Fantasías de nueva generación

Cuando una saga intenta (y logra) mejorar entrega tras entrega, ocurre un curioso fenómeno: el listón sube tanto que llega un momento en el que ya nadie sabe realmente donde está. Llegado ese punto, es cuando cada uno establece el suyo propio. Son muchos los ejemplos de sagas consagradas que se podrían citar para ilustrar esta idea, pero posiblemente uno de los mejores es el de Final Fantasy. Desde que el título original vio la luz hace más de veinte años, la popular franquicia de Squaresoft ha ido añadiendo y eliminando ideas en cada nuevo capítulo, en pos de obtener un resultado acorde al resto de entregas, pero que al mismo tiempo supiera mantener su propia singularidad. ¿Ha sido este progreso algo siempre positivo? Dejando matices y preferencias personales a un lado, no me cabe duda. Por eso no es de extrañar que después de nueve entregas repletas de calidad, la expectación por ver que nos depararía la décima fuese máxima.
Lo que quizá algunos no sepan es que el juego que hoy nos ocupa en realidad no iba a ser la décima entrega, sino la novena. La temática futurista iniciada con Final Fantasy VII (y seguida por FF VIII) se vio interrumpida en el año 2000 por una entrega que inicialmente iba a ser un spin-off encargado de regresar a los orígenes medievales de la saga: el FF IX que hoy todos conocemos y muchos adoramos. De una forma similar a la que en su día ocurriera con Resident Evil 3, la aventura de Yitán y compañía fue introducida en la saga principal, y el sucesor original de Final Fantasy VIII pasó a ser el décimo episodio. El breve lapso de apenas unos meses transcurrido entre el lanzamiento de una y otra entrega (nueve y diez) podría llevar a pensar que quizá la expectación ante el lanzamiento de FF X podría ser menor que en condiciones “normales”. Pero nada más lejos de la realidad, pues Final Fantasy X era el encargado de estrenar una nueva consola (PlayStation 2), y a los fans se les hizo larga la espera por ver como su saga predilecta subía al siguiente nivel y demostraba lo que podía dar de sí el cambio generacional.
Y es que, salvo que se hagan muy mal las cosas, un cambio generacional siempre supone un punto de inflexión importante para cualquier saga. En la propia Final Fantasy tenemos dos magníficos ejemplos como son la cuarta y la séptima entrega. Mientras el salto de los 8 a los 16 bits se tradujo en un mayor uso de colores y sprites para dar vida al mundo y sus personajes, con PlayStation llegaron las flamantes tres dimensiones. Pero FF IV y FF VII no pasarían a la historia como dos de los mejores JRPGs por su apartado visual. El trabajo detrás del guión también sufrió una mejora importante en ambas entregas, y el sistema de combate fue retocado, sobre todo en la entrega de SNES, que sentaría las bases de los cinco títulos posteriores. ¿Recordáis lo que comentaba sobre el listón en las sagas al inicio de este mismo análisis? Pues bien, para cuando Final Fantasy X terminó su gestación en algún estudio de Square y salió a la venta, se podría decir que el listón ya había desaparecido.
Salir en el punto álgido de una saga tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Es un arma de doble filo. La mayor ventaja, desde un punto de vista comercial, es que el nombre del juego por sí solo ya vende más que el mejor de los anuncios. La otra cara de la moneda sería la imposibilidad de escapar a los juicios de aquellos que, conscientes de la extraordinaria estirpe que representa dicho nombre, examinan el juego con lupa. Como será mi caso hoy. Seguidor como era de la saga, la espera de Final Fantasy X también me acarreó algunas noches en vela (bueno, no literalmente, pero ya sabéis a lo que me refiero). Una vez jugado y rejugado, y con la perspectiva que solo puede dar el tiempo, quizás os preguntéis a que distancia colocaría a esta entrega del listón imaginario de la saga. Lo cierto es que casi me avergüenza decir que no lo sé exactamente, así que intentaré resumir mis pensamientos en una sola frase: Final Fantasy X me parece a la vez una de las mejores y más flojas entregas de la saga. ¿Cómo se come esto? Bueno, intentaremos digerir esa idea en lo que queda de análisis.
