17 de Diciembre de 2017
Oct
13

Pikmin

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Cariño, he encogido al hombre del espacio
Se abre el telón y se ve a Miyamoto comiendo Lacasitos en su jardín. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama el juego? La respuesta es tan fácil de deducir que si has tenido que volver a mirar por segunda vez el título del análisis, Miyamoto se debe haber puesto a llorar en la otra punta del mundo. Con dos entregas ya en el mercado, la futura reedición de estas en Wii con el control adaptado al nuevo mando y una tercera entrega exclusiva en camino, la saga estrenada allá por el 2001 en GameCube (2002 para Europa) ya se ha labrado por méritos propios un lugar privilegiado en el historial del popular desarrollador nipón.

Nunca sabremos si de verdad estaba comiendo Lacasitos, M&Ms o algo parecido, pero lo que sí ha confirmado en más de una ocasión es que se había basado en su jardín a la hora de concebir este juego. Conocido por crear y reinventar sagas de la talla de Super Mario, The Legend of Zelda o Donkey Kong, Pikmin supuso sus primeros escarceos con la estrategia, género tradicionalemente descuidado en las consolas. Y para ser un tímido pasito en este apasionante mundo, como de costumbre acabó entrando por la puerta grande con un título que, si bien se puede revelar como infinitamente más simple que cualquiera de los clásicos del género, nos sorprende con la etérea magia miyamotesca en cantidades industriales.


Como todo juego que no sea el Tetris y sus congéneres puzleros, Pikmin tiene un argumento que sirve para justificar la odisea de Olimar. Este diminuto, rechoncho y vagamente porcino personaje sufre una desafortunada colisión con un meterorito mientras regresa a su querido planeta natal, Hocotate (si de primeras has leído “chocolate” prueba de nuevo). La nave cae entonces sobre un extraño planeta cercano, desfragmentándose parcialmente al atravesar la atmósfera. Como era de esperar, nuestro protagonista sale ileso del accidente y recupera la consciencia a escasos metros de su nave. Pero la alegría solo dura hasta que cae en la cuenta de que un total de treinta piezas se han desperdigado por el extraño planeta y debe recuperarlas si desea volver a su tierra de nombre casi delicioso (casi).

A priori no debería ser un problema para nuestro pequeñín, pero pronto se da cuenta de algo terrible... ¡el planeta está lleno de ese mortal gas conocido como oxígeno! Por suerte, su traje espacial tiene una reserva (¿de qué?, me pregunto yo) que le permitirá sobrevivir un total de treinta días en la superficie de este misterioso mundo. Empieza entonces una cuenta atrás en la que Olimar deberá reconstruir su nave o morir en el intento. Porque sí, amigos, a pesar de su preciosa estética colorista que te acaricia los ojos cuando está en pantalla, Pikmin puede darte la desagradable sorpresa de ver como fracasas en tu misión y tienes que volver a empezar el juego desde el principio.


Para que esto no ocurra, entran en escena los pikmin, las pequeñas criaturas que dan nombre al juego. Nada más alejarse de su maltrecha nave para explorar la zona, Olimar se encontrará con una especie de cebolla roja gigantesca apoyada sobre un trípode. Al acercarnos, de esta estrambótica estructura saldrá volando una semilla que caerá y germinará en la tierra, surgiendo una especie de planta que se ondea sin necesidad de viento, como si estuviese viva (las plantas están vivas, ya lo sé. Pero supongo que se aprecia el matiz). Tras el desconcierto inicial, Olimar se acerca y agarra la misteriosa protuberancia, que desentierra de un tirón. Y el tubérculo que allí se encuentra no es un jugoso ingrediente que pudiera acompañar a cualquiera de nuestras ensaladas, sino un pequeño animalito rojo que ahora lo mira con curiosidad.

Por sí solo, este primer pikmin apenas nos servirá para coger alguna de las pequeñas pastillas rojas que crecen en las flores, y que llevadas a la cebolla darán como fruto nuevos pikmin. Pero poco a poco iremos conformando todo un señor ejército a base de repetir una y otra vez este proceso (no tan lento como puede parecer, ya que con pastillas más grandes o enemigos obtendremos montones de nuevas semillas). Una vez tengamos un número considerable de estas criaturas, empezará el juego propiamente dicho. El primer (e infinito) día de la cuenta atrás hará las veces de tutorial para acostumbrarse a los controles y al “funcionamiento” de los pikmin. Cuales patitos recién salidos del cascarón, seguirán a Olimar allá a donde este vaya y obedecerán sus instrucciones a pies juntillas. Mientras observamos y dirigimos cual terrateniente, nuestro creciente ejército-proletariado acabará con enemigos, tirará muros para abrir nuevas zonas, extenderá puentes y, lo más importante, llevará las piezas que encontremos de vuelta a nuestra nave.


