25 de Junio de 2017
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RetroArtículo: PIRATEANDO CON EL ZX SPECTRUM

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Sí, amigos, un artículo sobre una actividad totalmente ilegal, despreciable, pero no sobre lo que acontece hoy día, sino sobre los felices 80. El arte del pirateo era una actividad desde luego lucrativa para algunos, pero sobre todo era parte de la cultura videojueguil de la época y en su vertiente más social. No era una ocupación onanista como hoy día, en la que uno se mete en su PC y se dedica a preparar tarjetitas SD, USB con firmwares modificados o pasa las horas localizando torrents. Antes era una ceremonia.

Copiar un cartucho de Phillips Videopac podía ser una tarea un poco dura para los niños de entonces: localizar una carcasa, reproducir un circuito integrado, etc.. Incluso era caro o inviable para un pirata profesional. ¿Pero copiar un cassette de audio? Eso era pan comido… aunque no siempre. Las horas de colegio eran las indicadas para comentar nuestras adquisiciones: el padre de un amigo compró en el rastro tales juegos, pues a mi padre le han pasado en la oficina tal cosa, ¿me pasas el juego que te regalaron en tu cumpleaños?, ¿y por qué no te lo compras tú, cabrón, que a mí me ha costado dinero?, venga que te lo cambio por otro original mío, etc etc etc. Tras las clases, merienda y quedas en la casa del amigo, o en la tuya. Se conecta el Spectrum y a copiar juegos.

 

 

Por supuesto antes está muy bien probarlos y degustarlos con alguna partidilla, para después conectar dos cassetes al Spectrum y mientras un aparato reproduce, el otro copia directamente el audio con la pequeña tara de un ruido de fondo durante los silencios. A veces ocurría que “Oye, no sé si funcionará porque tiene carga Turbo”, aunque se copiaba relativamente bien si no reproducías a mucho volumen, por aquello de tener el mínimo ruido posible de fondo. “Ostras, tío, mira esta carga, es con rayitas de colores y te detecta el ruido de fondo.” Efectivamente, una carga extraña que durante los (intencionados) silencios de la cinta original traduce el ruido de fondo en “rayas”. Si éstas son anormales, la carga falla. Al final de la vida del spectrum había cargas con minibloques que incluso permitían rebobinar si fallaba la primera carga y volver a intentarlo desde la mitad de la grabación. Todos esos sistemas requerían de medidas especiales.

“Vamos a usar la cadena de mi padre”.- En los salones había fastuosos equipos musicales de nuestros padres, esas dobles pletinas Technics o Sony que podían grabar una cinta con gran perfección. “¡Ahora sí que carga!” Ante problemas desesperados, soluciones brillantes.

 

 

No era siempre necesario recurrir al rápido pero cutre métoco de la “copia directa vía Spectrum” ni a la super-cadena del salón. Estaban los copiones. Programas que se encargaban de volcar luego el programa a la cinta de destino. Al grabar del Spectrum pero sin proceder el sonido de la cinta original, se obtenía una mayor calidad y ausencia de ruido de fondo. ¿Cómo se llamaría aquel copión, que tenía varias opciones en una pantalla azul? Sí me acuerdo del mítico TC7: “Aquí tienes las instrucciones. Es chungo de usar porque no tiene menús”.- me dijeron, “pero te lo copia todo, tío, las cargas rápidas de Dinamic, los turbo de Ultimate…” Y era cierto, incluso pude “limpiar” alguna copia horrible de algún juego de esas que a veces cargaban y a veces no.

Artículo de INFOCONSOLAS.COM. Si quieres seguir leyendo este artículo, pulsa AQUÍ.

 

4.5
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2 Comentarios:

¿Cómo es posible que

¿Cómo es posible que leyendo estos artículos sienta nostalgia por una época que yo no he vivido? Es la magia del Spectrum.

Aún a riesgo de quedar

Aún a riesgo de quedar como un idiota, lo diré: es la primera vez qeu escucho que al Spectrum se jugaba usando cintas de casete que se podían piratear usando el sonido.

Fuera de este detalle sobre mis conocimientos jueguiles solo me queda añadir elogios sobre tu artículo, realmente genial.