Sobra decir que por dónde primero entraba Final Fantasy X era por los ojos. El salto generacional demostró su valía con creces y el nivel gráfico del juego dio un gran paso respecto a sus inmediatos antecesores. Los escenarios, con excepción de algunos interiores, pasaron a ser completamente tridimensionales (en contraposición a los fondos prerrenderizados de las tres entregas de PlayStation), sin que por ello se resintiese el magnífico diseño artístico y amor por los pequeños detalles que inundaba cada pueblo, ciudad o entorno natural. Viajar a través de Spira, el mundo ficticio donde transcurre el juego, era en su momento una de las mejores experiencias audiovisuales de las que disponía PS2 o cualquier otra consola. Las melodías de ensueño creadas por Nobuo Uematsu (y otros dos compositores) ensalzaban cada momento, cada rincón de un universo que rebosaba vida como nunca antes. Por supuesto, ni los modelados de los personajes ni los espectaculares efectos de las batallas escaparon a esta gran mejora.
Si hago hincapié en la magistral recreación de Spira es porque no me puedo imaginar este Final Fantasy X sin conocer y valorar el rico trasfondo que su mundo ofrece para desarrollar el argumento. La trama nos hace acompañar a Tidus, una estrella del blitzball (el deporte más popular de Spira) que sin saber muy bien cómo, se ve arrastrado mil años en el tiempo y se une a la peregrinación de Yuna, una invocadora que debe derrotar a una gigantesca criatura causante de verdaderos estragos en el futuro. Podría parecer que os acabo de contar prácticamente toda la historia, y en parte es verdad, pero lo cierto es que todo esto lo descubrimos ya en los primeros compases. Sin embargo, el juego tiene mucho que seguir ofreciendo hasta su emotiva conclusión. El encarnar a un personaje que, al igual que el jugador, acaba de llegar a un mundo completamente nuevo para él, sirve como pretexto para que los habitantes natales de Spira nos vayan poniendo poco a poco al corriente de los sucesos y costumbres de aquel mundo sin forzar nunca el ritmo expositivo.
Pero a una buena historia siempre ayudan unos buenos personajes, y ahí es donde empiezan mis quejas. Especialmente a partir de la cuarta entrega, Final Fantasy se había caracterizado por aportar un buen número de personajes memorables en cada capítulo. Algunos hablarán de carisma, pero yo prefiero dejarlo en personalidades interesantes y, a poder ser, con cierta originalidad. Es cierto que lo primero es muy variable en base a gustos, pero en mi caso creo que el plantel de Final Fantasy X no alcanza el nivel que podría dadas las circunstancias. Tampoco quiero decir que el trabajo realizado sea malo, pero viniendo de entregas magistrales en ese aspecto, como la propia novena, y a tenor de la sólida base que el nuevo mundo ofrecía, el papel de Tidus, Yuna y compañía no destaca más allá de lo estrictamente necesario. Solo personajes como Auron o Lulu logran aportar madurez en un reparto que, salvo en los momentos importantes de la trama, casi parece estar representando una especie de “Dawson Crece en Spira”.
Y ojo que esto no tiene porque ser necesariamente malo. Después de todo, Dawson Crece le gustaba a mucha gente, ¿verdad? Pero, ahora en serio, puede llegar a resultar un poco frustrante ver como en nuestro viaje se plantean temas tan interesantes como el enfrentamiento entre ciencia y religión, la manipulación del pueblo desde las altas esferas o el significado de la muerte... para que luego gran parte del peso argumental acabe recayendo sobre la enésima relación amorosa del género o la resolución de conflictos paterno-filiales. FF X está plagado de grandes momentos, muchos de ellos realmente emotivos, pero la trivialidad de muchas secuencias y el doblaje de algunos personajes (todo un hito en la saga, aunque lamentablemente tenga una calidad bastante dispar) resta intensidad a la epopeya que Spira nos pretende narrar. La interpretación de los personajes, por primera vez con expresiones faciales, supuso otro paso de gigante respecto a las entregas anteriores, aunque de nuevo no mantuviera siempre el mismo nivel a lo largo del juego.
Con sus más y sus menos, Final Fantasy X es sin duda una historia que merece ser vivida. Y para eso qué menos que disponer de un buen sistema jugable que nos introduzca de lleno en la piel de los protagonistas. Ver docenas de secuencias no está mal, pero como cualquier JRPG que se precie, FF X tenía que contar con un competente sistema de combate. Y seguramente ahí es donde más alegrías me ha dado la décima entrega de la saga. Tras media docena de títulos basados en el “Active Time Battle” (ATB para los amigos), Square decidió regresar a los turnos puros con los que se había estrenado la saga en NES. Esto, lejos de suponer una involución, se resolvió con un nuevo sistema que llevó la estrategia a otras cotas de profundidad. El tiempo ya no corría durante los combates, por lo que ahora primaba el pensar bien cada movimiento sin perder de vista la barra que mostraba el orden en el que atacaría cada personaje, amigo o enemigo (orden que por supuesto se vería alterado en función de los comandos elegidos o los efectos de diversas magias como Prisa o Freno).
