George Herbert Leigh Mallory (18 de junio de 1886 – 8 ó 9 de junio
de 1924) fue un escalador y montañero británico que tomó parte en las
tres primeras expediciones que se proponían escalar el Everest (1921,
1922 y 1924). Desapareció junto con su compañero de cordada, Andrew
Irvine, a más de 8000 msnm en la cara noreste de la montaña. Aún hoy
persiste la duda sobre si consiguieron hacer cumbre, en cuyo caso, se
habrían adelantado en 29 años al primer ascenso oficial, que llevaron a
cabo Edmund Hillary y Tenzing Norgay en 1953. Sus cuerpos no fueron
encontrados hasta 1999, 75 años después de su desaparición.
¿Fue realmente Edmund Hillary el primer hombre que conquistó el
Everest? Nunca negó que al pisar la cima aquel 29 de mayo de 1953 lo
primero que había hecho fue buscar alguna señal que indicase el paso de
otros montañeros. En sus memorias Hillary relataba: “Antes de iniciar
el descenso miramos una vez más a nuestro alrededor. ¿Llegaron Mallory
e Irvine a la cima antes de morir? ¿Habría algún rastro de ellos?
Escudriñamos detenidamente el lugar, pero no vimos nada”.
EL ORIGEN DE LA LEYENDA
En 1924, George Leigh Herben Mallory era un joven inglés de 37 años que
estaba a punto de iniciar la mayor aventura de su vida. En aquel tiempo
el Reino Unido contaba con algunos de los mejores montañeros del mundo
y Mallory era el más sobresaliente. Sus ansias de superación, su
carácter indómito y la fortaleza que mostraba en las condiciones más
extremas lo habían convertido en un héroe nacional. Su amigo el coronel
E. F. Norton aseguraba que Mallory era el prototipo de montañero: “Se
caracterizaba por ser ligero, ágil y activo, dotado de un paso
excepcional ascendiendo y descendiendo y con insuperables equilibrio y
habilidad en roca, nieve y hielo”. Con tales dotes resultaba imposible
que su nombre no fuera uno de los que se incluyera en la expedición
británica organizada en 1924 para asaltar definitivamente la cumbre del
Everest. El primer intento había sido en 1921. En él se descubrió el
camino hacia la montaña a través de un misterioso y desconocido valle
del Tíbet que ascendía hasta los 7.000 metros de altura. La siguiente
expedición se realizó en 1922. En aquella ocasión los integrantes se
retiraron después de que una avalancha de hielo y nieve sepultara a
siete de los porteadores o sherpas contratados.
Mallory había conseguido llegar a los 8.330 metros de los 8.850 con
los que cuenta la montaña, por lo que se creía que la expedición de
1924 sería la definitiva. Tras unas semanas de aclimatación, los
montañeros y los sherpas iniciaron los primeros ascensos. El 6 de junio
prepararon los equipos para el asalto final. La responsabilidad recayó
sobre Mallory y su joven amigo de 22 años Andrew Irvine.
A las 8.40 a.m. partieron en dirección a la cumbre, de la que apenas
les separaban 1.000 metros. Cuatro horas más tarde, Odell, el fotógrafo
oficial de la expedición, estaba captando instantáneas de la montaña
cuando, según sus palabras, “se abrió de pronto un claro que dejó al
descubierto toda la arista final y la cima del Everest”. “Clavé los
ojos en un punto negro silueteado sobre una cresta de nieve al pie de
un escalón rocoso de la arista: se movía –añade–. Un segundo punto
negro se hizo visible y avanzó por la nieve hasta situarse junto al
primero, que, a continuación, se acercó al gran escalón de roca para
aparecer poco después en lo alto: el segundo hizo lo mismo. En aquel
momento las nubes volvieron a ocultarme la fascinante escena.”
Convencidos del éxito de Mallory e Irvine, el resto de sus compañeros
esperó el regreso de ambos héroes en el campamento base, dispuestos a
celebrarlo. Su ausencia prolongada y la posterior búsqueda infructuosa
obligaron a declararlos oficialmente muertos dos días más tarde. Nunca
más se supo de ellos. Hoy existen muchas dudas sobre si lo que
realmente observó Odell fue a los dos montañeros o simplemente un par
de rocas. Pero, de ser Mallory e Irvine, tan sólo les habrían quedado
150 metros para alcanzar la cumbre y con esa reducida distancia ningún
obstáculo les habría impedido avanzar hasta ella, en parte porque, como
dijo otro miembro de la expedición llamado Geoffrey W. Young,“Mallory
era Mallory”.
