17 de Diciembre de 2017
Oct
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Saint Seiya: Legend of Sanctuary

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La cita con el destino era inevitable: tarde o temprano hubiera terminado viendo la película de los Caballeros del Zodiaco –Saint  Seiya para los puristas--, pues aunque se dice que somos amos de nuestro destino, lo cierto es que también somos esclavos de nuestro pasado. Mencionar la serie de Masami Kurumada –el primer nombre de un artista japonés que aprendí en la vida— es rememorar cómo regresaba corriendo a mi casa para ver el anime en televisión abierta los días sábados; los esfuerzos que hice para coleccionar sus figuras de acción, las “baratas” y las muy, muy caras, la sangría que hice a mis seres queridos cuando era estudiante y las quería de regalo, y el destino de mis primeros ingresos cuando comencé a trabajar; el chantaje a mi novia y amigos para conseguir los Cinco Caballeros de Bronce principales, los doce Caballeros Dorados; incluso el montón de galletas que me atiborré para juntar las estampitas y los mantelitos; como barrí los adornos del librero de mi casa, sólo para exhibir las figuras y ver como el polvo y el cochambre las dañaba antes de restituirlas a sus sacrosantas cajas; como junté los tomos del manga y mi esposa me consiguió todos los DVD´s de la serie a precio de oro, sólo para darme gusto, mientras seguramente pensaba cómo demonios terminó unida a un sujeto que le gustan las caricaturas y los muñequitos; hago notar que mi propio nickname hace alusión a uno de los Santos de Atena --Fénix sólo ya estaba tomado en Meristation-- y porque desde luego uno de los mantras personales para enfrentar a la vida, es ese que dice ¡SOY UN DIOS!, ¡NADIE PUEDE VENCERME! –aunque ambas premisas sean igual de falsas--.

Desde luego sabía que las cosas resultarían mal, tenía ese sentimiento en el estómago equivalente al que supongo yo sentían los soldados franceses e ingleses en la primera guerra mundial, cuando los mandaban a atravesar, a punta de pistola por sus propios oficiales, la tierra de nadie para atacar las trincheras alemanas repletas de ametralladoras y alambre de púas; desde luego nadie me obligaba a estar allí, pero ¿ya mencioné que somos esclavos de nuestro pasado?

Como lo leí en sitio diverso, sabes que estas atravesando la puerta del infierno, cuando antes de la función, pasan dos mensajes de un partido político y uno de los trailers promocionales es de la película animada de las Pequeñas Ponys convertidas en niñas cantantes, sin dejar de lado que en toda la sala sólo había cuatro personas más. Ni siquiera piensas en salir corriendo, porque si algo me enseñaron los Caballeros del Zodiaco, es que entre más de golpeen más huesos te romperán más te creces frente al dolor.  

Después de los mensajes promocionales, comienzas a ver la imagen triangular de Toei, con el fondo del mar golpeando un roca y el logo de que Masami Kurumada cumple cuarenta años como artista, ¿qué puede salir mal?... a menos que consideres seriamente que el mangaka por la edad, lo más probable es que necesite ya algunos órganos de refacción y hay que pagarlos con dinero, y bueno cualquier pretexto es bueno tratándose de la gallina de los huevos de oro.

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Pero habría que hacer pausa en este momento, porque la historia había comenzado mucho tiempo atrás: recuerdo que mi tío tenía una bonita colección de cuentos de mitología griega ilustrados, donde aprendí acerca de los trabajos de Hércules, la Medusa, el Pegaso, Belerofonte o Sísifo y que devoraba encantado siendo niño; mi padre me proporcionó más soporte comprando esas aventuras ilustradas de Mitos y Héroes donde terminé enterándome de las historias de Zeus, Hera, Poseidón, Hades, Apolo, Afrodita, Hefesto, Ares, Atena o Artemisa; de los Titanes, de Cronos, de la intervención de los Dioses en la Guerra de Troya; historias que hablan de seres maravillosos y temibles, pero tan cercanos en sentimientos a los seres humanos. Decir que los griegos conquistaron culturalmente a los romanos, quienes difundieron sus ideas por el vasto imperio que fundaron Rómulo y Remo; y que los países europeos luego exportaron a su vez los mitos griegos a América, Africa y Asia, está por demás mencionarlo; sólo hay que ver que al día de hoy todos sabemos nuestro signo zodiacal, los planetas del sistema solar de inspiran en los dioses olímpicos y las constelaciones siguen teniendo el nombre que les pusieron estos habitantes de la Grecia antigua.

