
Cuando el primer Super Mario Bros. vio la luz en 1985, unos pocos minutos frente a él bastaban para saber que lo que teníamos entre manos no era otro juego más. Tan sencillo como adictivo, ponía ante nosotros la diversión en su estado más puro. Con su control intachable, las docenas de secretos repartidos por sus niveles y esas pegadizas melodías que muchos seguimos tatareando hoy en día, Super Mario no solo se convirtió en un rotundo éxito en ventas (que también), sino que alcanzó un estatus de icono para la industria que a día de hoy todavía sigue sin abandonar.
Al año siguiente, Nintendo desarrollaría una especie de secuela: partiendo de la base del primer Super Mario Bros. añadieron ciertos elementos para ofrecer un reto mucho más duro que la obra original. Si bien esta segunda entrega ofrecía una experiencia interesante (así como la versión modificada de
Doki Doki Panic que lanzaron fuera de Japón bajo el nombre de Super Mario Bros. 2 por miedo a que la alta dificultad del juego echara para atrás a la gente) no fue ni mucho menos un título revulsivo para la industria como lo fuera su antecesor. Para eso tendríamos que esperar a la tercera entrega. Lanzado en 1988 para NES, Super Mario Bros. 3 fue, en cierto modo, la
verdadera secuela de aquel clásico atemporal, la evolución lógica que
ninguna de las dos versiones de Super Mario Bros. 2 había sabido
ofrecer (no a ese nivel al menos).
El punto de partida era similar, pero introducía nuevos personajes: los Koopalings, hijos del malvado Bowser. Este, en su incansable cruzada por tocar las narices, enviaba a sus siete churumbeles para sembrar el terror en cada uno de los reinos del mundo Champiñón. Con los reyes de cada región transformados en animales, Mario tenía que salir al paso para detener los planes del infame Koopa y sus hijos, cruzando de cabo a rabo los ocho reinos del juego. Pero como en todo Mario, lo importante no era la historia, sino su ilimitada capacidad para el entretenimiento. Super Mario Bros. 3 cogió todo lo que hacía grande al primer
Super Mario y lo multiplicó varias veces, logrando un título más bonito, más variado y, aunque casi parecía imposible, mejor.
Nada más introducir el juego en la consola ya veíamos una de las mayores novedades de SMB3: el mapa del mundo. Lejos de la linealidad del Super Mario original (y sus pseudo-secuelas), ahora nos podíamos desplazar por un plano de cada mundo desde el que entraríamos a cada una de las fases. Y aunque al principio podía parecer un añadido secundario (pues nos limitábamos a caminar de una fase a otra, con poco lugar para cambiar el orden establecido), según íbamos avanzando en la aventura y explorando nuevos mundos comprobábamos que también estos mapas daban su juego, ya que los caminos se complicaban: rutas alternativas, tuberías, puertas cerradas, rocas que obstaculizaban nuestro paso, zonas separadas por el mar, etc.
Además, no contentos con esto, en los mapas se intercalaban el acceso a las fases propiamente dichas con nuevas pruebas, como los enfrentamientos con los Hermanos Martillo (que en esta ocasión también podían lanzar bumeranes o fuego) y los divertidos minijuegos, tan útiles para romper con la posible monotonía como para proporcionarnos vidas extra y/o valiosos ítems. Así, nos podíamos encontrar con el clásico juego de cartas puestas boca abajo sobre una mesa, donde debíamos buscar parejas de iguales; una prueba de reflejos similar a una tragaperras, donde debíamos lograr que tres partes giratorias se detuviesen en un punto exacto para formar una imagen; o una sencilla elección entre tres cofres, para ver que ítem nos podíamos apropiar.
Los objetos obtenidos en estas pruebas iban a parar a una pequeña sección del menú, donde se acumulaban y podían ser utilizados desde el propio mapa antes de entrar en un nivel. ¿Que eras pequeño y tocaba una fase durilla? Pues nada, a tomarse un nutritivo champiñón. ¿Que la siguiente no hay quien se la pase? Pues nada, a coger el ítem del ala y a recorrérsela toda volando se ha dicho. Por otro lado, cada uno de estos mundos tenía su propia temática (uno helado, otro en el cielo, otro donde todo era gigante...), que ambientaba tanto el mapa como los niveles de este y hacía que todo el recorrido desde la fase inicial hasta el último mundo fuese mucho más variado que antaño.