Conocer bien a nuestro equipo era el primer y más importante paso hacia la victoria, pues cada personaje venía con sus propias especialidades de serie. Así, mientras Wakka destacaba frente a las criaturas voladoras, Auron era el mejor atacando a enemigos de duras corazas, o Lulu la elección más recomendable para cualquier combate que precisara de magias. Aunque lo más curioso no era eso, sino la posibilidad de poder cambiar nuestro equipo en cualquier momento durante las batallas. Tres miembros estaban siempre al frente, mientras que los restantes permanecían en la retaguardia, a la espera de ser intercambiados por alguno de los “titulares” (acción que, además de poder repetirse cuantas veces quisiéramos en el mismo combate, no nos penalizaba restando un turno). Este nuevo sistema permitía cambiar la estrategia sobre la marcha, algo especialmente útil teniendo en cuenta que la aparición de las batallas seguía siendo aleatoria y al caminar por una zona con enemigos nunca sabíamos exactamente a cuales nos enfrentaríamos hasta estar ya en pleno combate.
Intercambiar los personajes continuamente también era importante para ganar experiencia, ya que solo los que participaban activamente en un combate podrían subir de nivel. ¿He dicho subir de nivel? Pues lo cierto es que en Final Fantasy X en realidad no había niveles propiamente dichos. En otro sorprendente giro para los combates de la saga, ahora la experiencia obtenida tras cada pelea se utilizaba en el
tablero de esferas, una especie de menú gigantesco en el que podíamos adquirir una a una todas las mejoras de cada personaje (incremento de estadísticas y nuevas habilidades). Curiosamente, en algunas versiones como la propia europea, el juego nos daba a elegir al inicio entre dos tipos de tablero: mientras en uno cada personaje empezaba en una zona del tablero acorde a sus habilidades naturales, en el otro todos partían del mismo punto, permitiendo así al jugador personalizar sus atributos por completo. ¿Que quieres un equipo en el que Yuna use ataques físicos y Auron magias de curación? Todo es posible.
Lo que sí no podríamos modificar son algunas características únicas e intransferibles de cada personaje, como los tradicionales ataques límites (movimientos especiales que solo se pueden ejecutar después de recibir una cantidad determinada de daño) o, en el caso de Yuna, las invocaciones. En esta ocasión no solo teníamos la posibilidad de llamar a una de estas poderosas criaturas para que nos echase una mano en las peleas, sino que podíamos controlarlas con total libertad. Tras su espectacular entrada en escena (entrada que, afortunadamente, podíamos acortar para no romper con el ritmo del combate), las invocaciones sustituían a dos de nuestros compañeros y se utilizaban como un miembro más del grupo hasta que decidiéramos retirarlas o cayeran en combate. Una original aportación para un sistema que no escatimó precisamente en nuevas ideas, logrando, a pesar de sus evidentes raíces “8-biteras”, una experiencia de juego sustancialmente diferente a la de sus más inmediatos antecesores.
Fuera de los geniales combates, el título brillaba quizás algo menos. La mecánica seguía siendo muy similar al de las otras entregas, con un montón de ciudades o pueblos para visitar, equipamiento que comprar, mazmorras que resolver (con un recurrente puzle de colocar esferas y empujar bloques que se complica según avanzamos por el juego) y las ineludibles citas con los jefes finales. Ahora bien, a diferencia de sus hermanos, aquí el mapamundi que nos permitía ir de una zona a otra fue eliminado en favor de un menú, desde el cual elegíamos el destino y el juego ya se encargaba de transportarnos automáticamente. Esto por sí solo no sería necesariamente un problema de no ser porque en realidad no podríamos escoger dichos destinos hasta casi el final del juego: durante la mayor parte de la aventura éramos guiados de una a otra zona según las exigencias del guión, con pocas posibilidades de explorar el mundo a nuestras anchas.