Pero no todo será coser y cantar en nuestro periplo. Si bien la unión hace la fuerza, el llevar a un total de cien pikmin al mismo tiempo (lo máximo que nos permite el juego, el resto aguardarán en la cebolla en espera de ser llamados) no garantizará el éxito de la misión. Si bien los primeros retos son fáciles y las piezas se recuperan con sorprendente rapidez, la cosa se empieza a torcer poco a poco, aunque sin llegar nunca a resultar frustante. Tras hacernos con el sencillo y ejemplar control, el juego nos “suelta” en la segunda zona, donde el tiempo ya empieza a correr (nos quedarán entonces venitinueve días, de unos quince minutos cada uno) y el agobio, aunque aún bastante tenue, empieza a palparse en el ambiente.

Los recursos aprendidos en el primer día sentarán las bases, pero pronto se volverán insuficientes. Si bien en algunos puntos el juego nos puede guiar mediante ciertas explicaciones, tarde o temprano tendremos que darle a la cabeza y discurrir nuevas tácticas, que pondremos en práctica mediante el clásico método ensayo-error. Por ejemplo, en la segunda área nos encontraremos con una pieza en medio de una laguna. Nuestro primer impulso será el de acudir rápidamente a recoger tan codiciado tesoro, pero.. ¡horror! ¡Nuestros pikmin rojos morirán nada más tocar el agua! Más tarde, probaremos de nuevo con un pikmin amarillo, dado que se consigue a escasos metros de dicha laguna y la lógica nos puede hacer concluir que esta especie será la idónea... ¡pero no! Nuevamente la tragedia hace acto de presencia nada más nuestras criaturas entran en contacto con el agua (lo cual, por cierto, puede hacer que nos planteemos serias dudas sobre sus hábitos higiénicos). ¿Nos hará falta entonces otro tipo de pikmin? Mmm...


La principal baza para salir airoso de un gran porcentaje de las situaciones es la correcta alternancia entre los distintos pikmin. Cada color va asociado a una serie de características de las que los otros carecen, como resisitir al agua (“vaya, haberlo dicho antes y evitábamos la matanza del anterior párrafo”), usar bombas o un mayor poder de combate, entre otras. Aunque esto solo será el inicio. La estrategia más clásica de corte bélico cobrará todo protagonismo a la hora de enfrentarnos a los numerosos enemigos finales (sinónimos de nueva pieza para nuestra nave), que a diferencia de los pequeños y comunes enemigos “estándar” que se repiten con frecuencia, nos pueden poner contra las cuerdas. No obstante, con un poco de lógica y el manido método ensayo-error, en el peor de los casos deberían morder el polvo tras un par de intentos.

Después están los enemigos “tocanarices”, que aunque no responden de forma oficial a este nombre, se ganan a pulso improperios por parte de los más descuidados. A destacar, el insecto que sobrevuela algunas áreas y se lanza de vez en cuando a robar un par de nuestros pikmin para lanzarlos luego a varios metros de distancia; o el “pseudo oso-hormiguero-globo-volador” que lanza fuertes ráfagas de viento y desperdiga nuestra tropa por la zona. Pero con una dosis de paciencia y saber hacer, tras la sopresa (o disgusto) inicial tampoco deberían suponer mayores problemas. Pikmin es un juego, por lo general, muy asequible.


Y es por eso que a pesar de la enormemente rica, satisfaciente y variada experiencia que supone, y a pesar del interesante modo desafío (donde nuestro reto es cultivar la mayor cantidad posible de pikmin en un solo día) el juego se termina en un suspiro. No hay que estar demasiado puesto en el noble arte del cálculo para darse cuenta de que treinta días, a quince minutos cada uno, nos deja un título evidentemete corto. Bien es cierto que seguramente nos tocará repetir más de un día, ya sea por nuestra incompetencia al afrontar determinados desafíos o por evitar la sensación de que hemos distribuido mal el tiempo y nos puede pasar factura a largo plazo.

