A la hora de analizar Perfect Dark, supongo que es inevitable empezar diciendo lo mucho que en su día impactó en la industria Goldeneye (1997). Fue, por así decirlo, como el Doom de los shooters en consola, un juego que popularizó el género, no solo por su relativa novedad, sino también por su excelente calidad. El hecho de que siga siendo tan jugable hoy en día así lo demuestra. Pero ya es suficiente, hoy el tema no es el brillante título de Rare, sino su secuela espiritual, Perfect Dark, lanzado en el 2000 para Nintendo 64. El único juego que fue capaz de superarlo.
En las misiones en solitario jugamos con la citada agente del Instituto Carrington, de nombre Joanna Dark, que ostenta la categoría de Agente Perfecto, la máxima en dicha isntitución y que sirve de paso para dar nombre al juego. Si bien las primeras misiones son bastante estándar (aunque siguen un corte cyberpunk que en algunos momentos deja un fantástico regustillo a películas como Blade Runner), más tarde la historia empieza a cambiar. No quiero desvelar el argumento por si alguno de los lectores no han caído nunca en las redes de esta obra maestra, pero baste con decir que visitaremos la mítica Área 51 o tendremos un movidito viaje a bordo del Air Force One.
Al igual que sucedía en Goldeneye, cada una de las misiones se pueden jugar en tres niveles de dificultad (al que se suma un cuarto, realmente duro, tras terminarse todos los anteriores). A medida que aumenta la dificultad, no solo es más difícil encontrar munición o acabar con los astutos enemigos, sino que se añaden nuevos objetivos que nos obligarán a replantearnos las fases aunque ya nos las hubieramos terminado en otros niveles de dificultad. Según Rare, aproximadamente solo un 5% de las personas que lo compraban llegarían a terminarlo por completo. Y no lo dudo, porque servidor le dedicó meses de su vida a este juego y se confiesa entre el 95% restante.
También es de halagar la increible variedad de armas que nos vamos a encontrar a lo largo del juego. Armas normales, armas futuristas, hasta armas alienígenas. Algunas son la mar de curiosas y originales, ya que tan pronto nos encontramos lanzando multiples cuchillas como gracias a un visor especial podemos darle a los objetivos ¡a través de las paredes!. Además, por si fueran pocas las cerca de 40 armas que hay (¿pocas?), cada una tiene doble función, la cual se activa pulsando durante un rato el botón B (un presionado corto sirve para recargar, recarga que por cierto cuenta con una animación para cada arma, de lo que carecía Goldeneye, donde el arma desaparecía bajo el límite inferior de la pantalla y tras un chasquido volvía ya cargada). Estas dobles funciones abren multitud de posibilidades como dar culatazos con las pistolas, usar una útil búsqueda de objetivos con alguna semiautomática, descargar varios disparos a la vez con una potente escopeta, o la curiosa arma PC, que de ser una automática más, pasa a ser una torreta que podemos colgar en cualquier pared para que acabe con todos los enemigos cercanos. Todo un mundo se esconde dentro del enorme plantel de armas de Perfect Dark, y se puede decir que hoy día posiblemente ningún otro shooter lo ha superado.
Pero por fortuna, Perfect Dark no solo depende de su impresionante arsenal y extravagantes configuraciones. Su diseño es prácticamente impecable, lo que le permite seguir siendo un referente de calidad aún hoy en día (a pesar de que Goldeneye ha sido infinitamente más influyente en el mundillo, el paso del tiempo lo ha dejado más anticuado que al título que hoy nos ocupa). En una misión, por ejemplo, nos encontramos en una enorme y desolada extensión de nieve que nos toca explorar, y nos sumergimos en multitud de cuevas y túneles subterráneos donde tendremos que tener cuidado con los enemigos, los cuales saben que estamos allí, por lo que entra en escena cierto componente sigiloso. Debemos andar despacio, observando sus movimientos, esperando... Todo funciona de forma que ofrece una atmósfera muy intensa, épica, donde la música de fondo no hace sino reforzar la ambientación, al igual que el precioso cielo anaranjado por el atardecer. En Perfect Dark, Rare nos regala muchos momentos mágicos que pocos shooters en la historia han sabido ofrecer.
Completando los desafíos, también desbloqueamos nuevos simulantes. Los simulantes son los personajes no controlables (bots) con los que lucharemos en los desafíos o en el multi. Su IA es muy buena, ya que no se contentan con poseer un amplio abanico de dificultades, sino que hasta hay simulantes que tienen su propia personalidad. Nos encontramos con personajes tan variopintos como SimVengaza: si le disparas, te perseguirá sin descanso para vengarse hasta que alguien lo elimine. Hay un montón de ellos, como SimPaz, SimKamikaze, SimCobarde, SimTortuga, SimPelea, etc. Por tanto, el simulador de combate puede ser disfrutado por una sola persona, en un todos contra todos o metiendo simulantes en tu equipo. Y gracias a dichas características, se pueden crear infinidad de situaciones para que no haya dos partidas iguales. Por otro lado, crear, guardar y editar tus propios escenarios es algo muy fácil. Todo es configurable. A parte de los propios simulantes, podemos controlar el tiempo, número de muertes, equipos, armas, música, etc. Además, según jugamos, nuestro personaje va consiguiendo puntos y ascendiendo en un ránking. En definitiva, el simulador de combate es tan completo que, tanto se juege solo como a cuatro jugadores, es fácil olvidarse de que uno tiene necesidades tales como comer, dormir o ir al servicio.
