13 de Diciembre de 2017
Dic
31

Retroanálisis: Streets of Rage

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La ciudad es un hervidero de bandas, de salvajes que patrullan las calles con total impunidad. La policía esta desbordada y el ciudadano de a pie se ha convertido en una simple presa de estos grupos de delincuentes liderados por un misterioso jefe, llamémosle Mr. X. La situación, amigos, es delicada, y sólo hay una manera de arreglarla: a puñetazo limpio.

Ya corrían un par de años desde que SEGA lanzara su consola de 16 bits pero fue en 1991, ante la inminente salida de Super Nintendo, cuando daría un definitivo golpe en la mesa para poner las cosas en su sitio sacando algunos de los títulos que la convertirían en líder de ventas. Quizá el más importante de ellos fue Sonic, pero sin duda este Streets of Rage fue un reclamo más adulto para que muchos jugadores que considerasen al azulado puercoespín algo infantil se decidieran a dar el salto de los 8 a los 16bits y así saciar su sed de peleas callejeras que títulos como “Double Dragon” y “Final Fight” habían despertado.

 

Adam dispuesto a pacificar las calles.

Como estos dos  títulos anteriormente mencionados, Streets of Rage es un “yo contra el barrio”, para la ocasión con una marcada estética ciberpunk, con escenarios llenos de claroscuros, de sombras recortadas en neón y calles desoladas. Recuerda en ocasiones a la película de culto “The Warriors”, desmarcándose de la estética más pop y colorida que otros congéneres mostraban en pantalla; las secuelas perdieron un poco el estilo sombrío de esta primera. Pero por siniestros y peligrosos que sean los escenarios siempre encontramos protagonistas capaces de jugarse sus vidas en ellos. 

Tres son los valientes decididos a salir a la calle a patear todos los culos que salgan a su paso y que tanto por sus características como por sus nombres parecen salidos de una máquina de crear personajes a base de mezclar tópicos. Contamos con Axel Stone, Blaze Fielding y Adam Hunter, vamos, el rubio, la chica y el fuertote. El guión parece hecho con el mismo cacharro y es un simple trámite para dar paso a la acción y al reparto de cera que es de lo que trata la cosa.

Los tres protagonstas y sus particulares hobbys. 

Para ello los personajes tenían una misma base de movimientos con variaciones en algunas técnicas de agarre o el alcance de los golpes, así como la potencia y velocidad. Nos bastábamos con dos botones para ejecutar todos los ataques que teníamos disponibles, que no eran pocos. Incluso contábamos la posibilidad de movimientos combinados en los que uno de los jugadores agarraba al otro y lo lanzaba hacia los enemigos causando estragos en su energía, que no en su barra pues en esta primera parte sólo los enemigos finales contaban con contador de vida. Con un tercer botón podíamos pedir la asistencia de un coche patrulla, que armado con diferentes tipos de munición dependiendo del personaje que los hubiera convocado, lanzaban una andanada que acababa con todos los enemigos en pantalla, o al menos los tumbaba permitiéndonos salir de situaciones comprometidas. Este ataque especial es un rasgo claramente distintivo de arcade de Sega y muchos éxitos de la compañía como  Golden Axe o Shinobi contaban con acciones similares. Su uso daba un toque de espectacularidad pero tenía la contrapartida de detener la acción y cortando el ritmo de la fase, quizá por eso mismo fue suprimido en las secuelas. 

Gráficamente es notable, los sprites de los personajes protagonistas sin ser enormes si tienen un tamaño considerable. Movimientos correctos y animaciones fluidas que se volvían algo, bastante, toscas cuando se trataba de los enemigos. Para la escasa variedad que presentan podrían haberse esmerado más en ellos. Los escenarios por los que se desarrollaba la acción ofrecían hermosas vistas videojueguiles. Además de vistosos eran variados y con múltiples planos de scroll y algún elemento que hacía que cambiase ligeramente el gameplay, como un ascensor o agujeros en el suelo donde lanzar a los enemigos. En nuestro periplo pasábamos  por las calles comerciales, la playa, un barco y el mismísimo edificio de Mr. X entre otros lugares. Todo ello se movía gracias a la utilización de una versión mejorada del motor de Golden Axe de consolas.