Por suerte, para contrarrestar esta linealidad en el desarrollo, Final Fantasy X traía consigo un buen número de tareas opcionales en las que embarcarse durante (o una vez terminado) el juego. La duración de la historia, de unas 40 horas aproximadamente, podía duplicarse buscando las invocaciones ocultas, derrotando a sus versiones oscuras (enfrentamientos realmente duros), cazando monstruos, entrenando chocobos o jugando al blitzball. Esta especie de balonmano subacuático en concreto podía alargar considerablemente el tiempo de juego, ya que si bien durante el transcurso de la trama solo tendríamos que disputar un partido, a partir de ese momento podríamos regresar en casi cualquier momento para labrarnos una pequeña carrera: fichar a nuevos jugadores que nos encontráramos por todo Spira, derrotar a todos los equipos rivales, mejorar las estadísticas de la plantilla.... Un divertido minijuego que llegaba a adquirir una inesperada profundidad si nos molestábamos en entender su funcionamiento (algo confuso al inicio con tanta opción y estadística).
Y esto, a grandes rasgos, era Final Fantasy X. Está claro que siempre se quedará alguna que otra cosa por comentar, pero con un juego de estas dimensiones es muy difícil, si no imposible, describir todo lo que puede dar de sí. Llegado casi el final del análisis, a punto ya de finalizar, me pregunto si de alguna forma he solucionado el dilema que yo mismo me he planteado unos párrafos atrás. ¿Cómo puede parecerme esta décima entrega a la vez una de las mejores y una de las más flojas de la saga? Supongo que depende de donde me fije en cada momento. La historia de Spira, con sus invocadores, su temible Sinh y todas las conspiraciones que se tejen en la sombra me parece fantástica de principio a fin. Lamentablemente, sus protagonistas no siempre me despiertan ese mismo entusiasmo. Algo parecido, aunque en menor medida, también podría decir de los combates, cuyas originales aportaciones y mayor énfasis en la estrategia contrastan con un desarrollo bastante guiado y algo restrictivo con el jugador.
Sea o no FF X una de mis entregas predilectas de la saga (espero algún día encontrar la solución definitiva a este dilema), lo cierto es que aún con los detalles mejorables que he comentado, no se puede negar que estamos ante un gran JRPG, de esos que dejan su nombre escrito con mayúsculas en la historia de los videojuegos. Por la genial experiencia audiovisual que supuso en su día, la creación de un rico universo lleno de razas y tradiciones como es Spira, la emotividad de muchos de sus momentos y la acertada renovación del sistema de combate más tradicional, Final Fantasy X era un auténtico imprescindible para los fans (o no tan fans) del género. De hecho, si a día de hoy todavía no lo has jugado, mi invitación a que lo hagas sigue teniendo tanta vigencia como hace casi una década. Puede que no sea el mejor Final Fantasy (o puede que sí, ¿quién soy yo para gobernar en los gustos de la gente?), pero eso no quita en ningún momento que la peregrinación de Yuna y sus guardianes sea uno de los viajes más fascinantes que nos ha brindado esta industria en mucho tiempo.
20 Comentarios:
Al fin...
26 de Diciembre de 2009 • 01:14 — FranchuzasEste análisis estaba inicialmente planeado para septiembre, pero tras sufrir una serie de retrasos por varios motivos, ha venido a coincidir justo con el día de Navidad, qué cosas.
Así que aprovecho, como no podía ser de otra forma, para desearos felices fiestas a todos los que paséis por aquí hoy, mañana o cuando sea ^^
Saludos!
Un final de 10
26 de Diciembre de 2009 • 02:12 — MeteoWolf19Muy buen análisis. Sé que en su momento he criticado mucho este juego, pero en realidad para mí es uno de los mejores Finals que he tenido el gusto de jugar. No es que sea un título revolucionario, pero creo que supo aprovechar la tecnología de la PS2 hasta convertirlo en un juego único, en cierto modo. En cuanto a la excesiva linealidad respecto a sus antecesores, pienso que, dado que la historia se centra en un peregrinaje, resulta coherente, o al menos eso me parece.
Sea como sea, me ha gustado esta entrada, que esperaba con ansias. Teniendo en cuenta el próximo análisis, no debo perder de vista este blog.
Un saludo y felices fiestas.
Venga Franchuzas, dilo bien
26 de Diciembre de 2009 • 03:45 — elhumidio2Venga Franchuzas, dilo bien alto, los personajes de FF X son malos
. Esa es la impresion que me dieron a mi, personajes roboticos hecho para cumplir con una personalidad. En varios momentos se les da cierta profundidad pero siguen arraigados a esa forma de actuar. Tal vez Yuna y Auron sean los unicos que se salven , Auron por su pasado y tal (interesante) y Yuna porque evoluciona de manera bastante logica acorde a la historia (aunque sea una paspada que no espabila). Tidus tamben pero como sigue la estela de Shinji para mi como si no existiera :D.
