JMV Power Game BLOJJJ
Blog dedicado a mi colección personal de juegos y consolas. Para nostálgicos y amantes de los videojuegos.
Un cassette de Spectrum costaba hace 20 años unos 5 euros, y según el título este precio puede verse triplicado y cuadriplicado. Determinados cartuchos de N64 pueden costar exactamente lo mismo que cuando estaban nuevos a la venta (60 euros) y juegos de SNES como el Terranigma en español pueden llegar a los 150 euros. Las famosas Game and Watch, con su caja e instrucciones, alcanzan precios que oscilan entre los 50 y los 120 euros, cuando no llegan a los 500 o 600 si se trata por ejemplo de la serie “Cristal”
Hoy en día ya sabemos lo que prima en un videojuego, y lo que buscan la mayoría de los usuarios:
- Gráficos espectaculares e hiperrealistas.
- Combos sangrientos (muchos combos aunque la mayoría los ejecutemos presionando aleatoriamente los botones) y buenas cantidades de hemoglobina.
Hacia 1986 llegó a nuestras estanterías un juego realmente llamativo y original de la mano del programador Don Priestley, que anteriormente nos había deleitado con Maziacs, Popeye o Benny Hill. Se trataba de TRAPDOOR, y estaba basado en una popular serie británica para niños. Esta serie estaba realizada con muñecos de “plastilina” y se ambientaba en un oscuro y gótico caserón, en la cual Berk (el azul y simpático protagonista) , acompañado por Drutt (una araña), debía complacer a su amo lidiando con todo tipo de criaturas surgidas de una misteriosa trampilla en el suelo. Los capítulos, de unos escasos 4 minutos, son una delicia y un ejercicio de imaginación que os invito a investigar en YouTube.
En España por supuesto desconocíamos esta serie, por lo que del juego podíamos destacar de manera inmediata varias circunstancias:
Son divertidos, no tienen largas fases de mata-mata y los puedes
compartir con un amigo... Los juegos deportivos tienen su origen allá por los
70 cuando un juego llamado Pong (ya sabéis, esas dos raquetitas y la
bola-punto) se había convertido en el entretenimiento más avanzado de la época.
Incluso en consolas antiguas como la clásica Atari, programas como Hockey o Boxing arrasaban en ventas.
En el Spectrum, la progresión de calidad fue muy apreciable. El golf (como en
los ordenadores IBM) es el primer deporte llevado a las pantallas spectrunianas
y el que más versiones conoció en estos tempranos años; en 1983 ya hay una
buena colección de ellos: DKTronics Golf, Abrasco Golf , una versión de Virgin
para 16 y 48K... La mediocre calidad sólo se vió aliviada hasta la llegada de
Progolf y Royal Birkadle (Ocean), los primeros trabajos verdaderamente
profesionales en este campo.
Mi primer contacto con este juego fue hace muchísimos años, y sin duda estamos ante uno de los clásicos más clásicos de ese ordenador maravilloso llamado Spectrum. En España, durante unos años, aparecieron unas curiosas cintas a la venta de una casa que se hacía llamar MONSER-“Hipócrates Soft”. No eran más que unos oportunistas que editaban juegos comerciales foráneos bajo otro nombre, y amparados en el desconocimiento legal en España sobre una industria incipiente. Sacaron juegos como el PSSST de Ultimate bajo el nombre de “Fumigator” a la vez que este juego era vendido por su distribuidora oficial en nuestro país. Solo que claro, los juegos de Hipócrates los comprabas los domingos en el kiosko por parejas a 500 pesetas mientras que en una tienda oficial te costaban 2.000 pesetas.
Hoy no os voy a plantear ninguna cuestión sesuda ni os voy a poner nada de mi colección de videojuegos. Hoy toca LA TIRA DE BOK de MarcaPlayer. Y ya está. Hale.
Una de las críticas que suelo ver sistemáticamente en las reviews de Meristation es la alusión a la escasa duración de los juegos. Parece ser que según Meristation y una parte de los lectores, un juego que no proporcione más que lo que por ejemplo ofrecían Gears of War o Call of Duty: Modern Warfare, es calificado como “corto”.
A mí últimamente me dan sudores fríos cuando un juego promete 60-80-100 horas de juego. Eso significa que jugando 1 o 2 horas al día (TODOS los días) podría estar casi dos meses con el mismo videojuego. ¿Realmente la evolución del perfil de usuario medio y del entorno en que nos movemos permite semejante dedicación? ¿Esta duración es realmente una virtud? Yo tengo que ponerlo en duda.
Pues sí, a partir de ahora mi personaje BOK se ha trasladado de revista. Como sabéis, sus aventuras han acompañado durante 11 años las páginas de la Gaceta Universitaria, pero hace un año se tomó unas pequeñas vacaciones. En este plazo de tiempo, la Gaceta ha cambiado bastante de rumbo (no sé hacia dónde) y BOK ha tenido que emigrar hasta otros parajes.
Esos nuevos aires los ha encontrado en la Revista MARCA PLAYER, en la cual se dedicará a repartir a diestro y siniestro entre Sony, Microsoft y Nintendo. Os dejo su primera tira, publicada este mes:
Espero que os guste esta nueva etapa del pesonaje y que lo disfrutéis. En lo que a mí respecta me alegra volver a recuperar el contacto con el lector (con todos vosotros) y hacer que BOK no acabe en el retiro indefinido (aunque tarde o temprano seguro que se hubiera hecho un hueco en otra parte).
Desde que el mundo es mundo, el objeto como tal ha tenido un significado, un simbolismo, en quien lo posee. Las almas de los muertos se guardaban en vasijas, y éstas se introducían en sus tumbas como gesto necesario para asegurar un viaje adecuado en la barca de Osiris. No os diré que un videojuego nos proporcione semejante experiencia, pero sí me temo que los usuarios de PSPGO se van a perder algo.
Seamos sinceros: los juegos originales no son lo que eran. Han pasado por varias fases: una esplendorosa, en especial con la llegada del PC al mercado de los videojuegos, hacia finales de los 80 y principios de los 90; la época de las enormes cajas de cartón (consolas y PC) y manuales kilométricos (en especial los de los simuladores de vuelo); la vuelta a la simple caja de CD, que duró poco por lo cutre que era; la estandarización del estuchito de plástico tipo “PS2”, que…bueno…en fin… no es gran cosa; y la vuelta a las “ediciones coleccionista”, que es ni más ni menos que volver al esplendor de antaño pero usándolo como excusa para cobrarte más. ¡Pero si hace 20 años ya nos daban eso “de serie” y sin sobrecostes!
En 1993 HOBBY CONSOLAS convocó un concurso poco habitual, con un premio sensacional. Se trataba nada más y nada menos que de diseñar la que sería la mascota de la consola NEOGEO, apodada “el Rolls Royce de las consolas”. Por aquel entonces, la consola de SNK era la más avanzada técnicamente del mercado, y su placa estaba plenamente implantada en los salones recreativos. Esto hacía que el precio de la consola fuera desmesurado (unos 500 euros) y cada juego costara cerca de los 300. Era sin duda como tener una recreativa en casa.
Así que HOBBY CONSOLAS organiza este concurso con la idea de que el diseño pueda optar en un futuro a convertirse en la imagen de la marca, o al menos a ser un paso previo para la mascota definitiva. El regalo no podía ser más suculento: una consola y seis juegos de primera línea (los mejores que podía ofrecer la máquina en ese momento), cuyo valor en el mercado estaría cerca de los 2.000 euros de entonces. Una auténtica pasta.
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