Kallfü
El eterno blues de un naufrago moral...
Aficiones: Ficción, filosofía., política, sarcasmo trasnochado
Contactar con Heihachirou
- Gamertag: goenitz00
- PS Online: Grand_Goenitz
- Enviar mensaje privado
Tenía yo 12 añitos cuando salió Diablo 2, un juego del que había oído poco hablar. Por aquel entonces hacía nada y menos que tenía ordenador pero distaba mucho de internet así que los juegos de ordenador eran algo desconocido para el menda lerenda. No voy a narrar como lo probé en casa de un amigo y su sistema de juego y sus cinemáticas me fliparon como puede fliparse un niño de 12 años, pero os podéis hacer la idea que fue todo un show, más para mi padre el cual estaba obcecado en que los juegos de rol te volvían un loco asesino sanguinario (coffelcapullodelakatanacoff) y relacionaba rol con violencia, sectas y vaya usted a saber qué más. Así que tuve que tirar de artimañas e ingenio para que no se notase mucho que el juego había entrado en casa, pero como siempre he sido de estar encerrado en mi habitación pues como que no hubo mucho cambio. Por lo menos el momento que me pilló vio que los de Antena 3 se pasaban treinta pueblos y no era para tanto (no fue lo mismo con Carmaggedon 2, donde casi me arranca la cabeza de los gritos).
Han sido 12 añazos de cubos horádricos, de voluntades de Khalim, de Padrinos, de Heraldos de Zakarum, pociones totales de rejuvenecimiento, de “Mi tarea aquí ha concluido”, de Orbes Helados, Disparos Múltiples, Burlas, Lanzas Óseas, de “Espera un momento y escucha”, de cagarse en la madre que parió a Duriel, de Mephistos Run, de “Ni siquiera la muerte puede librarte de mí”, de expansiones, druidas y asesinas y un acto 5 ÉPICO. 12 años que no han pasado en balde para nadie, ni tan sólo para el juego que ha sufrido parches y más parches, asaltos a mano armada con vendedores de oro y objetos, PK, palabras rúnicas, joyas, nerfeos (explosión de cadáveres) y más nerfeos (eh, hammerdines?), de ir con otros 7 amigos para sobrevivir el Pandemonium. Y 12 años de Nivel de las Vacas, que no falte.
Han sido 12 años de cosas buenas y cosas malas. A mí desde luego me pesa más lo bueno. Será porque soy un nostálgico, quien sabe.
El bárbaro muerto y el Nigromante pillando mientras los otros hacen el imbécil
Druida y Asesina buscando por donde se sale de fiesta en Harrogath
12 años dan para muchas cosas. Cambios en la tecnología, en el sector, en el modelo económico, en la empresa. Evidentemente que el juego tenía que incorporar cambios para que no fuera un mero clon con mejores gráficos, si no resultar un juego con personalidad e identidad propias. Y desde luego lo consigue.
Puede que el sistema de juego sea mucho más simple que en su antecesor a primera vista, pero tampoco es tan negativo como muchos afirman y sostienen. Diablo 3 se desprende del sistema de puntos de atributo de Diablo 2, acogiendo modos muy similares a un MMORPG (y a todos nos ha venido a la cabeza WoW, para qué negarlo), cosa que puede echar a muchos para atrás aduciendo una casualización marcada. Bueno, la hay. ¿Y que? El nuevo sistema de habilidades da muchas posibilidades a la hora de jugar, permitiendo combinaciones diversas de habilidades y runas, haciendo que el daño de cada habilidad dependa del arma hace que no haya “habilidades inútiles” y creando variados sistemas de juego en un mismo personaje (los llamados builds de toda la vida). Desde luego, a no ser que hayan cambios drásticos, no se verán cosas como el Bárbaro de Gritos o el Nigromante de Meleé, pero permite poder preparar habilidades distintas dependiendo si nos enfrentamos a mobs o boss. Otro punto a favor es la facilidad que ponen a la hora de unirse a una partida y el mantener conversa con todos los contactos de la cuenta de battle.net, aunque te deja vendido a la hora de jugar (y te puede costar que te mate un bichejo de mierda por felicitar un logro a un amigo o que pierdas la batalla en Starcraft II por decir lo inútil que es la nave nodriza Protoss). Por el loot ya no habrá peleas, pues cada personaje tiene su botín por separado (se acabaron los ninjas! YEAH!). Además, el juego aporta el sistema de logros, el auténtico vendehumo del WoW (esto lo dice alguien que consiguió el título de “El buscador” a base de fuerza de voluntad). Y otra cosa que me gusta mucho: los combates son espectaculares, con efectos visuales y sonoros variados. Hay algunas habilidades realmente llamativas, y el diseño de los niveles, aunque tampoco es nada del otro mundo, está muy bien (sobretodo el acto 3, el mejor del juego con mucha diferencia). La banda sonora, el doblaje y las cinemáticas también lo parten, algo que se esperaba de Blizzard. Y también hay “nivel de las vacas”, aunque no como tal y mucho más pasteloso.
