Esto va cada vez a menos. Mejor pongo trozos más largos antes de que solo se entre por error.
Creo que debería de avisar a las personas que quieran leer este o anteriores fragmentos que posiblemente se encontrarán ESCENAS DE SEXO TÓRRIDO y INFORMACIÓN ÚNICA acerca de futuros lanzamientos como FF XIII*
* El autor no se responsabiliza de que dichas afirmaciones sean una burda y malograda mentira.
4----------------------------------------------------------- ------------------------------------------------------------ ----
My´Myo
no le gustaba. No es porque no fuese su amigo de la infancia, como
Ral, o porque fuese un mago. Sino porque... bueno, porque no lo
sentía suficientemente implicado.
-
Bah
-solía decirle Ral- es que tu eres más bíen de
los de la vieja escuela, Da´Rad. La gente de hoy en día
no se mueven por los mismos instintos que la gente como tú;
quieren sobrevivir a las guerras...
-
Pues
la verdad -comentó el- no se a que puede ir el mundo con
gente así.
-
Quizás
un lugar con menos guerras -le respondió su amigo- He, no me
mire así. Estoy harto ya de ver guerras y más guerras
en nombre del honor y la lealtad. Quizás es que hace cien
años no era así, pero...hoy en día solo veo un
monton de pomposos que declaran una guerra solo para impresionar a
mis invitados porque saben que los tipos con palabra como tú
harán lo que se les diga. Quizás si la gente estuviese
menos dispuesta a irse a morir a mil kilómetros de su casa
para nada la gente aprendiese a arreglar de otra forma sus
problemas. No lo sé.
Da´Rad
meditó sobre esas palabras. Justo antes de que comenzasen a
ver acercarse las fuerzas humanas.
-
Estan
allí -le dijo a su teniente.
-
Los
veo. Son pocos, no me gusta.
-
Desconfias
demasiado. No es la primera vez que solo salen unos pocos con la
idea de asaltar un poblado y tomar prisioneros. Pero ahora hay
guerreros defendiendo la zona, y lo tienen que sentir.
-
Podemos
emboscarlos desde la loma alta. Les dispararemos. Tardarían
horas en subir, y no pueden responder desde abajo. Les obligaremos a
retroceder.
Ral
comprobó la situación y asintió. Tenía
razón, podrian huir por cualquier lado, en caso de que la
situación se torciese.
La vida
en el norte era peor aun qué el sur. Al menos en el sur se
habían topado con un par de patrullas. Una vez, incluso habían
traido prisioneros, despues de ver como agotaban las flechas de
clavarlas en sus compañeros. Allí en el norte no pasaba
absolutamente nada, al menos hasta hacía muy poco, cuando
llegaron informes de que el enmigo estaba moviendose hacía el
norte.
El
hermano mayor de Uther, Reyd, era un tipo agradable, pero muchos
creian que era demasiado parado, sobre todo en temas bélicos.
Su hermano Uther intentaba aprovecharse de eso. Lo cierto es que Reyd
nunca se había dejado influenciar por su hermano, más
bíen le despreciaba, como dejandole bíen claro cual de
los dos era el heredero de Hadarac.
Pero no
podía hacerlo siempre, y menos cuando los soldados y los
civiles se inquietaban.
-
Unas
cabezas de Ta´Hari -le decía- Unas pocas cabezas de
Ta´Hari acallaran las voces.
-
¿Solo
eso?¿tan tonta ves a la gente?
-
No
es cuestión de ser tonto o listo, sino de dormir tranquilo o
no hacerlo. Se matan pocos guerreros Ta´Hari. No se dejan
coger. La gente sabe eso. Si cazas unos centenares, la gente se
queda tranquila. Le parecerás un oficial como nadie aquí
lo tiene.
-
¿Tú
crees?
Siguieron
caminando
-
¿y
como harás eso?
Uther
sonrió.
Las
flechas comenzaron a caer sobre la infanteria. Estaban alerta, como
si supieran qué algo iba a pasar. Pero Eso no les salvó
de caer como ratas en la primera andanada.