Dejando la gran incorporación de los mapas a un lado, el reto del juego seguía estado en sus niveles. El diseño de cada uno de ellos estaba muy por encima del original, tanto en lo que respecta al tema visual (más detallados, más variados y más coloridos) como a la estratégica disposición de los elementos en el escenario. Además, también se potenció bastante la verticalidad (por así decirlo) en algunas fases: ahora no nos limitábamos siempre a correr hacia la derecha del escenario, sino que muchas veces teníamos que escalar toda clase de obstáculos o buscar vías alternativas por la parte superior de la pantalla.
Esta mejora en el diseño general del juego vino acompañada por los nuevos ítems y trajes. A clásicos como la flor de fuego o la estrella de invencibilidad ahora había que añadir mejoras como la hoja que nos daba una apariencia similar a la de un mapache (permitiéndonos romper bloques con nuestra cola o volar durante un tiempo limitado si cogíamos carrerilla), el traje que nos permitía lanzar martillos (como los Hermanos homónimos) o el traje de rana (utilísimo para fases submarinas al dotarnos de una mayor velocidad y agilidad bajo el agua). De nuevo, Super Mario Bros. 3, lejos de anclarse en las virtudes de su antecesor, supo hacer gala de una oferta mucho más trabajada y variada.
Super Mario Bros. 3 también se presentaba como un juego mucho más largo que el original. Aun compartiendo el número de mundos con su antecesor, cada uno de estos albergaba muchas más fases (su número era variable según la región) e incluso varios castillos. Eso sí, la pelea final antes de pasar a la siguiente región era ineludible. Claro que en esta ocasión no nos veríamos las caras con nuestro archienemigo Bowser hasta el final del juego, puesto que antes deberíamos hacer frente a cada uno de sus siete hijos. Aunque de nuevo, entre la innumerable cantidad de secretos que había en el juego existía la posibilidad de saltarnos algunos mundos y así llegar antes al final (siempre que supiéramos como, claro está).
Otra característica que estaba de vuelta, y mejorada, era el multijugador. Al igual que en el Super Mario Bros. original, dos jugadores podían jugar de forma alternativa, uno con Mario y el otro con su hermano Luigi. El funcionamiento era prácticamente el mismo (uno jugaba hasta
terminar la fase o morir y entonces pasaba el turno a su compañero), pero a este modo, SMB3 añadió una importante novedad: las fases superadas por uno no tendrían que ser jugadas por el otro. De esta forma, ambos podían tanto competir para ver quien llegaba antes al final como trabajar en equipo para completar el juego. Además, como extra se incluyó una versión del Mario Bros. arcade, donde ambos jugadores intentaban lograr una mayor puntuación derrotando enemigos en una pantalla.
Y si se dieron varios pasos adelante en el aparado visual y jugable, otra mejora más que destacable fue la relativa al apartado sonoro. Las melodías de Koji Kondo seguían siendo tan pegadizas como siempre pero aumentaron notablemente en número. Mientras el original contaba con apenas una decena de ellas, SMB3 triplicaba ese número sin que en ningún momento eso hiciera decaer la calidad de las composiciones. Para el recuerdo quedan melodías tales como la del mapa del
primer mundo (Grass Land), el popular tema de algunas fases que sería rescatado años después para
Super Mario Galaxy, la que sonaba en los niveles
acuáticos o la de los enfrentamientos contra los
Hermanos Martillo, entre muchas otras.
Como manda la tradición, quería buscar algún fallo o carencia que se pudiese comentar antes de llegar a la conclusión, pues hasta las mejores obras suelen contar con algún que otro punto débil. Sin embargo, casi me sonroja admitir que, por más que lo piense, apenas soy capaz de encontrarle pegas a Super Mario Bros. 3. En realidad solo una, y aunque no compete directamente al diseño del juego, podía ser bastante molesta dada la extensión del mismo: no podíamos guardar la partida. Pero más allá de eso (y la dificultad de la recta final, marca de la época), se presentaba como un juego redondo para lo que una consola como la NES podía dar de sí. La evolución de todo un clásico dio lugar a otro clásico, aun más refinado que el original. Una obra maestra de las plataformas que a día de hoy sigue siendo tan divertido como hace veinte años. A ver cuántos más pueden decir eso.