La historia esta bien, el ambiente es interesante, sobretodo por la mocida religiosa que se cuece. No es profunda ni compleja pero cumple su cometido, con un buen desarrollol y una propuesta clara, aunque bastante predecible en mucha ocasiones, todo sea dicho.
El drama mmm, esta bien, aunque peca de efectista, todo gracias a nuestro amiguete Tidus, pero en lo relativo a Yuna (de nuevo :D) si hay buen drama.
Ademas le doy el merito de ser el unico jrpg que logre terminar de las decenas que he comensado y dejado por la mitad, a saber por que. Tal vez por la banda sonora...y por Yuna xD.
saludos
y ahora sí
26 de Diciembre de 2009 • 11:33 — MarkovTremenda moratoria que te has tomado con esta entrada Juas Juas Juas
.
Bueno, Final Fantasy X no es uno de mis predilectos dentro de la saga, me parecía un poco tedioso el árbol de desarrollo de los personajes.Pero si hay algo que me resulta memorable de FFX,es uno de sus villanos: Seymour.Como antagonista era bastante decente.
Un saludete.
Pues siempre me quede con
26 de Diciembre de 2009 • 15:36 — itniosPues siempre me quede con las ganas de jugar a este final fantasy y después de leer esto todavía más.
Me encanto es reflexión sobre los listones tan altos que tienen algunas sagas(creo que también se extiende a algunas desarrolladoras), y la expectación por lo nuevo suele acabar decepcionando.
Merry Xmas.
Pues...
26 de Diciembre de 2009 • 18:39 — WooziePor este juego me pille la Playstation II basicamente, a mi me parecio un juego bastante nuevo ( quizas la mayor pega lo extremadamente lineal que era ), los Eones Oscuros, el maldito Seymour que te salia una y otra vez ( seguro que no tenia una cuchara? xD ), a mi el juego me encanto.
Muy buena entrada como siempre Franchus, un saludo ^^
Excelente analisis como
27 de Diciembre de 2009 • 00:12 — mhtdtrGran análisis. En cierto
27 de Diciembre de 2009 • 21:12 — noteliesGran análisis. En cierto modo resumes mis sensaciones con Final Fantasy X, un juego que me gustó y me decepcionó enormemente también. Después de un tiempo comprendí que, entre otras cosas, todo hubiera sido diferente si en lugar de Final Fantasy X se hubiera titulado de otra forma...
En cualquier caso, esta décima entrega se me hizo muy pesada. Los combates, en lo positivo, me recuerdan lejanamente a la propuesta batallil de los Grandia, aunque sin convencerme tanto. Está muy bien controlar a las invocaciones, pero es una faceta tan limitada, que me desesperaba...
Tampoco me gusta el diseño de personajes, tanto principales como secundarios, que me recuerdan demasiado a personajes de otras entregas, tanto en la estética como en la personalidad, solo que en este caso la estética me tira bastante para atrás... sobretodo en las CGIs, donde todo tiene un aspecto tan real, que los personajes me resultan personas haciendo cosplay. Además no entiendo cómo, por ejemplo, el traje de Tidus es un uniforme de Blitzball, alguien se imagina lo incómodo que puede ser jugar con algo así puesto?
Sobre los extras, me sobran casi todos. Creo que están nulamente integrados en la historia, sobretodo los chorrocientosmil enfrentamientos contra eones oscuros y toda la castaña... PA KE! O una "mazmorra extra" como la de Omega... después de horas allí dentro me esperaba un premio no sólo material, sino también argumental. Supongo que era mucho pedir.
El Blitzball, una vez jugados 8 o 10 partidos (y no digo que antes por si alguien se ofende), pierde completamente el interés, ya que perder es prácticamente imposible si se juega con un mínimo (MÍNIMO) de cabeza.
El sistema de esferas me parece muy novedoso, pero tampoco me gustó. Este tipo de cosas me parecen muy resultonas si funcionan como un COMPLEMENTO en el desarrollo del personaje, por ejemplo para añadir algunas estadísticas extra o para desarrollar las habilidades, pero que todo dependa de las esferas... me aburrió muchísimo.
El argumento está lleno de buenísimas ideas, pero creo que muchas veces no se acierta a la hora de contarlo, falla un poco el guión. Hay un exceso absolutamente brutal de diálogos de besugo, conversaciones donde se podría evitar el 90% de la palabrería tonta. Si adornas, adorna bien... En momentos puntuales me recordaba a la película de Alejandro Magno (sin llegar a los niveles de repetitividad de la lamentable película, por supuesto). No ayuda la personalidad de los protas, como bien dices.
