13 de Diciembre de 2017
Ene
8

Retro análisis: Wings

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Era un sello que garantizaba calidad. No importaba lo extraña que fuera la portada, el argumento o lo rocambolesco que sonara el método de juego. Si llevaba escrito el nombre de Cinemaware, con su cinéfila fuente, podías estar seguro de que el producto valdría la pena. Ese amor por el séptimo arte ya tan patente desde su logo se trasladaba a sus juegos. Empezando por “Defender of the Crown”, su primer título y particular declaración de intenciones, que trasladaba a la pantalla de los ordenadores personales de la época todo el sabor del cine de aventuras medieval. A partir de ahí comenzó todo un periplo por varios géneros populares de la gran pantalla, como las películas de mafiosos años 30 o las de ciencia ficción de serie B. Su buen hacer los catapultó a ser una de las principales compañías de culto para ordenadores 16bits a día de hoy.

Wings, a diferencia de muchos otros juegos, no sólo nos ponía en la piel de un personaje, en este caso un piloto durante la primera guerra mundial, también nos ponía en su alma. El juego comienza con una fantástica intro donde vemos a los hermanos Wright en su primer vuelo con un tosco aparato, que apenas estuvo en el aire 12 segundos. De allí, un fundido en negro nos lleva a la cruda realidad de lo que realmente supuso el invento: una nueva y sofisticada arma.

El núcleo del juego lo componen tres tipos distintos de fase. Todas tienen un claro enfoque arcade de controles sencillos. Aquí no hay apenas rastro de simulación y está pensado para una acción directa e inmediata. Cinemaware, a falta de crear un entorno realista a nivel técnico del avión, juega en todo momento a hacernos sentir como un piloto durante la primera gran guerra. Ya sea coqueteando con el RPG al hacernos introducir un nombre personalizado y trastear con las diferentes habilidades de nuestro piloto, como con el seguimiento de la trayectoria profesional que contabilizará todas nuestras estadísticas, comparándolas con las de nuestros compañeros de escuadrón. Pero sobretodo, lo que lo hacía único, era el diario que escribe el protagonista sobre su vida y sus sentimientos durante la partida; aderezado con música de la época y salpicado con magníficas imágenes estáticas. Después de leerlo, volver a la lucha contra los Nazis se hacía con redoblada intensidad y emotividad.

Esos enfrentamientos con el enemigo se realizaban en tres tipos distintos de perspectivas, en ellas los objetivos podían ir cambiando. Contábamos con una vista superior ideal para bombardear objetivos y una isométrica. Pero la más representativa de todas nos situaba en una casi primera persona. En ella, veíamos la cabeza del piloto desde atrás, bufanda al viento, y la parte del fuselaje entre alas. Es la primera imagen que viene a la mente y la más potente del juego. Pertrechados tras la visión de nuestro alter ego virtual, sobrevolábamos los cielos en misiones que principalmente buscaban el enfrentamiento con pilotos enemigos, habitualmente contábamos con la ayuda de un compañero de escuadrón. La parte visible de nuestro avión hacía las veces de HUD, pues el movimiento de la cabeza del piloto nos mostraba donde estaban los enemigos y veíamos los impactos que recibíamos en forma de agujeros en nuestras alas.

Cinemaware no se privó de poner una banda sonora de gran altura, y nunca mejor dicho. Con clara inspiración del cine mudo de los años 30, al que también homenajeaba en forma de pantallas de texto, similares a las que se utilizaban para los diálogos y con las que el juego nos encaminaba a una nueva misión.

Wings fue uno de los últimos juegos de la compañía. Posteriormente sería porteado para otros ordenadores, e incluso hubo una versión para Gameboy Advance. Recientemente se habla de la remasterización del título por una remozada Cinemaware.


5
Valoración media: 5 (2 votos)

3 Comentarios:

Sombreros out!!!! Un

Sombreros out!!!!

Un abrazo!!!

y echale un ojo a los mp!! 

Sombreros out!!!! Un

Sombreros out!!!!

Un abrazo!!!

y echale un ojo a los mp!! 

^^

No sólo tiene una pinta estupenda (sobre todo en su "vertiente" en primera persona), sino que aparenta dedicación a raudales.



Me ha gustado mucho el detalle del diario. Echo de menos que los videojuegos no se aprovechen de los textos bien elaborados (y que a fin de cuentas, podrían ser perfectamente integrados de manera opcional). The Spirit Engine II, con sus muchos, muchos personajes, tiene una pestaña en su menú de partida dedicada eclusivamente a los diarios de los protagonistas. 

Es curioso, por otra parte, que con una intención tan cinematográfica tiraran por esa clase de detalles. Hoy por hoy se habla mucho de la influencia del cine como causante de la simplificación de guiones, textos y demás componentes no visuales ^^ (lo que se dice un contraejemplo en toda regla)

Un saludete ^^