Mientras
Da´Rad hacía recargar a los suyos, Ral le dijo;
-
Los
oficiales se mueven.
-
¿Y
que más da?
-
Pueden
estar aquí rápido, montando a caballo.
-
Podemos
irnos antes de qué lleguen.
-
No
se si me fio lo suficiente. Dejame llevarme unos piqueros. Puedo
pararlos si hace falta.
Da´Rad
le miró a los ojos.
-
No
nos hace falta, Nos vamos a ir en muy poco.
-
Bueno,
da igual, manda un tipo a buscarnos. Si nos vamos pronto, tambíen
nosotros, así que no importa, ¿no?
Su
viejo compañero levantó el dedo pulgar de su
guantelete.
Da´Rad
le vió marcharse, mientras seguía ordenando los
disparos. La caballería tardaría aun mucho tiempo en
subir. Vaya tonteria había echo dejandole irse. Dentro de un
rato, ordenaría ir a buscar a los piqueros y en cuanto los
tuvieran se pondrían en marcha. Estarían en los pasos
afilados de la montaña antes de que la caballería
alcanzase su posición.
De
echo, era un movimiento tan estúpido en si mismo que apenas lo
podía entender.
Y fue
entonces cuando comenzó a escuchar el sonido...
Pasos,
voces, entrechocar de metal.
A su
derecha, bajando de las montañas, un grupo de humanos se les
echaba encima.
Por el
otro lado, la caballería que temía Ral cortaba su única
ruta de escape.
Estaban
acabados. A no ser que Ral, su fiel Ral, cumpliese su palabra y
acabase con la caballería.
-
¡Soltad los arcos! -ordenó- ¡cambiad a las armas
de mano y mantened la formación. Es lo único que puede
salvarnos...-dijo, en parte para sus hombres, en parte para sí...
Val
nunca había estado en una batalla de verdad, una como esa, con
todo el mundo gritando desde las montañas y cargando con sus
armas contra las afiladas espadas de los Ta´Hari.
Pidió
por favor, a los dioses, a los cielos, a quien fuera, no tener que
luchar allí.
Y sus
plegarias, por alguna extraña razón, fueron escuchadas.
Uno de
los oficiales le puso la mano en el hombro.
-
¡Val!
¿te llamabas Val, verdad?¡tu mismo podrás, eres
un chico rápico! ¡escucha! Los hombres que llegaron
primero aseguran haber visto una partida de piqueros salir en busca
de la caballería. ¡tienes que correr tras ellos, chico!
¿me oyes? ¡espera a que carguemos contra sus filas y
baja por el lado derecho...¡es peligroso, pero tienes que
llegar allí y esquivar a su patrulla! Detén a la
caballería y advierteles de la emboscada... ¿lo
entiendes?
Val
asintió con la cabeza. Una oportunidad para salir de allí
era una oportunidad para salir de allí, al fin y al cabo. No
es que Val fuese un cobarde, pero era...demasiado lógico para
ese tipo de acción. Si puedes atacar a traición o desde
lejos, ¿por que ir de frente contra un grupo de personas
incluso cuyos escudos parecían más afilados que las
armas que el portaba?
Al
principio, los hombres y los Ta´Hari lucharon en formación
cerrada. Algunos se acercaban agitando sus picas y los otros
adelantaban golpeando con sus espadas. Con timidez. Pero entonces, un
brusco movimiento rompió la batalla. Uno de los hombres cargó
de frente, provocando la euforia en sus compañeros, con tanta
fortuna qué consiguió abrir una pequeña brecha
en los Ta´Hari. Su lider intentaba recomponer el orden a
marchas forzadas mientras pequeños grupusculos se repartían
sobre el campo de batalla. El caos se hizo el verdadero señor
de la batalla. Por todas partes podías ver a guerreros Ta´Hari
aislados muriendo ante los golpes de grupos de hombres o hombres
aislados muriendo ante las espadas de grupos de Ta´Hari. En
medio de toda esa desesperación, creyó ver a aquel
muchacho que perdió a su hermano en la batalla del paso;
Estaba de rodilla, sangrando por varias heridas. A sus pies había
un cadaver Ta´Hari desfigurado hasta la saciedad. Tenía
en la mano la flecha que extrajo del corazón de su hermano, y
en la otra sujetaba otra flecha.