A pesar de todo eso, me parece un buen juego, sin duda... pero creo que si no llega a tener el apartado gráfico que tuvo y un nombre que vende tanto, el resultado en tiendas hubiera sido muy diferente. Creo que es un título descompensado, con elementos increiblemente ricos, especialmente el acabado gráfico y sonoro, con un trasfondo argumental muy bueno... pero con infinidad de detalles que están muy por debajo, algunos de ellos influyendo directamente en lo que eran los puntos fuertes.
Por supuesto, todo esto no es más que mi opinión, claro.
Lo dicho, una gran entrada y felices fiestas a tí también.
Buen analisis. Pues a mi,
28 de Diciembre de 2009 • 19:11 — SemionorBuen analisis.
Pues a mi, no me entro nunca este juego, y eso que yo soy de Final Fantasy a muerte, pero este juego me dejo un mal sabor de boca y ni siquiera lo termine. Me gustó más FF 12 que éste.
5 estrellazas.
Yo soy de los que esta
28 de Diciembre de 2009 • 20:09 — rapsodosYo soy de los que esta encantado con el juego, aun con todos sus puntos flojos. Normalmente mi favorito de la saga seria el VII, pero depende de como se me cruce el dia digo que el X. La razon no sabria decirla, en parte ya lo has dicho todo. Imagino que ayudara mucho el aspecto jugable del juego... y el mundo en general... ni idea.
Solo se que la cantidad de horas que le eche a este juego rivaliza con el del VII, y eso ya es mucho, me engancho cosa mala.
Aparte que la aportacion del blitzball fue genial. La de partidos que me echaba!!!
Saludicos!
@ MeteoWolf19
30 de Diciembre de 2009 • 03:10 — FranchuzasSí, es cierto que la linealidad viene justificada por el argumento, pero claro, eso no quita que se eche de menos la exploración que permitían los FF anteriores, donde te podías desviar del camino para encontrar secretos, cuevas, aldeas de visita opcional y demás. Aunque bueno, eso tampoco tiene porque ser malo, o al menos no estropea la experiencia de juego. Anda que no me gustan JRPGs como Baten Kaitos o Lost Odyssey, y en ellos la exploración también se deja bastante de lado en favor de un desarrollo centrado en el "viaje" principal.
Sobre el próximo juego, creo que lo he puesto demasiado fácil de adivinar
@ elhumidio2
¡Cuánto tiempo! ^^ Bueno, y malos malos no creo que sean tampoco, pero es que viniendo de donde veníamos (FF IX), el plantel me pareció sosillo para lo que podría haber sido. De hecho, cuando la gente se pone a hablar maravillas de este elenco a la vez que echan pestes sobre la duodécima entrega, pues, no sé... sinceramente, creo que tal diferencia no existe, y según que personajes, hasta prefiero la entrega más reciente (el guión tiende a ser algo más maduro, y tanto el doblaje como las expresiones faciales juegan en otra liga).
@ Markov
Sí, Seymour creo que era bastante decente, aunque tampoco especialmente destacado. La sombra de Kefka me parece que empieza a ser demasiada larga en esta saga, me pregunto si alguna vez algún villano volverá a gustarme como aquel pequeño sprite lo hizo. De hecho Sefirot no estuvo lejos, pero desde entonces, ninguno de los villanos (ni 8, ni 9, ni 10, ni 12) me han dejado plenamente satisfecho (aunque tampoco tenga quejas serias al respecto).
@ itnios
Pues a ver si tienes suerte y lo puedes jugar algún día. Aun con sus pegas, es un gran JRPG y, por tanto, un juego más que recomendable para cualquiera al que le guste este género ^^
@ Woozie
Argh, el maldito Seymour, recuerdo que una de las peleas me costó bastantes intentos. Y lo peor no era eso, es que justo antes de dicha pelea había una secuencia de casi 5 minutos que no se podía saltar y me tenía que tragar cada vez que lo intentaba de nuevo. Más allá de ese detalle, lo recuerdo hasta gracioso, con ese peinado imposible y una voz peculiar que no sabría como definir, pero a veces no me pegaba demasiado con su papel xD
@ mhtdtr
Bueno, yo la verdad es que no hay Final Fantasy que no recuerde con cariño. Desde luego unas entregas me gustan más que otras, pero cualquiera de ellas tienen un algo especial que hace que sean recordadas por mucho tiempo que pase. Supongo que ayuda que en la mayoría de los casos apuesten por un importante componente emocional (especialmente los modernos, del VI en adelante).
