7 de Octubre de 2008
Mayo
22

Onimusha

Buscando un tema sobre que actualizar, después de renovar el diseño (o mejor dicho: PONER UNO) e hincharme a Chiquilín Ositos de chocolate (DANGER: adictivos), se me ocurrió una cosa: hacerme una lista de personajes favoritos y exponer sus vicios y virtudes, pero está muy visto; haré como con House, cuando nadie hable de ella, me la enchufaré. Así que me digo: "Bueno Heihachirou que pod...LO TENGO!!!! NOMBRES IDIOTAS!!!!!". Al rato estoy escribiendo sobre una saga que, sin ser buque insignia de nada ni nadie, ha sido (y será) una saga conocida y respetada por jugadores de todo el mundo (excepto coreanos, allí los samurais están prohibidos).

Onimusha: Warlords.

Empieza la saga. Secuestran a una princesita. Una tal princesa Yuki (el nombre es lo de menos, aquí se viene a repartir katanazos a diestros y a siniestros), que será ofrecida como sacrificio para que Fortimbras, gran demonio, resucite en forma infernal a Oda Nobunaga, maloso de la serie y muerto 3 años antes de los eventos del juego, en la secuencia inicial del juego, la batalla de Okehazama. Nuestro papel en el juego es más bien simple. ¿A que no lo adivinais? Sí. Rescatarla. Al poco de empezar, Samanosuke se encuentra con un bichote con una garrota con cierto parecido a un ultrasur con sobrepeso, y acaba hecho, como dicen los franceses, megde. Al borde de la muerte, se le aparecen unas lucecitas llamadas Ogros (maldita localización, cuanto daño has hecho!!!) y le otorgan el poder de enfrentarse a los demonios, físicamente implantado en un guantelete que permite absorber almas de los enemigos y otra cosilla más, quedando más o menos así:

Fale, es del Onimusha 3, pero a que mola?

Fale, es del Onimusha 3, pero a que mola? Vaaaale, pos nooooo...

A partir de aquí, Akechi Samanosuke se va encontrando con otros personajes, como Kinoshita Toukichiro, Guildenstern, Yumemaru o su kunoichi-guardaespaldas, Kaede, quién la controlamos en varias ocasiones, cuando al nenaza este le da por caer en una trampa. Cuando se enfrenta a Fortinbras en el combate final, este lo agarra y estruja cual cobrador del fisco y ya puestos que las catacumbas donde estaban empiezan a derrumbarse (TOPICAZO AL CANTOOOOOOO), Samanosuke pide a todos (Kaede, Yuki y Yumemaru) que salgan cagando leches como buen héroe estereotípico que es para morir sólo. Cual vulgar Alejandro Sanz, cuando nadie le vé, su sangre (recordemos que a Fortimbras le van los bailes agarraos) cae JUSTO en su guantelete, haciendo que se transforme en el Onimusha (guerrero demonio) de pelo plateado y espadón luminiscente, con el que destroza a Fortimbras en un fly. Acto seguido pierde recupera su estado anterior y pierde el conocimiento, despertándose para ver como Oda Nobunaga le está observando. Después de un breve epílogo, el juego acaba aquí.

Armas hay las justas para este tipo de juego, ni muchas ni pocas, pero no muy variadas. A parte de la katana con la que comenzamos la aventura, nos encontramos con una espada de rayo (Raizan, mágia individual, rápida y daño moderado), una de Fuego (Enryuu, mágia en línea recta, lenta pero poderosa) y una doble naginata de Viento (Shippuu, para grupos, rapidísima pero muy débil). Podemos mejorarlas, así como el orbe mágico que se implanta en el guatelete (he aquí la otra función) para que sus mágias especiales sean más eficaces. A parte de estas armas de filo, nos encontramos con un arco con dos tipos de munición: normal y de fuego. La verdad, prefiero la otra arma a distancia, el mosquetón (con sus dos tipos de munición reglamentaria también, normal y explosiva), más lenta pero mucho más letal. Y luego está Bishamon. LA espada. Es igual de rápida que Raizan y mucho más potente que Enryuu, además que su mágia (que para ser el arma definitiva, no es muy espectacular que digamos), a parte de que se carga casi todo de un toque, no se gasta nunca. Es decir, cuando la obtengamos (a cagarse, mirad siguiente párrafo) podremos estar todo el rato golpeando el botón de mágia. Y se acabó la grácia, la verdad...

Como elementos jugables, he de decir que deja un poco que desear en lo que refiere a detalles: el control es herencia directa de Resident Evil pero adaptado para la ocasión, un triste minijuego y dos trajes opcionales (Samanosuke de panda y Kaede de diablesa) hace que peque un poco de simplón Además, el reparto de personajes es de Serie B. El gran reto (por sí decirlo) es pasarse el "Dark Realm", 20 pisitos podridos de demonios (y cuanto más abajo, más, más fuertes y más feos) para conseguir la espada Bishamon de marras.

A decir verdad, es la entrega (a mi gusto, y entiendo que por limitaciones) más floja de la saga.

Próximamente: Onimusha 2: Samurai's Destiny Very Happy

 

 

5
Valoración media: 5 (1 voto)

3 Comentarios:

¡Ostras! ya que lo comentas

¡Ostras! ya que lo comentas, no he visto el traje de diablesa de Kaede... será cuestión de echarse otra partideja.

Pensaba que te ibas a meter con los nombres, porque eso de mezclar nombres shakespirianos (Guilderstein, Fortimbras) con personajes históricos japoneses es muy friki, aparte de que a la princesa te dan unas ganas de decirle a Fortimbras, "¡Pero sacrificala ya de una vez!".

A mi me gustó bastante.

¿Qué no has visto el

¿Qué no has visto el traje de "Sexy Diablesa" de Kaede?

No problemo.

Para ver este video es necesario tener JavaScript activado y el plugin Flash instalado en el navegador.

La cosa es que para conseguir ese traje hay que conseguir un rango "S" al final del juego y para ello hay que completarlo en menos de 3 horas, con más de 55.000 almas absorbidas y más de 600 enemigos derrotados.  Ahí es nada.

Es útil dedicar una pequeña parte del juego a superar el "Dark Realm" para conseguir el número de almas y enemigos derrotados y conseguir la espada Bishamon para no tener problemas contra Fortinbras.

Tenía el del Panda

Tenía el del Panda, pero pasarme el juego completo en 3 horas,  no way!

Gracias por la info!