de evitar lanzar un grito al aire,
afortunadamente, una escriba pasaba por allí
-¡Molero! ¿Qué te ha pasado? – preguntó esa misteriosa mujer
-¿Eh…? - Fui lo único que pude decir
-Tranquilo, te has caído y… Mierda, te has abierto la heridas, espera un momento
La mujer desapareció por la puerta
Ya levantado, fui a por mi armadura de combate, pero algo me llamó la
atención: estaba manchada de sangre y había 4 orificios pequeños en la
placa delantera. La cogí y la superpuse sobre mi cuerpo. Los agujeros
casaban con mis heridas. Algo peor de lo que me temía sucedió
-Aitor ya… veo que la curiosidad te ha podido ¿eh? – preguntó esa mujer, la cual juraría no haberla visto nunca
-Es… sí, parece – fui capaz de decir- ¿Quién… eres?
-¿No te acuerdas de mí? Linda Schuler, tu médico. No me jodas…. Tienes
amnesia. ¿Recuerdas algo de lo que te pasó? – preguntó preocupada
-Me… atacaron, un paladín me ayudó y ya – contesté. Parecía retrasado hablando, pues me costaba articular palabra
-Sí, Stein hizo un buen trabajo… Verás… estabas con Lorenzo, Stein y
Solo intentando entrar en el CRNC y… te jodieron. La RNC te disparó, los
muy cabrones están usando munición para perforar, a pesar de tu
blindaje, te atravesaron. Stein te administró dos estimulantes y tapó la
herida como pudo. Para no ser un médico titulado, tiene muchos
conocimientos
Me quedé asombrado, ¿Me habían disparado 4 veces y había sobrevivido? En
ese momento pensé que si eso no me había matado, no me mataría nada,
pero en seguida me quité esa idea de la cabeza, pues creerte superior
por hechos como estos llenaron cementerios antes de la guerra
-Bueno… ¿qué… hago? – Dije pausadamente
-Habla con el Elder, a ver qué te dice, aunque creo que te dirá que vayas a Helios a montar guardia
-Bien… iré a mi cama, tengo que descansar un poco
-Vale, pero espera, antes voy a chutarte un súper estimulante, a ver si
te cierran bien las heridas… ale, listo. Coge tu equipo y llévatelo,
aquí me estorba
Cogí la armadura y me la eché al hombro. Podría ser uno de los pocos
momentos en los que me encantaba no poseer una servoarmadura, aunque en
el combate estos deseos desaparecían. Con la mano derecha agarré el
fusil, y no lo solté hasta llegar a los dormitorios. Al menos estaban
justo enfrente de la clínica, y no había que andar mucho para llegar.
Al entrar, la caballero Lera me saludó y me deseó suerte en el próximo
combate, que al parecer iba a ser muy duro. Aparte de ella, no había
nadie más en los dormitorios. Yo la di las gracias por desearme suerte,
dejé el equipo en la taquilla del suelo y me tumbé en la cama.
Quería dormir un poco para desconectar, pero Lera tenía ganas de hablar,
y a mí no me importaba hablar con ella cuando la apeteciese, me gustaba
su compañía
-¿Podrías contarme qué te pasó? Stein te trajo sobre la hombrera de la armadura y me temí lo peor – Preguntó
-Me dispararon en el estómago, pero he sobrevivido – dije con tono de héroe
-Oye, ¡No me vengas con esas! Que cuando quieres eres más tierno que la gelatina balística – Dijo Lera entre carcajadas
-Vale, no me dolió cuando noté los disparos, noté como algo se
estrellaba contra la armadura y caí inconsciente, me golpeé con algo –
Dije
-Al menos vives, no me habría gustado que hubieras muerto, eres uno de
mis mejores amigos…. – Dijo ella, mientras miraba mis heridas
-Sí, somos buenos amigos… - Dije con la mente en blanco
-Ya he enterrado a James ya mi hermano… dos grandes pérdidas…. – Dijo ella apenada
-Nuestros dos mejores paladines, muertos, esto se nos está yendo de las
manos, está durando mucho y no vamos a sobrevivir lo suficiente – Dije
enfurecido
-Hablaré con Elijah, a ver qué me dice, si esto se termina pronto o no. Estoy harta de luchar
-Quiero echarme a dormir, si no te importa…
-Ah, claro, descansa a gusto, no te interrumpiré a menos que sea importante
Lera abandonó la habitación dejándome solo. Me tumbé en la cama y me
acurruqué en una bola. Al poco tiempo me desperté, me levanté y me puse
la armadura, me colgué a la espalda el fusil y fui a buscar al Elder.
