20 de Mayo de 2013
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eternamente muerta(4)

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Esto va cada vez a menos. Mejor pongo trozos más largos antes de que solo se entre por error.

Creo que debería de avisar a las personas que quieran leer este o anteriores fragmentos que posiblemente se encontrarán ESCENAS DE SEXO TÓRRIDO y INFORMACIÓN ÚNICA acerca de futuros lanzamientos como FF XIII*

* El autor no se responsabiliza de que dichas afirmaciones sean una burda y malograda mentira.

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My´Myo no le gustaba. No es porque no fuese su amigo de la infancia, como Ral, o porque fuese un mago. Sino porque... bueno, porque no lo sentía suficientemente implicado.

  • Bah -solía decirle Ral- es que tu eres más bíen de los de la vieja escuela, Da´Rad. La gente de hoy en día no se mueven por los mismos instintos que la gente como tú; quieren sobrevivir a las guerras...

  • Pues la verdad -comentó el- no se a que puede ir el mundo con gente así.

  • Quizás un lugar con menos guerras -le respondió su amigo- He, no me mire así. Estoy harto ya de ver guerras y más guerras en nombre del honor y la lealtad. Quizás es que hace cien años no era así, pero...hoy en día solo veo un monton de pomposos que declaran una guerra solo para impresionar a mis invitados porque saben que los tipos con palabra como tú harán lo que se les diga. Quizás si la gente estuviese menos dispuesta a irse a morir a mil kilómetros de su casa para nada la gente aprendiese a arreglar de otra forma sus problemas. No lo sé.


Da´Rad meditó sobre esas palabras. Justo antes de que comenzasen a ver acercarse las fuerzas humanas.

  • Estan allí -le dijo a su teniente.

  • Los veo. Son pocos, no me gusta.

  • Desconfias demasiado. No es la primera vez que solo salen unos pocos con la idea de asaltar un poblado y tomar prisioneros. Pero ahora hay guerreros defendiendo la zona, y lo tienen que sentir.

  • Podemos emboscarlos desde la loma alta. Les dispararemos. Tardarían horas en subir, y no pueden responder desde abajo. Les obligaremos a retroceder.

Ral comprobó la situación y asintió. Tenía razón, podrian huir por cualquier lado, en caso de que la situación se torciese.



La vida en el norte era peor aun qué el sur. Al menos en el sur se habían topado con un par de patrullas. Una vez, incluso habían traido prisioneros, despues de ver como agotaban las flechas de clavarlas en sus compañeros. Allí en el norte no pasaba absolutamente nada, al menos hasta hacía muy poco, cuando llegaron informes de que el enmigo estaba moviendose hacía el norte.


El hermano mayor de Uther, Reyd, era un tipo agradable, pero muchos creian que era demasiado parado, sobre todo en temas bélicos. Su hermano Uther intentaba aprovecharse de eso. Lo cierto es que Reyd nunca se había dejado influenciar por su hermano, más bíen le despreciaba, como dejandole bíen claro cual de los dos era el heredero de Hadarac.


Pero no podía hacerlo siempre, y menos cuando los soldados y los civiles se inquietaban.

  • Unas cabezas de Ta´Hari -le decía- Unas pocas cabezas de Ta´Hari acallaran las voces.

  • ¿Solo eso?¿tan tonta ves a la gente?

  • No es cuestión de ser tonto o listo, sino de dormir tranquilo o no hacerlo. Se matan pocos guerreros Ta´Hari. No se dejan coger. La gente sabe eso. Si cazas unos centenares, la gente se queda tranquila. Le parecerás un oficial como nadie aquí lo tiene.

  • ¿Tú crees?

Siguieron caminando

  • ¿y como harás eso?

    Uther sonrió.

  • Me alegro de que me hagas esa pregunta...



Las flechas comenzaron a caer sobre la infanteria. Estaban alerta, como si supieran qué algo iba a pasar. Pero Eso no les salvó de caer como ratas en la primera andanada.

Mientras Da´Rad hacía recargar a los suyos, Ral le dijo;

  • Los oficiales se mueven.