Sin más preámbulo comienza la película. Pero debemos hacer una OTRA pausa para aquellos que no sepan mucho acerca de Saint Seiya, después de todo la serie fue creada en 1986, es decir hace 28 años. El manga original –historieta japonesa— trata de unos Guerreros que luchan bajo el mando de la Diosa Atena –quien reencarna cíclicamente— y que defienden a la tierra de las fuerzas del mal, así como de la avaricia de otros Dioses Olímpicos que también reencarnan para hacer de las suyas con la tierra como Hades y Poseidón. La diosa de la Sabiduría les ha prohibido a sus guerreros el uso de armas, pero no es que tampoco necesiten una ametralladora M-60: un Caballero o Santo, es capaz de utilizar una fuerza interior llamada “Cosmos”, con el que puede, como lo dice la serie, desgarrar el cielo y romper la tierra. Pero estos guerreros además cuentan con unas armaduras --más sencillas al principio y más elaboradas después--, que los protegen y que se encuentran inspiradas en alguna constelación o mito griego por la que deben luchar para conseguirla, lo que en la práctica es pretexto para que los combatientes se agarren a golpe limpio destrozando pisos, construcciones en medio de explosiones de todo tipo, aparentemente sin mayor daño. Los Santos utilizan además técnicas especiales inspiradas en alguna constelación de tal forma que tenemos los famosos Meteoros de Pegaso, el Dragón Ascendente, Explosión de Galaxia, Muro de Cristal, Polvo de Diamante, Alas del Fenix, y un largo etcétera, movimientos que siempre son acompañados de alguna coreografía relacionada con la constelación de turno. Existen Santos de distintas categorías, los de Bronce irónicamente destinados a proteger a Atena; los de Plata que vienen y van; y los Doce Caballeros de Oro que corresponden a los doce signos zodiacales, cuya labor es proteger el Santuario, tan rápidos como la velocidad de la luz y tan poderosos para crear juntos el Bing Bang.

En forma expresa –y con algunos breves spoilers-- les cuento que de acuerdo a la serie, en 1743, los Santos de Atena y los de Hades se agarraron como se dice “hasta con la cubeta”, sobreviviendo sólo dos de ellos: Dohko de Libra y Shion de Aries, el primero se fue a las montañas de los Cinco picos en China a vigilar por si alguna vez el enemigo intentaba regresar; y el segundo se quedó al mando de todos los Santos en su base llamada “El Santuario”, sólo por debajo en rango de la misma Atena.

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Ya en el tiempo presente, el “matusalén” del Patriarca considera que, con la más reciente reencarnación de Atena en forma de una bebé de pelo morado, como que ya es conveniente retirarse, y debe elegir sucesor de entre los Caballeros Aioros de Sagitario y Saga de Géminis; al final, igual que en Big Brother, el Patriarca que dice a Saga que él es elegido… pero para seguir siendo sólo Santo de Oro, porque siente una mala vibra en él y le cuadra más Aioros. Saga de Géminis, más ardido que mujer despechada, mata al Patriarca y está a punto de hacerle algunas perforaciones a Atena –y no necesariamente para un piercing—cuando Aioros le cae en la maniobra, toma a la Diosa consigo y huye del Santuario, sólo para que en su ausencia –cual drama griego, valga la redundancia-- Saga se disfrace del Patriarca y acuse a Aioros de querer asesinar a la Diosa Atena y mande a varios Santos de Oro para matar al traidor; en la refriega Aioros logra escapar con la bebé, pero quedando herido de muerte, entrega la Diosa a la primera persona con la que se topa: un turista japonés que visita las ruinas de Grecia, e igual que cuento de los hermanos Grimm, Mitsumasa Kido, un millonario del país de oriente se dedica a proteger a la niña hasta que tenga edad suficiente para reclamar su categoría de Diosa en el Santuario, eso sí creando un ejército –de hijos propios en el manga— y de huérfanos --en el anime y la película— que entrenará a punta de latigazos para mandarlos posteriormente a diversas partes del mundo a luchar y conseguir las armaduras de Santos y sirvan de soldados para Atena, quien adopta como su nieta. Es en este punto cuando comienza el manga, el anime y la propia película, para revelarnos poco a poco todas las piezas de la historia que les acabo de referir.