 

Streets of Rage contaba con magnificos escenarios y multiples planos de scroll.

El apartado visual estaba a gran altura pero es en el sonoro donde despunta.  Yuzo Koshiro realiza uno de sus mejores trabajos en las melodías con unos ritmos electrónicos memorables en un chip de Megadrive tan objetivamente inferior al de sus competidoras directas pero capaz de mirarles a la cara a base de genio y trabajo. Tan ardua debió de ser la labor musical que, para ahorrar faena en los efectos, numerosos fx fueron cogidos con descaro de los creados para “The Revenge of Shinobi”, su anterior trabajo. 

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Tema del opening  

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Tema de la 1ª fase, quizá el más recordado y emblematico. 

Como ya hemos comentado Streets of Rage era un Beat’em up en toda regla, es decir todo consiste en atizar a todo lo que se te pone por delante. Seguía las pautas de los clásicos e incluso su lógica absurda. Si atacábamos por ejemplo una cabina de teléfono esta desaparecía entre parpadeos para dejarnos algún ítem que aumentase nuestra energía o puntuación final. Existía también la posibilidad de recoger armas tanto de las partes destructibles de los escenarios como de los enemigos que las llevaban. Si cualquiera de los protagonistas ya era temible para los rufianes callejeros armados con una tubería era una autentica pesadilla. Los niveles nos proporcionaban horda tras horda de rivales que culminaban con la aparición de un enemigo final o dos si jugábamos con otro jugador.

Axel, tubería en mano, dispuesto a repartir justicia. 

Precisamente esas partidas dobles eran el corazón jugable del título y cuando la mecánica cobra realmente sentido. Con otro jugador a los mandos de un segundo pad la experiencia de patrullar las calles en la sistemática eliminación de delincuentes a base de mamporros se transforma en una experiencia increíblemente gratificante.  Esto convierte en incomprensible la decisión de quitar esta opción cuando fue porteado a Master System, podrían haber eliminado cualquier cosa, pero quitar la opción de dos jugadores simultáneos es una mutilación que dejaba impedida la jugabilidad del titulo. Aunque también es cierto que teníamos que andarnos con cuidado pues si golpeábamos por error – o no- al otro jugador, le restábamos energía, cosa que en ocasiones desembocaba en peleas fratricidas ante unos estupefactos enemigos que se miraban entre ellos encogiendo los hombros.

 

doble jugador, doble enemigo final. 

Tan robusto y jugable es la mecánica que el desarrollo, a pesar de no contar con ninguna fase de bonus, no llega a hacerse monótono, ni siquiera por el hecho de que los enemigos, que si bien si no escasean en número si lo hacen en cuanto a variedad, se reciclan una y otra vez con diferentes colores. Ni siquiera los jefes finales se libran del ciclo de reciclado, algunos tendremos que derrotarlos al menos en tres ocasiones.

Sin duda nos encontramos ante un juego pensado para ser disfrutado en casa mediante el uso de la poderosa Megadrive. Prueba de ello es su curva de dificultad tan alejada de la frustración arcade que aplastaba al jugador y hacía que viese la pantalla de Game Over cuando todavía resonaba en sus oídos el campanilleo de insertar la moneda de crédito. Incluso yo diría que además de baja estaba mal regulada, durante todas las fases sólo subía ligerísimamente y sólo en la última es cuando se  disparaba la dificultad. No obstante tiene ciertas rémoras arcades de las que se podría haber desprendido al tratarse de un producto no destinado a los bares y salones de juego, como los continues, totalmente innecesarios, o el tiempo máximo para superar cada fase. La longitud total pasando por todos los niveles tiene una extensión adecuada para un juego que no tenía posibilidad de guardar y que en sus secuelas se hinchó para dar lugar a partidas maratonianas que ocupaban tardes enteras si querías llegar a las fases finales. Aquí encontró su justa medida.