  • ¿Y que más da?

  • Pueden estar aquí rápido, montando a caballo.

  • Podemos irnos antes de qué lleguen.

  • No se si me fio lo suficiente. Dejame llevarme unos piqueros. Puedo pararlos si hace falta.

Da´Rad le miró a los ojos.

  • No nos hace falta, Nos vamos a ir en muy poco.

  • Bueno, da igual, manda un tipo a buscarnos. Si nos vamos pronto, tambíen nosotros, así que no importa, ¿no?

  • ¿Crees qué puedes con ello?

Su viejo compañero levantó el dedo pulgar de su guantelete.

  • No pasa nada – le dijo, moviendose a la parte inferior. - avisanos cuando os movais, ¿vale?

Da´Rad le vió marcharse, mientras seguía ordenando los disparos. La caballería tardaría aun mucho tiempo en subir. Vaya tonteria había echo dejandole irse. Dentro de un rato, ordenaría ir a buscar a los piqueros y en cuanto los tuvieran se pondrían en marcha. Estarían en los pasos afilados de la montaña antes de que la caballería alcanzase su posición.

De echo, era un movimiento tan estúpido en si mismo que apenas lo podía entender.

Y fue entonces cuando comenzó a escuchar el sonido...

Pasos, voces, entrechocar de metal.

A su derecha, bajando de las montañas, un grupo de humanos se les echaba encima.

Por el otro lado, la caballería que temía Ral cortaba su única ruta de escape.

Estaban acabados. A no ser que Ral, su fiel Ral, cumpliese su palabra y acabase con la caballería.

- ¡Soltad los arcos! -ordenó- ¡cambiad a las armas de mano y mantened la formación. Es lo único que puede salvarnos...-dijo, en parte para sus hombres, en parte para sí...

Val nunca había estado en una batalla de verdad, una como esa, con todo el mundo gritando desde las montañas y cargando con sus armas contra las afiladas espadas de los Ta´Hari.

Pidió por favor, a los dioses, a los cielos, a quien fuera, no tener que luchar allí.

Y sus plegarias, por alguna extraña razón, fueron escuchadas.

Uno de los oficiales le puso la mano en el hombro.

  • ¡Val! ¿te llamabas Val, verdad?¡tu mismo podrás, eres un chico rápico! ¡escucha! Los hombres que llegaron primero aseguran haber visto una partida de piqueros salir en busca de la caballería. ¡tienes que correr tras ellos, chico! ¿me oyes? ¡espera a que carguemos contra sus filas y baja por el lado derecho...¡es peligroso, pero tienes que llegar allí y esquivar a su patrulla! Detén a la caballería y advierteles de la emboscada... ¿lo entiendes?

Val asintió con la cabeza. Una oportunidad para salir de allí era una oportunidad para salir de allí, al fin y al cabo. No es que Val fuese un cobarde, pero era...demasiado lógico para ese tipo de acción. Si puedes atacar a traición o desde lejos, ¿por que ir de frente contra un grupo de personas incluso cuyos escudos parecían más afilados que las armas que el portaba?


Al principio, los hombres y los Ta´Hari lucharon en formación cerrada. Algunos se acercaban agitando sus picas y los otros adelantaban golpeando con sus espadas. Con timidez. Pero entonces, un brusco movimiento rompió la batalla. Uno de los hombres cargó de frente, provocando la euforia en sus compañeros, con tanta fortuna qué consiguió abrir una pequeña brecha en los Ta´Hari. Su lider intentaba recomponer el orden a marchas forzadas mientras pequeños grupusculos se repartían sobre el campo de batalla. El caos se hizo el verdadero señor de la batalla. Por todas partes podías ver a guerreros Ta´Hari aislados muriendo ante los golpes de grupos de hombres o hombres aislados muriendo ante las espadas de grupos de Ta´Hari. En medio de toda esa desesperación, creyó ver a aquel muchacho que perdió a su hermano en la batalla del paso; Estaba de rodilla, sangrando por varias heridas. A sus pies había un cadaver Ta´Hari desfigurado hasta la saciedad. Tenía en la mano la flecha que extrajo del corazón de su hermano, y en la otra sujetaba otra flecha.

