23 de Diciembre de 2014
Sep
22

COMO DAR UN GRAN SALTO

Ya sé que los duendes somos algo canijos, por eso aunque muchos me animaban con la frase de ‘los mejores perfumes vienen en frascos pequeños’, yo siempre quise dar un GRAN salto, aunque no en altura, ya que a pesar de que soy pequeñito, al ser tan sensible, la gravedad me afecta bastante. Por eso, el salto no era literal, pues en la vida real tengo un record personal de tan sólo tres milímetros saltando hacia arriba.

El caso es que quería dar el salto generacional, y no me refería a eso que sienten los padres cuando de repente pasan a ser abuelos y al mirarse al espejo se encuentran con muchas más canas y arrugas de las que tenían el día anterior, lo que quería era tener en casa una consola de las nuevas.

Todo en la vida tiene un inicio y un final, eso que en ciclismo llaman etapas, y ella había resultado ser una de las mejores de mi vida, pero había decidido abandonarla como a un perro en un día de verano. Aunque siempre estaría conmigo, a mi lado, estaba claro que a pesar de haberme dado más de lo que había podido soñar, ella formaba ya parte de mi pasado.

La miré con los ojitos que pone el gato en Shrek, puse música de Luis Fonsi de fondo… ‘nadaaa es para siempreee amooor, hoy nos toca compartir la misma lunaaa’ (yo es que siempre he sido muy romántico y sentimental para las despedidas)… y le dije con delicadeza… ¡Troll el último que llegue al centro comercial!, tras lo cual acabé arrojándola contra el sofá del salón. Emocionado, salí corriendo por la puerta mientras apretaba los párpados para evitar que se me vieran las lágrimas (lo cual casi hace que rodara escaleras abajo), y al entrar en el ascensor grité ‘POR FIN VOY A COMPRARME UNA CONSOLA DE NUEVA GENERACION!, ¡DIOS QUE ‘GUSTAZO’!’.

Lamentablemente, a causa de la emoción no me percaté de la presencia en el ascensor de la señora mayor del quinto, y una madre del tercer piso con sus dos hijos pequeños. Abandoné el portal mientras la madre me miraba con ojos acusadores mientras los niños le decían ‘Mama, ¡yo también quiero una!’, y la abuela sorda como una tapia le preguntaba ‘¿Es a usted a quién le dijo el chico lo del ‘polvazo’?’.

Me dirigí corriendo hacía unos grandes almacenes, pero tras pasar un par de calles me detuve en seco. Tenía la sensación de que algo me faltaba, así que comencé a verificar mentalmente que la puerta de casa estaba cerrada, que no había dejado ningún grifo abierto, que había hecho mis necesidades, e incluso que llevaba dinero encima en forma de una tarjeta de plástico que además tenía saldo. Entonces, ¿Qué era lo que me faltaba?. ¡Coño!, ¡no había decidido aún que consola comprar!.

- Bueno, calma, tranquilízate. – pensé.

- ¡Siempre puedo consultar al experimentado y objetivo vendedor del lugar! – me dije.

- ¡Pfff! – solté el aire por la boca y me fui descojonado calle abajo pensando en lo absurdo de lo que acababa de pensar (al menos en el centro comercial al que voy las personas del departamento de videojuegos tienen el mismo conocimiento sobre consolas que sobre física nuclear, es decir, ninguno. Aunque en su favor he de decir que saber de videojuegos es mucho más complicado que la fisión nuclear de los átomos).

Entré en la tienda con la cabeza bien alta, no como cuando no tienes un duro y tratas de localizar una ganga entre los juegos de reventa evitando que el dependiente del establecimiento se acerque a ti para preguntarte ‘¿Desea algo?’. Que si se trata de un chico piensas en responderle ‘Si, llevarme todo lo que hay en la tienda sin pagar’, y si se trata de una chica piensas en…

Pues eso, que estaba en la tienda y no sabía que consola comprar. Así que gracias a mi entrenamiento con el Brain Training, y tras alegrarme de no aparentar los 73 años que el cabrón del profesor Kawashima dice que debo tener, pensé rápidamente…

- ¿Qué tal la PS3?. ¿Podría comprármela?.

- Si, tal vez te dieran algo por donar tu cuerpo a la ciencia ¡pedazo de imbécil!. ¿No ves que no te llega?. – me explicó la única neurona que tenía en funcionamiento.

- ¿Y que tal si me compro la Wii?.

- Negativo. El día que tengas que crear tu Mii serás el primer baneado por feo, y además ya tú has jugado al Trauma Center y al Cooking Mamma en la DS. – Me volvió a explicar la cabrona de mi neurona.

- ¿Y si adquiero la 360?.

