28 de Junio de 2017
Dic
22

Conocerás al hombre de tus sueños

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Fiel a su cita con los espectadores, Woody Allen, que lleva estrenando una película por año desde los 80, estrenó en este 2010 que estamos a punto de despedir Conocerás al hombre de tus sueños, una de esas comedias inequívocamente allenianas. Son tantas que puede que ya no haya términos medios, o te gustan, o no, sin posibilidad de que te dejen indiferente. A mi me gustan, pero reconozco que ha caído el genio en un cierto nivel de estancamiento, fruto, sin duda, de la repetición de fómulas argumentales y estilísticas. La pena es que, comprobando los excelentes resultados de dos de sus películas del último lustro, El Sueño de Cassandra y, sobre todo, Match Point, uno está convencido de que quizás el cineasta debería de prodigarse más en ese género negro, o al menos alternarlo más con la comedia que tanto le gusta. El caso es que Woody Allen nos sigue ofreciendo, año tras año, el mismo pastel, y unos cuantos, yo entre ellos, nos lo comemos con gusto...

Lo cual no quiere decir que no identifiquemos determinados problemas. Hay, sobre todo en sus últimas películas, una sensación de acabado rápido, de fast food, fruto, imagino, de esa premura y urgencia por escribir y rodar para estrenar cuanto antes. El director parece engendrar comedias de situación de manera compulsiva, que en algunos casos, una vez vistas, parecen haber quedado sin el remate adecuado. Pasó, haciendo memoria, en Todo lo demás, Un final made in Hollywood, Si la cosa funciona y unas cuantás más...Entretienen, pero dan la sensación de que no son redondas porque les ha faltado un par de tardes en las que pulir el guión. Carecen, en definitiva, de lo que tenían maravillas como Manhattan, Hannah y sus hermanas o Annie Hall.

Por supuesto siempre hay sitio para unas cuantas escenas tronchantes y varios diálogos ingeniosos, que en una comedia de apenas 90 minutos sirven para justificar el visionado. Claro que yo soy de los que sostienen que cualquier comedia de Woody Allen siempre será mejor con la presencia como actor del propio Woody Allen. Aquí su álter ego es un Anthony Hopkins esforzado por adaptarse a un registro que sabe que no le pertenece, como el histriónico Larry David de Si la cosa funciona, o como tantos otros escogidos anteriormente por el director. Lo que se demuestra, una vez más, es el interés de grandes estrellas por figurar en la nómina de intérpretes que han trabajado con el genio, en este caso, además de Hopkins, Antonio Banderas, Josh Brolin y Naomi Watts.

Cualquier habitual al cine de Woody Allen puede intuír de qué va la película. Tenemos a los típicos personajes con los típicos conflictos sentimentales y vitales, poseedores de un lenguaje punzante y agudo que les sirve para que el espectador conozca su frustración vital. Una vez más, Allen nos habla del amor, de la necesidad de amar y ser amado, de la inquietud femenina por ser incapaz de ser madre y del desarraigo laboral. Todo ello, eso sí, con ese tono amable y condescendiente tan habitual. Y, como no podía ser de otro modo, todos están bien, en especial banderas y una Naomi Watts especialmente brillante.

Los días de las comedias verdaderamente tronchantes de Woody Allen parecen haber pasado. Yo, sin embargo, me quedo satisfecho porque, aunque ésta no es de las mejores, contiene los ingredientes suficientes como para pasar un rato mínimamente divertido. Es cierto que no hace mucho estrenó alguna película que, aún estando lejos de sus obras maestras, eran bastante mejores que ésta (yo siempre reivindico Scoop y La maldición del escorpión de Jade), pero yo tengo claro que siempre acudiré a mi cita anual con Woody Allen.

Y no puedo dejar de decir que Freida Pinto, la chica de Slumdog Millionaire, me parece uno de los seres más bellos del planeta...

Mi puntuación en IMDB:6.

http://www.imdb.com/title/tt1182350/

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