JMV Power Game BLOJJJ
Blog dedicado a mi colección personal de juegos y consolas. Para nostálgicos y amantes de los videojuegos.
Uno de los géneros que más sufría en el Spectrum debido a las
limitaciones de la máquina era el de la simulación. Y no por falta de
ganas de los creadores, ya que en los primeros años fueron lo
suficientemente temerarios para lanzar sin complejos simuladores de
aviones comerciales como Flight Simulator o incluso de cazas de combate
como el Fighter Pilot.
Por ello, quizá podamos pensar que una simulación de submarinos como
Silent Service tiene poco atractivo. Si detrás está el genio de Sid
Meier quizá merezca la pena cambiar de opinión. Intentaré explicaros por
qué deberíais darle una oportunidad a este magnífico juego.
En primer lugar, tendremos un pequeño lastre con el apartado gráfico,
ciertamente elemental. La parte de mapeado se limita a representar con
símbolos muy sencillos los barcos, destructores o submarinos, careciendo
de todo interés. Las escenas dentro del submarino tienen igualmente
poca brillantez, escasamente cinco pantallas para controlar parámetros
de navegación, averías o la propia cubierta. De tener un aspecto visual
más elaborado hablaríamos de una de las grandes obras maestras de
Spectrum. Para ello os recomiendo acudir a las versiones de otros
ordenadores, que sí que al menos mejoran visiblemente este aspecto (la
jugabilidad es casi idéntica) o pasar directamente a la segunda parte en
ordenadores de 16 bits (PC o Amiga).
Es el desarrollo del juego en sí lo que lo convierte en algo especial.
El programa nos sitúa en el Pacífico, en plena guerra mundial. El
original es una caja de cartón muy bonita con un completo manual de
instrucciones, en el que se nos detallan tácticas de combate y maneras
de atacar a convoys. Ya entonces nos llama la atención imaginar si
seremos realmente capaces de ejecutar todas aquellas complejas acciones.
Y vaya si se puede.
Tenemos varias opciones de juego como por ejemplo ataques a convoys
(ideales para ponernos a prueba), patrulla (la más parecida a una
aventura) o práctica, junto con opciones de dificultad y opciones de
realismo: torpedos que pueden fallar, visibilidad reducida,
maniobrabilidad tuya y del enemigo, etc. Una vez metidos en harina, lo
principal será resituarnos con el mapa para saber dónde están nuestros
enemigos. Con ayuda del periscopio (si estamos sumergidos a poca
profundidad, si no no podremos usarlo) o desde cubierta deberemos
identificar el tipo de barcos por su silueta: nuestros objetivos serán
los cargamentos o los jugosos petroleros, y debemos cuidarnos de los
temidos destructores.
Con el periscopio y el mapa podremos evaluar velocidades y trayectorias
para lanzar nuestros torpedos, pero con precaución ya que revelaremos
nuestra posición a los destructores, que se lanzarán a perseguirnos. Es
de destacar que podremos realizar acciones como navegación silenciosa en
la que perderemos el radar pero esquivaremos a los enemigos (tendremos
que cuidar el ruido del motor), ataques en superficie con ayuda de armas
convencionales, o maniobras en las que podremos sorprender al enemigo
emergiendo en situaciones estratégicas. Habrá momentos en que haya que
esquivar cargas de profundidad o lidiar con graves averías que pueden
hundirnos en el fondo del océano, y podremos incluso esperar a la noche
para, una vez solventados nuestros problemas, poder gozar de un mayor
sigilo y lanzar el ataque definitivo. La climatología puede afectar
también a nuestra visibilidad. Para abreviar trayectos sin que aparezcan
barcos o dinamizar largas persecuciones, tenemos la opción de acelerar
el tiempo, que será clave. También existe la opción de repostar en
puertos, y a medida que nuestra patrulla de guerra se alargue veremos
cómo nuestras condecoraciones engordan así como nuestro rango. Aumentar
la lista de bajas a niveles espectaculares se convertirá en un auténtico
vicio.
Todo ello, una vez que se domina, es fácil de llevar a cabo (pero
difícil de hacerlo realmente bien) lo que hace que la experiencia sea
realmente atractiva. Las situaciones delicadas y las acciones brillantes
pervivirán en nuestra memoria como una grata experiencia.
Es un juego al que si decidís darle una oportunidad descubriréis que es
de los más absorbentes del catálogo de Spectrum, y os lo dice un usuario
al que los submarinos le echaban realmente para atrás. Desde entonces
he mirado con otros ojos las películas del género y he apreciado en su
justa medida la manera genial en la que se ha aprovechado la escasa
capacidad del Spectrum para crear tal diversidad de complejas y
profundas situaciones.
Por eso Sid Meier es un genio.
Blog dedicado a mi colección personal de juegos y consolas. Para nostálgicos y amantes de los videojuegos.

3 Comentarios:
el que jugue de submarinos
4 de Julio de 2010 • 03:18 — solid_caimel que jugue de submarinos bastante fue el de atari, buen analisis
semper fi
SC
Increible lo que puede dar
4 de Julio de 2010 • 18:30 — KiovichIncreible lo que puede dar de sí un Spectrum, aunque por otra parte con el gran Sid Meier todo es posible. No lo he jugado pero con todas las posibilidades jugables que comentas esta claro que debería de ser un ejemplo para todos los diseñadores de como explotar una plataforma.
Saludos.
Medalla
4 de Julio de 2010 • 23:27 — LoganKellerEste juego seguro que le suena al duende o a Falsworth. Solo puedo estar deacuerdo en tu artículo en que Sid Meier es un genio. Y eso que lo dice alguien que sus juegos no le llaman... pero negar lo evidente sería una tontería.