Durante
años, los títulos plataformeros de Mario han sido el modelo a seguir, y
ya no solo dentro del género de las plataformas (que desgraciadamente
se está perdiendo cada vez más en favor de las aventuras de acción y
los shooters) sino que también a la hora de enfrentarse al reto de
crear un juego de cualquier otro género se intenta emular la calidad de
sus títulos, con sus precisos controles, su desbordante originalidad,
sus bellos diseños o sus pegadizas melodías que cientos de veces nos
consiguen hacer tararear. Super Mario Bros en NES (1985) ya logró hacer todo eso, y posteriormente títulos como Super Mario Bros 3, Super Mario World y Yoshi's Island
hicieron de Mario el mejor exponente de los juegos en 2D. Pero no
contentos con eso, mientras ciertas franquicias se resintieron en el
inevitable paso a las 3D (véanse Sonic o Castlevania),
Nintendo lo logró una vez más cuando al bigotudo fontanero le llego la
hora de pasear por un Reino Champiñón tridimensionalizado para la
ocasión. Super Mario 64 (1996) le demostró al mundo como se hacía un juego completamente en 3D sin perder un ápice de la magia de las benditas 2D. En ese aspecto, aún 11 años después, sigue siendo el mejor referente.
El
principal motivo de esta breve lección de historia no es simplemente el
rellenar un cupo mínimo de palabras, sino también la forma perfecta de
llegar a entender porque Super Mario Galaxy es uno de esos juegos que define y redefine su género en particular y los videojuegos en general. Super Mario Sunshine, aún siendo una excelente obra, nunca permanecerá en nuestras memorias con la misma fuerza que Super Mario Bros 3 o Super Mario 64 han conseguido. Super Mario Galaxy,
en cambio, seguramente lo logrará, simplemente porque tiene la magia,
las ideas, y lo que es más importante, la imaginación que solo los
mejores tienen. Y Galaxy la tiene en cantidades industriales.
Los entornos imaginativos siempre han sido un ingrediente esencial en los juegos de Mario, y es en este ámbito donde Sunshine
se quedó un pelín corto, perdiendo gran parte del encanto del Reino
Champiñón surrealista con el que muchos crecimos. De hecho, la playa, el recinto ferial, el transporte marítimo o los puertos y aldeas del Sunshine
se hacen
tan atractivos visualmente como un tramo de autopista en comparación a
los placeres que figuran en la última oferta de Mario. El uso de
"Galaxy" en el título realmente hace énfasis en el grado de libertad
que los desarrolladores han tenido a la hora de crear cada uno de los
mundos. No hay límites, nada es tan surreal o fuera de los límites como
lo que en esta ocasión se consigue con los maravillosos escenarios.
En lugar de las gigantescas islas flotando en las nubes de Super Mario 64, Galaxy
introduce la idea de los planetas. Cada uno tiene su propia área
gravitatoria, causando que Mario se aferre a su exterior (y a veces a
su interior) de formas que nunca se habían imaginado. Si tiras a Mario
por una cornisa, ya no significará la muerte (vaya, a veces sí), sino
que encontrarás una nueva cara del planeta en cuestión. Esto abre un
gran abanico de posibilidades que Galaxy aprovecha hasta límites nunca antes vistos, dotando al juego de una experiencia completamente novedosa. Es genial, no sólo la idea, sino también la ejecución.
Tan
pronto estás invadiendo la plataforma de lanzamiento de un cohete, como
al momento te ves escalando un robot gigante al más puro estilo Shadow of the Colossus.
Entrar más en detalles sería robar parte de la magia que esconde este
título, esa magia que consigue sorprender una y otra vez descubriendo
detalles geniales a cada paso que avanzamos. Como también sorprende el
nivel de diseño, que muchas veces hace caso
omiso de cualquier regla no escrita o convención cuando se trata de
plataformas. El juego está constantemente
cambiando de 3D a 2D dependiendo de la situación. En las plataformas en
3D
hay momentos donde una simple cámara fija es suficiente. Por ejemplo,
no se hace necesario un plano en 3D cuando te estás moviento
lateralmente por una plataforma fija a la vez que esquivas obstáculos
de fuego (como en los castillos de los antiguos Super Mario en 2D). En Galaxy todo está calculado para ofrecernos la mejor perspectiva en cada ocasión.
Los
controles funcionan siempre con absoluta perfección. La cámara busca la
mejor posición, no quedándose nunca atascada y mostrando en todo
momento la acción de forma impecable. Mario se controla exactamente de
la forma que se esperaría controlar, moviéndolo con el analógico del
nunchaku, saltando con el A, o combinando los botones Z y A para
realizar el golpe con la culata o el salto largo. Sus movimientos son
más rápidos, sus saltos más suaves y su "peso" se siente correcto. En
pocas palabras, este nuevo Mario es una delicia jugable y multiplica la
experiencia del Mario 64 como el Sunshine no logró hacerlo.