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La famosa Saga de las Doce Casas se centra cuando Atena y sus Santos deciden finalmente  aparecerse en el Santuario, y como dicen por estas tierras, ver si sus chicharrones truenan, tarea nada sencilla, porque los Santos Dorados son en todos los sentidos más fuertes que los Caballeros de Bronce Seiya de Pegaso, Shun de Andrómeda; Ikki de Fénix, Hyoga del Cisne o Shryu de Dragón, protagonistas de Saint Seiya.  Este arco argumental sencillamente es el mejor de toda la saga, tan bueno es, que sus creadores copiaron su estructura para repetirla dentro de la serie una y otra vez, en la Saga de Asgard, en la Saga de Poseidón, en la Saga de Hades, en las películas que han lanzado –OVAS—y probablemente en todo lo que salga más adelante: Atena cae herida o por alguna razón está en peligro de morirse, sus Santos deben enfrentarse uno tras otro con sus enemigos mientras el tiempo se agota y van quedando regados en el campo de batalla al estilo de los Tres Mosqueteros, sólo para que Seiya llegue al final y derrote al villano de turno, empleándose la frase “¡Sigue sin mí!” un número infinito de veces hasta que la misma deja de tener sentido. Los Santos de Atena van avanzando por todas y cada una de las Doce Casas donde se encuentran los Santos de Oro, para ser más golpeados que un tambor en desfile, sólo para que al final demuestren que son más poderosos que sus enemigos y los venzan contra todo pronóstico, aderezando los combates con toda clase de drama, flash backs, técnicas secretas, técnicas últimas secretas y técnicas ultimas secretas mega poderosas, que hicieron la delicia de miles de seguidores en todo el mundo.

Si “la breve reseña” te parece larga, imagina ahora una película de 93 minutos que narra, no sólo la introducción del universo de los Caballeros del Zodiaco partiendo de cero, sino también la batalla de las Doce Casas completa, y entenderás el sentimiento de fatalismo que me acompañaba en ese momento frente a la pantalla del cine: era un combate perdido, que ni despertando el Octavo Sentido podría haberse ganado.

De acuerdo a la Wikipedia Saint Seiya: Legend of Sanctuary (聖闘士星矢 Legend of Sanctuary, ''Saint Seiya: Legend of Sanctuary''), es la sexta película basada en la serie de manga y anime Saint Seiya y la primera película de la franquicia en ser realizada en formato 3D, y que cuenta con el más alto presupuesto de producción de Toei Animation, a la fecha.

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Diré que el problema, además de la evidente misión imposible que entrañaba la mera concepción del proyecto, no fue que los creadores de la película reestructuran la historia original—obviamente--, que cambiaran de sexo algunos personajes, que crearan nuevos diseños para todos los personajes y que los Santos ahora parezcan Transformers, que le agregaran lentes a Mu de Aries, que hicieran que Máscara Mortal de Cáncer, se pusiera a cantar como Villano de Disney a mitad de la película, que Saga se convierta en un monstruo --al estilo de Resident Evil--, que Seiya se convierta en un Centauro cuando viste la armadura de Sagitario, que el Patriarca parezca que usa máscara de luchador mexicano…. no, definitivamente no fue nada de eso… aunque tampoco ayudó; el problema mayor consistió en que dejaran de lado el tuétano de la serie relativo a la mitología y la astronomía, y se enfocaran sólo en el aspecto visual, porque precisamente esos elementos fueron lo que hacían especial a la serie, y fue precisamente esa substancia que acertó al blanco de nuestra cultura occidental, ese trasfondo que todos conocíamos, sin tener plena conciencia del mismo, lo que hizo UNICA a una serie como Saint Seiya. Sin esos elementos sólo nos queda un B'tX, otro manga de Masami Kurumada de 1996, en el que un protagonista igual que Seiya se dirige a la base enemiga enfrentando enemigos más poderosos que él, a los que vence sólo por su fuerza de voluntad, pero ¿Acaso alguien ha oído de  B'tX?: NO.

