10 de Febrero de 2012
Abr
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Análisis Final Fantasy IX (PS1)

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El último capítulo de la saga para Play Station 1 supuso una vuelta a los orígenes. Cuatro personajes en batalla, princesas, castillos y un diseño artístico entre lo medieval y lo fantástico. Tuvo una buena acogida entre la prensa pero mucho mejor entre los fans que deseaban un juego como los antiguos pero en tres dimensiones.

¿Mereció la pena esta vuelta a los orígenes?

 

 

GRÁFICOS

 

FFIX será recordado, entre otras muchas cosas, por suponer el tope gráfico de Play Station 1 junto a otros juegos como Gran Turismo 2 o Vagrant Story. Vuelve a los orígenes en el plano artístico pero mantiene y mejora todo lo aprendido en las 2 anteriores entregas para la consola de Sony. Así los escenarios se mantienen como fondos prerenderizados, con algunos elementos móviles, mientras que los personajes están modelados en tres dimensiones.

 

 

La ambientación de los Final Fantasy anteriores al VII tenía unos elementos comunes que se rompieron con la entrada de la saga en Play Station. Aunque el FFVII y VIII tenían calidad de sobra muchos fans quedamos en parte desilusionados al ver esos elementos desaparecer aunque otros seguían dando algo de cohesión a la saga. Esos elementos eran los que le daban el toque de cuento a los juegos, ese toque de fantasía que en muchos casos se asocia a una ambientación medieval donde los castillos, las batallas entre reinos y las princesas suponen el eje central de las historias.

Junto con la vuelta a los orígenes vuelven también los personajes con estilo “superdeformed” de la séptima entrega. Esta estética ayuda a dar credibilidad a la ambientación. Un juego de estas características con personajes estilizados no hubiera cuajado de la misma forma. Hay que dejar claro que aunque el estilo es “superdeformed” no por ello los personajes están menos detallados. Con diferencia son los personajes mejor detallados de la saga tanto en modelado como en texturas. En este juego no presentan 2 modelados distintos, como ocurría en FFVII, sino que en todo momento mantendrán las proporciones irreales.

 

 

 

Los gráficos en batalla mejoran, aunque NO de una forma muy notable ya que FFVIII puso el listón muy alto. Aun así hay mejoras en los modelados enemigos, el detalle de los fondos y los efectos de luces y partículas. Por otra parte las invocaciones, magias y ataques especiales pierden espectacularidad respecto a la anterior entrega.

El mapa del mundo ha mejorado considerablemente presentado zonas con niebla, tormentas de arena, cambios día-tarde, zonas con lluvia...Las ciudades también vuelven a ser mucho más pequeñas en relación al personaje como ya ocurría en el VII. Uno de los pocos elementos en los que no se aprecia apenas mejoras es en las C.G. quizá porque los ordenadores de la época no podían hacer nada mejor. Mantener el nivel del VIII ya es decir mucho y algunas de estas C.G. se quedarán como parte de la historia de los videojuegos como la lucha entre Bahamut y Alejandro.

 

 

 

JUGABILIDAD

 

Uno de los cambios más importantes frente a anteriores entregas en la vuelta de los cuatro personajes en batalla. Es importante desde el punto de vista de un fan de la serie pero en cuanto a jugabilidad no supone mucho ya que lo mismo da manejar a 3 que a 4 personajes. Las 2 distancias en batalla se mantienen, pudiendo colocar a nuestros personajes en una u otra en función de sus características.

Junto con los 4 personajes vuelven también los puntos mágicos (PM) pero por contra se pierde la gran personalización que permitía el VII (materias) y el VIII (enlaces). El sistema de FFIX está basado en cristales, es más simple, más clásico y aunque no es malo se hubiera agradecido algo mas...

 

 

 

Cada personaje tiene de serie unas características determinadas y un “trabajo”. No hay los “trabajos” (jobs) de otras entregas sino que cada personaje por sus características sólo podrá equipar unos objetos determinados. Por ejemplo Viví es un mago negro y por tanto los bastones serán parte de su equipo exclusivo. Cada pieza del equipo presenta una o varias habilidades. Para aprenderlas tendremos que sumar los puntos indicados mediante batallas.