 

Ultimo nivel, donde deberíamos tomar una elección que afectaría el final del juego. 

Streets of Rage es en definitiva un “yo contra el barrio” de pura cepa, la unidad Seguera de medir lomos, todo un pura raza capaz de arreglar cualquier tarde muerta con sus partidas a dobles por más veces que lo hubieras terminado en el pasado. Copia con descaro a los padres del género, es decir Renegade, Double Dragon y Final Fight y sigue el recto camino que estos títulos marcaron. No intenta innovar en casi nada, pero no es su intención ser un tïtulo rompedor de ideas sino de caras pixeladas de punks. Un básico que toda consola debería tener como fondo de armario. Un clásico atemporal que dio un paso más en el ascenso de la SEGA Megadrive a la categoría de consola de culto. En demasiadas ocasiones se minusvalora la aportación de esta primera entrega quedando relegada a simple papel de hermano menor y a la sombra de la segunda y tercera parte, especialmente de la segunda, cuando por si mismo era una experiencia lúdica nada despreciable. 

Portada de Final Fight 2 que copia sin compasión elementos de las cubiertas de Streets of Rage 1 y 2 

5
Valoración media: 5 (5 votos)

9 Comentarios:

no puedo insertar video,

no puedo insertar video, ¿está desactivada la opción?

No lo probé , buen

No lo probé Sad, buen análisis, mira si esta marcado el código de inserción anterior?¿

ok, solucionado. Gracias por

ok, solucionado. Gracias por la respuesta IG.

Nunca...

... le tuve demasiado aprecio. Siempre que lo jugábamos yo acaba de mala leche, porque se me daba muy mal. Mucho. Por otra parte, nunca me ha entusiasmado el género.


Curiosamente, recuerdo perfectamente la música. Como tantos otros títulos de Mega drive, tiene un mérito increible que parieran semejantes temas. No tenía ni idea de que los FX eran reciclados... eran otros tiempos, ¿no? Ahora las desarrolladoras nos tratan como seres inteligentes y sólo reciclan escenarios. 

Y para pariar, sensacional crítica ^^ 

No intenta innovar en casi nada, pero no es su intención ser un tïtulo rompedor de ideas sino de caras pixeladas de punks. 

 

Sólo por esta frase, esta entrada merecería ser portada ^^

El mejor beat em up de Mega Drive

Y soy de los que opina que el 1 es mejor que el 2º, mas que nada porque para mí esta muchísimo mas pulido. Y es que por mucho que lo siga jugando no me canso :P

¡Buen artículo! 

SOR

Aunque siempre me he considerado "a Final Fight man", la serie Street of Rage me gusta mucho. Concuerdo particularmente con tu apreciación del gran trabajo de los escenarios, la excelente banda sonora y la bien realizada curva de dificultad. Y pese a que pienso que sus secuelas son superiores, esta primera entrega tiene su carisma, en especial con el ataque del coche patrulla que siempre me encanta ver.

Gran entrada, mil aplausos y 5 estrellas.

P.D: Feliz Año 2012

No creo que la curva de

No creo que la curva de dificultad estuviera mal regulada, a mi siempre me ha parecido perfectamente ajustada, ibas subiendo poco a poco y las ultimas pantallas no tenian nada que ver con las primeras en ese sentido.

Con lo que estoy de acuerdo es que como realmente se disfrutaba este titulo era en compañia, que placer repartir estopa al lado de un compañero Very Happy

Para mi el mejor del genero de la epoca, me parece una autentica maravilla jugable.

Gran articulo, 5*

@ @ZeraelLa música

@

@Zerael

La música es desde luego muy pegadiza, por más tiempo que pase al volver a escucharla, incluso en los primeros acordes, la reconoces inmediatamente.

