22 de Septiembre de 2017
Jun
5

Super Mario 64


Análisis número 100:
El enésimo homenaje a un juego inigualable

Por alcabcucu

La primera vez

Hay juegos de los que uno nunca olvida su primera partida. Os animo a que hagáis el ejercicio y tratéis de recordar cuáles son esos títulos que se os quedaron grabados en la retina. No creo que haya más de un puñado. En efecto, es relativamente sencillo rememorar grandes juegos y grandes momentos, pero no es tan fácil recordar esa primerísima partida que, por los motivos que fueran, pasó a formar parte de nuestro universo personal, incorporándose en la misteriosa emergencia neuronal que constituye nuestra memoria.

En el año 1996 quien escribe estas líneas arrastraba ya una notable experiencia jugona, y esperaba con mucha ansiedad el lanzamiento de Nintendo 64, que prometía una experiencia de juego totalmente innovadora. El asalto de los gráficos poligonales al mundo del PC y de las consolas no era algo nuevo. Habíamos conocido ya muchos experimentos. Desde Battlezone (1980) hasta el meritorio Jumping Flash (1995), pasando por joyas como Star Fox -Starwing en Europa- (1993) o Virtua Racing (1994). La mismísima Sega Saturn había llegado sin hacer demasiado ruido ofreciendo juegos con sabor a arcade completamente sorprendentes, tales como Panzer Dragoon o Daytona USA (ambos de 1995).


La apuesta de Nintendo por los gráficos poligonales era muy clara con su nueva consola, que empezaba a publicitarse con el logo de una N tridimensional. La noticia de un Mario en 3D había corrido como la espuma, se habían filtrado fotografías borrosas, pero a muchos de los jugones del momento nos preocupaba mucho cómo podía afectar ese cambio radical a la jugabilidad del clásico, y seguíamos con escepticismo y preocupación la evolución del título (del cual sabíamos más bien poco).

Por eso el día que me llamaron de la tienda para decirme que habían recibido el modelo japonés de la consola el corazón me dio un vuelco. Salí de casa, cogí el autobús y me planté allí al poco rato. Recuerdo que era un día muy caluroso de julio, y que debido a eso llegué sudando y resoplando como un animal de carga. La consola estaba expuesta en el centro de la tienda, exhibiendo sus agresivas formas bajo un televisor que no debía llegar a las 25 pulgadas.


El primer impacto lo produjo el gigantesco mando con stick analógico que sustituía al pad tradicional, aunque en aquel momento no tomé conciencia de las implicaciones de ese cambio. Lo agarré siguiendo las instrucciones que me daba el propietario de la tienda, sorprendido de lo bien que se ajustaba a mi mano. Con el pulgar izquierdo perfectamente dispuesto sobre el stick y el índice a punto bajo el gatillo, el mando encajaba como un guante...

Alguien encendió la consola, el título de juego emergió sobre un fondo negro en unas coloridas letras poligonales, dinámicas, vivas, acompañado de un sonido de campanillas a las que siguió una voz cantarina que me daba la bienvenida: It's me, Mario!!


Mis neuronas debieron iluminarse a partir de aquel momento, fijando el recuerdo imborrable que hoy quiero compartir con todos vosotros.

La primera impresión que dejaba el juego era, sin lugar a dudas, la de un profundo y desenfadado dinamismo tridimensional. Tras la pantalla del título se nos permitía deformar a voluntad el rostro poligonal de Mario, mientras el fontanero seguía con la mirada, indefenso y sin dejar de mover la cabeza, nuestras travesuras.

Me costó superar ese hipnótico efecto pero finalmente presioné START para iniciar la partida.


Tras una breve introducción en forma de carta de Peach, un largo traveling nos presentaba el castillo de la princesa y la cámara volaba veloz bajo un puente al son de la música hasta situarse frente a una tubería verde que surgía al final de un camino. Entonces de un salto, produciendo ese efecto sonoro tan conocido, irrumpía en escena un Mario totalmente poligonal que decidido se plantaba en medio de la pantalla, dándonos la espalda. La música dejaba de sonar, otorgando el protagonismo a los sonidos que inundaban el jardín del castillo.