Aunque con equipar el objeto ya podremos activar la habilidad es necesario aprenderlas para poder seguir usándolas una vez cambiemos de equipo. Es una buena idea perder algo de tiempo entrenando cada 5 – 10 horas para aprender todas las habilidades a las que tengamos acceso y así de paso subimos algo de nivel.

 

Para activar estas habilidades tendremos que usar cristales y el número de éstos dependen del nivel del personaje. A más nivel más cristales. Cada habilidad gasta un número determinado de cristales y podremos activar tantas como cristales tengamos y consuman cada una de ellas. En general las mejores suponen más cristales aunque no tiene porque ser la mejor estrategia, quizá más habilidades básicas te salven de una muerte segura. Las habilidades son variadísimas; desde protecciones de estado hasta mejoras de vida, defensa o poder mágico. Tampoco faltan las que mejoran los ataques hacia un tipo de enemigo concreto. Junto con estas habilidades habrá otras en algunas armas sobretodo que otorgarán habilidades que no necesitan activarse tales como hechizos para los magos, invocaciones para Garnet o ataques especiales para Yitán.

 

 
Vuelven también los ataques "límite". Aunque no reciben este nombre funcionan igual que los del FFVII, es decir, la barra que los carga crece en función de daño recibido pero a diferencia de aquellos aquí son automáticos. Una vez llegue la barra al límite entraremos en el llamado "trance" y cada personaje tendrá el suyo propio. Viví podrá hacer dos magias seguidas, Garnet mejorará el daño de las invocaciones y Yitán podrá usar uno de sus ataques especiales a costa de de PM.
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Como en cualquier otro JRPG el resto del juego consiste en viajar por el mundo, hablar con personajes y avanzar en la historia. Aquí también hay diferencias con los capítulos anteriores.

Inspeccionando ciudades y mazmorras puede aparecer un icono ! o ? sobre nuestro personaje. Esto nos advierte de la presencia de algún objeto oculto, cofre o mecanismo que accionar. Esto es útil pero le resta algo de dificultad al juego ya que con sólo movernos por el escenario detectaremos cualquier objeto sin buscar demasiado.

El juego de cartas que tan buenos ratos nos hizo pasar en el FFVIII se mantiene, aunque cambia de nombre, pero pierde dificultad y se simplifica en cuanto a normas. Es una pena que los cambios en este juego hayan sido a peor. Aun así es adictivo y puede darnos muchas horas de diversión. Por suerte vuelven los chocobos y lo hacen por la puerta grande.

En los distintos bosques de chocobo podremos usar a estas extrañas aves para acceder a un minijuego de excavación y búsqueda. Una vez montados en nuestro chocobo tendremos un determinado tiempo para cavar puediendo encontrar objetos y chocografías. Las chocografías marcan punto del mapa donde hay objetos ocultos. Encontrar estos puntos sin guía es casi una misión imposible aunque algunos de ellos estén marcados por burbujas en el agua o grietas en las montañas. Hay diferentes tipos de chocobos y muchos tesoros por descubrir. Con guía conseguirlos todos nos puede llevar 10 horas pero vale la pena ya que de paso nos haremos con los mejores objetos del juego y tendremos acceso al típico super boss de cada entrega.

Además de todo esto durante la aventura tendremos acceso a otros minijuegos como saltar a la comba o cazar ranas. Lo que nunca está mal para desconectar un poco y divertirse sin muchas complicaciones.

 

 

 

 

HISTORIA

 

La historia aunque bonita pierde parte de la complejidad, en cuanto a giros y temas tratados, de otras entregas pero lo que hace, lo hace muy bien tanto en ritmo como en desarrollo.

Nuestro protagonista – Yitán – es miembro de una famosa banda de ladrones cuyo último encargo es nada más y nada menos que raptar a la princesa Garnet del reino de Alexandria. Así empieza una historia de amor, guerras entre reinos, de luchas por el poder y la magia que acabarán por mezclarse con la propia existencia de nuestros protagonistas.

