No entraré en polémicas, aunque el título exprese mi inquietud hacia el conflicto de Gaza. No juzgaré malos y buenos, pues los verdaderos compositores de estas sinfonías no son ni unos ni otros.
Esta vez la música mata, después de tanto tiempo dándole vida a este mundo podrido, resulta que la música ( la unión del ritmo y el sonido) es asesina, ya que los verdaderos compositores (Gobiernos, empresas armamentísticas, etc...) la crean con ese fin, música creada por bombas y misiles que truenan para doblegar a sociedades enteras, para demostrarnos una vez mas que somos simples peones en un tablero de ajedrez bien engrasado, donde reyes y reinas componen estas atrocidades para mantener sus reinos acosta del sufrimiento de sus peones siempre serviles.
No dejemos que las orquestas toquen estas sinfonías, que ese director mande a sus músicos a cometer tales crímenes, no les defendamos, protestemos y toquemos música de verdad, música para elevar el espíritu y demostrar a estos desalmados que amamos la música de la vida, que el ruido de esos instrumentos llamados armas no afinan a nuestro gusto, y que esos compositores deberían no componer más, porque cada vez que ellos componen mueren personas humildes que nunca han querido oír estas sinfonías.