LOS RESTOS DE MALLORY
El paso del tiempo sumió en el olvido la
muerte de Mallory hasta que en 1999 un equipo de la BBC decidió
desplazarse hasta el Everest para intentar localizar el cuerpo del
montañero y averiguar si el fallecimiento le sobrevino durante el
ascenso o durante el descenso de la cumbre. ¿Cómo podrían saberlo? Muy
fácil: a través del análisis del cuerpo y de las posibles heridas que
presentara. Los miembros de la BBC siguieron las huellas de las
diversas expediciones que a lo largo del tiempo habían ido encontrando
objetos pertenecientes a Irvine y a Mallory. En 1933 los montañeros
Percy Wyn-Harris y Wager Watkins descubrieron el piolet de Irvine a
8.350 metros de altitud, lo que para ellos indicaba el punto en el que
el escalador había caído, “porque es imposible que un montañero lo deje
deliberadamente”.
En 1975 miembros de una expedición china afirmaron haberse topado con
el cadáver “de un inglés”por encima de los 8.230 metros, pero este
cuerpo nunca más volvió a ser visto. Asimismo, en 1991 se localizaron
las botellas de oxígeno empleadas por los dos montañeros británicos. Se
hallaban ocultas en un recoveco rocoso. Todo indicaba que algo anormal
les había sucedido. Con estos precedentes, los periodistas buscaron en
la zona sin éxito hasta que el 1 de mayo, durante un reconocimiento
rutinario, Conrad Anker se percató de que de una mancha blanca
sobresalía “un pie descalzo, con el talón hacia arriba y los dedos
apuntando hacia abajo”. ¡Era el cadáver de George Mallory! Rápidamente
el cuerpo fue sacado de la nieve junto con todas sus pertenencias y
hoy, por fin, se conocen los datos que recomponen, con mayor o menor
fiabilidad, lo que pudo suceder realmente en aquella trágica jornada de
1924.
Cuerpo de Mallory
¿MISTERIO RESUELTO ?
Durante años se han analizado todos los elementos disponibles, lo que
ha dado lugar a sorprendentes conclusiones. El cadáver de Mallory fue
encontrado boca abajo, con los brazos estirados y las manos abiertas y
sin guantes. Una posición extraña, ya que lo normal sería haberlo
hallado retorcido y acurrucado, como suele ser habitual en los
accidentados por caídas. Parecía como si Mallory se hubiese derrumbado
en la nieve mientras caminaba y no hubiera sido capaz de volver a
levantarse. Alrededor de la cintura y en bandolera llevaba atada una
cuerda que estaba partida, lo que indica que Mallory cayó desde una
altura considerable. Tal vez Irvine intentó detener la caída de su
compañero con la soga, que, al recibir la sacudida, se partió,
frenando, en parte, el descenso brusco de Mallory, que podría haber
sobrevivido durante unas horas a los golpes. Sus heridas demostraban
que había sufrido una fuerte caída. El hombro estaba dislocado y la
tibia y el peroné derechos, rotos. Asimismo, presentaba una incisión
profunda en la frente, una costilla rota y moratones a lo largo del
tronco. Peor suerte debió de correr Irvine. Su cuerpo permanece todavía
bajo las nieves del Everest. Ahora la pregunta es: ¿el accidente se
produjo durante el ascenso o durante el descenso de la cumbre? Esta
cuestión también ha podido ser contestada. Las pruebas indican que lo
más probable es que Irvine y Mallory murieran durante el descenso,
arrebatando a Hillary, de este modo, el honor de haber sido la primera persona en coronar el
Everest. Pese a las heridas antes reseñadas, ninguna de ellas sugiere
una caída desde gran altura, lo que apunta que la muerte seguramente se
produjo durante el descenso. Ello se explica porque los alpinistas
siempre tienen más cuidado al descender que durante la subida y por
ello escogen caminos más largos pero más seguros.
