Blog de Falsworth
De todo un poco: crítica, análisis, juegos de tablero, historias y reportajes sobre videojuegos.
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1986, la era de experimentación de los videojuegos empezaba a agotarse y a encorsetarse en rigidísimos géneros que marcarían la pauta de las siguientes producciones, sin embargo, todavía se encontraban productos extraordinarios, revolucionarios que, aún con las carencias técnicas de la época, ensanchaban los limites de su todavía joven historia.
Dos años antes, en el 84, Ultimate había dado con Knight Lore lo que hoy se considera como uno de los pasos individuales más importantes de la evolución del videojuego: el paso a las 3D. Con vista isométrica, en lo que se llamó estilo Filmation, nuestro héroe recorría habitaciones llenas de trampas y plataformas entre las que se movía con soltura. Ese mismo año y el siguiente, muchas compañías, y ellos mismos, crearon nuevas aventuras que pulieron los detalles del estilo, gráficamente y de control sobretodo, y añadieron el scroll, como Gunfright de la misma Ultimate. Con estos precedentes, Denton desings se embarcó en el que sería su consagración final como desarrolladores: The Great Escape.
No quiero decir con ello que hasta ese momento fueran unos desconocidos, no lo eran. En 1985 ya habían conocido las mieles del éxito con Frankie goes to Hollywood. Obra de culto y claro precedente de The Great Scape, que merece, sin duda, otro articulo. Pero sería con este último titulo dónde encontrarían su estilo, una aventura 3d de exploración y utilización de objetos que llegaría a su máxima expresión en Where Time Stood Still (1988), que por su complejidad sólo corría en los ordenadores de 128k.
Volviendo al juego que hoy tratamos, The Great Scape nos trasladaba a plena segunda guerra mundial. Hemos sido apresados y nos encontramos en un campo de prisioneros en la Alemania Nazi. En medio de una verde colina, las tropas alemanas han establecido un pequeño campo de prisioneros donde hemos ido a recaer junto con un buen puñado de compañeros de armas. Desde el momento en el que el anónimo protagonista oye la sirena que marca la formación matutina para la entrada al comedor, y que le hace salir a regañadientes de su destartalado camastro, su mente, al contrario de lo que expresan sus dóciles actos, sólo piensa en una cosa: la huida.
El desarrollo es algo atípico, revolucionario, maduro, carece del tempo mata-mata de la época, en los que desde la primera pantalla somos asediados por enemigos que acabaran con nuestra vida, si no somos lo suficientemente hábiles en segundos, si lo somos en minutos. El desarrollo es más pausado, es necesario un tiempo de habituarse. Si dejamos el control del protagonista, el ordenador pasará a un manejo automático dónde sigue a rajatabla la rígida rutina del campo: formaciones, comidas, tiempo de gimnasia y horas de dormir. Una vez conozcamos la vida en la prisión, horarios y rutas de los guardias, es cuando podemos colarnos por sus rígidos engranajes para explorar zonas prohibidas, recoger los objetos que la cruz roja ha dejado para nosotros y, sobretodo, reunir lo necesario para la fuga. El mapeado es amplio, para un juego de la época y, lo que es mejor, coherente. Había barracones de prisioneros, edificios donde estaban las cocinas o viviendas de los soldados, zonas de gimnasio e incluso túneles secretos a los que accedíamos moviendo los muebles tras nuestro catre y que conectaba distintas zonas. Todo rodeado por la omnipresente valla de alambre, algunas partes incluso protegidas por perros, y una sola puerta de entrada, permanentemente vigilada.
Gráficamente y, a pesar de ser monocromo, la aventura tenia un gran nivel en este apartado. Personajes grandes que se movían suavemente en su isométrica perspectiva, pudiendo ver en pantalla varios soldados y prisioneros, ambos gráficos perfectamente diferenciados, con edificaciones y zonas con gran detalle y un suave scroll. También incorporaba una diferenciación entre el día y la noche. No llega a la perfección técnica que alcanzarían otras obras posteriores como Where the time stood still o la mítica Abadía del Crimen pero en 1986 era difícil ver en pantalla algo más potente.
De todo un poco: crítica, análisis, juegos de tablero, historias y reportajes sobre videojuegos.

8 Comentarios:
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10 de Septiembre de 2009 • 17:24 — alukitaPues a pesar de el titulo y
10 de Septiembre de 2009 • 17:43 — Falsworthesos juegos maracaron el
10 de Septiembre de 2009 • 17:45 — solid_caimesos juegos maracaron el fanatismo a muchisimos jugadores maduros de hoy dia, yo si empece desde la atari
semper fi
SC
Joer, que recuerdos! Hace
10 de Septiembre de 2009 • 18:39 — electroblogJoer, que recuerdos! Hace un año casi que yo también le dediqué una entrada, pero como no hacerlo a un juego único en su estilo que sigue siendo uno de mis favoritos por mucho que pase el tiempo... gran remenbering! XD
http://blogs.gamefilia.com/electroblog/09-10-2008/14240/la-g ran-escapada
Otra joya del C64
10 de Septiembre de 2009 • 19:41 — INNENIba a mencionar lo que ha dicho electroduende
11 de Septiembre de 2009 • 03:21 — LoganKellerPero se me ha adelantado. Poco mas puedo decir, salvo que fue un gran titulo en su tiempo ^^
¡Saludos! Y...
Ooooh, uno de mis juegos
21 de Octubre de 2009 • 15:33 — JMVBOKOtro gran juego al que
31 de Diciembre de 2009 • 07:54 — Makario_1up