11 de Febrero de 2012
Mayo
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RetroClassics ZX SPECTRUM: ALCHEMIST y el triste destino de IAN, su programador.

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El juego que posiblemente mejor consolidó la imagen de marca de Imagine (antes de su estrepitosa quiebra) fue ALCHEMIST, programado por el polémico Ian Weatherburn.

Digo polémico porque merece la pena hacer un breve aparte y comentar la figura de su creador. Él representa bien las virtudes y los males del programador de éxito de aquella época, el joven brillante desbordado por el dinero pero que no tiene cabeza para gestionar y digerir la fama. Lo mismo que ocurrió con gente como Matt Smith, por ejemplo.


Ian fue descubierto en la escuela de informática por los responsables de Imagine, a los que presentó un juego, Zip Zap, que inmediatamente fue publicado cosechando muy buenas ventas. Con apenas 20 años se embarcó en la creación de Alchemist, que vio la luz en 1983 y fue una de las primeras aventuras-arcade con elementos muy innovadores. Trabajó codo con codo con miembros de la antigua Imagine que luego pasaron a Ocean, y que a la postre fueron en su mayoría integrantes del mítico equipo Denton Design. Ian intentó formar parte de este equipo pero no se sintió cómodo y acabó trabajando para Ocean y USGold pero fuera de Denton.

Compañeros como John Gibson lo tildaron de egocéntrico y de persona intratable, adicto al dinero y al lujo. Sus compañeros no trabajaban a gusto con él por sus continuos comentarios desagradables, su prepotencia y su falta de habilidad para relacionarse con la gente. Sólo le importaba él mismo y sus bienes materiales. Sin embargo se le reconocía que, aun no programando nunca una obra maestra, era extremadamente pulcro en su manera de programar y muy perseverante. Se suicidó en los primeros años de los 90.

Fue quizá una víctima del propio sistema creado entonces, en un mercado incipiente y descontrolado donde emergían los personalismos (no en vano los programas solían ser cosa de una persona) y en los que se producían enormes excesos. Hablando con el director de Imagine, éste le prometió un Porsche a John Gibson si terminaba a tiempo Stonkers para la campaña navideña de 1983. John se lo recordó medio en broma una vez llegó a tiempo a la entrega, y se lo encontró aparcado a la puerta de la oficina a la mañana siguiente. Es una muestra de lo mucho que se movía el dinero en la época, pero sin ningún tipo de control racional (Imagine quebraría poco después dejando una deuda de varios millones de libras).

 


 

En cuanto al juego, con gráficos de Paul Lindale, fue el primero en editarse en una caja dorada (incluso la propia cinta), y su carátula tenía también tinta dorada estando realmente cuidada. Cuando era niño, recuerdo las primeras navidades con el Spectrum y un especial de software de la revista ZX, intentando decidir cuatro juegos para comprar. Uno de ellos fue el Alchemist, y es un ejemplo de cómo lo cuidado de la edición te introduce en lo mágico del desarrollo del juego. Uno espera sin duda encontrarse con hechizos, oro y magia a raudales. En aquella época, por cierto, casi todos los programas estaban disponibles de importación, y recuerdo que no entendía nada leyendo las instrucciones.

Manejamos a un mago que debe derrotar al malvado Warlock encontrando las cuatro partes del Hechizo de la Destrucción. La acción se desarrolla en un castillo y tendremos que esquivar a multitud de enemigos para llegar hasta nuestro némesis. Habita en unos sótanos en los cuales ejerce su poder, y sólo podremos entrar si estamos debidamente protegidos, ya que comenzaremos a perder energía rápidamente. Tenemos también energía mágica que descenderá cuando lancemos rayos o activemos un hechizo (pero recuperable si nos paramos a descansar). Determinadas armas como por ejemplo un sable nos ayudarán en nuestra misión. Podremos usar de igual forma determinados poderes y pergaminos que iremos encontrando durante el juego.

Uno de los aspectos más celebrados es la posibilidad de convertirnos en águila mediante una cuidada animación, y su vuelo está perfectamente ejecutado así como su control. Esta transformación es indispensable para conseguir ciertos elementos o llaves. Sin embargo su scroll no es tan afortunado quizá porque en aquella época determinadas rutinas no estaban demasiado estudiadas, y de alguna forma lastran la jugabilidad aunque no de manera importante. Es un juego perfectamente disfrutable hoy día y de un desarrollo muy interesante. Merece la pena coger una guía y perderse por las estancias del castillo. La primera pantalla, con ese portón pseudogriego al lado del mago, pertenece ya al subconsciente colectivo spectruniano.

Tras tanto tiempo, veo Alchemist como un pionero, un juego imperfecto pero con grandes virtudes, que abrió la puerta a futuras aventuras, deudoras todas ellas del trabajo de Ian Weatherburn. Ian, ese desagradable programador que volcaba lo mejor de sí mismo en historias de magia y hechizos, todo aquello que no pudo encontrar en el mundo real.

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3 Comentarios:

!Qué gran articulo! Yo

!Qué gran articulo! Yo también me he dedicado a investigar acerca de grandes programadores de la época y muy pocos han aguantado en el sector siendo gente de éxito.

Un saludo

Independientemente de

Independientemente de su carácter, resulta increible conocer como la industria de los videojuegos dió genios de la programación capaces de crear juegos fascinantes con un código pulcro y ordenado mientras sus corazones y andaban en pleno desorden y caos tal como fue el caso de nuestro querido Paco Menéndez que los arrojó a un fatal desenlace... completa, interesante y cojonuda entrada!^^ 

Un pionero...

... con una historia muy humana detrás ^^ Me encantan este tipo de retrospectivas, donde se aprende un poco sobre la gente que está detrás de los videojuegos. A veces me da por pensar que me centro demasiado en los juegos... mi profesor de filosofía de la historia me daría una buena tunda ^^u

El juego tiene muy buena pinta; el detalle del aguila es prometedor. Por alguna razón, tener la capacidad de volar me fascinaba en mis partidas tempranas... aún recuerdo lo mucho que disfrutaba la transformación en pájaro de Wonder Boy 3. En fin, que si hubiera sido de spectrum, seguramente lo hubiese encontrado entre los trastos de mi hermano. "Lamentablemente", tuve un Msx en herencia ;)

Pero bueno, de la entrada me quedo con la historia de Ian Weatherburn. Parece de película. Casi puedo verle la cara de sorpresa frente al porsche ^^u Te has lucido en esa parte.

Gran aportración JMV, y buena elección, Falsworth.