Embelesado, tomé el control.

El canto de los pájaros es embriagador. A lo lejos se oye el rugido de una cascada. Se acercan unas mariposas y revolotean frente a la pantalla. Presiono levemente el stick analógico y Mario camina lentamente hacia el castillo: no puedo evitar quedarme embobado al comprobar cómo acelera su paso en la medida que pulso hacia adelante el stick, que responde con una precisión pasmosa. La animación del fontanero cambia al ritmo que su paso se va acelerando -puedo oír sus pisadas- hasta que corre como un desesperado. Me detengo y Mario pega un brusco frenazo que levanta algo de polvo. Se queda inmóvil, respirando y mirando alrededor. Sigo en estado de shock. Mario suelta un “I'm tired”, bosteza, y se tumba sobre el césped; al poco tiempo está roncando y soñando con raviolis.


Vuelvo a la carga, pulso y giro el stick hacia la derecha. Mario se levanta y comienza a dar vueltas como un loco... pulso A, y pega un salto dando un grito. Pulso B, y da un puñetazo. Pulso ambos botones, y da una patada. Presiono el gatillo, y se agacha... Guau! ¿Qué más podrá hacer? Pruebo combinaciones de botones: doy saltos hacia atrás, saltos larguísimos, patadas en el aire y desde el suelo, saltos laterales, “culazos”... Si consigo presionar tres veces el botón A al ritmo adecuado mientras corro, Mario da un salto mortal que celebra con los brazos extendidos al caer al suelo, no sin dejar de soltar una carcajada. También puedo alargar el salto pulsando B. Entonces Mario se lanza de panza para deslizarse sobre el suelo...

El mundo poligonal que me rodea está vivo, ¡y no parece poligonal! Es tan nítido y colorido, está tan repleto de detalles. ¿Dónde están las aristas, dónde los “píxeles” de las texturas?


Hay colinas que suben y bajan, árboles por doquier a los que puedo escalar y desde los que puedo saltar haciendo una pirueta: los pájaros huyen volando en cuanto me acerco. Me aproximo a la cascada y el rugido de sus aguas aumenta progresivamente, hasta que alcanzo una barandilla que impide que caiga en el foso del castillo. ¿Será posible...? De un salto me zambullo bajo la cascada, y nado a través del foso hasta el mar. Aprendo a bucear, y me sumerjo. El sonido de los pájaros desaparece, dando paso al burbujeo de las aguas. Los peces se alejan en cuanto trato de alcanzarlos... Desde el fondo, puedo ver el castillo desdibujado a través de la superficie del líquido elemento...

Estos son mis primeros recuerdos de Super Mario 64, inolvidables. Todavía hoy, mediante la consola virtual de Wii, regreso de tanto en tanto al jardín del castillo para revivir las fascinantes sensaciones que me brindó aquella primera -maravillosa- experiencia.


El legado

Lo cierto es que Super Mario 64 supuso una revolución que sacudió la industria desde sus cimientos, marcando el camino a seguir, y en el que todavía hoy nos encontramos.

Como en su día Super Mario Bros. para los juegos en 2D, Super Mario 64 supuso la llegada de una nueva manera de controlar y experimentar los juegos poligonales, mostrando una precisión como no se había conocido hasta la fecha. Mario respondía de una forma dinámica, ágil y sobre todo increíblemente natural. Tras Super Mario 64, uno se daba cuenta de que hasta entonces los juegos poligonales se habían controlado de un modo arcaico y limitado: la libertad de movimientos había llegado por fin a los videojuegos.

El acabado técnico y su diseño gráfico -a todos los niveles- fueron magistrales. Todos los detalles se trataron con un mimo tal, que rozaba lo patológico. El universo creado en entregas anteriores parecía haber sido pensado para encajar, desde el primer día, en aquellos gráficos poligonales, donde por fin podía mostrar todo su esplendor.


