Contactar con Ex Cowboy
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Un manual de juego, por otro lado, completamente inútil. Y no sólo porque, como avisa Noby Noby Boy desde su pantalla de arranque, aquí no hay que hacer nada más que estirar y estirar (en este videojuego no hay que disparar ni hacer bolas, avisa el hada encargada de recibirnos), sino porque podemos acabar mandando al chicloso y tragón de Boy a que se lo coma literalmente. El manual, letra a letra.
Para aclarar un poco: en esencia, Boy es como un gusano de plastilina pero con unas pequeñas patas, al que controlamos por sus dos extremos, digamos cabeza y cola (cada uno recibe órdenes de un stick), y cuyo cuerpo podemos alargar indiscriminadamente. Boy es un comilón, así que podemos mandarlo a que devore prácticamente cualquier cosa, incluidos los propios menús del juego. Necesitará comérselo todo para poder tener chicha que estirar.
¿Para qué tanto estirar? Al menos, algo parecido a un argumento: en Noby Noby Boy, nuestra "misión" es ayudar a Girl, una chica interplanetaria que sueña con conectar todos los astros de la galaxia "con el objetivo de que todas las personas sean amigas". La clave radica en que su cuerpo va creciendo conforme lo hace el de Boy, así que cuanto más logremos alargar nuestro rosado apéndice, más distancia habrá recorrido la bienintencionada Girl. Nada de caras raras: ni que fuera el primer dogma de fe que lleva el cuerpo hasta sus límites.
En realidad, las distancias entre planetas son "recorridas" gracias a los jugadores de todo el mundo, que tienen la posibilidad de contribuir a aumentar el tamaño de Girl estirando sus propios Boys. En todo momento, podemos contabilizar cuánto hemos conseguido alargar al nuestro y "subir" a la red esa distancia en metros para que se haga oficial y quede constancia de nuestro trabajo. Gracias a la labor conjunta de todos los jugadores, se van alcanzando nuevos planetas y con ellos, más niveles disponibles para poner a prueba a nuestro gusano.
En el momento de escribir este texto, según la web oficial de Noby Noby Boy (http://o--o.jp/), el cuerpo de Girl medía, a 11 de marzo, 1.003.178.946 metros. Solo ayer había aumentado 34.238.640 metros gracias a la ayuda de 2.339 Boys. Girl alcanzó la Luna el pasado 24 de febrero (gracias a 26.979 Boys), y esperamos que no tarde demasiado en llegar a Marte. Más rollo trascendental: su disfrute solo es total cuando se participa en comunidad.
Cada vez que arranquemos el juego con conexión se nos avisa de la distancia conseguida (entre todos) en el último día y del tamaño total de nuestra oh querida Girl. Y gran parte de su diversión no es entendible sin esta comunidad online. Noby Noby Boy aprovecha la última actualización del software de PlayStation 3 para permitir hacer fotos en cualquier momento. Todas las que ilustran este texto están sacadas directamente de este modo. También vídeos, con mención explícita a la posibilidad de subirlos a YouTube. He aquí mi primer engendro elástico, con subida de puntos a la red y scratch final incluidos:
Jugar a Katamari es un poco como ver una película extranjera en la que hay algo que se te escapa, que no te enteras del todo por una cuestión cultural y porque unos detalles llevan a otros, pero que cada cual interpreta como puede. Creo que a Noby Noby Boy le gusta tener esta facilidad para ser interpretado con libertad y también se divierte escondiendo más de lo que muestra. Cuando acabamos de jugarlo y apagamos la consola, nos vamos sabiendo lo mismo del videojuego que el día anterior.
No seré yo quien le ponga nota, pero si tuviera que calificarlo de 1 a 10, le pondría 11 para subrayar la imposibilidad de medirlo con cualquier escala y porque no es posible compararlo con otro videojuego más que si mismo o con los Katamari (atentos al tutorial, un rompecabezas sin pies ni cabeza). Los elementos que utiliza son los mismos, sobre todo estéticos, ahí están la sobredosis cromática al límite (esto parece aquel anuncio de M&M), la dictadura de la geometría, las coartadas artísticas (que si Miró, que si Alicia), unos personajes ultranaif, el inevitable rollo Playskool, tantos dummies feos por todos lados. Y espirituales: tiene una personalidad arrebatadora y, a falta de bolas antiestrés, ofrece el inexplicable placer de estirar gominolas hasta el sadismo. También es algo totalmente inexplicable.
Haciendoelpino. Grabado en riguroso mono en los estudios La Cocina del Invierno, Madriz, 2004-2009. Hardware: PlayStation 2. Software: MTV Music Generator 2.
Intro (Paul Auster)

1 Comentario:
Excelente entrada
14 de Marzo de 2009 • 01:05 — FranchuzasNo he tenido aún la suerte de probarlo, pero por lo visto en vídeos, lo que he leído y mi experiencia con los Katamari, creo que en efecto son obras que juegan a otro nivel, no son comparables a nada que no sea ellos mismo. Y además, son divertidos. O no, depende de cada uno (tu analogía con una religión me parece bastante adecuada xD). Que lástima no tener una PS3 para pillármelo
Un saludo!