24 Comentarios:
La historia tiende a ser a
26 de Julio de 2009 • 21:14 — vargaLa historia tiende a ser a veces injusta,dandole más bola al Super Mario Bros que su 3ª parte,cuando ésta le da por todos los lados a la 1ª obra del Fontanero.
Para mi SMB3 a día de hoy es perfectamente jugable y "vendible",lo cual tiene un mérito enorme.
La verdad es que yo el
26 de Julio de 2009 • 21:25 — rapsodosLa verdad es que yo el mario al que jugue como dios manda fue el super mario world... de los juegos de la NES algunas partidejas si que jugue, aunque el primero (de los dos fue el que mas jugue) se me hacia cansino porque eso de tener que empezar siempre desde el principio me desquiciaba (cuando empece a jugar no es que fuera especialmente bueno). Y cuando por fin jugue a este juego, pues el recuerdo del primer mario hizo que me decantase totalmente por este porque al menos me daba mas sensacion de libertad XD
Ya con el tiempo, aun sabiendo lo que hizo el mario bros, prefiero el tercero lo mire por donde lo mire. Pero claro, es mas facil decantarse por este ya que cumple perfectamente enlo que es una secuela, mas y mejor.
SMB3 Fue la evolución
26 de Julio de 2009 • 21:49 — CellsiusSMB3 Fue la evolución lógica de la saga Super Mario bros, en vez lo que fue Super Mario bros 2 (o al menos, la versión que nos colaron a los europeos y americanos).
Fueron muchas las mejoras con respecto a Super Mario bros. El nuevo mapa aereo de mundos, los items nuevos y acumulables, los bonus games, el mayor número de niveles, además de los evidentes gráficos mejorados y un argumento algo mas cuidado y enriquecido (solo un poco mas XD).
Fue un gran juego que aun hoy en dia conservo en el recopilatorio All Stars de SNES (y de paso, mejorado gráficamente respecto al original ^^).
^
26 de Julio de 2009 • 22:13 — ArckanoidUno de los mejores de la historia. Un juego que hoy en día sigue siendo una joya a la cual el tiempo no le ha hecho daño. Mario es de los mejores personajes que han dado los videojuegos, y aunque en mi opinión el Super Mario World es mejor (o talvez lo disfruté más por la edad), este SMB3 es un juego que hace parte de la historia.
Genial análisis, y ya me estoy planteando entrar a hacer parte de los ornitorrincos... a ver si me animo.
Saludos!
Todo un clásico
26 de Julio de 2009 • 22:34 — MeteoWolf19Este juego es uno de los primeros juegos que recuerdo de mi infancia, y todavía me sigue gustando como el primer día. Sin duda, un clásico inolvidable que todo buen jugador debería jugar al menos una vez en su vida.
amigo,que tiempos
26 de Julio de 2009 • 22:56 — solid_caimamigo,que tiempos aquellos, este fue uno de los mejores juegos de la nes, me lo pase hasta el cansancio y hoy sigue pareciendome un clasico, felicitaciones por tremenda entrada
5 estrellas
semper fi
SC
mmm
26 de Julio de 2009 • 23:15 — Auric GoldfingerEl punto de partida era exactamente el mismo: Bowser había secuestrado a la princesa Toadstool (por aquel entonces no había adquirido todavía el nombre de Peach) y Mario debería cruzar de cabo a rabo un total de ocho mundos si quería rescatarla.
Si la memoria no me falla esto es falso. Mario viajaba para hacer frente a los hijos de Bowser, los cuales andaban sembrando el caos por los distintos reinos del reino champiñon, Peach no era secuestrada hasta que finalizas el séptimo mundo (lo sabias por una carta que te enviaba el mismo Bowser).
Respecto al análisis, fantástico, como viene siendo habitual en ti.Y muy acertado el último párrafo, aunque para algunas personas el solo hecho de que lo protagonice Mario ya sea un fallo garrafal
@ Auric
26 de Julio de 2009 • 23:41 — FranchuzasUna dudilla... eso que dices sobre los hijos... ¿lo detalla en el manual de instrucciones? Es que en su día, cuando me dejaron el juego, me lo dejaron "a pelo", solo el cartucho, sin caja ni manual xD
Pero claro, siendo un Mario, y estando Bowser con Peach al final, me limité a sumar 1 más 1 y se ve que metí la pata
. Procedo a editarlo entonces.