No le
hacía falta acercarse más para saber que el color era
el mismo. El rostro del muchacho era un poema en si mismo. Val no
podía dejar de mirarle fijamente, hasta qué una espada
Ta´Hari le atravesó de lado a lado.
En ese
momento, Val decidió que estaban lo bastante ocupados y salió
corriendo, intentando alcanzar la parte pedregosa a la izquierda del
combate.
Uno de
los Ta´Hari de la parte de atrás le vió y dió
voz de alarma. Varios de ellos cogieron sus arcos del suelo y
prepararon sus flechas. Algunas de ellas tuvieron el tiempo justo de
silbar a su espalda, pero ninguna tuvo tiempo de alcanzarle. Pudo
salir justo a tiempo de la liena de vista enemiga y correr entra
rocas y arboles camino a la emboscada.
Abajo,
subiendo por el camino, Reyd, su hermano y sus caballeros forzaban a
sus caballos para coger a los guerreros Ta´Hari en una
emboscada mortal.
Tan
concentrados estaban en llegar a tiempo al festín, qué
fueron incapaces de reaccionar cuando las picas de los Ta´Hari
salieron de la maleza buscando su pecho. Se hundieron en caballeros y
en caballos.
Uther
vió solo un destello y, a continuación, su caballo se
revolvía y tuvo que saltar. Vió como un caballo
desbocado sin jinete se abría paso cozeando Ta´Haris y
como pocos caballeros podían cruzar enteros, para enseguida
girarse y cargar contra el enemigo en rescate de sus señores,
porque tambíen su hermano se encontraba en el suelo,
sangrando. Pero el tenía más problemas ahora, porque
guerreros Ta´Hari salian de la maleza buscando su muerte.
Apretó fuerte espada y escudo, y comenzó a desviar
ataques, una y otra vez, hasta que un caballero arrolló a uno
de los guerreros que le asaltaban de frente, lo que le permitió
centrarse en el otro. Le detuvo un golpe hacía arriba y cuando
volvió a atacarle aprovechó el hueco para responder,
hiriendole brazo y hombro. Y entonces, sintió un golpe fuerte
en la parte de atrás de la cabeza, que casi le derriba. La
persona que se lo había propinado intentaba, a continuación,
apoyar el arma en los huecos del cuello para empujarla a traves de su
garganta, pero el se revolvió rápido golpeando con el
escudo, y vió como le saltaba la mitad de la mandibula. Un
enorme mandoble se fue entonces a por el, e inerpuso el escudo. El
escudo se rompió, el cayó al suelo, pero durante la
caida fue capaz de clavar la espada en la pierna de su enemigo. Este
levantó el arma para darle el golpe de gracia, pero el fue
capaz de levantar el pie sobre la empuñadura de la espada,
hundida en la pierna enemiga, agravando la herida y derribandole,
salvandose de la muerte.. Un potente chorro de sangre manó
desde la arteria aorta hasta su pecho.
Se echó
la mano al yelmo. Sentía un fuerte dolor, y un líquido
frio en la parte de atrás, y temía tenerlo incrustado,
o algo peor. Se ahogaba y el miedo podía con el. Cuando
consiguió sacarlo, descubrió que estaba repleto de
sangre...
Se
mirase por donde se mirase, la batalla no iba bíen. Algunos
pocos caballeros estaban luchando en torno a su hermano caido, pero
el avance Ta´Hari era fuerte, y al frente de ellos luchaba un
Ta´Hari grande y poderoso totalmente acorazado, que sembraba el
temor en sus enemigos.
Recogió
del suelo una de las espadas Ta´Hari. La hoja de dos manos. Y
caminó para abrirse camino hasta el grupo caido.
Cuando
alcanzó al grupo de caballeros, solo quedaban cuatro de ellos
en pie, que se enfrentaban a la vez a cinco Ta´Hari.
Y para
el, para el solo, estaba el orgulloso lider Ta´Hari.