Porque el componente estratégico de Pikmin no se limita al hecho de conjugar el uso de los diferentes colores para abrirse paso hacia las preciadas piezas de la nave, o a las estrategias adoptadas ante cada tipo de enemigo. El hecho de contar con un tiempo finito que debemos dosificar con cabeza eleva el reto (cuando da sus frutos) a la categoría de gozo. La cosa no será tan simple como ir a pieza por día, sino que habrá días en los que nos dediquemos a cultivar pikmin de los colores que consideremos más mermados, días en los que “allanaremos” el camino a nuevas áreas y días en los que recojamos del tirón dos o tres piezas. Planifica y vencerás.


Como dijo una vez alguien sabio (que me aspen si recuerdo quien y donde), aunque cada juego creado hasta la fecha tratara sobre el cultivo y control de una horda de plantas alienígenas con el fin de recuperar las piezas de una nave espacial, Pikmin seguiría siendo un juego genial. No es solo lo que hace, sino lo bien que lo hace. No es solo una gran y original idea, es la forma de llevarla a cabo, explotarla sin caer nunca en excesos que conlleven situaciones de preocupante repetición. El juego nos sorprende a cada paso, mezclando rutinas ya interiorizadas con nuevas pruebas para nuestra inteligencia y habilidad. Pikmin es un juego que sabe jugar, valga la redundancia, a la perfección con cada uno de sus elementos (y hay muchos más aparte de los que he citado, para no destripar el juego por completo, que conste). Un título en constante evolución que se siente vivo, tan vivo como los tiernos pikmin o todo el mundo que se poco a poco se abre a nuestro paso.

En más de una ocasión nos arrancará una sonrisa ver como uno de nuestros bichitos tropieza y cae, quedándose atrás y echándose luego a correr para alcanzar al resto de la tropa. O nos dará verdadera pena ver como un pequeño despiste nuestro traerá como consecuencia la muerte de alguno de ellos. El pequeño-gran mundo de Pikmin es tan real y está tan bien planteado (con un diseño gráfico adecuadísimo y una gran atención por los detalles) que a veces tendremos la sensación de estar viendo un documental. Eso sí, de otro planeta. Una genuino ecosistema digno de admirar. Quizás no sea el mejor juego al que hayas jugado. Quizás no sea ni el mejor de su consola. Pero si no te embarcas al menos durante un par de días en la “experiencia Pikmin”, siempre te faltará algo por ver de este prolífico mundillo.


5
Valoración media: 5 (11 votos)

16 Comentarios:

Pikmin, ¿ Qué podría

Pikmin, ¿ Qué podría decir yo de este atípico juego? A pesar de que no me haya gustado del todo, ya sea por que no me va su onda de rts con puzzles, o por su musiquilla, aunque no es mala, es monótoma. Puedo decir que es entretenido  y colorido, aunque a algún "pseudo-hardcore" aparezca por allí  aventándole piedras por la primera impresión. Lejos de que yo pueda emitir una opinión verosímil por que no llegué a completar el juego,puedo decir que tiene una onda "oriental" muy correcta y ratos entretenidos si realmente te gustan los puzzles y los rts .

 

Saludos, y five bucks

El otro dia casi me pillo

El otro dia casi me pillo este y la segunda parte por el ebay por 20 euros xDDDD Por desgracia mi puja se fue a la mierda a 5 minutos del final... ya me esperare a que lo adapten para la wii... porque le tengo unas ganas tremendas a este juego!!

Que bueno volver a verte analizando xDDDd Que pensabamos que la hazardcueva estaba en huelga xD 

Bonito análisis, como

Bonito análisis, como siempre. Merecería la pena hablar del Pikmin 2 más que nada porque perfecciona la primera parte (que tiene sus problemas jugables) creando probablemente el Pikmin perfecto.

Es uno de los juegos favoritos de S.M. (alias "Papá de Mario").

¿Pero este juego iba de

¿Pero este juego iba de cultivar bichos y recoger piezas? Yo creía que en realidad el objetivo era esclavizar a una especie extraterreste y obtener beneficio de ello. O por lo menos eso me pareció cuando conseguí la última pieza de la nave.

Este juego es la leche :D A

Este juego es la leche :D A pesar de lo corto que pueda parecer en un principio, como tu muy bien has dicho, lo rejuegas una y otra vez solo para superar tu torpeza (la mia en principio era mucha) e ir mejorando en cada nueva partida.

A mi me sorprendió muy gratamente, tanto por su jugabilidad  como por la simpatia de esos seres de colores :)

5 estrellazas!!