El innovador manejo de la cámara, aunque a día de hoy pueda parecer un tanto rústico, funcionaba a las mil maravillas, y fue un golpe de genio convertir a Lakitu Bros. en el personaje que “mediaba” entre nosotros y su control (me viene ahora a la cabeza la sala de espejos del castillo).

A nivel jugable, todo fue aún mejor. El plataformeo de toda la vida permaneció tan fresco como siempre -brillando especialmente en las fases de Bowser-, pero se potenció además un aspecto que adquiriría una nueva “dimensión” en los mundos 3D: la exploración. Es evidente que no era una idea nueva (entregas anteriores también exigían de ella), pero en Super Mario 64 alcanzó nuevas cotas.


Desde el castillo de Peach accederíamos a los mundos de siempre (de hielo y de lava, áreas acuáticas, casas encantadas repletas de fantasmas, verdes prados, altas montañas...), pero esta vez la linealidad -que ya había intentado minimizarse en Super Mario Bros 3 y muy especialmente en Super Mario World, desaparecía por completo: ya no se trataba de llegar al final de una fase, sino de encontrar objetos ocultos en ella (desde estrellas hasta monedas rojas, pasando por bloques ocultos o habilidades especiales). Tras un trabajo técnico impecable se escondía una elaboración inteligentísima de cada “mundo”, cuyo principal objetivo era evitar que la búsqueda de las estrellas se pudiera convertir, aunque sólo fuera por un instante, en una tarea monótona o rutinaria.

Para dar coherencia a todos esos “mundos” -ya no volveríamos a hablar de fases- se optó, de nuevo con gran brillantez, por convertir al castillo de Peach en el mundo base desde el que acceder a todos los demás. La idea de convertir los cuadros en los portales a dichos mundos -que en cierto sentido podría evocar a Alicia en el País de las Maravillas- consiguió crear una sensación de constancia, de globalidad, que superaba claramente lo alcanzado en intentos previos (pienso ahora en Super Mario World).


Por supuesto, el juego escondería otros secretos, entre los que destacarían minifases desperdigadas por todo el castillo que nos veríamos obligados a encontrar -y superar- para obtener todas las estrellas secretas, o para revelar bloques que nos darían habilidades especiales.

Y es que en Super Mario 64 las habilidades planteadas representaron también todo un logro. La invisibilidad, la inmunidad de un Mario convertido en metal y cuyo “peso” se veía reflejado en la forma de controlarlo, o el uso de la gorra alada, ofrecían retos y minipuzzles francamente originales. Las sensaciones derivadas de surcar los cielos, ya fuera disparados desde un cañón o mediante el uso de la propia gorra alada, son algo de lo que todavía no me he recuperado...


Super Mario 64 es un título sobre el que pueden escribirse páginas y más páginas, y nunca se le hará justicia. Está repleto de momentos maravillosos e inolvidables y representa un hito a todos los niveles: gráfico, sonoro, musical (casi todas sus melodías son memorables) y jugable. El formidable salto de la saga a las 3D fue probablemente uno de los logros más importantes que ha conocido esta industria -o esta forma de arte- y sus efectos fueron prácticamente inmediatos. No recuerdo que se haya dado nunca un consenso tan unánime, tanto por parte de prensa como de usuarios, a la hora de valorar un título: una obra maestra.

Pero lo más importante es que fue un juego que dejó un recuerdo imborrable en todos los que pudimos jugarlo en su día. Llegó para recordarnos que lo que hace arte a un videojuego es una suma de elementos que van mucho más allá de una buena historia o de unos buenos gráficos, y cuyo resultado es en última instancia vincular nuestras emociones a mundos creados con ceros y unos que responden a nuestro control. No conozco juego que hiciera eso mejor que Super Mario 64.

¿Y tú?


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22 Comentarios:

It's a me, Mario!!