Asimismo, en el
bolsillo del cadáver de Mallory estaban sus gafas de sol, lo cual
indica que la muerte le sobrevino de noche. Como partieron al amanecer,
tuvieron todo el día para alcanzar la cumbre y al llegar la oscuridad y
no llevar linterna prefirieron dormir en el campamento base a hacerlo
en cualquier grieta al resguardo del viento. Además, el hallazgo de las
bombonas de oxígeno atestigua que ambos compañeros decidieron
prescindir de ellas bien porque les faltaban muy pocos metros para
alcanzar la cumbre o bien porque no las necesitaban durante el
descenso. La segunda opción es la más probable, ya que Irvine
necesitaba oxígeno para escalar debido a la faringitis que padecía en
aquel momento. Tampoco Mallory se encontraba en condiciones de respirar
el aire frío de las alturas al estar aquejado de terribles accesos de
tos.
Por otro lado, el hecho de encontrar el cadáver
sin guantes ni signos de congelación en los dedos atestigua que Mallory
prefirió quitárselos para sentir el tacto de las rocas y poder escalar
con mayor precisión. No es probable que lo hiciese durante el ascenso
porque el riesgo de congelación era muy elevado. Lo más lógico es que
se los guardara en la bajada: primero, porque el descenso siempre es
más peligroso que el ascenso y, segundo, porque Mallory no se
arriesgaría a perder la coronación del monte por una congelación de los
dedos.
Aunque algunos creen que Mallory se retiró quizá al descubrir
algún obstáculo escondido o a causa del cansancio acumulado, sus
defensores apelan a la lógica para refutar tal hipótesis. ¡Cómo iba a
retirarse, faltándole tan sólo 300 metros para tocar cumbre! No lo
consideran factible. Su compañero de expedición Young dijo lo siguiente
al respecto: “Después de haber conocido a Mallory, puedo afirmar que,
si para la mayoría de los alpinistas habría sido difícil retroceder
cuando lo más duro estaba superado, para él sencillamente habría sido
imposible. Mi hipótesis es que el accidente tuvo lugar durante el
descenso, como sucede en la mayoría de los casos, y que, si fue así, la
montaña fue coronada antes por la sencilla razón de que «Mallory era
Mallory»”. Lo cierto es que desde el accidente la ruta de escalada que
siguieron los dos montañeros británicos desaparecidos no volvió a ser
retomada al ser considerada especialmente difícil. Esto hizo pensar que
aquella pareja no logró el éxito. Sin embargo, en 1960 una expedición
china con muy poca experiencia siguió esta misma ruta y llegó a la
cumbre, no sin esfuerzo pero demostrando su factibilidad. También lo
consiguió en solitario la alpinista británica Alison Hargreaves en
1995. Entonces ¿por qué no pudo haberlo hecho cuatro décadas antes
Mallory, mucho más experimentado, motivado e ilusionado? Tanto la
británica como los chinos afirman que existen las suficientes grietas,
repisas y fisuras como para poder ascender con relativa seguridad.
Fuente
A mi la verdad que estas pequeñas historias me fascinan, ¿llegaría a la cima? ¿dónde estará la cámara?, serán preguntas que quizás con el tiempo puedan tener respuesta.
Un saludo
4 Comentarios:
Muy interesante tu entrada
13 de Enero de 2010 • 22:47 — XxXRakueXxXMuy interesante tu entrada de hoy, la verdad es que me gusta escuchar estas historias y esta en concreto es muy dura, porque los escaladores tienen una fuerza de voluntad muy grande para realizar esas ascensiones a las montañas, yo no podría y la verdad es que tienen mucho merito.
¿En cuanto a si Mallory llego a la cima? A mi me gustaria pensar que si, que al menos por un momento consiguio realizar su sueño de alcanzar la cima del Everest.
5 estrellas por tu entrada y un saludo.
Quizá sea algo que nunca se sepa
14 de Enero de 2010 • 05:19 — LoganKellerComo por ejemplo, si los Vikingos fueron los 1º en llegar a américa, o si existió en verdad una "atlántida".
A mi como a tí, me interesan, pero siempre desde el prisma de ser consciente que alomejor nunca se sabrá que pasó en realidad. Si de verdad llegó, no importa que fuese el 1º o no. Lo importante, que lo consiguió, y lo peor que no pudo regresar vivo :(
¡Buen post!
comentar sobre george mallory.
8 de Febrero de 2010 • 08:27 — Invitadoalfonso (invitado)george mallori
9 de Mayo de 2010 • 17:38 — Invitado (invitado)