Un saludo y gracias! ^^
@Franchuzas
26 de Julio de 2009 • 23:47 — Auric GoldfingerPor lo menos es lo que recuerdo que decía el manual del All Stars. De todas formas, Wikipedia dice esto:
En Super Mario Bros. 3, Mario y Luigi tienen la misión de rescatar los siete reyes de los siete mundos que compone el reino champiñon. Todo comienza cuando en cada reino se infrintan los Koopalings y roban la varita mágica de cada reino, convirtiendo a cada rey en un animal. Ahora es cuando los hermanos mario entran en acción. Entrando en cada mundo, se cuelgan en las naves de los Koopalings, derrotándolos y salvando las varitas que custodian, y con ello, los reyes y los reinos.
Después de salvar el último reino, Mario y Luigi reciben una carta de Bowser diciéndoles que les ha arruinado la diversión planeada por él, y les informa que ha raptado a la princesa Peach. Sin perder tiempo, van directos al mundo de la oscuridad, donde Bowser tiene su castillo y la princesa raptada. Sorteando numerosas trampas y artilugios, finalmente llegan al castillo de Bowser, y lo derrotan, rescatando una vez más a la Princesa Peach.
@ Auric
27 de Julio de 2009 • 00:13 — FranchuzasEditado, muchas gracias por la información ^^
Mira que he jugado al SMB3 decenas de veces, pero claro, iba a lo que iba... xD
Un saludo!
PD: Parece que algún amante de Mario me ha dado una estrella. Supongo que le sentaría mal que no me supiese muy bien el argumento xD
Menudo clásico que metes
27 de Julio de 2009 • 01:15 — RoxGran clásico
27 de Julio de 2009 • 03:06 — Invitado (invitado)Para mí el mejor fue el
27 de Julio de 2009 • 04:56 — LoganKellerMario de la Gameboy tocho... los demás... digamos que me pasa como con Sonic, que tras el 2 no he visto nada que me emocione...
Eso si, buen análisis ^^
Prové...
27 de Julio de 2009 • 13:59 — lLinkPrové el Super Mario Bros 1 y 3 hace escasamente un año que la tenía un migo en su casa hay sucia. Y estubimos jugando a casa una y los cambios que pega el uno del otro son impersionantes almenos lo que son los gráficos porque la jugabilidad ...
Saludos, 5 Estrellas.
Por si quedaban dudas:
27 de Julio de 2009 • 14:01 — Auric Goldfinger2:53
..........
27 de Julio de 2009 • 15:42 — alukita,.,.,.
27 de Julio de 2009 • 15:44 — alukitaSMB3
27 de Julio de 2009 • 21:16 — Franchuzasvarga: Bueno, es cierto que SMB3 superó en todo a al primer Super Mario, pero tampoco por eso debemos olvidar lo que supuso el original. Por mucho que me guste más la tercera entrega (lo admito), su antecesor creo que es un título tan o más importante desde el punto de vista histórico, de ahí su fama.
rapsodos: Lo que acabo de poner arriba valdría también para aquí. Yo también prefiero SMB3 (me parece el mejor Mario 2D y de lejos), pero claro, no se puede negar el valor de los pioneros.
Cellsius: Pues sí, la mejora fue muy evidente y a todos los niveles, tanto que tras jugar al SMB3 y poner luego el SMB1, casi parecía que nos habíamos remontado una generación atrás. Un adelantado a su tiempo, se podría decir (pues SMW, a pesar de ser un juegazo y de lo mejor de la SNES, evolucionó menos respecto a la tercera entrega que esta respecto a la primera).
Arckanoid: Como ya he dicho atrás, a mí SMB3 me sigue pareciendo el mejor Mario 2D hasta la fecha, pero bueno, no quiero entrar a desmerecer SMW ni crear debates. Ambos son grandísimos plataformas y sin duda hicieron méritos para convertirse en los favoritos de mucha gente.