Tio, cómprate la Xbox ya, que me estás espantando al personal, y a ver si se te quita la fea costumbre de pensar en voz alta. – dijo el vendedor con gesto enfadado al ver como todo el mundo huía de mí y salía de la tienda.

Así que al final acabé haciéndole caso al vendedor, y compré la 360 más baratita con disco duro y el juego Oblivion. Si, has leído bien, ¡Oblivion!. ¡Dícese del juego intragable por mi PC con el que siempre había soñado jugar!. La culpa la tenía mi ordenador que siempre se ha llevado mal con los juegos de clase alta…

- Me vas poniendo una de DirectX10, unos shaders, y… - decía el juego.

- ¡Oye!, ¡oye!, ¡tranquilo!. ¿Pero tu que te crees?, ¿Qué eres mejor que el XP y el Office juntos o qué?. A mi me bajas los humos y te me pones a funcionar sin sombras, sin efectos, y sin nada. – le interrumpía mi equipo de sobremesa.

Y claro, con ese carácter no me extraña que el Oblivion se sintiera dolido y saliera tan mal en la pantalla de mi ordenador.

Llegué a casa y desembalé la 360 a mordiscos (la caja era más rara de abrir que la que aparece en Hellraiser), instalé todo, inserté el juego, y sencillamente empecé a babear tan sólo con el editor de personajes. Mi éxtasis llego a tal punto, que cuando comencé a jugar jadeaba más que la chica del anuncio del Herbal Essences. Y de pronto, fundido en negro. ¡WTF! (que es como ‘jolines’ en inglés pero con un poco más de mala leche). ¿Qué era eso?, ¿una broma de Kojima?. Imposible, ¡era el Oblivion!. Así que decidí que aquel era el momento de poner en práctica una técnica ancestral aprendida con el uso de ordenadores, la llamada ‘Tio, apaga y enciende de nuevo a ver que pasa’.

- ¡Eureka! (o ¡Isabel!, el caso es ganar un poco de dinero insertando publicidad de latas de atún en esta entrada del blog). – grité.

- ¡Está viva! (como dijo el primer anciano que probó la Viagra). – exclamé..

- ¡Jo que susto! (como dijo la primera novia de Paquirrín cuando lo vio a plena luz del día). – pensé.

- Nada, nada, a la mierda el Oblivion, voy a utilizar el dashboard. ¿Qué tal si me bajo una demo?. – dije en voz alta.

No recuerdo que demostración descargué, ni cuanto tiempo pasó, pero lo único que sé es que a la media hora volvió a quedarse la pantalla de nuevo a oscuras.

- ¿Será un salvapantallas?. Hmm, no, por mucho que apriete nada no vuelve a encenderse. ¿Y que son esas tres luces rojas alrededor del botón de encendido?. – me pregunté a mi mismo porque no había más nadie en casa.

El manual no explicaba nada, así que le imploré a la persona más entendida en la materia, San Google bendito.

Primer resultado: Luces de la muerte.

- ¡Glups!. - tragué saliva.

Segundo resultado: Las tres luces rojas de la muerte.

- ¡Glups!. - Volví a tragar saliva.

Tercer resultado: El anillo de la muerte.

Aquí fue cuando apreté el ojete y me fui a por un vaso de agua porque de los nervios no encontraba ni saliva. Corrí en busca de mi PS2, lloré, le pedí perdón y le supliqué que volviera conmigo. Puse en ella el primer juego que encontré a mano y la muy resentida me dijo ‘disc read error’ en la pantalla, o sea, que no quería arrancar y que no pensaba leer el DVD. ¡Jamás debí arrojarla al sofá de esa manera!. Total, que encima a la oportuna de mi vecina le da por poner una canción de Julieta Venegas, ‘que lástima pero adiooos, me despido de ti y me voyyyy’. ¡Que hijo de puta era el destino!, ¡como me la había devuelto por lo de la canción de Luis Fonsi!.

- ¡Pero si la 360 es nueva!. ¡Dios mio!, ¡si le llegó a poner el Oblivion al PC, directamente hubiera explotado! – pensé.

Embalo todo de nuevo, y pongo cinta adhesiva en las costuras hechas sobre el cartón con mis dientes. No estaba satisfecho y quería que me devolvieran el dinero, ya que aquello era una estafa, como cuando te compras un juego original de PC y a lo único que consigues jugar es a hacer de pirata para saltarte la protección.

- ¡Oiga!, ¡vengo a devolverle esta consola que se apaga y…

- Si, déjela por aquí y coja una nueva de aquel estante.

- ¡Es que le he puesto el Oblivion y…

- No pasa nada. Coja una de aquel estante.

- ¡Es que estaba bajando una demo y…

- ¡Le he dicho que coja una del estante!. – y tras colocarse el flequillo en su sitio añadió. – Es que ha venido una remesa defectuosa.

