Vuelve
Samus oscura, vuelve Ridley, vuelven los Piratas Espaciales y vuelven
los Metroids. Pero sobre todo, vuelve ella. La heroína por excelencia
del mundo del videojuego (olvidaos de Lara Croft, será muy mediática,
pero a nivel cualitativo no hay color). Samus Aran vuelve a enfundarse
el mono de trabajo (su bonita y colorida armadura Chozo) para terminar
de una vez con todos sus antagonistas y darle un merecido descanso al
universo.
Los controles funcionan de forma suave y muy precisa. Metroid Prime 3 mantiene el sistema de autoapuntado (con el botón Z), que nos permite movernos y saltar alrededor del enemigo, aunque en esta ocasión los disparos no se dirigirán automáticamente a este, sino que debemos apuntar manualmente con el puntero. Este nuevo estilo de control dota a las batallas de un mayor dinamismo y las acerca más a un shooter que en las entregas anteriores. La combinación wiimote/nunchaku tan bien implementada en Corruption y logra sin duda el mejor control en un juego de estas características para consola. En unos escasos 10 minutos te haces con el control, tras el cual es un palo duro volver a apuntar con dos analógicos. Donde juegos como Red Steel o Call of Duty 3 se quedaron a medias, Metroid Prime 3 destaca hasta alcancar la excelencia en el manejo.
Además, la inmersión en este título va más
allá de lo que ofrece un teclado y un ratón, ya no solo en cuanto al
tema de disparar directamente hacia nuestros enemigos (en lugar de
mover un "huevo" por una mesa), sino que hay multitud de elementos con
los que interactuaremos, interruptores y palancas que requieren que el jugador realice acciones
como tirar, torcer o bombear con el mando de Wii. Ofrecen variedad al
desarrollo y la captura del movimiento está bien implementada. Samus
también vuelve a contar con el rayo enganche, que se utiliza más a
menudo en esta ocasión, ya que no solo sirve para cruzar grandes
distancias colgados del techo, sino que mediante un movimiento del
nunchaku lo podremos lanzar a los enemigos, para desprenderlos de sus
escudos, o bien para quitar piedras o despojos que bloquean el camino.
También en esta ocasión cobrará un mayor protagonismo nuestra nave, que
a aparte de para transportarnos de un planeta a otro, la utilizaremos
ahora para resolver algunos puzles, como bombardear zonas y dejarlas
despejadas.
Puedes
amarlo u odiarlo, pero lo cierto es que el escáner está de vuelta otra
vez. La cara de Samus se verá reflajada cada vez que lo usemos, un
efecto que queda muy bien, y además tendrá su importancia al avanzar la
historia... aunque no es de recibo desvelar aquí datos de la trama.
Nuevamente, cualquier objeto o enemigo en pantalla podrá ser analizado
y obtendremos datos curiosos (y a veces útiles en el caso de los
enemigos) que además nos permitirán conseguir extras como de costumbre,
aunque esta vez irán más allá de las típicas galerías de imágenes.
Samus tiene ahora un nuevo modo, el hiperestado, que a partir de cierto punto de la aventura podemos utilizar pulsando el botón +, siempre y cuando tengamos al menos un tanque de energía. En este modo, Samus utiliza el poder del Phazon y puede lanzar ráfagas realmente destructivas, muy útiles contra enemigos duros. Ahora bien, este potente modo es un arma de doble filo, porque también daña seriamente a Samus, corrumpiéndola poco a poco según lo usa. Así que, además de perder vida, el aspecto de Samus también irá cambiando si abusamos de él.
Entrando ya por último en el aspecto técnico (sí, esto es Wii, pero los gráficos también se miran), parece que Retro ha sacrificado ciertos apartados gráficos para poder darle un empujoncito a otros aspectos que pueden llamar más la atención visualmente (y que todo sea dicho, es preferible). Mientras los personajes (Samus, los soldados y los enemigos) apenas muestran mejoras significativas respecto a los anteriores Prime, en los escenarios y en los efectos de luz sí se aprecia un aumento de detalle y definición. El diseño de algunos planetas es brutal, y deja a la mayoría de los juegos de la nueva generación en calzoncillos en cuanto a acabado artístico se refiere. Es, sin lugar a dudas, el juego más cuidado de Wii hasta la fecha.
Ya finalizando, el único detalle negativo reseñable que podemos añadir es el tiempo que a veces tardan en abrir algunas puertas debido a las cargas entre escenarios. También que la dificultad general parece haber bajado un poco, aunque sigue suponiendo un gran reto, tampoco espéreis un paseo (recomiendo al los que ya tengan experiencia en la saga jugar en el modo "veterana"). A parte de estos pequeños detalles, poco más se puede decir. Retro Studios lo ha logrado, por tercera vez consecutiva. Cerca de 20 apasionantes horas te esperan para librar al universo de la amenza del Phazon.
Metroid Prime 3: Corruption es un juego redondo en todos los apartados. Mantiene muchas de las premisas de las dos entregas anteriores pero también tiene una personalidad propia, que va más allá del nuevo control. Seguramente el primer Prime quede en la memoria como el mejor debido a la nostalgia y la sorpresa por ser el que inició todo esto, pero desde luego Corruption también aporta, y mucho, a esta grandísima trilogía. Mientras la mayoría de los shooters transportan a los jugadores al interior de la cabeza del personaje, Corruption te mete de lleno en el cuerpo de Samus. Con un montón de criaturas y una conseguida atmósfera, este nuevo mundo está más vivo que nunca y es una delicia recorrer y explorar hasta el último de sus rincones. Más variado y más épico. Sin duda, un gran Metroid.
Xbox 360
PS3