Otro gran punto a favor: las clases. Son 5, suficientemente variadas para adaptarse a gustos y formas de jugar, o simplemente no resultan similares entre sí, disponibles en masculino y femenino (no hay diferencias prácticas). Evidentemente hay desequilibrios y resulta relativamente más sencillo jugar con unas clases que con otras, aunque espero que vayan arreglándolo. Listadas, a grandes rasgos, aquí están:
Y así sucesivamente. Es la tercera clase que tengo pendiente por probar, aunque por lo que he visto las mascotas son inútiles en Pesadilla (me imagino que van a arreglar ese problema) y dispone de una única maniobra evasiva (mundo espíritu o algo así, en la que nuestro doctorado en brujería se convierte por un breve lapso de tiempo en el que hay que poner nuestro negro culo a salvo). Aunque al principio me supuso una desilusión grandota, con el tiempo ha ido perfilándose como toda la más novedosa y sorprendente.
Cada clase tiene sus diálogos con los NPC, con su propio “trasfondo” y personalidad (el componente rolero de Diablo nunca fue muy auténtico que digamos). Como he dicho antes, el doblaje suena a muy buen nivel y personalmente me quedo con la voz del monje y de la maga.
Vestidos para la ocasión.
Como no podía ser de otra forma, el juego también tiene sus puntos negativos: el modo normal es extremadamente fácil y pesadilla tampoco es que cueste sudor pasárselo. El argumento presenta altibajos en el ritmo (el segundo acto para mí representa un coitus interruptus, y más después del final del primer acto), además de un final que te deja bastante indiferente (el de Diablo 2 te hacía sentir MAL y el de Lord of Destruction te dejaba con cara de tonto) que todo indica que está enfocado para las expansiones, de las que hay dos confirmadas. El sistema de misiones también me chirria un poco, aunque entiendo que esté hecho así para facilitar el subir personajes a nivel alto para los que ya lleven 4 o 5 pjs y facilitarles los rushes. Siguiendo con los puntos negativos, hay fallos de diseño, como por ejemplo que entres en unas ruinas en las que hace miles de años que no entra ni el polvo y te encuentres un “aldeano muerto” ahí tirado, echándose la siesta. Otra cosa es que no te explican en ningún momento de donde sale Leah. Sí, muy bien, se perfectamente todo lo que te dicen de ella en el juego, pero no te dicen en ningún momento cuándo la adoptó Deckard Caín: hace 21 años hubo la marcha del peregrino oscuro hacia el este. Cuando las fuerzas de Diablo arrasaron Tristán (el momento en el que rescatamos a Caín), Adria ya había desaparecido del mapa, por lo que no te dicen en ningún momento cuándo da en adopción a Leah. Otra cosa de la que me quejo, el sistema de crafteo, que da mas pena que gloria de lo caro que resulta, así como el ya mencionado chat y la no inclusión del chat de voz, que lo encuentro tan útil y necesario para poder jugar en equipo (si, soy consciente de que existen Ventrilo o TeamSpeak, muchas gracias). Pero lo que realmente me saca de quicio es la subasta. No he descubierto la sopa de ajo con estas palabras, pero aunque la subasta con oro tiene su utilidad también reduce parte de la dificultad del juego a encontrar algo mejor que lo que tienes mientras lo puedas pagar. Y ya de la subasta con dinero real… Sólo espero que les explote en la cara, porque se nota bastante que han enfocado el juego a potenciar la necesidad del equipo del personaje, haciendo que se parezca más a determinados MMORPG (si, yo también oigo en mi cabeza una voz que dice WoW). Y es que se hace imposible llevar a un personaje con equipación de nivel relativamente inferior a partir de Infierno. El DPS se hace notar mucho, así como la vida. Da la sensación que eres tan bueno como lo sea tu equipo, como en los MMORPG (WoW again), aunque esto último ya es a nivel personal. Otra cosa que veo muy mal es el límite de 4 jugadores como máximo por partida. Espero que lo aumenten pasado un tiempo.
Es un juego que no requiere tanta dedicación y paciencia como su predecesor (sí, es bastante más casual, contentos?), que no creo que llegue a simbolizar lo mismo para algunos, entre los que me incluyo, aunque si bien me va a ofrecer horas y horas y horas y horas y horas de vicio.
En fin, me voy a echar horas pegando flechazos y patadas en el culo. Keep it real =P
El eterno blues de un naufrago moral...
Aficiones: Ficción, filosofía., política, sarcasmo trasnochado
Avisado quedas.

1 Comentario:
............
19 de Junio de 2012 • 22:58 — JeyVa