No le hacía falta acercarse más para saber que el color era el mismo. El rostro del muchacho era un poema en si mismo. Val no podía dejar de mirarle fijamente, hasta qué una espada Ta´Hari le atravesó de lado a lado.


En ese momento, Val decidió que estaban lo bastante ocupados y salió corriendo, intentando alcanzar la parte pedregosa a la izquierda del combate.


Uno de los Ta´Hari de la parte de atrás le vió y dió voz de alarma. Varios de ellos cogieron sus arcos del suelo y prepararon sus flechas. Algunas de ellas tuvieron el tiempo justo de silbar a su espalda, pero ninguna tuvo tiempo de alcanzarle. Pudo salir justo a tiempo de la liena de vista enemiga y correr entra rocas y arboles camino a la emboscada.


Abajo, subiendo por el camino, Reyd, su hermano y sus caballeros forzaban a sus caballos para coger a los guerreros Ta´Hari en una emboscada mortal.

Tan concentrados estaban en llegar a tiempo al festín, qué fueron incapaces de reaccionar cuando las picas de los Ta´Hari salieron de la maleza buscando su pecho. Se hundieron en caballeros y en caballos.


Uther vió solo un destello y, a continuación, su caballo se revolvía y tuvo que saltar. Vió como un caballo desbocado sin jinete se abría paso cozeando Ta´Haris y como pocos caballeros podían cruzar enteros, para enseguida girarse y cargar contra el enemigo en rescate de sus señores, porque tambíen su hermano se encontraba en el suelo, sangrando. Pero el tenía más problemas ahora, porque guerreros Ta´Hari salian de la maleza buscando su muerte. Apretó fuerte espada y escudo, y comenzó a desviar ataques, una y otra vez, hasta que un caballero arrolló a uno de los guerreros que le asaltaban de frente, lo que le permitió centrarse en el otro. Le detuvo un golpe hacía arriba y cuando volvió a atacarle aprovechó el hueco para responder, hiriendole brazo y hombro. Y entonces, sintió un golpe fuerte en la parte de atrás de la cabeza, que casi le derriba. La persona que se lo había propinado intentaba, a continuación, apoyar el arma en los huecos del cuello para empujarla a traves de su garganta, pero el se revolvió rápido golpeando con el escudo, y vió como le saltaba la mitad de la mandibula. Un enorme mandoble se fue entonces a por el, e inerpuso el escudo. El escudo se rompió, el cayó al suelo, pero durante la caida fue capaz de clavar la espada en la pierna de su enemigo. Este levantó el arma para darle el golpe de gracia, pero el fue capaz de levantar el pie sobre la empuñadura de la espada, hundida en la pierna enemiga, agravando la herida y derribandole, salvandose de la muerte.. Un potente chorro de sangre manó desde la arteria aorta hasta su pecho.


Se echó la mano al yelmo. Sentía un fuerte dolor, y un líquido frio en la parte de atrás, y temía tenerlo incrustado, o algo peor. Se ahogaba y el miedo podía con el. Cuando consiguió sacarlo, descubrió que estaba repleto de sangre...


Se mirase por donde se mirase, la batalla no iba bíen. Algunos pocos caballeros estaban luchando en torno a su hermano caido, pero el avance Ta´Hari era fuerte, y al frente de ellos luchaba un Ta´Hari grande y poderoso totalmente acorazado, que sembraba el temor en sus enemigos.


Recogió del suelo una de las espadas Ta´Hari. La hoja de dos manos. Y caminó para abrirse camino hasta el grupo caido.


Cuando alcanzó al grupo de caballeros, solo quedaban cuatro de ellos en pie, que se enfrentaban a la vez a cinco Ta´Hari.

Y para el, para el solo, estaba el orgulloso lider Ta´Hari.