@ notelies
Madre mía, casi haces tú un segundo análisis en el comentario! xD Sin duda compartimos punto de vista en muchas cosas, aunque diría que el juego me ha gustado un poquitín más que a tí (no me había parado a pensar en lo de los personajes haciendo cosplay xD).
@ Semionor
¿Te gustó más el XII? Sin duda no es una de las opiniones más extendidas por aquí, aunque debo decir que yo al menos sí la comparto
@ rapsodos
¡Te recuerdo que tú todavía tienes el VI pendiente de jugar! Si algún día te decides, a lo mejor cambias ese ranking y todo, aunque igual ya llegas un poco tarde...
Un saludo a todos y pasad una muy buena nochevieja! (sí, ya sé que faltan todavía dos días, pero me gusta ir un paso por delante. Además, es posible que no tenga ya otra ocasión de deseároslo, pues aunque tenía un análisis previsto para el 31, me dá que no llegará a tiempo
).
"La duración de la
30 de Diciembre de 2009 • 17:22 — Auric Goldfinger"La duración de la historia, de unas 40 horas aproximadamente"
Ahora entiendo lo que decías sobre la duración de LKS.
@ Auric
30 de Diciembre de 2009 • 21:03 — FranchuzasMenuda imagen
La verdad es que no recuerdo cuanto tiempo me llevó la primera vez, pero estos meses lo he estado rejugando y me ha llevado unas 38-39 horas llegar al jefe final. De ahí mi estimación, aunque luego seguro que hay gente a la que le pueda llevar 35 o 50. De todas formas, no es que sea yo tampoco el indicado para presumir de habilidad con los JRPGs, varios jefes me han puesto en serios apuros
Saludos!
Buen juego
31 de Diciembre de 2009 • 12:29 — 05_kefka_06No sabía que la novena entrega iba a ser en un principio un spin-off pues a mi juicio es una de las mejores entregas de toda la saga.
Este décimo capítulo, es la última obra maestra de Square, aunque no la mejor. He aquí mis motivos.
Elementos positivos:
Acabado gráfico y sonoro sobresaliente, historia, personajes y los minijuegos. El tablero de esferas, pese a no ser el mejor sistema que ha ideado Square, es muy bueno (aunque llegados a cierto punto, todos los personajes sean capaces de ejecutar las mismas habilidades). También me gustó la importancia que se le dieron a las invocaciones. La primera puesta en escena de Anima queda grababa en la retina del jugador.
Elementos a criticar:
Pues una acuciante linealidad que no desaparece hasta los últimos compases de la aventura y un jefe final patético.
Por lo demás, uno de los mejores JRPG de PS2
Un saludo y feliz año nuevo ^^
Es...interesante...
7 de Enero de 2010 • 18:34 — Zerael... porque suscribo palabra por palabra tu análisis. En serio, no tengo ninguna dscrepancia. Creo que opinamos exactamente lo mismo: la historia de Spira y el giro de los combates son magistrales -los personajes y la linealidad... no tanto-.
Lo curioso es, sin embargo, que nuestras conclusiones difieren. Para mí, FFX es el segundo mejor FF de la saga. Sus errores no me pesaron al final, no sé exactamente por qué. Quizá el trasfondo histórico y el carisma de Auron y Lulu me subyugaron XD.
Así que, bueno. Leer tu análisis me ha provocado cierto tipo de dilema XD -las mismas premisas pueden llevar a diferentes conclusiones... ala, la lógica tirada por tierra XD-.
Gran análisis, Franchus ^^
(por cierto: "Seguidor como era" ---> ¿ya no lo eres?)
Nejima is back
8 de Enero de 2010 • 21:37 — NejimaExcelente análisis tio, como nos tienes ya acostumbrados :)
A mí este Final Fantasy me caló muy hondo, y llevo años con el dilema de si es mi favorito, o de lo contrario lo es en su lugar Final Fantasy VI, espero resolverlo xD Lo que está claro esque Final Fantasy X es, almenos para mí, una verdadera joya, que siempre recordaré con una sonrisa en la cara.
Tengo que decir también que fue el último Final Fantasy que me gustó, ya que Final Fantasy XII no me gustó para nada. También es verdad ahora que pienso que Final Fantasy X-2 sí que me gustó, pero bueno xD
Dicho todo esto, espero que la próxima entrega, FFXIII, esté a la altura y ocupe otro lugar en mi memoria, de momento, las ganas por jugarlo son enormes, el tiempo dirá lo demás.