Sabía que estaba en Helios siempre estaba allí, así que me encaminé a la
central.
El camino largo era peligroso: mucha RNC, así que tomé el atajo que
descubrí al poco tiempo de formarme como caballero. Salí del búnker y
fui recto hacia una gran elevación de terreno, retiré la verja de
seguridad y salí. Por allí podría ser igual de peligroso si me quedaba a
luchar, puesto que por ese barranco estaba plagado de escorpiones rad,
aunque según ibas caminando llegabas a un puente que se estrechaba lo
suficiente como para que los escorpiones rad grandes no pudiesen pasar,
pero sí las crías, las lentas crías de escorpiones rad, lentas y
débiles, que de dos disparos acababas con ella.
Escapé de allí para encontrarme con el camino del Este por el cual podía
acceder a la central. Sin pensármelo mucho, tiré por allí, ya solo me
quedaba andar, ni mutantes ni nada, aunque me detuve.
Puse en práctica un método que un paladín ya muerto me enseñó: “al
caminar procura hacer poco ruido y pon tus sentidos alerta. Los enemigos
pueden estar tras esa piedra y tú no saberlo”. Me quedé parado, en
silencio y escuché. A lo lejos, podía escuchar como un grupo muy
numeroso de personas se acercaban dando pasos rápidos y pesados
-Paladines – pensé.
Eso habría sido bueno, pero no, eran tropas pesadas de la RNC, soldados
armados con servoarmaduras T-45d desmontadas, manteniendo lo necesario
para una óptima protección, pero sin requerir un entrenamiento especial.
Los cascos parecían no haber sufrido modificaciones, pero apostaba mi
fusil que habrían retirado el módulo de visión térmica para mantener
únicamente el de visión nocturna.
Aguardé tras una roca enorme y pensé que hacer: podía dispararles, pero
no serviría de nada, las servoarmaduras estaban templadas*, un cartucho
de 5mm de chaqueta metálica no le haría ni cosquillas al usuario, y si
además llevaban una armadura de reconocimiento ya podría considerarse
invulnerable a la munición metálica, únicamente podía atravesarse con
cartuchos del .50MG, o disparando a aquellos puntos débiles del traje
También podía correr, pero estaba lo suficientemente lejos de ellos como
para observarles, y lo suficientemente cerca como para notar que algo
se movía. Si los disparaba no quedaría nada de mí: ametralladoras del
.308, lanzacohetes, lanzagranadas… Eso era una fiesta de destrucción,
tenía que pensar algo rápidamente
Me senté de espaldas a la roca y comprobé los bolsillos de mi armadura: 3
estimulantes, 5 cargadores de 20 cartuchos para el M16 y una botella de
agua purificada. Me quité el casco y miré hacia abajo, no tenía
material necesario para enfrentarme a esos soldados, no tenía la
habilidad de pasar desapercibido tras ellos para huir, y no estaba
dispuesto a intentar un ataque, ya que sería mi muerte, tenía que
esperar a que se largaran o a que unos paladines les atacasen.
Mantuve mi posición, me tumbé en el suelo con el fusil a un lado y me
puse a observarles. Tenía una buena posición, estaba a la misma altura
que ellos, y además una planta me tapaba casi entero, así que sería
difícil que me viesen
*Templado: proceso de mecanizado el cual consiste en calentar una pieza
metálica hasta su punto de ebullición y rápidamente sumergirla en agua
fría par alterar su forma química y otorgarle mayor tenacidad
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