Los gráficos en Perfect Dark son realmente increíbles para Nintendo 64. Los niveles abiertos no tienen los problemas de niebla o distancia de dibujado bastante comunes en los juegos de esa generación. Todos los personajes tienen rostros reales y se mueven de forma extremadamente realista (poseen las mejores animaciones de Nintendo 64). Aunque suene sádico, verlos agonizar y retorcerse al morir es toda una delicia. Las fases son variadas y a veces bastante largas. Los gráficos resultan aún más espectaculares cuando usamos los visores especiales, como la visión nocturna, rayos X o la cámara espía. También hay un montón de cinemáticas, generadas con el propio motor del juego, que sirven para contarnos la interesante historia, y realmente tienen una gran calidad, en consonancia con el resto del juego. En cuanto al control, sigue el patrón del de Goldeneye, aunque tenemos varias configuraciones para buscar la que más se adapte a nosotros.
En definitiva, Perfect Dark supone una experiencia como nunca antes (y poco ahora) se había vivido en los shooters. La IA es espectacular. No solo es que la máquina se comporte de forma inteligente, es que es capaz de dotar de diferentes personalidades a los personajes. Ellos son lo que sin duda convierten el juego en una experiencia única, y convierten los niveles más difíciles en un reto al alcance de pocos. Sin embargo, pocas veces resulta frustrante, ya que es tal la cantidad y calidad de modos, opciones y extras, que hacen de él un juego casi eterno. Por ejemplo, faltó mencionar el Instituto Carrington, el cual, junto a las misiones principales y el simulador de combate, hace las veces de un tercer modo: podemos pasear por el edificio (que es de todo menos pequeño); hacer tutoriales en clave de minijuegos para aprender el uso de los distintos gadgets; leer en diferentes terminales todos los datos acerca de los personajes de la trama, así como una extensa explicación de la misma; probar nuestras dotes de combate en una pequeña sala que simula distintos retos (nada complicado, como apuntar a interruptores o esquivar rayos láser); y lo mejor, una sala donde podemos hacer prácticas de tiro, para batir tiempos y puntuaciones y así conseguir medallas (gracias a las cuales se puede desbloquear gran parte del armamento del Goldeneye).
Quizás me deje algo por el camino, pero hacer un análisis de Perfect Dark y no olvidarse de nada es una tarea casi tan complicada como acabarse el juego. Esa es parte de la grandeza del juego. No solo rezuma calidad como Goldeneye, sino también cantidad, y mucha. El único defecto es que es necasario tener el Expansión Pak para disfrutalo a tope (según la propia caja, sin él solo podemos acceder aproximadamente a un 35% del juego). Pero a partir de ahí, Perfect Dark es todo lo que un shooter debería ser: buena historia, grandiosa banda sonora (sobre estas líneas tenéis el tema del Instituto Carrington, para que os hagáis una idea), misiones intensas y variadas, ilimitado multijugador, un montón de modos de juegos y, sobre todo, diversión. Se nota que Rare se propuso desde el primer momento mejorar su gran obra maestra. Y sin lugar a dudas, lo consiguió.


4 Comentarios:
Gran juego
19 de Febrero de 2008 • 18:30 — Caith_SithDe mis juegos favoritos, sin
19 de Febrero de 2008 • 18:35 — chango1985Gran análisis
28 de Febrero de 2008 • 13:54 — KidIkarusGran trabajo
15 de Marzo de 2008 • 18:28 — Kojiro TakedaAunque tengo que mirarlo más a fondo (que estoy a punto de salir a tomar fresco), no quería irme sin comentar al respecto. Puntualizar, sólo que las animaciones de Turok 2 pueden mirarle a la cara e incluso a veces por encima, y por lo demás me parece un gran análisis como siempre (veremos si cambia mi veredicto cuando lo lea por completo).
Desde que el logo de N64 se convirtiera en una P y una D hace ya unos cuantos años, PD se convirtió en uno de los juegos a los que más horas he dedicado en mi vida (sí, también estoy entre el 95% ), y el que me parece el mejor juego de N64 por gran diferencia. Qué grandes aquellos tiempos de Maulers, Armas PC, CMP150s, Falcon 2, Segadoras... grande, muy grande.