Ciertamente,
la mayor parte de este juego se podría haber controlado tranquilamente
con el mando de GameCube, pero al hacerlo, moriría la sorprendente
satisfacción que nos proporciona el nuevo ataque giratorio. Viajar
entre planetas se logra gracias a la activación de unas plataformas de
lanzamiento con forma de estrella. Estas se podrían haber activado de
forma automática o simplemente pulsando un botón, sino fuera porque el
requisito de agitar el mando realmente te conecta con el juego. Lo
mismo pasa con las peleas contra los jefes finales. En el pasado, un
golpe mediante el presionado de un botón era más que aceptable, pero en
esta ocasión romper la cola de una planta piraña gigante, o la
devolución de una sandía a la cara de un pulpo con un fuerte movimiento
del mando es curiosamente más satisfactorio.
Respecto
al tema de las luchas contra los jefes finales, su calidad está en
perfecta consonacia con el resto del juego, siendo acertadamente Bowser
el mejor de todos. No solo porque sea soberbio, sino porque vuelve a
ser el que era. En los últimos años ha sido tratado como un malo casi
cómico, pero en Galaxy está
furioso y es malvado. Sobre todo teniendo en cuenta la mayor fuerza de
la trama en esta ocasión, que sin entrar en detalles, se puede decir
que es más épica de lo que había sido en los juegos de Mario hasta
ahora.
La música ha sido siempre una gran parte de lo que ha hecho de la serie
Mario tan especial. Todo el mundo se sabe el tema del Super Mario Bros original, o la inolvidable melodía del
castillo de Peach en Mario 64. Afortunadamente, Super Mario Galaxy
sobresale una vez más en este ámbito, ofreciendo al jugador una
variedad de música pegadiza que uno se puede encontrar por la casa o en la ducha tarareándola, especialmente el hermoso
tema central. Hay
una gran variedad de piezas orquestradas que te harán sentir que estás
tomando parte en algo histórico. Tiene matices fuertes o
calmados según la situación, pero siempre encaja perfectamente en cada
contexto. También hay reediciones de melodías clásicas, como en las
fases de Bowser o alguna galaxia extra con el tema de Super Mario Bros 3 de fondo.
Es realmente difícil encontrar algún fallo en Super Mario Galaxy.
Seguramente hay un
puñado de estrellas bastante difíciles de conseguir, pero habiendo 120
de ellas, no se puede considerar ciertamente un defecto. La dificultad
es algo que a menudo ha sido deficiente en los últimos juegos de
Nintendo, pero incluso aquí sobresale Galaxy. El ser capaz de terminar el juego
en 60 estrellas también le da al juego un mayor recurso, ya que permite al
más informal, a los jugadores menos calificados, llegar al "final", mientras
que los jugadores de toda la vida intentarán terminarlo con las 120
estrellas. Al igual que en Mario 64, donde se podía
terminar con 70 de 120 estrellas, o incluso en Yoshi's Island, que no era un
juego duro hasta el final.
A veces, cada mucho tiempo, un juego de tan alta calidad llega, y no queda otra que quitarse el sombrero y decir "bien hecho". Super Mario
Galaxy
ofrece muestras de calidad en todos los aspectos, ya sea a nivel
de diseño, la banda sonora, peleas contra jefes, gráficos o controles.
Se
siente un juego conocido, pero fresco a la vez, gracias a la enorme
cantidad de
ideas y la creatividad puesta en cada uno de los niveles. Al contrario
de la mayoría de los juegos, aquí se nota que las esquinas no han sido llenadas con reutilización de ideas una y otra vez, o tratar de
extender el juego de forma artificial con tediosas colecciones de
ítems. Prácticamente cada nivel ofrece algo distinto al anterior, es un
juego que sorprende a cada paso y no hace sino que tengamos cada vez
más ganas de explorarlo. No hay tal cosa
como un juego perfecto, pero Super Mario Galaxy viene a ser lo más cerca que
estarás de tenerlo. Una experiencia esencial para
todos los jugadores. Muchos esperaban de este juego el
verdadero sucesor de Super Mario 64,
pero seguro que casi nadie esperaba algo tan grande como Miyamoto y
compañía han logrado en esta ocasión. Nintendo nos acaba de brindar su
mejor juego desde Metroid Prime.
Xbox 360
PS3

3 Comentarios:
(Aplauso)
9 de Febrero de 2008 • 16:56 — pedrojosegallardoDecir ``+1´´ es decir poco amigo...
Gran trabajo, sí señor. No
17 de Febrero de 2008 • 14:42 — Kojiro TakedaGracias :)
17 de Febrero de 2008 • 15:53 — FranchuzasGracias por el comentario, a ambos. En plena época de exámenes de febrero debería estar estudiando y no por aquí, pero bueno, cada uno pierde el tiempo como quiere
Un cordial saludo