 

 

Los personajes son con diferencia lo mejor del juego. Cada uno de ellos viene identificado con una frase. Por ejemplo Viví “Ser o no ser ¿cómo podemos probar nuestra existencia? Estas frases suponen el eje central de las preocupaciones de cada personaje, preocupaciones que se irán desarrollando a medida que la historia avanza. Aunque en algunos personajes, como el citado Viví o Steiner, se hace realmente bien en otros como Amarant, Quina o Eiko, la cosa queda un poco descafeinada. Es una verdadera lástima que unos personajes como estos no tengan un enemigo a la altura. Kuja como “nemesis” deja mucho que desear quedando lejos del carisma de Sefirot o la locura de Kefka.

Los personajes secundarios también tienen un nivel pocas veces visto con, por ejemplo, una genial banda de ladrones o una magnífica, y que por momentos parece hasta protagonista, generala de las fuerzas de Alexandria.

Una de las pegas, si se puede decir de esta forma, es la corta duración del juego. Realmente no es que sea corto, completarlo al 100% nos puede llevar 50 – 60 horas, pero comparado con capítulos anteriores sabe a poco. Aunque como se dice “Lo bueno si breve, dos veces bueno”

 

 

 

SONIDO

 

Como no podía ser de otra forma Uematsu vuelve a hacer una banda sonora a la altura del juego. Las canciones acompañan a la perfección cada uno de los lugares que visitemos y pasan a ser mucho más melódicas que en las entregas anteriores. Repiten los temas vocales con un increíble “Memories of life” y otras simplemente no dejaremos de tararearlas como “The place I'll return someday”tema central del juego.

 


CONCLUSIÓN


Final Fantasy IX supone el fin de la saga en Play Station 1 y la termina por todo lo alto con una vuelta a los orígenes y con más fantasía que nunca. Se le puede echar en cara la corta duración, la escasa dificultad y la simpleza del sistema de habilidades pero esto pasa a un segundo plano frente a todas sus virtudes.

 

Pros:

  • La cumbre gráfica de PS1

  • Vuelta a los orígenes

  • Banda sonora

  • Sistema de habilidades accesible y sencillo


Contras:

  • Dificultad escasa

  • Demasiado corto

  • Kuja no está al nivel del resto.

 

 

 

 

 

 

 

 
5
Valoración media: 5 (2 votos)

5 Comentarios:

Gran entrada

Lo cierto es que FFIX probablemente sea mi tercer Final Fantasy preferido, aunque lamentablemente no los he terminado todos para ser más tajante. En fin, poco que añadir que no hayas dicho, solo que a mí no me pareció corto (cuarenta y tantas horas) y de dificultad lo vi bien (quizá más asequible que otras entregas, lo que no me molesta para nada, hasta lo considero una virtud).

Saludos!

Pues este será mi próximo

Pues este será mi próximo Final Fantasy, de momento estoy con el VII cuando me lo acabe el IX y luego ya se verá Razz.

 

Un Saludo.

Juegazo

Éste juego me parece increíble, es una lástima que la gente sólamente recuerde el 7 (que es cierto que era genial) y el 8 (que me parece un bodrio). Final Fantasy 9 es magia en estado puro, con un sistema divertido, una historia buenísima, unos personajes muy muy entrañables y artísticamente impecable. Sobretodo me gustó el estilo desenfadado que quitaba dramatismo a las anteriores entregas. Buena entrada, amigo.

Buen analisis Evil, me ha

Buen analisis Evil, me ha gustado pero hay 2 cosas en las que no coincido:

 - El juego de cartas: me gusto mucho mas que el del VIII ^^.

 - La duracion del juego:  a mi me duro mucho mas, consiguiendo casi todas las cartas y llegando al reino de los chocobos (o algo asi se llamaba, ¿no? xD), aunque supongo que esto ya dependera de cada jugador y del tiempo que eches para unas cosas u otras.

 En fin, he leido en la entrada de las 10.000 visitas (¡felicidades!) que te va a ayudar tambien Seph1roth, asi que suerte a los 2 y a seguri asi.

¡Saludos!

Final 9, un grande

Que pasa Evil, veo que en muchas cosas si estamos de acuerdo ;) Si señor, buen analisis y una nota a la altura de este gran juego, un autentico FINAL FANTASY pd tenemos que habalr del blog de "tuyasabesque" ;)