PD - Ya te has puesto a currar ¿eh? :D 

 

Pues a mi tener que jugar

Pues a mi tener que jugar contrarreloj me estresa un montón (debe ser un trauma que tengo desde que jugué al Majora's Mask). Lo de estar pendiente del tiempo no me mola nada de nada, pero dices que en general es asequible y supongo que no me frustaría mucho... Por otra parte el Capitán Olimar me da mal rollo... tiene pinta de psicópata. Los pikmin si me transmiten buenas vibraciones, así como el estilo del juego...

A ver si me hago con la versión para Wii para poder sodomizar a estos tiernos lacasitos.

5 estrellazas!

A mi lo del contrarelog me

A mi lo del contrarelog me parece bien siempre y cuando haga falta un poco de presion y solo te pille si estas haciendo el tonto por ahi, no si estas corriendo y tropiezas una vez ¡hala! Fallo y a volver a intentar.

Hay juegos de estrategia en los que puedes poner un tiempo limite -20 minutos, etc..- y esos no me molan tanto como lo llegan a hacer los que dan un tiempo de preparacion antes de empezar a darse piñazos.

Un saludo.

Genial

La verdad es que esta obra con su toque Miyamoto me sorprendió gratisimamente. El reto de organizar el tiempo e ir superando los puzles pieza tras pieza formaban un combinado magnífico que a mi, personalmente, me mantuvieron pegado a mi mando una buena semana.

P.D.- Que triste era verlos morir de noche,uno de los toques trágicos (la voracidad y letalidad de estas criaturas era endiablada) de un juego que en apariencia podría parecer infantil. 

Lo mas sorprendente es que

Lo mas sorprendente es que este juego se le ocurrió a Miyamoto mirando su jardín... la leche. Yo no lo he porbado, así que solo puedo alabar tu análisis (Vaya, que novedad que sea cojonudo, nótese la ironía).

¡Hale, saludos! 

Ya era hora! Da gusto

Ya era hora! Da gusto volverse a encontrar con tus análisis, y lo de retomar juegos que pronto aparezcan en esta generación de consolas me parece formidable. En cuanto a tu análisis, soberbio como siempre. Vamos, que a mitad de la lectura ya te dan ganas de soltar Internet y volver a jugar disfrutar del juego nuevamente. Para mi es uno de los más esperados…

Aprovechando que vuelvo a

Aprovechando que vuelvo a pillar wi-fi (yuju!), me paso por aquí para daros las gracias a todos por los comentarios :)

Puntualizaciones concretas: 

@ JMVBOX: En efecto, el Pikmin 2 sería tan merecedor de un análisis como la primera entrega, puesto que ha sido capaz de lograr algo que no se ve con mucha frecuencia en la industria: salir a la sombra de un juego original y con bastante éxito sin acusar la relativa falta de originalidad. Pikmin 2 coge muchísimas cosas de Pikmin, pero al mismo tiempo es un juego rediseñado de forma que no importa cuanto hayas jugado a la primera entrega, esta te vuelve a sorprender. De primeras no me convenció que quitaran el factor tiempo, que al fin y al cabo era en parte la "salsa" del original. Pero se añadieron muchas cosas, y ninguna de ellas innecesarias: más enemigos y piezas, nuevos tipos de pikmin, mazmorras o la aparición de Luis, un segundo "hombrecillo del espacio" que permitía tanto la inclusión de nuevos puzles a lo Resident Evil Zero como un competente modo multijugador. Sin duda, ambos son recomendables por igual, el primero por la creación de una fórmula genial y el segundo por refinar dicha fórmula. Supongo que todo esto tú ya lo sabes, pero lo pongo por si alguno de los presentes no ha tenido el placer de probarlos xD. A ver si Miyamoto vuelve a dar la talla con la tercera entrega.

@ Ellolo17: En principio, antes de reiniciar el día debes sopesar si te conviene o no. Te pongo un ejemplo: Empieza el día y coges a una tropa de, digamos, 80 pikmin rojos, para enfrentarte a un gran bicho que habías visto el día anterior en determinada zona. Pues bien, llegas allí e intentas acabar con él, probando tácticas como atacarle por detrás o lanzarle los pikmin a la espalda. Pero resulta que no baja su vida, y poco a poco vas perdiendo alguno de tus valiosos pikmin por sus embestidas. De pronto, un grupillo le golpea la cara, y el bicho abre el caparazón de su costado, dejando durante unos segundos una parte blanda de su anatomía a la vista. Le atacas ahí, y la vida empieza a bajar rápidamente, por lo que tras repetir la operación un par de veces, acabas con él. La buena noticia es que el enemigo no te dará más problemas y por encima deja una pieza de regalo. La mala, que en los primeros intentos hemos perdido más de una treintena de pikmin en vano. ¿Reiniciarías el día para volver a enfrentarte a él y, ahora sabiendo el "truco", derrotarle sin apenas perder pikmin? ¿O seguirías adelante con la intención de cultivar una nueva "cosecha" en cuanto tuvieras ocasión? Más o menos funciona así, aunque este es solo un ejemplo de las muchas situaciones en el que el juego te hace dudar sobre la conveniencia de volver atrás o seguir adelante y rectificar en el futuro los posibles errores.