Y si algún día deseas "ponerte el pico", que sepas que aquí siempre serás bien recibido ^^
MeteoWolf19: Sin duda, ningún jugón que se precie debería dejar de probarlo. Y más hoy día, que entre las consolas donde está disponible (Wii, GBA) y la emulación, quien no lo prueba es directamente porque no quiere (y no son pocos, pues lamentablemente la imagen de Mario echa a atrás a mucha gente con prejuicios o cierta cerrazón mental).
solid_caim: Muchas gracias ^^
Auric: Ya veo, ya... Mira que fallar en lo más básico del mundillo: el argumento de un Mario. No tengo perdón de dios, ya puedo retirarme de esto de hacer análisis xDD
Rox: Pues sí, no me extraña que las encontraras sin querer, este juego es una mina de secretos. Con decir que yo, jugándolo este mismo año en la consola virtual de Wii he encontrado atajos nuevos... y eso que lo he jugado como ¿50 veces?. Diría que más xD
Invitado: Pues a mí me hace más gracia el de rana xD. Por cierto, yo tenía la esperanza de que en Galaxy recuperaran alguno de los trajes del SMB3, pero bueno, el muelle o el de hielo también me parecen memorables :P
Logan: ¿Cuál de GameBoy? ¿Land 1 o Land 2? A mí el Land 2 me encanta (pensé más de una ocasión en hacerle su análisis, todo se andará...). El primer Land, aunque muy bueno, me pareció bastante simplote después de jugar al SMB3. Al menos Land 2 aportó cosas interesantes, como una distribución de mundos al estilo del 3 pero con libertad para jugarlos en el orden que quisiésemos.
lLink: Sí, como ya he dicho ahí atrás, el salto de una a otra entrega fue tan grande que casi parecían de distintas generaciones ^^
alukita: ¿Más añadir que cambiar? Puede ser, pero cuando lo que añades supone como un 80% (o más) del juego, creo que la experiencia resultante es bastante "nueva".
Un saludo a todos y muchas gracias por los comentarios ^^
hablando de SMB3
27 de Julio de 2009 • 22:39 — mensaxe (invitado)¿Hará cuánto tiempo que lo jugué?
29 de Julio de 2009 • 00:20 — ElekiseleEstando la consola algo pasada de gen, pude jugar varias partidas (de tardes completas) con un amigo. Ciertamente, el no poder guardar, nos lo hacía pasar mal, sobretodo cuando tras una partida redonda de uno de nosotros dos, tocaba dejarle el mando al otro y éste la cagaba xD.
Realmente, no me he llegado a acabar este SMB, si lo hice con el 1 y el SMB2, que no me agradó mucho, pero ahí está, y los otros que he jugado supongo que serán los World, me lio con tanto Mario xD
Buena entrada, como siempre, haciéndonos recordar viejos tiempos. Espero que pronto le toque al grandioso Yoshi's Island.
Saludos ;)
Recuerdo que uno de los
29 de Julio de 2009 • 07:56 — Ring_Team (invitado)PURE FUN 3
31 de Julio de 2009 • 03:37 — MarkovCada vez que escucho a alguien decir "diversión", me es imposible no evocar las tardes que pasé jugando a la mejor entrega de la franquicia en su época de 2D (por lo menos para mí lo es). Como todo juego de abolengo que se precie, me costó terminarmelo, de verdad, pero claro, venciendo TODOS los escenarios, como debe ser. No a base de flautas, eso le quita diversión a smb3, y hacer tal cosa es sacrílego >:[.
La gran gama de vestimentas y poderes que usaba Mario en su aventura, eran sumamente geniales.Bien recuerdo que Mario se introducía en una bota e iba a saltos , eso si que me descojonaba xD.
Gran semana de la Nes, me trajo reminiscencias de mis "tardes felices" cuando canijo.
Nos vemos
SMB3
1 de Agosto de 2009 • 11:25 — primus rainstarEn mi niñez este era EL JUEGO, THE MUST HAVE, el titulo que estaba en la boca de todos. Sin duda que la evolucion con respecto al primer Mario fue brutal. Los escenarios escondian cantiddad de detalles para descubrir y los trajes le dieron una variedad a la jugabilidad sencillamente remarcable. Y la imagen de Mario en su traje de mapache es sin duda emblematica.
Y hay que reconocer que todos los plataformas 2D de Mario que aparecieron despues tienen a este mas a juego como molde que a el Mario origianl ( que sigue siendo una obra maestra, pero que sin duda pierde al lado de la tercera entrega).
En fin un gran juego, y un gran articulo para hacerle justicia. mil aplausos y 5 estrellas.
recuerdo cuantas tardes
3 de Noviembre de 2009 • 14:38 — mhtdtr