Al igual que tú, recuerdo exactamente mi primera partida a Super Mario 64. Era en casa de un amigo, y también me quedé pasmado antes esa cabeza tridimensional que me sonreía en el televisor, casi pidiendo ser deformada con la mano que controlabamos gracias al nuevo analógico. Asimismo, los primeros diez minutos de juego los dediqué a pasear por las afueras del castillo: viendo los tipos de movimientos, gateando, subiendo a los árboles... Recuerdo especialmente el haberme puesto en un lateral del puente y dar un salto hacia atrás: tras una voltereta en el aire, Mario se zambulló en el agua varios metros más abajo.

Esto, contado ahora en pleno 2009 (casi 13 años han pasado ya!) parece una chorrada, pero en aquel entonces... era como entrar en otro mundo, fue un cambio tan grande que solo el moverse por sus mundos ya convertía a Mario 64 en una experiencia imprescindible. Pero es que no contentos con eso, crearon un juego con cientos de curiosidades y detalles por descubrir: que si las gorras, que si los toboganes, el conejo del sótano, el mono que nos robaba la gorra, las fases secretas, niveles que variaban según como entraras en ellos, como aquel en el que el nivel de agua dependía de la altura en la que entráramos en el cuadro; el del reloj, en el que según la hora iría a una u otra velocidad (o incluso parado); ¿o quién no recuerda aquel mundo que tenía dos versiones paralelas, una donde todo era gigantesco y otra donde todo era diminuto?

Lo dicho, una auténtica joya, un fuera de serie en cuanto a calidad y cantidad se refiere. Y su impacto, tanto en la industria como en los jugadores que lo probaron en su día, es ya indiscutible. Una auténtica obra maestra y, en mi opinión, uno de los mejores juegos jamás creados.

Grandísima entrada, y como ya sabes, me ha encantado ese enfoque tan personal en la primera parte. Sin duda era un juego que lo pedía! Un saludo y mil gracias, alcabcucu ^^

PD: Y ahora sí que sí, ¡ya van cien! Very Happy

amigo, tremenda entrada, me

amigo, tremenda entrada, me has hecho suspirar reordando aquellas epocas, mario siempre ha sido una maravilla como juego y cada vez que evolucionaba causaba la impresion que aqui narras, es uno de esos juegos que recordaras aun siendo anciano, gracias por haerme recordar

semper fi

SC 

Seguramente fue el primer

Seguramente fue el primer juego que tuve para Nintendo 64. También creo recordar que me inicié con él en el mundo de los videojuegos, así que para mí no hubo tal salto de calidad. Simplemente era el entorno que conocía... Guardo un recuerdo bastante extraño de este Super Mario. A mí mente vienen en primer lugar cada vez que oigo hablar de él sentimientos de frustración, agobio y un poco de miedo, antes que los siguientes de colorido y buen rollo...

Será porque era muy pequeño cuando lo jugué. Pero, por ejemplo, la fase en la que está el barco sumergido (esa de la pequeña playita...) me pareció muy agobiante. Eso por no citar las del desierto...

Jugándolo me sentía absorbido y notaba que me cabreaba con el juego, que lo llegaba a pasar mal... Me hacía sentir en unos mundos vacíos, infinitos. Ante una gran cantidad de cosas por hacer y de múltiples maneras... Me abrumaba y lo reconozco...

Mi conclusión es que es un pedazo de juego del que guardo un recuerdo bastante malo (como casi todos los de N64 de la época... No porque fueran malos, sino porque los veía, y sigo viendo, demasiado alejados del jugador... no sé explicarlo bien...).

5 estrellazas. Me encantan estas pequeñas historias... Razz

Yo no tuve la nintendo 64.

Yo no tuve la nintendo 64. Y el primer juego que jugue fue el mario kart. El mario 64 tuve el placer de jugarlo en casa de un amigo hace ya sus... bueno mejor no digo los años que fueron.

