26 de Abril de 2017
Dic
16

Cinderella Man

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Cuando, en 2008 se estrenó Frost/Nixon, quien esto escribe se apresuró a afirmar en este blog que se trataba de la mejor película del director Ron Howard. Pero he de reconocer que estaba equivocado. Pocas son las películas mínimamente interesantes a priori que se me escapan en el momento de su estreno, pero Cinderella Man fue una de ellas. Y es sensiblemente mejor que aquélla. Lo cierto es que en 2005 la historia del boxeador James Braddock pasó muy de puntillas por la cartelera, y tampoco logró, en mi opinión, el reconocimiento crítico que merecía. Me duele especialmente porque hace justamente un año publiqué en mi blog de la página web de la revista Acción una serie de artículos con las 100 mejores películas de la pasada década, y Cinderella Man debería de haber estado. Sirva esta entrada para corregir esos errores, y hacer justicia con una película extraordinaria.

Ron Howard es uno de los más irregulares cineastas de la actualidad. Es capaz de rodar maravillas como Frost/Nixon o Cinderella Man y bodrios del calibre de El Grinch o Ed TV. Se muestra hábil en el thriller con Rescate, y torpe con Desapariciones. Obtiene inmerecidos elogios por Una mente maravillosa y absoluta indiferencia por cosas tan estimables como The Paper, Willow o Llamaradas. Cinderella Man, es, esta vez sin temor a equivocarme, su mejor película...

El boxeo es, sin duda, el deporte más cinematográfico. Ninguno encuentra en el cine un medio tan magnífico para expresar toda la fuerza, la épica y la idiosincrasia propias. Todos podemos acordarnos sin excesivos problemas de un puñado de películas que tratan sobre boxeo, desde Rocky hasta Million Dollar Baby, pasando por Toro Salvaje o Marcado por el odio. El cuadrilátero es un escenario idel para que las cámaras de reputados directores nos muestren el sufrimiento y sacrificios de unos tipos que se ganan la vida recibiendo y asestando puñetazos. Ron Howard, muchas veces blando y merengón, está aquí a la altura de los mejores, y no sólo cuando de subirse al ring se trata.

La historia de James Braddock presentaba demasiados alicientes como para que Hollywood la ignorase. Estamos ante la típica historia de superación, en la que la industria americana parecía haber encontrado a uno de esos héroes que tanto aprecia. Russel Crowe, excelso en su interpretación, nos devuelve al Atticus Finch de Matar a un ruiseñor, esta vez con guantes de boxeo. El hombre bueno, justo, responsable, poseedor de los valores inherentes al gran héroe americano, tiene en James Braddock a una perfecta encarnación. Si Atticus mostraba semejantes virtudes en el uso de la ley, como buen abogado, Braddock es la integridad hecha boxeador y padre de familia, y si aquél justificaba toda esa integridad en el ámbito moral y ético, éste lo hace a través de la supervivencia, la suya y la de su familia, mostrándose inflexible en sus principios incluso cuando la manutención de su familia está en juego. No tenemos comida, pero no robamos. Así educa James Braddock a sus hijos.

Lo mejor de Cinderella Man es que a las virtudes supuestas, dependientes del presupuesto , se añaden otras de cuya presencia prodríamos sospechar. La ambientación de las décadas de los 20 y 30 es sublime, componiendo paisajes mucho más creíbles, por ejemplo, que los que podemos ver en la actualidad en Boardwalk Empire, quizás aquejados de un excesivo derroche de medios, artificiales por momentos. Pero todo eso, que quizás se justifica por buenos profesionales contratados con generosos salarios, se complementa afortunadamente con los convincentes trabajos del equipo artístico. Russel Crowe, actor rudo y en mi opinión sobrevalorado casi siempre, está soberbio, en un papel difícil para alguien más acostumbrado a roles viscerales y menos expresivos. Paul Giamatti, una vez más, demuestra ser el secundario de lujo de estos tiempos, algo así como un Edward G. Robinson de esta generación. Hasta Reneé Zellweger parece contagiarse del talento que la rodea, y compone la mejor interpretación de su carrera.

Ron Howard, por su parte, no sólo se apunta el tanto de la buena direción de actores, sino que imprime a la película un ritmo vertiginoso, haciendo de la emotiva historia un entretenimiento de primer orden. Y mueve la cámara con astucia, dentro y fuera del ring, como los mejores.

El hecho de que estemos ante una historia real condiciona el desenlace de la película, por otra parte adscrito al típico desarrollo. Suelen ser las películas de boxeo una oda a la superación, al desafío en forma de combate desigual ganado por el más débil. En ese sentido, a pesar de sospechar del resultado desde el principio, nos conmovemos y disfrutamos de la película de principio a fin.

Cinderella Man fue nominada a los Óscar al mejor montaje, maquillaje y actor de reparto para Giamatti. Fue un año de muy buen cine, con Crash, Brokeback Mountain, Munich, Truman Capote y Buenas noches y buena suerte como nominadas, pero la sensación global fue de absoluta indiferencia hacia una obra que hubiese merecido más suerte.

Mi puntuación en IMDB:8.

http://www.imdb.com/title/tt0352248/

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1 Comentario:

Una pelicula muy emotiva

Una pelicula muy emotiva que narra la superacion de un hombre por mantener a su familia en tiempos muy dificiles , a golpes , si , pero que hace todo lo posible para que sus hijos y su esposa no pasen hambre.

Un Buen analisis.Un Saludo