Blog de Falsworth
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Aunque para la mayoría los juegos de mesa siempre son los mismos: Oca, Parchís, Monopoly, Cluedo, Risk... en los últimos diez años has surgido toda una nueva hornada de juegos aptos para todos los públicos, igualmente sencillos pero con una jugabiliad moderna y una duración mucho más ajustada. Hay muchos: El Misterio de la abadía, Aventureros al tren, Exploradores, Agrícola...
Pero quizá, Carcassonne sea el ejemplo más claro. Va camino de los diez años, recordemos que fue publicado en el 2000, y goza de una salud envidiable. El año siguiente, el 2001, consiguió hacerse con el premio de juego del año. Desde entonces ha ganado adeptos gracias a su sencillez y su jugabilidad directa y no confrontativa.
Carcasssonne, por si alguien no lo sabe, es una ciudad del sur de Francia conocida por su castillo amurallado, que sería la envidia de cualquier superproducción medieval. Este pintoresco lugar sirvió de inspiración a Klaus-Jürgen Wrede para realizar su gran éxito. Aquí nos centraremos en Carcassonne, y sus ampliaciones, y dejaremos los spin -off (como cazadores y recolectores), pues se tratan de juegos independientes.
Mecánica de juego
Una de las cosas que primero llama la atención del juego es su ausencia de tablero, al menos de uno al uso clásico. En vez de ello encontramos una serie de casillas independiente, cuadradas, con diferentes dibujos que deberemos apilar y poner bocabajo. Son secciones de tablero. Una de ellas será la inicial y veremos que contiene el dibujo de un camino y una ciudad. Cada jugador deberá ir sacado una de esas secciones al azar y la irá colocando junto a las ya puestas en la mesa formando un dibujo coherente, a la manera de un puzzle, con la finalidad de ampliar las ciudades o los caminos, así como la creación de abadías. Una de las virtudes del juego es un gran diseño de estas casillas que siempre encontrarán una colocación factible a la vez que es suficientemente versátil para dar al jugador multitud de opciones.
Los jugadores, de 2-5, contaran con una serie de figuritas de madera que representan a sus seguidores. Dependiendo de donde lo coloquemos lo convertiremos en caballero, ladrón, campesino o monje. La habilidad de colocarlos en lugares específicos determinaran los puntos ganados y serán, por lo tanto, fundamentales para la victoria. Así, por ejemplo, un jugador puede colocar un seguidor en una ciudad, convirtiéndolo en caballero, a medida que va jugando secciones y las va colocando, la ciudad irá creciendo hasta que quede totalmente cerrada. Momento en el que recupera su seguidor y se anota los puntos, a mayor cantidad de secciones mayor cantidad de puntos.
Como vemos es una mecánica sencillísima, que aúna un poco de estrategia con un poco de montaje de puzzles, permite una conversación agradable mientras se juega, no es necesaria mucha concentración. Además, por lo menos sin las primera actualizaciones, es un juego no confrontativo que lo hace ideal para todo tipo de jugadores y que no se creen malos rollos, y es que los hay de muy mal perder (como yo).
Una de las cosas que comentaba al principio del articulo es que el tiempo de juego está mucho mejor ajustado. Una partida de Carcassonne está muy bien delimitada pues dura mientras haya secciones que girar y colocar, suele estar aproximadamente una hora.
Otra de las características más notorias de los juegos de tablero modernos es la capacidad de ampliarse. Carcassonne, nuevamente, es un ejemplo claro, aunque no siempre afortunado en ello. Cada año ha salido una nueva: El Rió (2001), Posadas y catedrales (2002), Constructores y comerciantes (2003)
Si bien las primeras ampliaban y renovaban el juego, las últimas sufren una lamentable falta de nuevas ideas y cambian demasiado el concepto de juego, siendo, al menos por mí, poco recomendables.
En España está siendo distribuido por Devir a un precio de 19,95. Algo caro para la poca cantidad de secciones de tablero y fichas que trae. No obstante, es un juego totalmente recomendable y un básico de comedor para entretener visitas o matar esa hora de tiempo muerta en casa.
De todo un poco: crítica, análisis, juegos de tablero, historias y reportajes sobre videojuegos.

6 Comentarios:
Lo había visto en el live
7 de Diciembre de 2009 • 18:49 — LoganKellerY siempre me extrañé del nombre, pensaba que sería un juego para carcas xDDD
Visto así intentaré echarle un ojo, que pinta interesante :) ¡Un saludo!
Este juego lo he visto
7 de Diciembre de 2009 • 22:40 — XxXRakueXxXEste juego lo he visto varias veces en una tienda a la que suelo ir a comprar material de pintura y en el que venden también juegos de mesa, recuerdo que la primera vez que lo vi me llamo la atención por el nombre porque hace años estuve en un viaje en el que uno de los sitios que fui era Carcassonne y su castillo.
Parece interesante el juego, puede que sea una buena compra para estas navidades y que sirva para matar esos ratillos que a veces no sabemos muy bien que hacer.
Un saludo.
Pues...
8 de Diciembre de 2009 • 11:00 — WoozieDonde este el Monopoly XD
Yo lo siento pero a mi los juegos de mesa no me apasionan que digamos XD aun asi tiene buena pinta ^^ Dios ahora recuerdo tantos y tantos juegos de mesa de mi infancia (que ironicamente aun se venden XD). Un saludo ^^
Me encantan los juegos de
8 de Diciembre de 2009 • 15:51 — ShaiyiaMe encantan los juegos de mesa, y este es tremendo
Anda que no se hacen divertidas las partidas y te lo pasas como un autentico enano.
Cuando salio el juego para el Live de 360 lo bajé sin dudarlo, para empezar en su momento fue gratuito, y para seguir es un juego super divertido. Yo me pasé muuuuuuuuuchas horas jugando, y no te aburres.
Lo mejor del juego es que es muy simple, pero muy adictivo.
Anda, pues...
12 de Diciembre de 2009 • 22:47 — Zerael...no lo conocía ^^ Claro, que yo dejé los juegos de mesa hace muchos años, tras profundos malos rollos entre las filas de mis colegas XD Menudos MOSQUEOS jugando al monopoly. Vaya tela XD
Así, sin saber demasiado, parece lo bastante simple y divertido como para que tal cosa no volviera suceder ^^ Claro, que ahora no conozco a nadie que no me mirara con mala cara si le dijera..."¡vamos a jugar a un juego de mesa!". Una pena, la verdad.
Al final, siempre acabo jugando a las cartas o el diccionario ¬¬
Interesante recomendación ^^
Muy cierto, a mi me pasó
12 de Diciembre de 2009 • 23:13 — FalsworthMuy cierto, a mi me pasó algo parecido con mi novia cuando le propuse echar alguna partida, ahora es ella la que lo pide. No sé por qué en España están tan infravalorados. En cambio en otros paises de Europa es algo mucho más común y una de las principales actividades sociales para dentro de casa.
Saludos