Yo aun tenia la supernintendo, y el tema 3d no es que fuera algo que me entusiasmara en ese momento, pero recuerdo bien la sensacion al jugar a este juego... senti que entraba en un nuevo mundo. No se si son las palabras adecuadas la verdad... pero fue una sensacion similar a esa, entrar en una nueva dimension.

Y recuerdo muy pocas ocasiones que me haya pasado algo asi.

P.D que gran entrada Alca, 5 estrellas para ti, te faltan 95 XD

Un juego sobrevalorado y algo cutre

xD

Es coña, mas de uno habrá echado espuma por la boca al leer mi comentario de arriba. Lo cierto es que hacen ya añillos que lo probé y no es que me marcase demasiado como a todo Dios, pero reconozco su grandeza (Esto de los gustos, simpre tan personal :P)

¡Buen análisis! ^^

Yo?

Yo tengo mas nostalgia por la ansiedad de jugar al juego en si que por el propio juego xD. Recuerdo que cuando eraa mas peque se me salia la quijada al ver juegos como Mario 64 o Zelda ooT por medio del ya desaparecido programa de television Nivel X (recuerdo cuando vio la fase final del Zelda en sus videos-guia, nunca flipe tanto en mi vida O_o). La nintendo 64 me tenia hypeadisimo, la queria a toda costa, y con mi grupo de amigos nintenderos (jeje) siempre delirabamos con los juegos de la n64 (la infancia nintendera kick assesVery Happy). 

Pero por cuestiones de la vida en lugar de la N64 me regalaron la psx, que disfrute como un enano y de la que guardo recuerdos muy gratos, pero siempre me quedo la espina clavada de no haber jugado a esos juegos. Gracias a las maravillas de la computacion, muchos años despues, pude jugar a una gran parte del catalogo de esta gran consola mediante emulacion. Y uno de los juegos con los que primero me desahogue fue, efectivamente, Super Mario 64. Y lñuego de jugarlo horas y horas y horas saben que descubri? Que me habia decepcionado. Si señor, contra todo pronostico, uno de los juegos con los que mas me hypoee en mi infancia me termino aburriendo, a diferencia de los marios de la nes y snes, podria decirse que fue por exceso de hype, pero de ser asi tendria que haber pasado lo mismo con el Zelda, el cual me parece uno de los grande juegos de la historia.

A pesar de no ser mi juego preferido, no niego ninguna de sus virtudes, y nunca olvidare lko que flipe cuando lo veia de pequeño, pero bueno, cosa que suceden. Y nunca esta mal recordar viejos tiemposcon el exelente analisis que se ha marcado alcabcucu.

Saludos!!

Obra Maestra

Con bastante certeza, el mejor juego de la historia. Sí, algunos dirán que si final fantasy 7 bla bla, si goldeneye esto o los metal gear solid aquello..., pero esos son, por norma, los que no distinguen sus propios gustos de los verdaderos motores de la industria, los que la hacen evolucionar y hacen que en dos décadas dé casi vértigo mirar atrás y ver lo que hemos cambiado. Super Mario 64 es el paradigma de cambio y, más importante, evolución en el mundo de los videojuegos. El término obra maestra se le queda corto, de hecho, y más con lo devaluado que está hoy día (¿GTA4? ¿MGS4? dejad que me ría un par de minutos antes de seguir... ... ... ... ya está). Lo dicho, no suele haber palabras para describir esta pieza de arte digital que puso gran parte de los cimientos de los juegos que hoy nos llevamos a casa, y sin embargo, con este homenaje has logrado hacerle verdadera justicia. Bravo!

La reliquia más sagrada de los videojuegos

Yo fui (por suerte) uno de los usuarios que disfrutaron en su momento de Super Mario 64. Mi primo (de 4 años mayor de yo) me lo enseñó y no pude creer lo que vi. Fue una experiencia increíble (válgame la redundancia). 10 años después le siguió Super Mario Galaxy, juego que hizo lo que no consiguió Mario Sunshine en su época: Revolucionar los videojuegos (aunque Miyamoto dejó claro en más de una ocasión que Sunshine no iba a ser el sucesor de Mario 64).

