Este poema va dirigido a una persona que fue importante en la vida de
una amiga, la cual la pena le asola cada día y sabe que no podrá volver
a ver sonreír.
Estrellas lejanas del cielo,
que cubren la noche con su velo,
iluminad el camino
a este gran amigo.
Daniel Plata era su nombre,
buen chico y gran hombre,
protege a ella en el mas alla,
y vela siempre por su seguridad.
Su corazon siempre estuvo de tu parte,
aunque quizas no te lo llego a contarte,
pero supiste darle a su vida un giro,
en lo mas necesitado, eso es un amigo.
NO tuve el placer de conocerte,
aunque de ti mucho oi hablar.
Ese rolero a muerte,
el cual maestria tenia al actuar.
Gran jefe de partidas,
donde Gaia aprendio a jugar,
de ella consegui mi primera experiencia,
aunque con ignorancia, jugaba con vehemencia.
No dejaré a su brazo a torcer,
ni tampoco que decaiga en locura,
intentaré seguir tu ejemplo
y que siempre use la cordura.
La muerte es solo un tramite más,
pero un gran dolor, para los de al lado,
algo que no nos deja en paz,
y mas a alguien amado.
Como el dolor y la felicidad,
la muerte y la vida,
dos cosas que van a la par,
y dificiles de separar.
Amor eterno del atardecer,
cual corazon sufre cada vez,
ver tu alma al volar,
a un nuevo mundo, el más allá.
Descansa en paz, Daniel Plata, siempre serás recordado por aquellos que te conocieron y estuvieron siempre a tu lado.