Saludos y 5 estrellazas!!
el mejor de todos semper
9 de Enero de 2010 • 00:08 — solid_caimel mejor de todos
semper fi
SC
@ kefka
10 de Enero de 2010 • 16:52 — FranchuzasY tanto que es de las mejores. En mi opinión la novena es posiblemente la mejor entrega 3D. Esto me recuerda que debería analizarla algún día, que creo que ya me toca. Por otro lado, me parece curioso que tú, como tantos otros, reivindiquen a FFX como al última "obra maestra" o la última gran entrega de la saga. Sin entrar a valorar FF XI, del que poco o nada puedo decir en base a mi experiencia personal, creo que FF XII no le va para nada a la zaga a la décima entrega. Pero bueno, ya he aceptado hace tiempo que la tremenda ruptura de los canones que supuso dejó a mucha gente fría.
@ Zerael
Pues es curioso, pero supongo que el que FFX ocupe un puesto más bajo en mi lista se deba a mi admiración hacia las entregas de SNES. Puede que a día de hoy salieran perdiendo en un enfrentamiento directo contra cualquiera de las entregas más modernas, pero creo que contextualizándolas en su época, tienen poco que envidiarles (de hecho, diría que más bien lo contrario). Lástima que la historia de los JRPG sea la que es, porque como tantas veces he dicho, creo que si este género fuese popular a escala mundial desde los 80, la visión que tendría la gente de la saga Final Fantasy habría cambiado bastante. Sin embargo, es una duda que siempre me quedará.
Esto me lleva a lo de "seguidor como era" xD. ¿Sigo siendo fan de la saga? Por supuesto. De hecho, a diferencia de muchos otros, la última entrega que hemos recibido hasta ahora (Final Fantasy XII) me parece una de las mejores de la saga. Si puse la frase en pasado es porque quería decir que por aquel entonces (2000, 2001) ya era fan de la saga, pero sin que ello implicara que ahora no lo sea
@ Nejima
¡Hombre, cuánto tiempo!
Mira, alguien que tiene al FF VI entre los mejores. No somos muchos por aquí los que así pensamos, así que resulta un extraño placer cada vez que encuentro a alguien que piensa así. Lástima que luego llegamos a FFXII y... Bueno, supongo que la única persona que coincide conmigo en el tema Final Fantasy es alcabcucu xD
@ solid_caim
Mmm... supongo que se puede ver así, sí
Un saludo a todos y gracias por comentar!
Por cierto, esta semana debería haber colgado un análisis, pero entre el lío y posterior resaca de estas fiestas, la avería que sufrió mi portatil y un hilo para el que me pidieron colaboración en el foro (estamos preparando entre varios una especie de recopilatorio sobre la historia de los JRPGs, ya os pondré el enlace cuando esté listo) pues nada, no hubo tiempo. Espero que el fin de semana que viene (se reanudan las clases, así que hoy me voy ya para no volver hasta el jueves o viernes) pueda actualizar por fin el blog con el análisis de un juego bastante especial para mí. Y eso que apenas lo he descubierto hará cosa de un mes.
No suelo decir antes de tiempo que juego voy a comentar, pero en este caso puedo hacer una excepción, ya que me parece curioso que vaya a empezar este año con el mejor juego (a mi juicio) que he probado el pasado. Sí, como se puede deducir por la melodía e imagen que siempre pongo en el lateral, o por el fondo que va a decorar esta semana el blog, hablo de Dragon Age. Siempre he sabido que los chicos de Bioware eran muy grandes, pero estas navidades me lo han vuelto a recordar. ¡Y de que forma! Bueno, sobre eso ya me extenderé la semana que viene, siempre que otro cúmulo de contratiempos no me lo impida.
Un saludo de nuevo y espero que la reincorporación a la rutina post-vacacional os sea leve xD
Gran análisis,
7 de Febrero de 2010 • 01:48 — tidus 7me ha gustado, pero me gustaría pedirte algo:
En un futuro cercano, tengo la intención de análizar este, mi juego favorito, en mi propio blog. Si te enviase un privado en ese momento con la direccion, podrías darme tu opinión personal acerca de mi trabajo?
Un saludo y cinco estrellas.
@ tidus 7
7 de Febrero de 2010 • 13:22 — FranchuzasBueno, no creo que sea yo el más apropiado para andar por ahí valorando los trabajos de los demás, pero desde luego no me cuesta nada dejarte mi opinión llegado el momento, si es lo que quieres ^^
Saludos!