Creo que, hasta que llegó Super Mario Galaxy, Super Mario 64 fue (bueno, ES) el mejor videojuego que jugué en mi vida. Y Galaxy lo que hizo fue recuperar ese impacto, convertirlo en varias galaxias con planetas y adaptarla como si fuese un cuento de hadas (si hasta parece más épico), de cuyo final me hizo llorar por dos motivos:

1. Básicamente cómo acabó el juego, del que no diré nada por Spoilers.

2. Nunca había jugado a un juego tan divertido como Galaxy.

Al final de pasármelo, pude dar un fuerte aplauso, catapultándolo al que es para mí el mejor videojuego nuevamente del mundo. Pero si debo ser sincero, creo que Galaxy y Mario 64 están en tablas en mi Top 10 de la primera posición.

Esperemos que Mario Galaxy 2 esté a la altura del primer juego y recuperé sobretodo su impacto de 2007. Mientras tanto, disfrutaré de ese primer juego y de Mario 64. Muchas gracias Miyamoto por hacer estos dos juegos magistrales y muchas gracias alcabcucu por hacer el único análisis que está a la altura del padrino de Nintendo 64.

Detrás de los bastidores se esconde un mundo mágico

 

 Siempre recordaré con gran alegría Mario 64, hoy día ningún videojuego a excepción de Zelda OoT  me ha conferido tal maravillosa experiencia como el susodicho.  Magistral el momento de tomar la gorra alada y surcar los aires con  toda  libertad , de verdad es que a pesar de que el cielo del nivel " Bomb Omb Mountain" sea nada más que una mera imágen prerenderizada, a esa época me resultó sumamente evocador, plus de la música tan personal  que ensalza aun más el ambiente.

  Algunos pensaron que Mario 64 iba a distar de su escencia en su trasvase de 2D a 3D, pero no fué así. El juego rezuma fidelidad en todo el esplendor de la franquicia, tanto en su semblante general como en mecánica, que, a pesar de ser un mundo en 3D y Mario se vale con movimientos acrobáticos; sigue  la premisa de ser un mundo lleno de obstáculos y enemigos.

  Nunca me había sentido tan triste en el momento de terminarme el juego con 120 estrellas, estaba satisfecho por la hazaña, pero triste de haberle sacado el jugo al juego estrella de mi estantería - en ese momento solo tenía laborguini 64 ¬¬*, y otra maravilla  llamada "Star Fox 64"-,  de niño esperaba que hubiera más niveles, solo existen 16  maravillosos "Courses".

 Para terminar, hay ciertas cosas que no puedo dilucidar por más que lo intente, algunas experiencias con el juego fueron indescriptibles y apoteósicas. 

 Un saludo alcabcucu.

 

No puedo encontrar una imágen donde aparezcan 5 estrellas xD.
 
P.D Se que lo sabrá ya más de uno. Pero al parecer lanzarán una secuela de Mario Galaxy, pero tambien de New super mario Bros. ¿ Qué opináis al respecto?
 

 

La revolución en forma de fontanero

Parece mentira que hayan pasado trece años desde que apareció este juego, y lo mejor es que todavía sigue siendo igual de divertido y adictivo que el primer día, y eso es algo que pocos juegos consiguen. Para mí está entre los tres mejores juegos de Nintendo 64. Unos gráficos impresionantes para la época, una cámara que revolucionó los juegos de plataformas tradicionales, una música excelente... Puede que para muchos Mario alcanzó la cumbre gracias a Mario Galaxy, pero Super Mario 64 sentó las bases que permitieron a Mario seguir entre los mejores.

Un gran análisis, alcabcucu.

 

Quien fuera videojuego para

Quien fuera videojuego para que alcabcucu le dedicará tan bellos textos.