Curiosamente en una parte de la película, Shyriu pretende ponerse a explicar la estructura de los Santos de Atena, sus compañeros pasan de puntillas a su lado resistiendo el impulso de reírse, “tirándolo de loco”: pues yo creo que en realidad los creadores de la película se han reído, inconscientemente, de la obra que planeaban ensalzar. No hay una sola evocación a ningún mito de la Grecia Antigua, que aun estando versado en mitología, puedo decir que con motivo de la Serie conocí la historia de Schilla y recordé montones de historias de mi infancia; tampoco hay referencias a la Astronomía, que gracias a Saint Seiya supe que existían 88 constelaciones, igual número de Santos de Atena, o que la estrella principal de la contelación de Escorpión es Antares y que la de Tauro es Aldebarán. Sin esa substancia sólo tenemos a unos tipos dándose golpes igual de olvidable que las películas tipo blockbuster veraniegas.

Puede decirse que no se tenía tiempo para desarrollar en una película, los elementos que he descrito: ENTONCES NO LA HAGAS. Por otra parte creo que los seguidores de la saga hubiéramos fácilmente aguantado una película de dos y hasta tres horas, si esta estuviera mejor desarrollada, sólo que la animación por computadora es muy cara y cada minuto cuesta un dineral. Si me preguntan, yo me hubiera concentrado o en introducir el universo de los Santos de Atena y reservar el Arco de las Doce Casas para otra futura película; o llegar de plano a la batalla del Santuario con una breve introducción, digo no conozco que nadie de haya quejado de que Homero no nos hubiera contado cómo estuvieron los primeros diez años de la Guerra de Troya; pero hacer las dos cosas fue un suicidio al estilo de Custer y su Séptimo de Caballería, sencillamente no había como hacer que esta empresa tuviera éxito.

Considero que los creadores de la película buscaban, más que complacer a los viejos e incondicionales seguidores de la serie, enganchar a nuevos adeptos mediante la presentación de un producto más digerido que los batidos de Gerber, el resultado les ha quedado completamente insípido, pues no encontré ni un solo momento épico que guarde en mi memoria. Los autores de la película consideran que el público que la presenciaría, no tendría mayor poder de atención que un niño de siete años, y en efecto  según leí, esta es la clasificación de la película, lo que explica la presencia de los Pequeños Ponys  y la Canción de Cancer al estilo Disney. Queda claro que le han aplicado un “downgrade” a una serie creada para adolescentes y la han convertido en una película infantil, para que al término de la misma el niño saque la figura de Pegaso en la Cajita Feliz y la coloquen junto a la de Optimus Prime; y pues no le vas a venir a hablar a un peque de constelaciones astronómicas. Pues te voy a decir algo Toei Animation: en la sala no había ningún niños, sólo cinco adultos que ni siquiera nos enojamos con este lamentable resultado que deja a las malísimas Ovas anteriores –baste decir que los Santos de Atena han peleado hasta con Lucifer— como reinas de la animación, lo cual es mucho decir.