@Logan

Vaya, creía que era el único raro al que le gustaba más esta primera parte. Tiene una rejugabilidad antigua, no se volvía a él porque necesitases desbloquear logros o extras, simplemente lo hacías porque era jodidamente divertido.

@ Primus

A mí lo del coche también me gustaba, me daba un momento de respiro para recolocarme en el asiento y coger el mando con más fuerza para volver al ataque. Eso sí, quizá hubiera estado bien que se hubieran esmerado un poco más, el ataque análogo para un Golden Axe y particularmente para un Shinobi era mucho más espectacular. Pero supongo que no era tarea fácil meter según que elementos sin cargarse la verosimilitud. (Aunque en la 2 parte metieron todo tipo de historias y personajes extraños)

@ Shaiyia

Compré la Megadrive con el pack de Sonic ese mismo 91 y al día siguiente, con lo que nos dieron de dinero mis abuelos, mis hermanos y yo compramos este Streets of Rage. Recuerdo que en la primera partida llegamos al penúltimo nivel sin despeinarnos y decidimos subir la dificultad para que nos durase más la inversión. Esperábamos una dificultad en la que pasar de fase no se hiciese tan alegremente y después, partida a partida, ir progresando en ellas. Creo que en parte se debía a que el ataque con el coche era demasiado poderoso, si reservabas el de ambos jugadores para el enemigo final este prácticamente caía. En el último nivel dejabas de tener ese ataque y te tenías que volver a enfrentar a ellos sin esa ventaja. Era en el último nivel cuando se hacía especial sangría de continues y vidas, al menos así nos sucedió a nosotros. Cuando estaba escribiendo este articulo, para completar mi memoria, estuve mirando diversos textos y muchos coinciden en decir que es un titulo de “gran dificultad” yo nunca lo vi así y me resulta curioso pues nunca he sido un pro del pad. Pero claro, algo como la dificultad entra dentro de las apreciaciones personales.

Gracias a todos por los comentarios.

Vamos ya!!! lo que me

Vamos ya!!! lo que me había perdido!!! menudo especial que nos vamos a marcar de SOR, que tengo el texto del 2 en mente jajajjaaa!!

Bueno, sobre este pedazo de juego, además de lo que has dicho y de que el bombazo desde el vehículo era una propiedad única de este título (aunque me pareció maravilloso que lo deshecharan para la secuela), poco se puede decir.

Sobre el tema de la dificultad... es el punto flaco de esta saga sin ninguna duda. Nada que ver en ese sentido con por ejemplo Final Fight (con 50 pesetas me lo pasaba, o dos créditos, jamás me acabé el FF sin continuar). Y aún recuerdo un truco para cepillarte a todos los jefes... les cogías, les metías dos rodillazos, rapidamente le soltabas y le volvías a coger en un movimiento de atrás-adelante, y otros dos rodillazos y así sucesivamente... salvo que hubiera esbirros, con las dos zorras que salían siempre dos aunque no jugáramos a dobles, o que en caso de hacerlo tu compañero no se hiciera con su boss... pero SOR era un juego fácil, rejugable a lo bestia, nos ha jodío!!

Y comentar algo sobre este juego y no decir nada del señor Koshiro es pecado... así que lo digo... tremendo!!!, de las mejores OST que ha habido.

Y sobre el tema de las secuelas... pues yo opino que el 2 es el mejor sin ningún tipo de duda. De hecho, seguramente sea el mejor beat´em up de todos los tiempos, ahí ahí con Cadillacs & Dinosaurs, pero desde luego mejor que Final Fight y muy superior a este primer SOR.

Compañero, un abrazo!!!! 

PD- el texto del 2 iba a ir directo a la web, pero si quieres lo metemos aquí en tu blog antes, que aún tenemos unas 3 semanas tío... a ver si me enchufo el skipe y te llamo.