¿Remesa?, ¡que raro!, no había leído nada de eso en Internet. Yo no tengo coche así que fui andando nuevamente con una consola que no había tardado ni un día en darme un disgusto. Asustado, aparté el Oblivion y alquilé el Viva Piñata ya que era el juego más simple que te podías encontrar para la 360.

Así que allí estaba yo, un hardcore de tomo y lomo plantando manzanos y zanahorias mientras ayudaba a unos conejos a mantener relaciones sexuales, cuando de pronto en mi jardín se desata una tormenta y empieza a llover. Por lo visto el susto para la consola fue tan fuerte que la consola se quedó completamente paralizada dejando al pobre señor conejo congelado en medio de un coito. No me podía creer lo que estaba pasando, y no era por la ‘cortada de rollo’ que le había dado al conejo.

Reinicié la consola pensando que hubiera sido de ella si en vez de estar jugando a eso hubiera estado en medio de un Survival Horror, ¿se mearía en los condensadores?. Empecé a jugar de nuevo, y mientras plantaba semillas en el juego una duda se sembraba en mi cabeza. ¿Me habría tocado otra vez una consola en ‘mal estado’?.

- ¡Joder!, ¡que no es una lata de conserva con fecha de caducidad!. ¿Cómo podía una consola venir en mal estado?.

Cuando la consola se volvió a congelar de nuevo regresé corriendo a la tienda pero con las manos vacías.

- ¡Por favor!. ¡Tiene que ayudarme!.

- ¡Cálmese!, ¿Qué le pasa?.

- Mi consola se está muriendo. Aún no se queda en negro, pero intuyo que no le queda mucho tiempo. ¡Hemos de hacer algo!.

- Pues tráigala aquí y…

- ¡No!, ¡no quiero otra consola!, ¡quiero esa!. ¡Tiene que existir algún medio de evitar esto!. ¡Ya he tenido un cadáver en casa y no quiero volver a pasar por eso nunca más!.

- Bueno, quizás unos ventiladores…

- ¡Pero quién se cree que soy!. Yo jamás podría abrir el cuerpo aún caliente de mi consola, podría romperle la etiqueta ‘Warranty void if removed’ y entonces perdería toda esperanza de volverla a ver con garantía!.

- Cálmese, estos ventiladores son externos.

- ¿Externos?, hmmm. Me llevaré unos. ¡Cualquier cosa con tal de salvarle la vida!.

Volví a toda prisa a casa (¡uf!, ¡Cuánto ejercicio!. Por eso es que no me compré la Wii con el Wiifit hasta mucho tiempo más tarde). Tembloroso me acerqué a la consola y le puse los ventiladores en la parte trasera cual supositorio salvador. Entonces le di al botón de encendido. Una pequeña hélice comenzó a girar y aumentaba en velocidad conforme aumentaba el ruido. Aquello tenía más potencia que el motor de un transbordador espacial y hacia el mismo sonido.

Despeinado a causa del viento generado, y agarrando la consola para que ésta no se lanzase a volar desde la estantería, comprobé que el Viva Piñata iba totalmente fluido. Acabé el Oblivion, Bioshock, Halo3, y algunos más, y ella nunca ha necesitado la asistencia de un servicio médico, digo técnico. No sé, fue como ponerle un marcapasos, el caso es que le cambió la vida, y la mía. Y así fue como salvé la vida de mi consola Xbox360, que es de las primeras que salieron al mercado, y como de paso di el GRAN SALTO (o traspiés) hacía las consolas de séptima generación.

Después vendrían la Wii y la PS3, pero esas tienen su propia historia… ¿Y tú?, ¿Has dado ya un gran salto?. ¡Espero tus comentarios!.

¡Saludos electrizantes!

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11 Comentarios:

Entrañable ^^

Vaya historia que te has sacado de la manga. Me he reído mucho Smile.

"instalé todo, inserté el juego, y sencillamente empecé a babear tan sólo con el editor de personajes. Mi éxtasis llego a tal punto, que cuando comencé a jugar jadeaba más que la chica del anuncio del Herbal Essences."

XDXDXD. Esa parte es buenísima. Lo de las tres luces rojas ha dado lugar a muchas coñas míticas en la red. Tu entrada no se queda atrás Wink.

Yo aún no he dado el salto y tal y como están las cosas, no creo que llegue a darlo. Me he convertido en un pcero "alternativo" de tomo y lomo. Lo que pasa es que hay algunos juegos que me llaman la atención...pero gastarme el dineral para jugar a dos jueguecillos mataos...uf, paso. Ya lo hice con la PSP y me arrpentí muchísimo.