Saludos también al resto. Y no cantéis victoria aún. Me ha dicho un pajarito que el próximo análisis volverá a ser una colaboración... xDDD

Buen Analisis

Creo que es la joya de la corona e Game Cube, por encima de Wind Waker y metroid prime(seria asi las tres piezas).

El principal motivo es que se trata de una saga totalmente nueva, y a cada paso es sorpresa tras sorpresa.

Cierto es que Prime es una ``vuelta de tuerca´´ pero es en esencia un metroid.

El planteamiento del juego, y su desarrolo, los propios Pikmin, casi mas destinado a ser mascotas que el propio Mario, Olimar, el tiempo, los niveles....todo me parece genial.

Quizas el juego de cube que mas veces jugué, sin embargo no pude jugar a su segunda parte, que espero solventar gracias a WII.

Un saludo.

Pues fíjate que, de la

Pues fíjate que, de la anterior generación, los títulos que me quedé con las ganas de jugar por no tener consola fueron: Killer 7, Shadow of the Colossus y Pikmin (1 o 2). Ahora con Wii, es el que espero de Nintendo con ganas (Galaxy y Twilight los jugué de prestado).

Como ahora saldrán reediciones, pues fantástico. Es el tipo de juego que me enamora, pero si por lo que sea no me gusta, al menos tengo la oportunidad de probarlo a un precio reducido. Ya sabía que el juego era bueno, y tú lo reafirmas. Ahora sólo queda saber qué tal será la implementación del Wiimote.

5 estrellas! Y no tardes tanto la próxima!

PD: Ahora, sólo queda Metroid Prime 2 y Wind Waker para saber qué opinas sobre las próximas reediciones Wink. Ahora que lo pienso... ¿Wind Waker será reeditado? 

@ psycotic

A riesgo de equivocarme y quedar mal, pues no sé donde mirarlo, creo que Wind Waker no será de los títulos reeditados. Voy a buscarlo para asegurarme Wink

Edito:

Por el momento, Nintendo ha anunciado el relanzamiento de siete juegos y solo de forma oficial para el mercado japonés, a un precio de 3.800 yenes, un tercio más barato que los nuevos títulos de Wii:

* Chibi-Robo (2009)
* Donkey Kong Jungle Beat (11 de diciembre de 2008)
* Mario Power Tennis (2009)
* Metroid Prime (2009)
* Metroid Prime 2: Dark Echoes (2009)
* Pikmin (25 de diciembre de 2008)
* Pikmin 2 (2009)

Fuente: Revogamers

No sé si en el futuro se deciden, pero hoy por hoy parece que no está en las listas. Y eso de "solo para el mercado japonés" espero que no sea así al final Neutral

Saludos!

Hummmm... Creo recordar una

Hummmm... Creo recordar una entrevista de IGN a NOA, durante la especie de convención esta de Nintendo hace poco. No la he podido encontrar :S pero, o mucho me equivoco, o salen en USA casi que ya, antes del 2009. Creo que sacaban Pikmin y Donkey Kong antes de Navidad.

Sé que no tiene nada que ver, pero sacarlos en USA es casi como decir que tarde o temprano sale en Europa. Aunque los yankees deben esperar qué tal vende Disaster aquí para saber si o reciben o no Confused

En su día me llamó la atencion...

...pero nunca llegué a probarlo. No fui un afortunado poseedor del cubo nintendero ^^u

La verdad es que hay pocos juegos de estrategia que merezcan la pena en consola, y la mayor parte quedan relegados al olvido más vergonzoso. Pero bueno, Pikmin parece tener bastante personalidad como para que se recuerde al menos durante un tiempo. 

Me gusta el planteamiento; tener una cuenta atrás de 30 días para completarlo me parece interesante. A fin de cuentas, el prince of persia original sólo te daba una hora ^^ ... y podía durarte toda una vida si no eras cuidadoso :P

Un saludete; un gran análisis de un juego bastante desconocido para mí ^^