Levantaron las espadas sobre las cabezas y las hicieron chocar tres veces. A la tercera, bajó defensa para ganar ventaja usando una técnica aprendida de su maestro de armas, pero su rival se conocía el truco y giró sobre si mismo, intentando que ese tipo de golpe le cogiese despistado. Uther se confió, arriesgandose a esquivarlo agachandose y lanzando otro golpe de giro a su vez, que resonó en la armadura metálica de su enemigo.

Y en ese momento, se le fue el aire del pecho y se fue al suelo.

Sacando fuerzas de flaqueza, consiguió sujetar su espada por el filo y golpear con toda su energía las junturas de la grebas de su rival, que le buscaba con la vista. Hundió la pica de su arma en las rodillas y le hizo caer. Este intentó usar la espada de la misma manera que el (cogiendola por el filo y clavando la punta con saña) Y Uther se giró a tiempo, bloqueo el ataque y enganchó el arma con el guardamanos. Así forcejearon un buen rato, con el Ta´Hari sobre Uther, intentando apartar la punta del arma de su cuello, hasta que el Ta´Hari se hartó de la situación y le lanzó un puñetazo con el guantelete a la cara, que pudo destrozarle la mandibula.


Eso hizo reaccionar a Uther, que aunque no podía hacer fuerza suficiente para dominarle, si que podía, ahora que su enemigo cogía el arma con un solo brazo, tirar de ella hacía abajo. El arma resbaló por su armadura y se clavó en la tierra. Uther rodó e intentó alzarse, pero su rival sujetó su espada con la mano por el filo. Trató echar todo el cuerpo sobre ella para clavarsela en el pecho, pero incluso con una sola mano, su rival era capaz de contenerlo. En cuanto puso la otra mano sobre la empuñadura, Uther supo que la perdería, así qué en vez de eso empujo hacía abajo, la apretó contra su cadera, donde poco podía dañarle, agarró la espada clavada, la sacó, giró por el otro lado y con un potente golpe por el otro lado, imposible de bloquear en esa situación, hundió la hoja Ta´Hari en mitad de la frente de su rival.


Casi inmediatamente, cayó de rodillas. A sus espaldas, agotado y tambalente, los otros caballeros supervivientes. Solo tres quedaban aparte de el.

El más alto se acercó a el y le tendió la mano.

  • Lo hemos tenido complicado, ¿he? -le dijo.

  • Bastante -replicó su compañero- y la estrategia se ha ido al garete.

  • Puede que sea mejor así...-le respondió, solo a ese caballero, en voz baja. Este lo entendió totalmente.


Uther se acercó a su hermano, se inclinó sobre el, y le levantó la celada.

  • ¿Sigues vivo, hermano?

Su hermano sonrió

  • Bueno...algo parecido...¡cof! Solo una pierna rota, creo, y quizás unas heridas de pica. Me derribaron del caballo. ¿puedes ayudarme a levantarme?

En lugar de eso, sacó su daga con la mano derecha y con la izquierda le destabilizó tirando de la celada hacía atrás. Cuando le vió la garganta lo bastante a tiro, la travesó de una fuerte puñalada.

Detrás de el su guardaespaldas, Sir Wallmer, reaccionó mientras los otros caballeros aun estaban boquiabiertos. Hundió una daga en las corvas de uno de ellos a traición y sacó la espada para enfrentarse al que restaba, aunque enseguida apareció en su ayuda Uther, derribando a su rival, y entre los dos pronto acabaron con su futil resistencia.

Y Uther quedó sonriendo, mirando al frente. Lo que el no esperaba era, al darse la vuelta, encontrarse otros ojos que le miraban aparte de los de su fiel sir Wallmer.


Los ojos de Val.

 

 

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en fín, esto por hoy, y mañana, un pukillo más...

4
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1 Comentario:

Lo siento por no comentar

Lo siento por no comentar en el anterior. He estado ocupado y no habia podido leerte hasta ahora, pero ya me he puesto al día. Pues como siempre solo puedo decir que esta muy interesante, y como siempre 5 estrellas. ;)

Rdavid de El continente de Amida.