Yo también recuerdo cuando

Yo también recuerdo cuando compré mi 360. Fui al Hipercor (ya... ¬¬) que hay a escasos 200 metros de mi piso, la cogí, volví raudo, la enchufé y zas! (en toda la boca), luces rojas. Evidentemente me la cambiaron, y desde entonces no he tenido ni un solo problema. Pero puedo decir que yo también he dado mi pequeño salto xDD

Genial y tronchante entrada, como de costumbre LMAO

Saludos!

Joder que risa, vaya

Joder que risa, vaya comienzos que habeis tenido algunos, pobrecitos X-D X-D X-D

El mio fue mas tranquilito, mi novio y yo nos la compramos y alquilamos el kameo (no teniamos dinero para un juego X-D) nos le pasamos en una noche y medio dia, no fuí a la universidad por jugar (lo se, soy mala X-D) y nos duró hasta un año después sin el anillo de la muerte.

Al menos has disfrutado de tu blanquita ventilada, espero que con wii y ps3 la cosa fuera mejor :D

5 estrellazas pequeño duende gamefiliano. 

:)

LOL

Que buena entrada, la verdad es que me hizo sonreir.

Yo ya di el salto con mi Wii, pero no ha acontecido nunca nada raro, y espero que me dure mucho :)

Saludos!

Cuidadín con las luces de

Cuidadín con las luces de la muellte!!!

Yo el salto lo he dado con el PC, que viene a ser una XBOX360 pero complicada. Desde luego, para mí la consola reina ahora mismo es la de Microsoft. Debo reconocer que lo han hecho bien. Todo lo que la pifiaron con la XBOX lo han solucionado con ésta.

Y por cierto, para mí la mejor consola de la pasada generación sigue siendo el "cubo" de Nintendo.

Lo de Eureka me ha matado

Lo de Eureka me ha matado LMAO (¿Que habrá sido de esa marca de atún?) pero el resto del relato también ha sido tranchante.

Y es que cuando algo te cabrea, que mejor que recordarlo con humor Wink

¡5 Estrellazas! 

¡Qué bueno!

Ostras jajajaja Vaya blog tan currado. No había reparado en él hasta ahora.

Me ha encantado la historia y, sobretodo, la manera en que has personalizado tu pequeño espacio. Lástima que sólo se pueda votar por entradas y no al blog en general...

Saludos.

LOL

Jajajaja, la mía la compré a principios de este año, recuerdo aquel día; tenía lo suficiente para hacerme con la condenada consola; cuando la compré, salí a toda leche a mi casa, el desnivel de exultación me causaba paranoias y delirios de megalomanías.

Al conectarla, le rezé a Samael, a Beezelbup, a mammon y a los demonios primigenios para que no se cagaran en mi destino y la consola me durara por lo menos 3 o 4 años; cuán será mi sorpresa el ver que todo marchaba de maravilla, sin embargo, hubo un pequeño problema, NO TENIA JUEGOS!!! Me c*go en..... Así que tuve que esperar un tiempo y comprarme  Mass Effect, no estuvo nada mal, pero me duró una semana..

P.D Cuando compré mi xbox 360, mi único control de PS2 se dañó. Así que pasé esa noche en vela observando fijamente a la negrita de mi casa,  temía que me disparara ácido por las ranuras de la memory card en acto vengativo de no haber comprado el PS3 Very Happy.

 

aupa

a mí tb me salieron las luces rojas la primera noche que usé la consola.

La probé por la tarde y todo iba bien, la dejé bajando unas demos y para cuando vinieron mis amigos para verla decidió que por esas no pasaba y toma ahi, luces rojas.  Por aquella época ni tenía idea de lo que eran.

El caso es que al día siguiente la encendí, puse el Oblivion (sí... el Oblivion tb se vino para casa con la consola, aunque en realidad lo compré 6 meses antes que la consola por si se agotaba como los KOTOR Mr. Green) y la consola funcionó, asiq me tiré todo el domingo jugando sin problemas. 6 meses después la consola petó por primera vez LMAO

Saludos

Saltando

Vaya historia epica, si hasta para cruzar la barrera generacional uno tiene que sudar tinta.

Yo todavia no doy el salto a la NextGen , pero creo que lo mas probable es que lo haga con la Wii, las otras tambien vendran, pero despues.

Mil aplausos y 5 estrellas.

^^

Me alegro de que aparecieran trolls en esta entrada, porque me han permitido disfrutar de una historia muy divertida que se me había pasado de tu blog ^^

Un saludo!

PD: Así que allí estaba yo, un hardcore de tomo y lomo plantando manzanos y zanahorias mientras ayudaba a unos conejos a mantener relaciones sexuales, cuando de pronto en mi jardín se desata una tormenta y empieza a llover. Por lo visto el susto para la consola fue tan fuerte que la consola se quedó completamente paralizada dejando al pobre señor conejo congelado en medio de un coito.

Descojoncio total xDDDD