En cuanto a la película en sí, les puedo comentar que la animación visualmente es muy buena, pues en este aspecto parece que centraron todos sus esfuerzos; aunque hubiera prescindido de ese aspecto de “muñecas bonitas” que se les dio a los Santos de Bronce que compiten de tú a tú con Atena en la extensión de las pestañas, y llegado un momento de la película, cuentan con un peinado más grande y glamoroso que la misma Diosa. Los nuevos diseños de las armaduras de los protagonistas han prescindido esencialmente de los motivos de su constelación, a tal grado que salvo Fénix –y sólo por su característica cola--, prácticamente podrías intercambiar armaduras de un Santo de Bronce por otro sólo poniéndoles el color diferente. Comentaba que los movimientos y las armaduras me recuerdan esencialmente a los Transformers, esencialmente porque la los Santos cuentan con un casco retráctil que del desvanecimiento total, pasa a casco completo,  y luego cubre el rostro de los protagonistas replegándose al estilo del líder de los Autobots; de igual forma ya no se trata de armaduras, más las he sentido al menos en el caso de los Santos de Bronce, como trajes de combate espaciales, que fácilmente podría utilizar Star Lord en Guardianes de la Galaxia. Sólo los diseños de los Caballeros Dorados, y porque supongo que al tener el mismo color ameritaban motivos más concienzudos, han salido beneficiadas en la película al tener un diseño más tridimensional, pero gracias al sacrificio innecesario de estar libre de toda restricción que implicaba que las piezas de una armadura sirviesen para formar la figura de la constelación guardiana, elemento que también ha sido omitido por completo en la serie y que hacía que las armaduras de los Caballeros tuvieran formas especiales a consecuencia de esta atadura de diseño, desde una cabeza de dragón por aquí, unas alas por allá, unas garras por algún lado, etc.  Ahora las armaduras se portan en una placa de identificación estilo militar, que se cuelga del cuello de donde se despliegan al más puro estilo de Pokemón.  El santuario en lugar de ruinas griegas ha sido convertido en una ciudad flotante al estilo del Asgard en las películas de Thor, lo que sumados a la estética ya referida, remitan más a una aventura espacial que a la mitología griega que fue borrada del mapa.  

En la película como lo he referido, se omite por completo cualquier imagen o alusión a las constelaciones guardianas, lo que implica que los Santos den libremente sus golpes, sin ninguna preparación, así que olvidémonos de los bailecitos y coreografías a veces tan ridículas, pero tan características de la serie, ver a Saint Seiya  lanzar Meteoros de Pegaso sin marcar todas las estrellas de su constelación, es como que el agua del mar, carezca de sal. Por ende los combates son más insípidos y cortos de tiempo --no es que quiera ver durante media hora como golpean a Seiya hasta que al final se levanta y gana--, y es que no obstante contar con una animación más poderosa que hubiera podido reflejar hasta el rompimiento de un átomo para hacer más espectacular cada golpe, no hay nada de ello en la cinta; todo pasa muy rápido y muy sin chiste, sólo son escasos los segundos en donde la animación refleja un poco más de lo visto en el anime, y casi es gracias a la presencia del Caballero de Leo, prácticamente el único beneficiado en la cinta, porque nos muestra una fracción del Poder y Velocidad de un Santo de Oro de manera más espectacular que lo visto anteriormente.