Levantaron
las espadas sobre las cabezas y las hicieron chocar tres veces. A la
tercera, bajó defensa para ganar ventaja usando una técnica
aprendida de su maestro de armas, pero su rival se conocía el
truco y giró sobre si mismo, intentando que ese tipo de golpe
le cogiese despistado. Uther se confió, arriesgandose a
esquivarlo agachandose y lanzando otro golpe de giro a su vez, que
resonó en la armadura metálica de su enemigo.
Y en
ese momento, se le fue el aire del pecho y se fue al suelo.
Sacando
fuerzas de flaqueza, consiguió sujetar su espada por el filo y
golpear con toda su energía las junturas de la grebas de su
rival, que le buscaba con la vista. Hundió la pica de su arma
en las rodillas y le hizo caer. Este intentó usar la espada de
la misma manera que el (cogiendola por el filo y clavando la punta
con saña) Y Uther se giró a tiempo, bloqueo el ataque y
enganchó el arma con el guardamanos. Así forcejearon un
buen rato, con el Ta´Hari sobre Uther, intentando apartar la
punta del arma de su cuello, hasta que el Ta´Hari se hartó
de la situación y le lanzó un puñetazo con el
guantelete a la cara, que pudo destrozarle la mandibula.
Eso
hizo reaccionar a Uther, que aunque no podía hacer fuerza
suficiente para dominarle, si que podía, ahora que su enemigo
cogía el arma con un solo brazo, tirar de ella hacía
abajo. El arma resbaló por su armadura y se clavó en la
tierra. Uther rodó e intentó alzarse, pero su rival
sujetó su espada con la mano por el filo. Trató echar
todo el cuerpo sobre ella para clavarsela en el pecho, pero incluso
con una sola mano, su rival era capaz de contenerlo. En cuanto puso
la otra mano sobre la empuñadura, Uther supo que la perdería,
así qué en vez de eso empujo hacía abajo, la
apretó contra su cadera, donde poco podía dañarle,
agarró la espada clavada, la sacó, giró por el
otro lado y con un potente golpe por el otro lado, imposible de
bloquear en esa situación, hundió la hoja Ta´Hari
en mitad de la frente de su rival.
Casi
inmediatamente, cayó de rodillas. A sus espaldas, agotado y
tambalente, los otros caballeros supervivientes. Solo tres quedaban
aparte de el.
El más
alto se acercó a el y le tendió la mano.
-
Lo
hemos tenido complicado, ¿he? -le dijo.
-
Bastante
-replicó su compañero- y la estrategia se ha ido al
garete.
-
Puede
que sea mejor así...-le respondió, solo a ese
caballero, en voz baja. Este lo entendió totalmente.
Uther
se acercó a su hermano, se inclinó sobre el, y le
levantó la celada.
Su
hermano sonrió
En
lugar de eso, sacó su daga con la mano derecha y con la
izquierda le destabilizó tirando de la celada hacía
atrás. Cuando le vió la garganta lo bastante a tiro, la
travesó de una fuerte puñalada.
Detrás
de el su guardaespaldas, Sir Wallmer, reaccionó mientras los
otros caballeros aun estaban boquiabiertos. Hundió una daga en
las corvas de uno de ellos a traición y sacó la espada
para enfrentarse al que restaba, aunque enseguida apareció en
su ayuda Uther, derribando a su rival, y entre los dos pronto
acabaron con su futil resistencia.
Y
Uther quedó sonriendo, mirando al frente. Lo que el no
esperaba era, al darse la vuelta, encontrarse otros ojos que le
miraban aparte de los de su fiel sir Wallmer.
Los
ojos de Val.
------------------------------------------------------------ ------------------------------------------------------------ -
en fín, esto por hoy, y mañana, un pukillo más...
1 Comentario:
Lo siento por no comentar
21 de Marzo de 2009 • 15:55 — RdavidLo siento por no comentar en el anterior. He estado ocupado y no habia podido leerte hasta ahora, pero ya me he puesto al día. Pues como siempre solo puedo decir que esta muy interesante, y como siempre 5 estrellas. ;)
Rdavid de El continente de Amida.