En mi caso supuso un punto de inflexión enorme en vida como "videojugador", de hecho casi podría decir que empezó aquí, ya que apenas conocía a gente con esta afición y los juegos que tenía en aquel momento se podían contar con los dedos de una mano (lo cual unido a que eran de GameBoy o Nes hizo que se me cayensen los ****** al suelo con el salto gráfico). Pero la más importante es que gracias a este juego aprendí que los pingüinos no son mis amigos (¡maldito pingüino del tobogán, lo que me costó ganarle!).

El JUEGO

Veo que muchos recordamos con magica nostalgia el primer encuentro con este juego, no es casual. Realmente creo que fuimos muy muy afortunados los que pudimos disfrutar de este juego en su momento, en su contexto. Los primerizos juegos en 3D de esa epoca no han envejecido demasiado bien. De Super Mario 64 no se puede decir los mismo. Un juego que sento catedra en las 3D. Un juego en el que todos, todos y cada uno de sus aspectos no pudieron ser catalogados mas que de perfectos. Uno de los juegos que mas maravilla unanime desperto. No puede ser casualidad. Para mi representa todo lo que debe ser un juego.

PD: Super Mario Galaxy es el digno sucesor, una obra maestra; pero no, no supone ni por lo mas remoto lo que supuso Super Mario 64. Aunque claro, lo tiene mucho mas dificil tras años de evolucion de las 3D. Pero, ya no hablando en terminos de referente que revoluciona el mundillo; tambien considero que Galaxy no es tan equilibrado, no tiene la misma armonia que su abuelo.

PD2: Me olvidaba de felicitar el fantastico analisis de alcabcucu. No es facil hacerle justicia a un titulo como este, tu lo has conseguido. El enfoque perfecto ante Mario 64, personal y original.

La clave

Alcabcucu creo que has dado con la clave. La primera partida, la primera inmersión en su mundo de fantasía, abrió una nueva puerta a la forma de entender y vivir un juego. Que feliz fui aquellas navidades!

Excelente entrada, como siempre, mis mejores saludos. 

Muchísimas gracias a todos

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios!!!

Sé que siempre lo digo, pero es que es así de cierto: uno escribe para acercarse a los demás, para comunicar, para transmitir emociones o evocar recuerdos. Si he conseguido parcialmente alguno de estos objetivos, me doy por profundamente satisfecho.

Es un auténtico gustazo colaborar en HazardGames, el blog de Franchuzas. Aquí se respira un ambiente magnífico y auténtico amor por los videojuegos: entre todos hemos logrado construir un remanso de paz y lucidez en este agitado mundillo. Y Franchuzas ha sabido crear un lugar de encuentro inmejorable!!

Gracias de nuevo a todos, y recibid una vez más, de todo corazón, un muy cordial saludo!!

@ alcabcucu

Las gracias a ti, ni que decir tiene, por todas tus aportaciones (desde aquel gran Phantasy Star hasta el juego que protagoniza esta entrada). Y, cómo no, por ideas como aquella de quitar las puntuaciones, lo que "obliga" tanto al redactor como al lector a focalizar su atención en el texto, lo único que debe importar cuando se profundiza en el entramado jugable de un título (algo que muchos parecen haber olvidado).

Qué tiempos aquellos cuando puntuaba apartado por apartado (gráficos, sonido, jugabilidad...), ¡casi me da vergüenza recordarlo! Pero en fin, niguna casa se levanta en dos días.

Un saludo! ^^

Pues yo soy uno de esos

Pues yo soy uno de esos extraterrestres a los que este juego nunca les llenó. Reconozco que vino a abrir, por fin, los verdaderos mapeados en 3D y una sensación de libertad muchísimo más amplia de lo que se había visto en otros juegos 3D previos. Desde luego, estaba repleto de detalles... pero a mí, que había jugado y vencido todo juego de Mario existente hasta la fecha, sencillamente, no me llenó. Y tampoco me dio esa sensación que muchos decís de que transportaba con fidelidad los universos antes creados al 3D... es cierto que la estética era la misma, pero a mí no se me parecía tanto a lo que había jugado en 2D. Supongo que me pilló en una época algo extraña, cerca ya de los 18, cuando mis gustos videojueguiles empezaban a cambiar y me volvía mucho más exigente con ciertos aspectos de los juegos, como el argumento... A pesar de todas las virtudes que veía en aquél Mario 64, sencillamente no me llenaba. Hace un par de años me decidí a retomarlo, a darle una oportunidad... pero tampoco fui capaz. Seguro que es un gran juego, pero a mí no sólo no me gusta, sino que me aburre. Será que soy un raro.