En cuanto al guion, resulta como es de suponerse atropellado a toda la extensión, sólo algunas perlas –como el hecho de que el Falso patriarca hubiera colocado una impostora para reemplazar a Atena, en lugar de que como aconteció en la obra original, los Santos Dorados vivieran muy quitados de la pena sin haber visto a Atena en trece largo años o que Aioros transmitiese telepáticamente al Señor Kido la información de lo que estaba en juego antes de morir— son rescatables, y en el mayor de los casos los cambios siempre son para mal. De las Doce Casas de la historia original, en la cual se visita todas y cada una de ellas, aquí los Santos de Bronce sólo pasan por la Casa de Aries –quien no repara sus armaduras--, Tauro, Cáncer, Leo, Sagitario y Acuario; eliminándose los arcos argumentales de las Casas de Géminis, Capricornio, Libra, Escorpión, Pisis y Virgo. Es decir la mitad de la Saga fue borrada, y aunque aparecen todos los Caballeros, menos Sagitario y Libra, lo hacen porque se desplazan a otras Casas, pero lo cierto es que su aparición es marginal: Ni Virgo ni Pisis luchan en pantalla un solo segundo, el resto sólo da unos golpes aquí y allá, y los únicos que muestran su poder y habilidades especiales de combate son el referido Leo, Géminis, Tauro, Escorpión, Acuario y un poquito Aries; mientras que Cáncer y Capricornio, nunca lanzan ningún ataque especial que yo recuerde, ¿Ya mencioné que Cáncer si tuvo tiempo para cantar una canción de villano?   Pero además la estructura de la película es mala, un Santo cae en una casa y aparece en otra justo a tiempo para ahorrar el paso por aquel sitio, y aprovechar la resucitación al dos por uno; pero lo más importante, y no sé si esto rompa sus corazones queridos lectores, pero déjenme decirles que a diferencia de lo que pasó en la obra original y el anime, en la película esencialmente los Santos de Bronce SI son derrotados por los Caballeros Dorados, como era de suponerse, y no es que hubieren fingido torpeza o curiosidad para dejar pasar por sus casas a los invasores del Santuario como en realidad ocurrió, o que hubieran caído vencidos por la sorpresa de ataques kamikazes; aquí los Santos Dorados vencen a Seiya y sus compinches y ya, cambiando el sentido de la historia original y de la esencia de la serie, de crecerse frente al dolor y obstinarse en conseguir sus metas.

No recuerdo ni siquiera ninguna canción digna de nombrarse, si es que la hubo, ni ninguna armonización de momento épico o sentimental, porque no hubo ninguna clase de este tipo de momentos en la película... corrijo, si recuerdo unas canciones, veánlas bajo su propio riesgo:

https://www.youtube.com/watch?v=s1toj8K-hCg

https://www.youtube.com/watch?v=02U0orY7JJ8

Si no ha quedado claro, fanáticos y no fanáticos de la serie, absténganse de ver esta película, ni siquiera gratuita merece su tiempo, aunque a quien engañamos, nadie puede escapar de su destino, sino que se lo pregunten a Edipo o a la Bella Durmiente, da igual. Saludos afectuosos.

 

  

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6 Comentarios:

SIN ZODIACO

Me reí mucho con esta extensa critica a esa película que jamas pero jamas veré creo que ahora si aunque me pagaran no lo haría (bueno que demonios si hay pago a quien engaño me vendo facil) pero definitivamente fue muy entretenido hasta para alguien que no sabe pero absolutamente nada de esa serie, lamento mucho que los fans hayan recibido semejante porquería deberían demandar por su dinero y el tiempo (y los daños psicologicos sufridos al ver cortos de mis pequeños ponis), saludos.

Lo que ha sucedido merece

Zucavita: ¡Los Ponys!!, ¡Los Ponyyyyyyyssss!!!!, ¡Dolooooorrrr!!!  Lo que ha sucedido merece un canto de la misma Iliada, pero no tengo el talento para plasmarlo por escrito, sólo agregaré que me siento preso de la cólera y la indignación, han mutilado el arte. Gracias por comentar. Saludos afectuosos. 

Una ácida y divertida

Una ácida y divertida crítica sobre este "homenaje" a la saga. Deduzco por tu texto que el mejor momento fue el de los anuncios previos XD.

 

Un saludo. 

 

 

PD: Acabo de ver la canción de Cáncer. No esperaba que fuera para tanto, pero sí. Da bastante pena y vergüenza ajena. Menos mal que dura un suspiro. 

Los ponys, ¡¡¡los

Mou2178.- Los ponys, ¡¡¡los ponys!!!.... gracias por comentar, saludos afectuosos.

Lo consecuente sabiendo el

Lo consecuente sabiendo el panorama es no verla, no en vano, ya lo hice en su día con la peli de bola de drac de actores reales (que no he visto y me niego a ver), pero a diferència de ella, esta que nos ocupa si me llama la atención en diseño y me gustó el trailer, así que a pesar de estar avisado la veré xd

JoseJa.- Buena suerte con tu

JoseJa.- Buena suerte con tu descenso al averno del ánime, una cama con clavos sería mejor que esta cinta. Saludos afectuosos.