En cualquier caso, gran entrada, muy personal y emotiva. Independientemente de que nunca he sido un admirador de Mario64, el artículo tiene toneladas de nostalgia que me han hecho retroceder en el tiempo y acordarme de aquella época de instituto y despreocupación... Lo malo es que me ha hecho recordar lo mayor que soy... en fin...

Hola notelies!!!! Gracias

Hola notelies!!!!

Gracias por tus comentarios!!

A mí el juego también me pilló "mayor". Lo jugué por vez primera con 19 años, y ya tenía 20 cuando por fin fue lanzado en Europa. Y, como has podido ver, me entusiasmó.

Pero, efectivamente, el salto a las 3D fue para muchos una ruptura demasiado bestia, y la jugabilidad cambió en tantos sentidos que no todos los jugones comulgaron con ella.

Ya se sabe! Contra gustos...

Recibe un cordial saludo!!

^^

Recuerdo como mi primo me presto su consola, N64, y yo con mis 10 añitos puse a Mario y me sumergí en un mundo de fantasias que hasta el día de hoy me tiene enamorado.

Espectacular entrada, y que mejor manera de celebrar las 100 ^^

SAñudos"!

no te apures

solo baja un emulador de supernintendo y asi te das cuenta del salto :P

Amén

... y 5 estrellas.

 De verdad, que juego más grande, y sublime análisis.

^^

Una ¿crítica? muy amena. Aunque me ha parecido más un artículo nostálgico que una opinión desgranada, lo cuál no hace sino mejorar mi consideración sobre tu calidad como escritor, Alcabcucu. Sensacional entrada ^^

Poco puedo decir sobre el juego, porque nunca llegué a probarlo ^^U Ni siquiera mediante emulación, en mi etapa de "emulitis" enfermiza.  Todo el mundo habla maravillas de él, y sin duda está en la punta de lanza del cambio tridimensional -sí, antes de que se convirtiera en una enfermedad que diera al traste con tastas sagas-. Lo más parecido que yo tuve en aquella época, y cuyos recuerdos no logró borrar de mi mente, se los debo al primer tomb raider. Vale que jugaba en un sótano húmedo, pero la sensación de estar recorriendo las cuevas de una ruina precolombina era impagable. Imagino que será semejante a tus experiencias en las inmediaciones del castillo ^^

Un saludete ^^ 

Una auténtica joya lúdica.

Una auténtica joya lúdica. Este juego es simple y llanamente diversión pura y dura, sin artificios. Un juego que cuando consigues la última estrella te frustra que no haya más, pero aún así sigues recorriendo fases haciendo el cabra Just For Fun y te das cuenta del mimo que se puso en él y lo bueno, grande, magnífico que les quedó. El que no se divierta dando brincos a lo kamikaze por el Rainbow Ride no ha tenido infancia xP Los que no sepan apreciarlo es porque lo han probado muy a posteriori, sin perspectiva y sobretodo con prejuicios/expectativas_erróneas (¿Mariotitis?) No me entra en la cabeza que alguien que se ponga a jugar sin ideas preconcebidas en la cabeza no sea capaz de decir que al menos es divertido y se deja jugar. (Gustos sobre temática y argumento aparte). Por cierto, el texto cojonudo. Me alegro de que lo hayas escrito tú, alcabcucu. Os leo desde el principio y tú y Franchuzas sois mis preferidos ;) P.D:¿Porqué no me deja hacer saltos de línea esto?!